El resto de la semana ha transcurrido bien: tranquilo y agradable. Ya empiezo a hablar más con mis compañeros de trabajo. El otro día le pregunté a uno de ellos cómo se llamaba, porque lo veía allí sentado y bah, no mola no saber ni su nombre. Es el chico negro del que os hablé en el anterior post. Así que se lo pregunté sin más, y me dijo que sí, que estaba muy bien que lo preguntase... jajaja. Se llama Eddy y es francés, como Bernie, aunque Eddy es de París y Bernie, como recordaréis, es de Toulouse. Me decía Eddy que si no había notado que era extranjero por su forma de hablar. Risa me da. No distingo el inglés normal, voy a distinguir los errores o diferentes acentos. Si es acento español, a lo mejor... También me decía que para él era un problema tener a Bernie allí, porque a veces no sabía si hablar inglés o francés con él. Él quería hablar inglés, porque necesitaba practicarlo, pero claro... Es como si yo tengo un compañero español y hablamos en inglés. Sería un poco extraño a menos que hubiera gente delante que no hablara español.
A la hora de comer, normalmente nos quedamos allí y es fácil que sigamos trabajando, delante del ordenador. Yo lo he hecho toda la semana. El viernes Amina me dijo que despejara un poco y nos pusimos a charlar. Procuró hablarme despacio y le entendí casi todo. Es muy maja. Cuando le dije que tengo 30 años casi le da mal... jajaja. Se muere de risa conmigo, dice que le parezco muy graciosa. Si es que... Ya le dije que, con vistas a la hora de comer, tenemos que llevar cartas o algún juego y jugar todos allí, que tenemos una mesa muy desaprovechada en la recepción y una hora entera también muy desaprovechada. Hace un rato me decía Pauline que este es el país en el que más horas se trabaja al día, así que no podemos, encima, andar regalándolas. A ver si revoluciono al personal y los pongo a jugar al pictionary, que Pauline lo tiene... :D
El viernes, también, le dije a Dick que recordara lo de la Travel Card. No sé si lo he dicho ya, pero si no, lo repito: la Travel Card (la de tres zonas) es una tarjeta que me permite viajar gratis por las tres zonas más céntricas de Londres. Pero claro, hay que pagarla, y de eso Dick había dicho que se encargaba él: son 105 libras. Una pasta. ¿Iba yo a permitir que se le olvidadara? Noooo. ¡Hay que hacer turismo y el transporte público es carísimo! Así que se lo recordé. Más tarde, me llamó para hablar y me preguntó qué tal todo, qué tal mi compañera de piso, qué tal el Lightwave...
- ¿Y lo demás todo ok? - me preguntó.
- La Travel Caaaard - le canturreé, sonriéndole pícaramente. Que no, que no dejo que me dé largas, leñe.
Así que poco después me había firmado el cheque. :D Al salir, acompañé a Amina hasta Walthamstow Central, la estación de metro (ella coge el metro y entre transbordos y gaitas tarda dos horas en llegar a su casa), pero allí no podían cobrar ese tipo de cheques, así que me mandaron a Black Horse. Fui al día siguiente, sábado, y por fin me hice con mi flamante Travel Card. ¡Ya puedo viajar gratis por Londres! ¡Menos mal!
Hoy era el Epping Forest Festival. Ya le tenía echado el ojo desde hacía tiempo. Cogí el bus a las once de la mañana (¡¡¡gratis!!!) y me fui a Chingford. Esta vez no me acompañó Pauline. Se lo había planteado, pero me di cuenta de que lo hacía sólo por no dejarme sola y le aseguré que no había ningún problema: estoy bastante acostumbrada a ir sola a cualquier sitio. Así que ella mantuvo la cita que tenía con una amiga suya. Creo que me lo agradeció, porque tuve en mis manos el momento para comprometerla para que viniera y no lo utilicé. :)
En el autobús me senté en el piso de arriba (¡por fin!), en la primera fila. La sensación de ir ahí arriba es de que el bus es enorme y de que vas a atropellar a todas las personas que van por la acera, y te vas a llevar por delante a los coches del carril contrario. Lo mejor fue cuando llegó un tramo con árboles y chocamos contra montones de ramas. El conductor hasta se conocía el árbol con las ramas más gruesas (que yo lo vi venir y me dije: "ay, Dios, ahora sí que sí") y aflojó la marcha para que los golpes fueran menos bestias. El viaje duró unos quince minutos o algo más. Y como la última parada era la estación de Chingford, no había temor a equivocarme.
Enfrente de la estación estaba ya la entrada al área en la que se celebraba el Festival, que era un prado extensísimo. Parte de él lo habían habilitado como aparcamiento, y algo más lejos estaban los chiringuitos con todo tipo de cosillas, y el recinto de las exhibiciones. Los horarios de las mismas empezaban a las doce menos cuarto o así. Por lo tanto, llegué en el momento ideal, cuando todo acababa de empezar. El ambiente era estupendo. Era una fiesta de prado, pero nada que ver con las fiestas asturianas, donde todo el mundo se dedica a beber sidra y ya es feliz. Había muchos niños. Por lo visto, es un festival muy pensado para que ellos disfruten, pero yo lo pasé como los indios, también.
Lo primero de todo fue el Agility. Consiste en un circuito que los perros han de recorrer. Hay diferentes obstáculos: vallas, túneles ciegos, túneles curvados, rampas... Yo lo había visto en la tele y me había encantado, y no me podía creer que lo estuviera viendo en directo. Además, aquí era mucho más divertido, porque en la tele era una competición seria en la que participaban perros muy entrenados, mientras que aquí era una exhibición en la que los perros estaban entrenados... pero no tanto. Eso lo hacía mucho más divertido. Mientras que en la competición el dueño no puede tocar al perro, aquí algún dueño tuvo que coger al perro en brazos para que el animalito se dignara subir alguna rampa; otro se tiró al suelo sin más y se revolcó alegremente ante todos los presentes; algunos se dedicaban a lanzarse sobre su dueño para jugar y pasaban de los obstáculos; otros se iban al obstáculo que les apetecía... Fue realmente muy divertido. Me encantó. Os pongo alguna foto.



Lo mejor de todo es que se veía que los perros estaban muy bien cuidados, que se lo pasaban bomba, y que eran muy queridos por sus dueños. Fue genial. :)
Después de la exhibición de Agility, me di una vuelta por el recinto. Había todo tipo de puestos. Me fijé en que algunas personas (pocas) iban disfrazadas. Vi a una niña que era Blancanieves y a dos chavales vestidos de soldados con traje de camuflaje y la cara pintada con alguna raya negra. Pero lo mejor eran los puestos. Dado que el festival es famoso por su exhibición de guerreros medievales, algunos de los puestos eran personas que ejercían oficios típicos de la época. Así, pude ver esto:



En otro sitio había paseítos en burrito para los niños. No duraban más de un minutos y los burritos, más que cansados, parecían aburridos los pobres... jajaja. Espero que no fuera muy duro para ellos llevar a los niños. Se les veía buen aspecto y los niños hacían cola para subirse a ellos. Afortunadamente para ellos, el festival no duraba más que seis horas. :)

Luego por fin llegó lo que yo estaba esperando: la exhibición de caballeros medievales. Lo hicieron de tal forma que era muy divertido para todo el mundo y, sin embargo, no perdía encanto para los adultos. Los trajes eran bastante creíbles para mí, que no sé mucho sobre panoplias y armas, y los caballos eran altos y cuando los ponían al galope impresionaban. Uno de los caballeros era el Caballero Negro, que se suponía que era el malo y todo el mundo lo abucheaba entre risas, aunque era un tío de lo más simpático y muy diestro con la lanza; otro era el Caballero de Chingford, que se suponía que era el bueno; y luego había otros dos que no sé quiénes eran porque no entendía nada de lo que iban diciendo por el altavoz. Pero la exhibición fue estupenda. Primero le daban con la lanza a un poste; luego, cogían unos aros con la lanza para demostrar su puntería (el Caballero Negro las acertó todas y el de Chingford no dio ni una... jajja); luego, tenían lugar los duelos entre caballeros, con la lanza en ristre y procurando darse en los escudos para no hacerse daño; y luego tuvo lugar una lucha a espadas, muy bien conseguida y muy divertida. Siempre salía perdiendo el Caballero Negro y ganaba el de Chingford, como era de esperar... jjaja. Pero realmente disfruté mucho y creo que la actuación estuvo muy bien. :) Os pongo alguna foto:


Que no se os pase por alto la espada en el aire en esta:


Después de los caballeros medievales vino una exhibición muy singular que no había visto en toda mi vida: ¡un tractor haciendo acrobacias! Os parecerá ñoño, pero resultó súper curioso y divertido. No os lo perdáis:


Los que sin duda disfrutaron más del festival fueron los niños:


Después salió una banda de gaiteros vestidos de escoceses, repitieron lo de Agility, e iban a repetir también lo de los caballeros, pero me fui antes porque me iban a cerrar el supermercado y tenía que comprar alguna cosilla (sí, abren en domingo, por desgracia para los que trabajan en él y por fortuna para quienes, como yo, lo dejan todo para el último momento).
Cuando llegué a casa, Pauline aún no había llegado, pero llegó poco más tarde. Me dijo que había traído chorizo español en rodajas... ¡¡qué rico!! Me dio permiso para abrirlo... pobrecilla, no le va a durar ni dos minutos...
Además, estoy feliz porque me ha dejado utilizar sus bártulos de dibujo y pintura (yo no me los pude traer por cuestiones de peso en las maletas y facilidad para trasladarme con ellas). Pauline tiene grafito, carboncillos, lápices de colores, lápices acuarelables, lápices de pastel, pasteles de óleo, goma de borrar moldeable, un maletín que hace de caballete y un par de blocs de dibujo de un papel buenísimo. El otro día me compré un bloc de hojas din A4 porque no podía vivir sin él, pero estos son mucho mejores y me ha dicho que los utilice cuando quiera. ¡Y están casi nuevos! Sólo utilizó dos o tres hojas en cada uno. Soy feliz. :)
Y bueno, por hoy nada más, que ya ha estado bien. Espero que todos los que me leéis os cuidéis mucho y estéis bien. Yo os seguiré contando mis aventuras. :)
¡¡Besotes!!
A la hora de comer, normalmente nos quedamos allí y es fácil que sigamos trabajando, delante del ordenador. Yo lo he hecho toda la semana. El viernes Amina me dijo que despejara un poco y nos pusimos a charlar. Procuró hablarme despacio y le entendí casi todo. Es muy maja. Cuando le dije que tengo 30 años casi le da mal... jajaja. Se muere de risa conmigo, dice que le parezco muy graciosa. Si es que... Ya le dije que, con vistas a la hora de comer, tenemos que llevar cartas o algún juego y jugar todos allí, que tenemos una mesa muy desaprovechada en la recepción y una hora entera también muy desaprovechada. Hace un rato me decía Pauline que este es el país en el que más horas se trabaja al día, así que no podemos, encima, andar regalándolas. A ver si revoluciono al personal y los pongo a jugar al pictionary, que Pauline lo tiene... :D
El viernes, también, le dije a Dick que recordara lo de la Travel Card. No sé si lo he dicho ya, pero si no, lo repito: la Travel Card (la de tres zonas) es una tarjeta que me permite viajar gratis por las tres zonas más céntricas de Londres. Pero claro, hay que pagarla, y de eso Dick había dicho que se encargaba él: son 105 libras. Una pasta. ¿Iba yo a permitir que se le olvidadara? Noooo. ¡Hay que hacer turismo y el transporte público es carísimo! Así que se lo recordé. Más tarde, me llamó para hablar y me preguntó qué tal todo, qué tal mi compañera de piso, qué tal el Lightwave...
- ¿Y lo demás todo ok? - me preguntó.
- La Travel Caaaard - le canturreé, sonriéndole pícaramente. Que no, que no dejo que me dé largas, leñe.
Así que poco después me había firmado el cheque. :D Al salir, acompañé a Amina hasta Walthamstow Central, la estación de metro (ella coge el metro y entre transbordos y gaitas tarda dos horas en llegar a su casa), pero allí no podían cobrar ese tipo de cheques, así que me mandaron a Black Horse. Fui al día siguiente, sábado, y por fin me hice con mi flamante Travel Card. ¡Ya puedo viajar gratis por Londres! ¡Menos mal!
Hoy era el Epping Forest Festival. Ya le tenía echado el ojo desde hacía tiempo. Cogí el bus a las once de la mañana (¡¡¡gratis!!!) y me fui a Chingford. Esta vez no me acompañó Pauline. Se lo había planteado, pero me di cuenta de que lo hacía sólo por no dejarme sola y le aseguré que no había ningún problema: estoy bastante acostumbrada a ir sola a cualquier sitio. Así que ella mantuvo la cita que tenía con una amiga suya. Creo que me lo agradeció, porque tuve en mis manos el momento para comprometerla para que viniera y no lo utilicé. :)
En el autobús me senté en el piso de arriba (¡por fin!), en la primera fila. La sensación de ir ahí arriba es de que el bus es enorme y de que vas a atropellar a todas las personas que van por la acera, y te vas a llevar por delante a los coches del carril contrario. Lo mejor fue cuando llegó un tramo con árboles y chocamos contra montones de ramas. El conductor hasta se conocía el árbol con las ramas más gruesas (que yo lo vi venir y me dije: "ay, Dios, ahora sí que sí") y aflojó la marcha para que los golpes fueran menos bestias. El viaje duró unos quince minutos o algo más. Y como la última parada era la estación de Chingford, no había temor a equivocarme.
Enfrente de la estación estaba ya la entrada al área en la que se celebraba el Festival, que era un prado extensísimo. Parte de él lo habían habilitado como aparcamiento, y algo más lejos estaban los chiringuitos con todo tipo de cosillas, y el recinto de las exhibiciones. Los horarios de las mismas empezaban a las doce menos cuarto o así. Por lo tanto, llegué en el momento ideal, cuando todo acababa de empezar. El ambiente era estupendo. Era una fiesta de prado, pero nada que ver con las fiestas asturianas, donde todo el mundo se dedica a beber sidra y ya es feliz. Había muchos niños. Por lo visto, es un festival muy pensado para que ellos disfruten, pero yo lo pasé como los indios, también.
Lo primero de todo fue el Agility. Consiste en un circuito que los perros han de recorrer. Hay diferentes obstáculos: vallas, túneles ciegos, túneles curvados, rampas... Yo lo había visto en la tele y me había encantado, y no me podía creer que lo estuviera viendo en directo. Además, aquí era mucho más divertido, porque en la tele era una competición seria en la que participaban perros muy entrenados, mientras que aquí era una exhibición en la que los perros estaban entrenados... pero no tanto. Eso lo hacía mucho más divertido. Mientras que en la competición el dueño no puede tocar al perro, aquí algún dueño tuvo que coger al perro en brazos para que el animalito se dignara subir alguna rampa; otro se tiró al suelo sin más y se revolcó alegremente ante todos los presentes; algunos se dedicaban a lanzarse sobre su dueño para jugar y pasaban de los obstáculos; otros se iban al obstáculo que les apetecía... Fue realmente muy divertido. Me encantó. Os pongo alguna foto.
Lo mejor de todo es que se veía que los perros estaban muy bien cuidados, que se lo pasaban bomba, y que eran muy queridos por sus dueños. Fue genial. :)
Después de la exhibición de Agility, me di una vuelta por el recinto. Había todo tipo de puestos. Me fijé en que algunas personas (pocas) iban disfrazadas. Vi a una niña que era Blancanieves y a dos chavales vestidos de soldados con traje de camuflaje y la cara pintada con alguna raya negra. Pero lo mejor eran los puestos. Dado que el festival es famoso por su exhibición de guerreros medievales, algunos de los puestos eran personas que ejercían oficios típicos de la época. Así, pude ver esto:
En otro sitio había paseítos en burrito para los niños. No duraban más de un minutos y los burritos, más que cansados, parecían aburridos los pobres... jajaja. Espero que no fuera muy duro para ellos llevar a los niños. Se les veía buen aspecto y los niños hacían cola para subirse a ellos. Afortunadamente para ellos, el festival no duraba más que seis horas. :)
Luego por fin llegó lo que yo estaba esperando: la exhibición de caballeros medievales. Lo hicieron de tal forma que era muy divertido para todo el mundo y, sin embargo, no perdía encanto para los adultos. Los trajes eran bastante creíbles para mí, que no sé mucho sobre panoplias y armas, y los caballos eran altos y cuando los ponían al galope impresionaban. Uno de los caballeros era el Caballero Negro, que se suponía que era el malo y todo el mundo lo abucheaba entre risas, aunque era un tío de lo más simpático y muy diestro con la lanza; otro era el Caballero de Chingford, que se suponía que era el bueno; y luego había otros dos que no sé quiénes eran porque no entendía nada de lo que iban diciendo por el altavoz. Pero la exhibición fue estupenda. Primero le daban con la lanza a un poste; luego, cogían unos aros con la lanza para demostrar su puntería (el Caballero Negro las acertó todas y el de Chingford no dio ni una... jajja); luego, tenían lugar los duelos entre caballeros, con la lanza en ristre y procurando darse en los escudos para no hacerse daño; y luego tuvo lugar una lucha a espadas, muy bien conseguida y muy divertida. Siempre salía perdiendo el Caballero Negro y ganaba el de Chingford, como era de esperar... jjaja. Pero realmente disfruté mucho y creo que la actuación estuvo muy bien. :) Os pongo alguna foto:
Después de los caballeros medievales vino una exhibición muy singular que no había visto en toda mi vida: ¡un tractor haciendo acrobacias! Os parecerá ñoño, pero resultó súper curioso y divertido. No os lo perdáis:
Los que sin duda disfrutaron más del festival fueron los niños:
Después salió una banda de gaiteros vestidos de escoceses, repitieron lo de Agility, e iban a repetir también lo de los caballeros, pero me fui antes porque me iban a cerrar el supermercado y tenía que comprar alguna cosilla (sí, abren en domingo, por desgracia para los que trabajan en él y por fortuna para quienes, como yo, lo dejan todo para el último momento).
Cuando llegué a casa, Pauline aún no había llegado, pero llegó poco más tarde. Me dijo que había traído chorizo español en rodajas... ¡¡qué rico!! Me dio permiso para abrirlo... pobrecilla, no le va a durar ni dos minutos...
Además, estoy feliz porque me ha dejado utilizar sus bártulos de dibujo y pintura (yo no me los pude traer por cuestiones de peso en las maletas y facilidad para trasladarme con ellas). Pauline tiene grafito, carboncillos, lápices de colores, lápices acuarelables, lápices de pastel, pasteles de óleo, goma de borrar moldeable, un maletín que hace de caballete y un par de blocs de dibujo de un papel buenísimo. El otro día me compré un bloc de hojas din A4 porque no podía vivir sin él, pero estos son mucho mejores y me ha dicho que los utilice cuando quiera. ¡Y están casi nuevos! Sólo utilizó dos o tres hojas en cada uno. Soy feliz. :)
Y bueno, por hoy nada más, que ya ha estado bien. Espero que todos los que me leéis os cuidéis mucho y estéis bien. Yo os seguiré contando mis aventuras. :)
¡¡Besotes!!
4 comentarios:
Mira a ver si les enseñas a jugar al Chúpate 2 a esos hijos de la Gran Bretaña, para empezar a exportar los bienes patrios:)
También aquí hubo una feria medieval por San Agustín, aunque no tan "caballeresca". Se exponían instrumentos de tortura, algo de cetrería (nunca había visto esos bichos tan cerca, el búho parecía la niña del exorcista, girando la cabeza 180º), y oficios varios como el de herrero y demás artesanías.
A ver si puedo publicar esto de una santa vez, porque ya es la tercera.
Yo voy a ver si me pongo en contacto con los distribuidores de los instrumentos de tortura que tenían expuestos en el mercado de San Agustín. Es para ver si puedo comprar alguno, así tengo con que amenazar a Pedro cuando se porte mal o cuando no quiera limpiar la casa. Lo veo muy útil.
La feria medieval que hubo en Avilés, era un mercado medieval, aunque más bien era una excusa para vender cosas modernas con personas disfrazadas. Aún así, tenía su encanto, pero por supuesto no era tan espectacular como el de Londres. Por supuesto, lo mejor de todo fue el buho, con esos ojazos tan tremendos y girando la cabeza de una manera increible.
Besos,
Elisa
Jo, ye verdad, ¡¡tengo que enseñarles a jugar al Chúpate 2!! ¿Cómo se dirá en inglés? Suck two? Take two? Mmmm...
Me habría gustado ver esa feria medieval también. La de Chingford me encantó, pero ese búho debía de ser digno de verse... :D
Saludinos a los dos. Gracias por la visita. :)
Jolín, leyéndote me parece estar leyendo Harry Potter.
Dos cosas: la primera, que escribes muy bien y me encanta leerte. La segunda, que qué envidia por no poder estar allí. La tercera, ¿para cuándo fotos tuyas allí? Y la cuarta: no, no sé contar :P
¡Un besote enorme!
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