domingo, 23 de diciembre de 2007

Última escapada del año

Ayer a las doce me planté en la parada de metro de Waterloo, la más cercana al London Eye. En la zona hay varios centros comerciales, restaurantes, tiendas y demás, puesto que es, cómo no, uno de los rincones londinenses más visitados por los turistas. Entre todos esos lugares se suponía que tenía que estar el cine en el que reponían "Pesadilla antes de Navidad". Tuve que preguntar a un guarda dónde estaba, y cuando por fin encontré la taquilla, pregunté si tenían unas entradas reservadas para mí y van y me dicen que no. Así que nada... me despedí de la película y a hacer turismo. :D

En la zona del London Eye están todos los mimos. Los hay que se lo curran más, y los hay que menos, pero todos están allí, apenas separados por unos metros. Hay diferentes estilos: los hay que tienen los ropajes y la piel pintados de negro, creando un efecto de estatua muy resultón; otros optan por el plateado, más glamouroso pero menos efectivo; y otros optan por un aspecto más natural, como el ángel, con su sábana, su piel blanca y su aro divino en la cabeza. En casi todos se adivinaban, bajo el disfraz, varias capas de ropa, porque el frío no era nada desdeñable y estar allí, inmóviles, debe de ser lo peor del mundo. También había músicos tocando instrumentos y/o cantando. Lo hacían realmente bien.

El puente que une el London Eye con el Parlamento permite apreciar este muy bien. Cuando lo estaba cruzando para ir a Westminster, el Big Ben, que ha recuperado la voz, dio la una de la tarde y sonó: "din don din dooon... din don din doooon... din don din doooon... din don din doooon.... ¡¡¡DOOONG!!!". :D Y pensé: "cielos, estoy en Londres". :) Y es que a veces no me lo acabo de creer del todo. :)

Pasé junto al Big Ben sin poder dejar de mirarlo, y luego me encaminé a Covent Garden. Lo había visto sólo de noche, y me apetecía verlo en todo su esplendor. Y así me lo encontré, lleno de gente, con todos los puestecitos abiertos y llenos de actividad. En la zona estaban actuando dos cómicos, uno en cada extremo del mercado. Sólo me paré a ver uno de ellos, porque lo pillé al comienzo de su actuación (al otro lo pillé al final). Su actuación consistía en ponerse un guante de látex en la cabeza, escasquetándolo hasta la nariz, dejando la boca fuera. Luego lo iba inflando, de tal modo que su cabeza quedaba dentro del guante, dando la sensación de que era un astronauta con su escafandra. El hombre pedía que le aclamaran y el público lo hacía. "¿De verdad queréis que siga?", preguntaba él, fingiendo terror. Y todos que sí, que sí... hasta que el guante le explotaba en la cabeza. Los niños se lo pasaban de cine. Qué imaginación tiene la gente.

En Covent Garden hay muchos puestos de comida, pero si te alejas del mercado algunos metros te tropiezas con tiendas, pizzerías y burguers mucho más baratos, así que me ahorré unas monedas en mi camino hacia el British Museum, comprándome una sabrosa y crujiente baguette.

El British Museum es enorme. Nada más llegar, cogí uno de esos mapas gratuitos que informan de dónde está cada sala y lo que contiene, me fui a la entrada de la primera de las salas, empecé a abrir el mapa para ver qué era esa sala... y de pronto viene uno de los guardias, sin mediar palabra me hace señas para que le siga dentro de la sala, me señala un jarrón asirio y pone cara de satisfacción, como sabiendo que yo buscaba aquel jarrón. Para no herir sus sentimientos, le di las gracias e hice un gesto como diciendo que justo era aquello lo que buscaba, y se fue feliz, mientras yo miraba el jarrón preguntándome qué tendría de especial en comparación con todos los que le rodeaban... que no eran pocos. Le vigilé y cuando vi que ya no me veía abrí el mapa para ver dónde estaban las zonas de Grecia y Roma. Miré un poco más para el jarrón, por si acaso me veía el guardia, y luego ya me fui a ver los restos del Partenón... XDDD

Estuve tres horas y apenas me dio tiempo a ver nada, entre otras cosas porque me lo tomé con calma y me puse a dibujar las estatuas del Partenón y del Monumento a Nereida. Algunos turistas se me asomaban por encima del hombro, pero afortunadamente no me decían nada. Uno argentino le dijo a su compañero: "aquí viene mucha gente a dibujar" y le sonreí para hacerle ver que le había entendido.

Es sorprendente la gran cantidad de objetos que contiene el museo, y más sorprendente aún que la entrada sea gratuita. Las esculturas y relieves griegos son impresionantes, tanto por su calidad como por su cantidad. Y qué decir de las momias egipcias, sarcófagos y demás. Incluso el museo en sí mismo, el edificio, ya impresiona, con ese gran atrio en el centro y con la inmensidad de su tamaño. Espero tener ocasión de volver muchas veces. Tengo intención de ver la exposición del ejército chino de terracota, que fue enterrado por lo visto cuando murió el primer emperador chino. Como es una exhibición temporal hay que pagar 12 libras, pero creo que valdrá la pena. Tiene que ser fascinante.

Tras el museo, pasé por Leicester Square, que estaba animada con luces, atracciones y mucha gente, y estuve un rato viendo dibujar a los artistas. Uno de ellos tenía expuestas las caricaturas de Vizcarra... y dudo mucho de que fuera el propio Vizcarra. He googleado un poco y, por lo visto, es algo que hacen con frecuencia, eso de exponer las caricaturas de otro y hacerlas pasar como suyas. Pero bueno, en realidad es algo inofensivo, porque a la hora de dibujar son ellos los que tienen que hacerlo. Y no lo hacen mal, no.

Por último, tuve ocasión de ver el Big Ben por la noche, todo iluminado, precioso. Lo cierto es que Londres tiene un encanto especial. ¡Y tiene mucho que ver!

¡Felices fiestas a todos!




viernes, 21 de diciembre de 2007

Vacaciones de Navidad

Desde hoy a las dos de la tarde aproximadamente estoy oficialmente de vacaciones. :) Y aún no tengo nada listo para irme a España el lunes, pero bueno, tampoco hay gran cosa que preparar.

La primera que se despidió fue Sura, que se fue el martes de PUK. Llegó silenciosa y tímidamente, como siempre desde que llegó Debbie, y a la primera ocasión que tuvo a solas conmigo en la oficina, me comunicó que ha pedido a su profesora que la cambie de empresa. Me pilló de improviso, pero no me sorprendió. Lo cierto es que nadie en PUK parece saber que existe, salvo yo, que soy prácticamente la única persona con la que habla. Y dado que está aquí con contrato de prácticas (que aún no ha firmado, cómo no) por medio de su instituto, ha solicitado cambio de empresa. Le pregunté si se debía a su mala relación con Debbie y me dijo que sí, aunque el otro día también me comentaba que tenía la sensación de que tampoco le gustaba a Philippa. Lo cierto es que desde que se fue Amina, Sura se ha sentido bastante infeliz en PUK, y siendo así, lo mejor que puede hacer es irse. Pobrecilla.

No olvidó traer consigo, eso sí, el regalo del amigo invisible. El otro día, Dick preparó unos papelillos con los nombres de todos y fuimos sacando uno a uno: a mí me tocó hacerle un regalín a Bernie; a Debbie le tocó comprarme algo a mí; a Sophia le tocó Dick; a Sura le tocó Philippa; creo que a Dick le tocó Sura... Y no sé aún los demás, porque hoy no estaba todo el mundo y no abrimos más que los nuestros. Allan de momento no tuvo regalín, por ejemplo. Ya aparecerá su amigo invisible. :) La norma era gastar como mucho 5 libras y como poco 0.50. Yo le compré a Bernie una navaja multiusos y un paquetito de caramelos de chocolate y toffee. Recibí de Debbie dos minilibros muy monos y un llaverín de una muñequita rusa. Dick recibió un libro sobre sexualidad y Debbie recibió de Bernie un mechero-souvenir con una imagen de Londres. El regalo de Sura para Philippa son unos bombones que ahora mismo tengo yo aquí en casa porque hoy Philippa no hizo acto de presencia por la empresa.

Sura me contó, antes de irse, que ellos no celebran la Navidad, que celebran el EID. Este año era el día 19 de diciembre, pero no es una fecha fija, no sé muy bien de qué depende. Se trata de que la gente que se lo puede permitir se compra una cabra y la sacrifica. Y si tienes más poder adquisitivo, lo que te compras es una vaca. Y eso, la sacrificas, la partes de una forma especial (que si no me equivoco es lo que se conoce como Halal) y la ofreces a los pobres, que ese día se presentan a comer a tu casa y comen contigo. Si no te lo puedes permitir, supongo que eres tú quien se va a comer la cabra o la vaca de otro. Los musulmanes, por lo visto, no pueden comer carne que no sea Halal: el animal ha de ser cortado de una forma determinada que desconozco. Pero en fin... que Sura nos dejó, posiblemente de forma definitiva, aunque espero seguir en contacto con ella.

En cuanto a mi relación con Debbie, pues fluctúa. Hoy, por ejemplo, estuvimos hablando normal y amigablemente durante todo el día, porque le dio por parlotear y como yo siempre contesto educadamente, pues acabamos teniendo una conversación como Dios manda. Hoy la pobre estaba agobiada, porque llamaron dos tipos a los que PUK debe dinero: uno de ellos, a quien se le debían 1.300 libras, decía que si no se le pagaba tendría que decirles a sus hijos que estas Navidades se olvidaran de regalos; el otro, a quien se le debían 270 libras o así, decía que si no se le pagaban en veinticuatro horas llevaría a juicio a la empresa. Y claro, la pobre Debbie teniendo que lidiar con los dos, igual que hizo Amina en su día, y tener que decirles que Dick ha estado en Holanda toda la semana y que no ha firmado los cheques, pues... uf. De todos modos, creo que los dos han sido pagados hoy. A PUK se le deben en total 23.000 libras, creo, y también es Debbie la que tiene que llamar a los clientes para decirles que paguen. Hoy protestaba porque decía que esa es labor de Philippa. Y decía que odia su trabajo. Pobrecilla, con todo el carácter que tiene y hasta me da pena. Al final me consiguió las entradas para ir a ver al cine "Pesadilla antes de Navidad", así que mañana iré al centro y seguramente aprovecharé después para darme una vueltecilla y visitar el British Museum o algo. Y desde que vi el otro día un reportaje, se la tengo jurada también a la British Library (la Biblioteca), que creo haber entendido que es el edificio más grande construido en el siglo XX.

Y bueno, nada... hoy fue el último día de trabajo, y a las dos nos fuimos a comer a un sitio muy chulo, bastante cerquita de PUK. Teníamos los típicos crackers ingleses y estuvimos jugando con ellos, poniéndonos los sombreritos que trae y viendo las tonterías que tienen dentro. La mejor fue una mini-baraja de póquer, y la siguiente mejor fue la mía: una mini-pistolita de agua con la que chisqué a todo el mundo, sobre todo a Dick, que lo tenía al lado... muahahahaha. Con lo que me quedé flipando fue con lo de que allí no se comen uvas en fin de año. Y yo creyendo que era algo universal, y resulta que es sólo es España. Si es que...

En fin, ya os dejo, que me voy a cenar. ¡Espero veros por Asturias a partir de lunes!

¡Besos!

jueves, 13 de diciembre de 2007

Sakura, Dick y los 40 ladrones

El otro día me enteré de que PUK ha sufrido ya tres robos que casi llevan a la quiebra a la empresa. Imaginad todos los aparatos que puede haber en una empresa como PUK: los ladrones se llevaron miles de libras en tecnología. Después de eso, PUK cambió de domicilio y pasó al lugar en el que estamos ahora, en el que no hay ni un cartel en el exterior que diga que se trata de una productora. De esa forma, Dick evita lanzar un mensaje claro a los ladrones: "¡eh, que estamos aquí!". Y tardarán un poco más en buscar y hallar el modo de entrar. Así pues, ahora las medidas de seguridad que tenemos son alarma, cerradura con combinación numérica en el cuarto de edición, y una cerradura "secreta" en el estudio. Y la verja de entrada, con un candado gigante y una cadena que ni el ancla de un pesquero. Con tanta parafernalia, no es de extrañar que Dick llegara a la empresa molesto porque Debbie, el día anterior, había sido bastante negligente a la hora de cerrarlo todo a cal y canto. Fue cuando Dick nos contó lo de los anteriores robos y finalmente nos rogó que siempre tengamos mucho cuidado con dejarlo todo bien cerrado.

Estos días Debbie ha estado demostrando su eficiencia ordenando la oficina entera. Hay que reconocerle el mérito, porque la oficina es un desastre. Lo único que a mí no me convence es que hace lo que le da la gana cuando le da la gana y como le da la gana, sin preguntar a nadie. Pero bueno, mientras su voluntad no choque con la mía, todo irá más o menos bien. Digo más o menos porque al final se ha quedado con el escritorio de Sura, cosa que no me ha gustado nada. Especialmente por las formas. Incluso habló con Philippa a espaldas de Sura y le preguntó si podía cambiarlos, dado que Sura venía sólo tres días. Como Philippa dijo que sí, pues cambiarán uno de estos días. En cuanto a su relación conmigo, Debbie se muestra bastante irritable cuando le hago alguna pregunta y suele optar por no contestar, además de que percibo que su paciencia con mi inglés a veces escasea. De ahí que nuestra incipiente relación de colegueo se haya estancado y por mi parte me limito a ser cortés y educada con ella. Poco más.

El martes, cuando me hallaba en la oficina dibujando caricaturas, Sakura me mandó un mensaje para decirme que no tenía llaves de casa, que si podía acercarse a por las mías. Más tarde me dijo que había querido llamarme, pero tenía miedo de que no pudiera atender llamadas en PUK, o que estuviese muy ocupada o algo. Así que la llamé yo para decirle cómo llegar, y ya por teléfono me contó que había ido a Tesco (un supermercado muy barato de la zona, similar al Sainsbury's) con la bici, que la había aparcado fuera, había puesto el candado... y cometió el descuido de dejar las llaves en el candado: la del propio candado, la de casa, portal, buzón, etc. Así que Sakura salió de Tesco con la compra y se encontró con que ni bici ni llaves. Me decía que menos mal que no podían hacer copias... pero digo yo que para qué quieren las copias si ya tienen las originales... XD Llamó a la policía y pudieron ver el vídeo de seguridad de Tesco, donde apareció un tipo con una cazadora rosa, cogió la bici y las llaves y se marchó tan campante. En el vídeo no se le veía la cara. Obviamente, con eso poco podían hacer, así que lo único que le dijo la policía fue que si por un casual aparecía el tipo, la bici o las llaves, se pondrían en contacto con ella.

Lo siguiente que hizo Sakura, curiosamente, fue ir a comprarse otra bici. Y luego, llamarme para poder entrar en casa. Aún hablando por el móvil, cogió la bici y le fui indicando las calles por las que tenía que ir para llegar a PUK, y, cuando llegó, le enseñé un poco el interior, que le gustó mucho. También le enseñé alguna animacioncilla y alguna caricatura, y me preguntó si allí era donde también había trabajado Ruth. :) Le dije que sí, que en el mismo escritorio, exactamente. :) Finalmente, le di las llaves y pudo por fin irse a casa. En bici no son más que diez minutos.

A las seis, Debbie y Allan se fueron pitando y yo, un poco más lenta, me quedé sola y tuve que cerrar. Nadie me había enseñado nunca a cerrar la empresa, y acordándome de lo que había dicho Dick, decidí que tenía que ser muy cuidadosa. Cerré el estudio, puse la alarma, apagué las luces, salí, metí la llave en la cerradura para cerrar... y no cerraba. La llave sólo giraba media vuelta y no era capaz de ir más allá. Me dieron las seis y cuarto intentando cerrar la dichosa puerta mientras la alarma seguía lanzando pitiditos dentro. ¿Tenía que lanzar pitiditos? Y la llave del demonio que seguía sin girar. Entré y llamé por teléfono a Dick:

—Oye, que estoy sola aquí y tengo que cerrar y no soy quién a cerrar la puerta, parece que no funciona la llave. Y la alarma, ¿tiene que pitar todo el rato?
— Hlaksdjñflaksjfa... sdfsadfs... puerta... baño ... ñlaksj dsd dds dsa oiewjñalsk... hay que hacer fuerza ... añlksdjpoqwiefñla

Eso fue lo que entendí, básicamente (además, se oía entrecortado). Y yo pensando que qué tendría que ver el baño, que yo lo único que quería era cerrar la puerta de la oficina.

—Vale, si no consigo cerrar, te vuelvo a llamar.

Volví a poner la alarma, a apagar las luces y a darle media vuelta a la dichosa llave que no quería girar más. Me acordé de toda la familia de la llave y de Allan y Debbie, que me habían dejado embarcada sin darme antes una clase ilustrativa de cómo cerrar. Probé a bajar la manilla de la puerta, a sacar la llave un poco, a girar al otro lado, a abalanzarme contra la puerta a ver si es que no cerraba bien y no encajaba... Hasta hice palanca con un eslabón de la cadena del candado. Cuando saqué la llave de la cerradura y vi que ya no era recta sino que más bien parecía un macarrón rizoso de esos, decidí que era el momento de tomar otra vía.

Tenía dos opciones: una, llamar a Dick para decirle que le esperaría en PUK hasta que volviera. Estaba filmando algo en el centro de Londres, así que supuse que llegaría sobre las diez o las once. La otra, llamar a Sakura y pedirle que me trajera mis llaves, por si el problema era que la llave que tenía en PUK no funcionaba bien. Opté por esta segunda opción.

—Oye, Sakura, perdona, pero ahora necesito yo tu ayuda... Con las llaves de casa te dejé las de la empresa y da la casualidad de que es la primera vez en la vida que tengo que cerrar yo y las necesito...

En diez minutos llegó al rescate en su flamante bici nueva, habiendo dejado sus tallarines en casa a medio hacer, la pobre. Le dije que no se preocupara, que mientras yo cerraba se podía ir en bici y llegar a casa de nuevo en diez minutos, en vez de tardar media hora caminando conmigo. Pero decidió esperarme... ¡¡y menos mal!! Porque cogí mis llaves, fui a cerrar, media vuelta a la llave... ¡y otra vez atascada!

—¡No sé qué pasa! —exclamé—. No funciona. Mira lo que hice con la otra llave...

Y fui a por ella, y cuando volví, Sakura me dijo:

—Mira, es que tienes que levantar la manilla hacia arriba y entonces ya cierra.

¡¡¡AAAHHHHHHH!!!! Dios mío, ¡¡pero qué estupideeeezzz!!! ¡¡¡Si es que así no se puedeeeee!!! Muerta de vergüenza, pero terriblemente contenta de que fuese Sakura a las siete de la tarde la que me hubiera dicho eso, y no Dick a las once de la noche (¡¡¡!!!!), cerré y, pese a que la alarma seguía soltando pitididos en el interior, pasé de ella, cerré la verja, candado, cadena y para casa. ¡Por fin!

Al día siguiente, Dick se me planta delante con cara de diversión más que de otra cosa:

—¡Que hay que cerrar la puerta del baño para que la alarma funcione!
—Aaahhhh... Así que era eso lo que me estabas diciendo ayer... jejeje...

Y me enseñó que la puerta del baño tiene un sensor y que si no se cierra la alarma no funciona. Le dije entonces que a mí la que me había dado quebraderos de cabeza había sido la puerta de entrada. Me mostró cómo se subía la manilla.

—Sí, sí, si ahora ya sé... Pero antes intenté cerrar sin saber eso y acabé doblando la llave... jejeje...

Dick quiso ver la llave y ahí se puso a darle martillazos a ver si la enderezaba... jajaja. Me ofrecí a hacer una copia, pero dijo que no hacía falta. Probó la llave y con algún que otro forcejeo extra, parecía seguir funcionando... Por lo que se refiere a la alarma, Dick llegó del centro a eso de las diez y ya cerró la puerta del baño, así que por la noche todo estaba ya correcto.

En cuanto a mi paseo con Sakura hasta casa, fue muy agradable a pesar del frío, y me estuvo contando algunas cosas interesantes sobre Japón, los pobres y la delincuencia. Por lo visto, pese a que en Japón también hay gente pobre, no es nada habitual que roben. Se dedican más bien a rebuscar en los contenedores de los restaurantes, pero no hacen lo que aquí, que es robar para vender y sacar dinero. Dice que en su país los que hacen eso son los chinos. De ahí que los japoneses y los chinos no se lleven muy allá, y de hecho a Sakura no le gusta nada que la confundan con una china. :)

Algo más que me contó el otro día sobre Japón, es lo que todo el mundo sabe: que los japoneses son muy trabajadores. Dice que si vamos a Japón, es fácil que nos impresionemos con la tecnología, porque es mucho más avanzada que en Londres, debido precisamente a que trabajan mucho y son muy perfeccionistas. Asegura que los electrodomésticos de casa no fallan nunca, así que la buena calidad de la compra se da tan por supuesta que ni siquiera se piensa en ello. Y cosas como que, desde hace varios años ya, los taxis tienen puertas que abren y cierran automáticamente, así que cuando paran delante de ti, todo lo que tienes que hacer es entrar y sentarte. Me dice que, en general, va varios años por delante de Londres en lo que a tecnología se refiere. No así en el aspecto social. Hace poco alguien me comentó que Londres era la ciudad más tolerante del mundo. Y sin conocer el resto del mundo, casi me atrevería a afirmarlo yo también, porque nunca había visto tanta variedad de gente conviviendo pacíficamente y mirándose como iguales. En este aspecto, Londres es sencillamente maravilloso.

Y bueno, sigo con mis animaciones. Y feliz mientras sea así. Ahora ya no tengo tiempo libre en PUK. Sí que se nota que han cambiado las cosas. Pero sin duda es para bien. :)

¡Besotes!

sábado, 8 de diciembre de 2007

¡Por fin! Money, money... :-)

¡Ya cobré parte de noviembre! I am happy. :D

Por supuesto, Dick no "se acordó" de pagarme, para no variar, así que cuando ya se iba a despedir, ayer viernes, le dije: "Dick, mi dinero...". Ahí, con cara de buena. :D Él se quedó pensando por un segundo, y luego reaccionó con apuro, dijo "mierda" (no tengo muy claro si porque no se acordó él o porque me acordé yo... jejeje), se fue a hablar por teléfono al estudio y cuando volvió, me puso tres libras con ochenta en la mesa:

—Toma, parte de tu sueldo de noviembre... —bromeó.

Por un momento me temí que eso fuera todo lo que me daría, pero a continuación dijo que tenía que ir al cajero, volvió, me llamó para que fuera al estudio y me dio 200 libras. ¡¡¡Qué alivio!!! :D Ahora por fin ya puedo respirar un poco en cuanto a pagar el alquiler se refiere, aunque no mucho, no mucho... :D

—El lunes te daré otras 200 —dijo Dick. Me explicó que en ese momento no podía darme más por no sé qué que no entendí, algo del cajero o similar.
—Pero... Si me pagas 600 libras al mes y cobro desde el día 19... yo creo que 400 libras es mucho para dos semanas... —dije. Prefiero que no me dé dinero que no me corresponde, a que luego me pida que se lo devuelva.

Dick se quedó un poco a cuadros, quizá haciendo algún cálculo mental, respondió que lo hablaría con Philippa y así quedó la cosa. Me preguntó por mi cuenta bancaria, como si para ellos fuera una gran contrariedad que no la tuviera aún, y le comenté lo que me habían dicho en el banco: que debía esperar siete días laborables hasta recibir qué sé yo qué carta. Me pregunto si lo que pretende el banco con esa supuesta carta que quiere enviarme es ratificar que mi domicilio es el que hice constar en el formulario. Tal vez es una forma de asegurarse de que la gente no pone cualquier dirección que se les antoja, no sé.

Ayer me llegó otra carta del Job Centre con la cita para obtener el NIN (National Insurance Number). El National Insurance Number es necesario para trabajar en Londres. No hace falta tenerlo para encontrar un trabajo y empezar a currar, pero hay que obtenerlo tan pronto como sea posible una vez que has empezado. El empresario puede, por lo visto, solicitar un NIN temporal para el trabajador, de tal forma que este se puede desentender... Pero Sakura me ha dicho que la diferencia de impuestos que se paga entre tener un NIN temporal y un NIN fijo es considerable, así que me recomendó encarecidamente obtener el fijo. Llamé al Job Centre el otro día desde PUK, y debe de haber unas cuantas solicitudes, porque me dieron cita para la segunda semana de enero. La cita consistirá en una entrevista en la que se asegurarán de que soy quien digo ser, para lo cuál tendré que contestar alguna pregunta de dónde vivo, dónde trabajo y llevar papeles que lo prueben: pasaporte, contrato de renta del piso, carta del jefe... Por lo visto, si estás buscando trabajo también puedes solicitar el NIN, y en ese caso debes presentar los detalles de trabajos que hayas solicitado hasta el momento.

Otra cosa que descubrí ayer es que en Londres es sumamente difícil despedir a un trabajador. Tiene que ser verdaderamente grave lo que haya hecho. Me lo contó Tatana, que trabaja en una conocida tienda de ropa en un edificio de varias plantas. Ayer llegó a las once y media de la noche, más o menos. La tienda, situada en el centro de Londres, cierra a las nueve, y los empleados se quedan una hora más para colocarlo todo en su sitio, hacer la cuenta y dejarlo todo preparado para abrir al día siguiente. Tatana trabaja en la planta baja, y a las diez ya lo tenían todo listo para irse... pero les llamaron de la planta de arriba para ayudar, porque por lo visto los empleados de esa planta se dedican a charlar, no dan golpe, no terminan a tiempo y necesitan ayuda para recogerlo todo. Tatana estaba enfadadísima, porque decía que mientras ella recogía, otros se dedicaban a parlotear. Cuando me lo contaba, le pregunté por qué no los despedían, puesto que ya ha habido protestas por parte de los más trabajadores, y llamadas de atención por parte de los jefes. Ella me contestó que no es como en su país ni como en España: aquí no se echa a un trabajador así como así, sólo porque sea un vago. Me resultó muy curioso.

Hora de comer. Otro día más. ¡Besotes!

jueves, 6 de diciembre de 2007

Preparados, listos... ¡ya!

Se nota que el contrato está al caer porque ya empiezan a acumulárseme tareas que ni Dick sabe cómo ordenar. De pronto, quiere que haga tropecientas animaciones, se le ocurren ideas nuevas y quiere que las haga todas. No me quejo, porque si empleo el 100% de mi tiempo (o casi, porque tendré que tocar la web también) en animación, bienvenido sea. Si me mete prisa aprenderé menos y serán de peor calidad, pero serán más y cogeré más soltura; y si no me mete prisa, pues serán mejores y aprenderé más. Todo tiene sus ventajas. Lo importante es no parar. :) Hoy le mostré los fotogramas clave para la siguiente animación (los llamados keyframes) y quedó complacido, le gustaron bastante, y se le notaba el entusiasmo porque me explicó alguna idea y se notaba que lo vivía. :D

En lo que a aprender animación se refiere, PUK está bien... y mal. Bien, porque practico, estudio y hago cosas, que es de lo que se trata. Dick es ciertamente creativo, sumamente observador y sabe mucho de interpretación de actores, lo cual en animación es fundamental. El otro día, a punto de empezar la animación que estoy haciendo, le dije que si quería interpretarla para que yo lo viera y traducirlo en animación, sería genial. No lo dudó ni un instante, lo hizo sin vacilar y su interpretación fue muy real. :D En este sentido, sus críticas ayudan mucho, puesto que suelen ser muy certeras, como lo eran las de Amina, la anterior secretaria. La pena es que no he sabido organizarme hasta ahora y le enseñaba la animación demasiado tarde, cuando ya tenía listos montones de fotogramas. Claro, venía, decía que debía interpretarlo de otro modo, y a cambiar mil cosas. Hoy ya tuve el tino de enseñarle los keyframes, es decir, el comienzo, el esquema de la animación. Si quiere cambiar la interpretación del personaje (el acting) pues es el mejor momento.

Y en cuanto a por qué está mal... pues porque nadie me enseña cómo aplicar los principios básicos de animación. Puedo documentarme y estudiar por mi cuenta, pero si no tengo quien me diga que tal o cual pose es errónea o inconsistente, o que la anticipación no está bien, etc... en definitiva, si no tengo a alguien que sepa cómo animar, lo más probable es que coja vicios y me quede estancada muy pronto. Por fortuna, aún queda mucho para eso porque estoy muy, pero que muy verde, y necesito practicar mucho. Y quién sabe... tal vez el año que viene pueda hacer Animation Mentor. Ojalá.

El martes fui al banco a abrir una cuenta. Elegí Halifax, por consejo de Sakura. Abbey también estaba bien, me dijo, pero siempre hay mucha gente y hay que esperar colas inmensas. Halifax, al no estar tan céntrico, suele tener menos gente y en ese sentido es mejor. Además, está más cerca de mi casa. En el banco, tuve que rellenar un formulario enorme, y lo hice allí mismo para evitar perder un dia más. ¡Quería la cuenta ya! Pues va la chica y me dice que ahora tienen que enviar el formulario a no sé dónde y que tengo que esperar dos semanas para abrir la cuenta. Casi me da un pasmo. ¡Dos semanas más sin cobrar!

Llegué una hora tarde a PUK, pero Dick no me dijo nada y, de hecho, me dijo que le ayudara y fue cuando filmamos los cereales y el anuncio de Nikotinell. Después de eso, en un momento en el que Debbie, él y yo estábamos en la oficina, le pregunté si sería factible, dada la imposibilidad de tener una cuenta bancaria en un tiempo razonable, que pudieran pagarme noviembre en mano. Primero quiso bromear un poco, diciéndome que parecía preocupada, a lo cual respondí que sí, que tengo que pagar la renta y que para mí eso es preocupante. Y como siempre está preguntando si somos felices, yo le aseguré que si me pagaban en mano sería muy feliz. :D Me dijo que hablaría con Philippa del asunto.

Hoy tuve una reunión con él, y lo primero que me dijo, antes incluso de que yo dijera nada, fue que mañana me pagaría noviembre. Cuando le dije que, definitivamente, ya era muy feliz, se rio. Luego ya proseguimos con la reunión, en la que me explicó lo que quiere que haga a continuación. Voy a tener que dibujar caricaturas sencillitas y animarlas con algún guiño, sonrisa o similar. Va a ser divertido. Es una docena de personas o así y tengo una semana, así que espero que me dé tiempo. :) Le advertí que tengo que dejar parada la animación que estoy haciendo ahora, y me dijo que vale, que para después de Navidad. También quiere una animación en la web, porque, como él dijo, ahora que estoy yo, pues que la gente sepa que hacemos animación... jajaja. Estoy viendo que me va a sacar el sudor, pero mientras sea animando, no me importa. Al fin y al cabo, para eso estoy aquí. Como decía Cárdenes cuando se iba para Hamburgo: "estoy deseando que me exploten". :D Le dije a Dick, eso sí, que si quiere poner Flash en la web tendrá que adquirir la licencia, y me dijo que seguramente adquirirá la Suite de Adobe completa. ¡Genial!

Por ahora esto es todo, amigos. :)

¡Besos!

martes, 4 de diciembre de 2007

Cambio de piso

Siguiendo los consejos de mis amigos y comentaristas favoritos, he optado por no hacer privado el blog. Pero desde este momento (y con carácter retroactivo, de lo que me iré encargando paulatinamente), las identidades de los protagonistas de esta historia quedarán protegidas por nombres ficticios, salvo el mío y el de Ruth y alguna que otra excepción. :) Espero que poco a poco os vayáis acomodando a la nueva situación, y yo también lo intentaré. Será divertido. Todo sea que vaya a la empresa y les llame por sus nombres ficticios... jajaja. Las identidades de mis compis de piso también quedarán protegidas. De ahora en adelante viviré con... Sakura, la japonesa, y con Tatana, la checa. :) (nombre checo de la Miss Mundo 2006). :D Y trabajo en PUK... ;)

Me remonto a algunos días atrás, porque han pasado unas cuantas cosillas.

La relación con la nueva secretaria, Debbie, empieza a ser muy buena. Es una chica de carácter fuerte, y tiene sus cosas, pero quién no. Sigue sin tener nada que ver con la anterior secretaria, pero es eficiente, divertida y espontánea. Y de vez en cuando se le olvida lo que es el tacto. Sucedió que el otro día Debbie se puso a hablar con Dick, nuestro jefe, en la oficina. No sé cómo empezó la cosa, porque no estaba prestando atención. Pero de pronto Debbie le estaba diciendo a Dick cosas que quería cambiar en la oficina. Así, dijo que la oficina era deprimente, que no estaría mal pintarla; que las luces eran horrorosas, que esos fluorescentes blancos dañaban la vista, que ella quería bombillas amarillas (totalmente en desacuerdo, y es mi oficina también), y luego va, señala el escritorio en el que estaba sentada Sura, y dice que quiere ese escritorio. Sura, la chica musulmana de 17 años que lleva las cuentas en PUK, no dijo nada, la pobre. Pero yo me quedé flipando y le dije a Debbie:

—Primero deberías preguntarle a Sura. Está aquí y es una persona. De hecho, ya le quitaste la silla sin preguntarle.

Dick me dio la razón. Debbie continuó diciendo que es que el escritorio era más grande, que delante había una ventana y que ella estaba aburrida de mirar para la pared, que quería ver luz natural... Incluso propuso que se mandara a Sura para la otra sala, mucho más grande y más fría. La pobre Sura me decía luego que creía que caía mal a Debbie, porque quería echarla de la oficina. Las razones de Debbie eran que Sura viene tres días a la semana en vez de todos los días, y para ella es un desperdicio de escritorio. Y se agenció el sillón grande de piel por el mismo motivo. La causa de que el escritorio y el sillón de Sura sean mayores es porque son los que usa la madre de Dick cuando pasa por la oficina. Pero viene muy pocas veces, y suele hacerlo acompañada de los hijos de Dick.

En definitiva, que ante semejantes peticiones, Dick no le satisfizo ninguna. :D Salvo por cosas como estas, Debbie es maja y nos llevamos bien. Hoy sin ir más lejos me ofreció entradas gratis en el cine (a ella se las dan), así que a ver si las consigue y voy por primera vez al cine en estas tierras extranjeras. Por lo visto, durante unos pocos días reponen viejas películas, y una de ellas es "Pesadilla antes de Navidad", que es de animación y creo que está muy, muy bien. Quizá también consiga entradas para el IMax, que tiene, creo, la pantalla más grande del mundo. Aquí todo lo miden en autobuses de dos pisos, así que digamos que la pantalla es de grande como cinco autobuses de dos pisos... jajaja. Estos ingleses son la caña. :D Por cierto, Debbie también me prestó un libro interesantísimo, titulado "Observando a los ingleses", que describe de modo humorístico todas las peculiaridades típicas de esta gente. Ya os contaré. :)

El sábado me tocó abrir PUK para unas personas que venían a utilizar el estudio. Por primera vez abrí yo la verja, desconecté la alarma y me las apañé para entenderme con los clientes... aunque esa mañana creo que no quedó nadie de PUK a quien no llamara yo por teléfono para preguntarle algo... :D Pero poco a poco voy aprendiendo. A la una y media ya llegó Dick a sustituirme. En principio, la intención era que me quedara yo hasta las siete, pero me negué en redondo: ¡al día siguiente me cambiaba de piso y no tenía absolutamente nada preparado! Estuvieron a punto de cancelar el asunto con el cliente, pero yo propuse que alguien más viniera algunas horas, que podíamos turnarnos, y al final quedó en venir Dick a partir de la una y así tuve tiempo de prepararlo todo.

En casa de Pauline había mil cosas que hacer, pero incluso me dio tiempo a ver un reportaje precioso de Pompeya en el que explicaban y recreaban cómo había sucedido todo. Ponía los pelos de punta. Y luego hacer la maleta, lavar ropa, organizar un poco las cosas para no olvidar nada... Esa misma noche Sakura me llamó para asegurarse de que todo estaba bien y me vería al día siguiente.

El domingo por la mañana acabé de hacer la maleta y aún me quedaban mil cosas por toda la casa, con lo que asumí que, definitivamente, tendría que hacer dos viajes. Y sin Travel Card no pensaba coger el autobús, así que cogí la maleta y el portátil y emprendí el camino hacia mi nuevo hogar. ¡Casi me muero por el camino! Cuando llegué, decidí que la siguiente vez cogería el autobús... :D Media hora de camino cargando con ese peso (y eso que la maleta tenía ruedas) fue excesivo y así es que al día siguiente me dolía todo el cuerpo. Sakura y Tatana me recibieron encantadas, charlamos un rato y luego me puse a limpiar mi nueva habitación, puesto que lamentablemente la anterior inquilina no la había dejado todo lo limpia que hubiera sido deseable. Sakura hasta sintió un poco de vergüenza cuando me la enseñó, pero no era para tanto.

Luego me tocó ir al Sainsbury's a comprar sábanas y una funda para la nórdica. Tatana me recomendó ir a Argos, así que me pasé por allí. Es un lugar muy curioso: es como un catálogo de venta a domicilio... pero en la propia tienda. Tú vas allí, y tiene un montón de mostradores con enormes catálogos de hojas plastificadas e intercambiables. En los catálogos ves lo que quieres, apuntas la referencia en unos formularios que rondan por allí, y lo entregas en un mostrador, donde te dan, finalmente, el producto que pediste. Me pareció muy curioso. :) Pero finalmente hice mi compra en Sainsbury's.

Aquí anochece a las cuatro y pico a estas alturas del otoño, así que para cuando volví a mi nueva casa con las sábanas y demás, ya era de noche. Por fortuna para mí, Tatana me dejó su Travel Card y pude coger el autobús para volver a casa de Pauline, recoger el resto de cosas y volver.

La despedida de Pauline no fue triste, puesto que le enseñé a usar el Messenger y el Skype y, además, vivimos a poca distancia, así que sin duda nos veremos. Me regaló un libro, yo a ella bombones, se quedó con cien libras de mi depósito por haberle rayado la cocina y me colmó de buenos deseos. Y sin duda seguimos en contacto, porque ayer ya hablé con ella por el Skype y sólo hacía un día que me había ido. :)

El nuevo piso es increíble. Es un piso muy poco inglés, me decía Sakura, pues por lo visto los pisos ingleses son más como el de Pauline: un largo pasillo del que parten las habitaciones. Este, en cambio, es un hall cuadrado, y en él hay un montón de puertas. Es acogedor, confortable y bonito. Os había dicho que el piso tenía un año, pero había entendido yo mal. En realidad, el piso tiene diez años, pero Sakura lo arregló entero hace un año y medio, que fue cuando lo compró. Dice que daba verdadera pena el estado en el que estaba. Quién lo diría ahora. Tampoco es necesario descalzarse nada más entrar ni ir siempre descalzo por casa. Vamos a la habitación y nos ponemos las zapatillas. Las mías son un poco ruidosas sobre el suelo laminado: piticlop, piticlop... Tengo que buscar unas más silenciosas. El otro día me dejó Sakura unas zapatillas japonesas que no sólo eran silenciosas sino que, además, eran calentíiiisimas. A ver si encuentro alguna parecida. Pero en fin, que en este piso me siento muy bien en todos los sentidos, me estoy adaptando muy rápido y la relación con mis compis ha empezado de forma inmejorable. Y es posible que sí acabe comprándome una mesa, pero con calma, porque de momento me apaño bien con esta. Si acaso, más adelante. Lo más gracioso del piso y de mis compis es que tienen en la cocina tres plantas y las tres tienen nombre propio y las llaman por sus nombres. Adivinad cuál es el nombre de la más grande... ¡Dick, como mi jefe! jajaja La otra se llama Billy y la otra Rosie. :D Estas nuevas compis mías están como cabras.

Ayer hablé mucho con Sakura, puesto que era su día libre. Trabaja de jefa de camareros o algo así en un restaurante japonés, y tiene que lidiar con todo tipo de personas, tanto clientes como empleados. Afirma rotundamente que los más difíciles de atender en esta multicultural ciudad son los indios, los árabes, los americanos y los rusos. Tatana, que trabaja en una tienda de ropa, le dio la razón, en especial con lo de los indios. Afirman (no lo puedo verificar puesto que no conozco ninguno) que son protestones y maleducados. Contaba Sakura que unos fueron al restaurante y volvieron a la semana siguiente diciendo que no les había gustado nada la comida de la semana anterior, que había sido pésima y que querían comer gratis esta vez. Creo haber entendido que sí, que lo lograron.

También decía que los chinos, y especialmente, las chinas, son difíciles de llevar como empleadas. Dice que tienen un carácter beligerante y que no respetan el criterio de alguien en principio más experimentado. Todo esto, obviamente, generalizando, porque cada persona es diferente.

En realidad, nuestra conversación empezó hablando de comida y de platos típicos. Acabamos hablando del peso, y de ahí pasamos a la cultura japonesa, donde las chicas han de ser extremadamente delgadas para ser consideradas atractivas. Cuando vivía en Japón, Sakura pesaba 47 kilos, midiendo 1.62m de estatura, y ahora que ha engordado muy poquitos kilos dice que ya es "demasiado grande" como para ser atractiva en Japón. Entre otras cosas, dice que por eso se siente mucho mejor aquí que allí. Además, en Japón las chicas han de ser dulces, cariñosas, solícitas y serviciales. Pese a que en el mundo laboral no parecen estar discriminadas, en lo que se refiere al aspecto social están como en España hace cuarenta años: las chicas japonesas no piensan, para eso está el hombre. Me contaba el caso de una amiga suya que se quejaba de su novio (que era medio americano, medio japonés, de ahí que tuviera la mente más abierta) porque le pedía opiniones sobre cosas, le preguntaba adónde quería ir para así poder complacerla, etc. Sakura dice que las japonesas nunca tienen opiniones sobre cosas. Para ellas, todo está bien. Si eres hombre y vas a comer con ellas a un restaurante, cualquier cosa que pidas tú estará bien. Si vas al cine, la película que elijas sin duda estará bien. ¿Recordáis "El Príncipe de Zamunda"? Pues algo parecido. Dice Sakura que nunca sabes lo que en realidad piensan de algo, si es que piensan. Dice que allí se siente sola porque las relaciones suelen ser muy distantes.

Otro dato curioso de Japón es que siempre es el hijo/a mayor el que se encarga de cuidar a los padres cuando estos envejecen, salvo impedimentos mayores, como tener que cuidar a los padres del cónyuge, por ejemplo. El padre de Sakura se casó con 40 años porque nadie lo quería: era el mayor de sus hermanos y eso suponía que su esposa tendría que cuidar de sus padres. Por lo visto, el mayor índice de soltería en Japón lo registran los primogénitos. :D Si un primogénito se casa con una primogénita, entonces el segundo hermano (o hermana) de la mujer tendrá que cuidar a los padres de esta, puesto que ella cuidará a los padres de su marido, también primogénito. Vaya telar. :D Como dato anecdótico, incluyo que además Sakura dice que su padre era de los pocos japoneses sin remedio que buscan una mujer que tome decisiones para evitar hacerlo él, cosa poco común en Japón. :D

En fin, seguiré hablando de Japón en otro momento. :)

Para terminar, contaros que sigo con mis animaciones, aunque hoy Dick me pidió que colaborase con él y acabé protagonizando un anuncio de Nikotinell... jajaja. Pero antes del anuncio tenía que hacer una toma de unas cajas de cereales, así que puso un montón de focos en el estudio apuntando a cinco cajas de cereales y estuvo una hora colocando las cajas, las luces... Hasta sacó a Dolly, que es el nombre de esa plataforma que va sobre raíles y que se suele utilizar en los rodajes para hacer tomas en movimiento. Yo nunca hubiera imaginado que grabar cinco cajas de cereales pudiera requerir tanto trabajo. Y luego, el anuncio de Nikotinell. Me pidió que me pusiera allí en medio, me apuntó todos los focos habidos y por haber, y teníamos que rodar tres tomas: en la primera, abrir el sobrecito; en la segunda, despegar el parche de nicotina; y en el tercero, una toma corta del brazo mientras pegaba el parche. La primera toma fue muy divertida, porque empezó a grabar, fui a abrir el sobrecito, y no pude. :D Dick tuvo que ir a por unas tijeras, lo abrimos, y al final pasamos de la toma en la que lo abría para empezar directamente en la que sacaba el parche del sobre. :D Al principio me puse un poco nerviosa, pero luego ya era toda una experta actriz, con la manga encaramada hasta el hombro y el parche ese para arriba y para abajo, y Debbie, mientras, esperando a que acabáramos para coger los parches restantes y ponérselos, porque está intentando dejar de fumar. :D

En fin, y acabo por hoy, que menuda parrafada. :D

¡¡Besotes a todos!!



domingo, 2 de diciembre de 2007

En breve, este blog será privado

He estado pensando mucho en el consejo de Labra, que sin duda sabe de lo que habla, y también he pensado en que Ramón descubrió que en Google aparezco en las primeras posiciones si escribes "PUK", y también he pensado en que Dick revisa Google alguna que otra vez, puesto que paga para tener clics situando a la empresa en los anuncios de la derecha... También he pensado en mi inminente contrato, en todo el entorno de PUK que podría leer mi blog, en el riesgo que corro si alguien lee cosas que no debería leer y considera que son internas de la empresa o cosas así... Y la verdad es que creo que no vale la pena correr el riesgo, pudiendo solucionarse el asunto con un simple nombre de usuario y contraseña.

Por lo tanto, espero que comprendáis la decisión de convertir el blog en privado. Esto significa dos cosas: todo aquel que quiera leerme y no reciba una invitación mía por email (ignoro cuánta gente se interesa por lo que me sucede), que me pida acceso y se lo daré de mil amores... siempre que no sea Dick o Philippa... :D No se trata de pedirme permiso, se trata de decir: "eh, dame acceso con esta dirección de correo...", y ya. Lo segundo es que tendréis que tener un usuario y una contraseña de Google o del propio Blogspot. Cualquier duda me consultáis. El cambio se realizará en los próximos días.

Mañana me cambio de piso. Nada más por ahora.

¡Besos a todos! Y lamento las molestias. :)

martes, 27 de noviembre de 2007

Más recados por la ciudad

Pues sí, sigo de recaditos... Pero ya no me quejo. Primero, porque se supone que ya me pagan; segundo, porque ya no tengo la Travel Card y mi única forma de hacer turismo gratis es cuando me piden que entregue algo en alguna parte y Allan me deja la suya.

El otro día me tocó ir a un sitio llamado Gunnersbury, bastante alejado del centro y en la otra punta de Londres, al suroeste. Resultó ser un sitio muy bonito, de calles anchas y casas de aspecto lujoso, pero tenía el gran incoveniente de estar dividido en dos por una transitada autovía. Tuve que caminar mucho desde la parada del metro hasta la productora a la que me dirigía, y aproveché para conocer un parque que hay en la zona y que es una verdadera preciosidad. Los parques de Londres son todos de quitar el hipo y están extraordinariamente bien cuidados. Todavia no he visto uno que se pueda considerar mediocre.

Hoy me tocó ir a Picadilly Circus. Ya había estado en un par de ocasiones. En los alrededores de Picadilly todo es grandioso. Las otras dos veces que había ido había tomado Regent Street, que es la calle de las tiendas, pero esta vez mi recadito me llevó en sentido contrario. Mi destino estaba muy cerca, así que una vez entregado lo que tenía que entregar, me decidí a aventurarme hacia Leicester Square, de la cual había oído hablar muchísimo (incluso Sakura trabaja en Leicester Square) pero nunca había tenido ocasión de ir. La cantidad de cines y teatros que hay en los alrededores de la plaza es impresionante. Me dio la sensación de estar paseándome por Hollywood. Vale, no conozco Hollywood... Pero cuando me lo imagino, me lo imagino como la calle que va desde Picadilly hasta Leicester Square. La pena es que no tenían más que unas pocas luces navideñas. Me habría gustado ver alguna más. En Leicester Square pude ver a los caricaturistas, de los que también había oído hablar. Por lo visto, siempre hay artistas en esa plaza. En esta ocasión había tres y las caricaturas y retratos que mostraban eran muy buenos. Uno de ellos me dijo algo cuando miraba sus dibujos. Supongo que me sugería que me hiciera una, y dije que no. Y si no era eso, también dije que no... :D

Di una vuelta por la plaza y descubrí que en uno de los cines estaban esperando la llegada nada menos que de Nicole Kidman. Estuve en un tris de quedarme a esperar. Había gran cantidad de periodistas haciendo guardia, cámara en ristre, y de hecho fue muy gracioso porque sin darme cuenta me metí por donde se supone que iba a pasar Nicole, y no veas qué susto, todas aquellas cámaras apuntándome. Pero nadie miraba para mí, aún no habían cerrado el trayecto para los viandantes y no era yo la única que pasaba por el medio de aquella hilera de periodistas. En fin, que al final no me quedé porque en teoría estaba en horario laboral, así que volví a PUK.

En PUK sigo haciendo animación, así que bien. :) Dick quiere que haga otra relacionada con las Navidades, y quedamos en que mañana hablaremos de ello. Yo, mientras sea animación, feliz.

Por lo que se refiere al contrato, parece que va para adelante. Ayer Philippa se pasó por la oficina y nos preguntó a Debbie y a mí que si Dick nos había dado los contratos, que se los había dado a él para que nos los diera. Que teníamos que poner nuestros datos, firmar y entregarle una copia. O eso me pareció entender a mí, porque hoy se lo comenté a Debbie y dijo que no recordaba haber oído nada de eso... Y que qué me importaba a mí el contrato, me dice. Que para qué quería saber lo que había dicho Philippa. Que aunque no tuviera contrato seguro que cobraba igual. Si es que las hay que se lo toman todavía con más calma que yo... Pero lo dicho, que parece que sí voy a cobrar, en efecto, estas dos semanas. Y me va a venir de perlas para pagar el nuevo piso, por cierto, al que ya me traslado este próximo domingo. Tengo ganas. :)

Os seguiré contando. ¡Besos a todos!

viernes, 23 de noviembre de 2007

A la espera

Sigo esperando por el famoso contrato, al que todavía no le he visto el pelo. Además, el simpático de Dick habló conmigo hace una semana para decirme que no empezaría a cobrar el lunes que me había dicho, sino al lunes siguiente... que es este que ya pasó, el 19. Supongo que no me vendrá con un nuevo cambio. Estaría bonito. Por lo que se refiere a si el contrato se hará efectivo o no, estoy bastante tranquila al respecto, porque tampoco le han hecho el contrato a Debbie, y está al caer. Sé que Philippa está preparando los dos a la vez, así que confío en que, cuando se lo hagan a ella, me lo harán a mí también. Prefiero, pues, mantenerme optimista y esperar una semana más, a ver qué pasa. Ya os contaré.

Lo del nuevo piso ya está arreglado. El domingo pasado fui de nuevo hasta allí para pagar la mitad del depósito a modo de señal, y estuve hablando con Sakura, la japonesa, que me contó las normas que había en la casa, utensilios, mis lugares para guardar cosas y todo eso. Ya he visto que sí tienen una tele pequeña en la cocina, y la mesa de la habitación no es tan pequeña como la recordaba. Quizá me arregle bien con ella, al fin y al cabo. :) Como fui de día, pude ver un poco los alrededores y puedo decir que la zona es bonita y tranquila. Echaré de menos Lloyd Park, eso sin duda, porque esto de levantarse por las mañanas y atravesarlo es un regalo para los sentidos. Pero aquella zona, por ejemplo, es mucho mejor para andar un poco en bici... Y es que Sakura tiene bici, que está a disposición de todas las del piso, por si queremos dar un paseo o ir de compras con ella.

En PUK las cosas van más o menos como siempre. Al final, Bill (el guapo) no fue elegido como director del corto. Eligieron, en cambio, a un quinto del que no os hablé, porque Dick lo había entrevistado en solitario. Al día siguiente de las cuatro entrevistas, llamaron de nuevo a Bill y a Fred (el que Dick había visto), porque eran los finalistas, y quedó claro que la experiencia de Fred era mucho mayor. En uno de sus cortos aparecía un jovencísimo Jude Law, y a juzgar por la exclamación de Dick cuando vio el nombre de la empresa productora del corto, esta debía de ser bastante importante. En cuanto a Bill, pues sí, vino todo guapetón y lleno de energía (en cada cambio de postura movía todo el sofá en el que yo estaba sentada también), pero no demostró suficientes conocimientos (en especial con relación al croma) y perdió muchos puntos. Así que al final el elegido fue Fred. La idea de Dick y de los demás es trabajar en la filmación de las escenas durante un par de fines de semana, y después, con calma, ir preparando los matte-paintings y la animación de los exteriores. Parece que no tienen prisa por terminarlo, lo cual me consuela, porque no tengo ni idea de lo que tendría que hacer yo, y cuanto más tiempo tenga para aprender, pues mejor.

Esta semana me he dedicado al Flash. Estoy preparando los elementos de las siguientes animaciones que tengo que hacer, así que he estado entretenida y feliz con el trabajo, a pesar de los pesares. Eso sí: tuvimos una reunión para hablar de la web y me va a tocar a mí hacer los cambios pertinentes y tal. Como esas horas ya espero que sean pagadas, no protestaré mucho.

Entretanto, Debbie se va adaptando a su trabajo y lo hace bien. Sigue con su cara de mala leche, que ya está claro que no es casualidad: tiene mala leche de verdad. :D Dice "fuck" a todas horas y se nota que lo disfruta... jajaja. Dice que la oficina es de colores deprimentes y que quiere poner música. Ya le quité la idea de la cabeza: yo no trabajo con música. "Animation is concentration", como bien he aprendido en la lección uno de mi adorado libro "The Animator's Survival Kit", así que la música queda descartada. "¡Me acabas de destrozar uno de mis sueños!", me dijo Debbie. Le contesté que en sus sueños podía incluir perfectamente unos auriculares... :D Pese a nuestro temperamento, nos llevamos bien. Aún no hemos tenido ningún "choque", supongo que porque nuestros intereses coinciden. :)

Y bueno, este fin de semana intentaré animar un poco en casa, dibujar algo y aprovechar el tiempo, que falta me hace. Tengo muchas ganas de visitar varios museos, entre ellos el British y el Madam Tussaud's, pero hasta que cobre, nada. Intentaré, pues, sacar partido del tiempo que paso en casa y aprender más y más.

De momento ya os dejo. Espero tener novedades positivas muy pronto.

¡¡Besos a todos!!

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Más vale bueno por conocer que regular conocido

He decidido cambiarme de casa. Si me van a hacer contrato, entonces tengo que buscar el modo de establecerme de tal forma que esté cómoda para continuar durante meses, y la casa de Pauline no me ofrece esa posibilidad. No tengo mesa en la habitación, y para mí eso es tan importante como tener la cama. Yo necesito un sitio donde tener privacidad para trabajar y concentrarme, y donde además tenga internet. En casa de Pauline es una gaita, porque tengo internet en el salón, donde no hay mesa; tengo mesa en la cocina, donde no hay internet; y no tengo mesa en la habitación, con lo cual me tengo que ir a la cocina. Os podéis imaginar lo que se concentra una trabajando en la cocina. Así es que en el tiempo que llevo aquí no he dado golpe ni he sido quién a organizarme. Y esto tiene que cambiar si me voy a establecer durante más tiempo.

Lo decidí el sábado por la noche, y el domingo por la mañana me dio por mirar anuncios y vi uno de aquella misma mañana. No decía mucho: un piso muy bonito, habitación doble, amplia, con escritorio. Siguiendo un impulso, escribí de inmediato, me contestó la chica a los pocos minutos, y quedé en visitar el piso el lunes a las seis y media.

La distancia a PUK es la misma que desde aquí, poco más o menos, pero el piso está en la otra punta de Walthamstow. Es una zona más concurrida, aunque el piso está en una calle muy tranquila. Tiene la estación un poco más cerca, también, y un montón de tiendas a unos cinco minutos. Sería interesante saber a qué distancia está el Sainsbury's... Creo haber visto uno cerca de la estación, así que, con un poco de suerte, no demasiada.

La fachada del edificio se ve nueva e impecable. Es un edificio de dos plantas, y el piso en cuestión está en la segunda. El portal es un portal en condiciones, con puerta, micros, cámaras para ver quién llama y escaleras para subir a las viviendas. No es como aquí, que la puerta de la casa está en un huequecillo en plena calle junto con otras tres, y si alguien le da una patada ya te entra en casa. Pese a todo, conste que aquí también me siento segura. Walthamstow parece muy tranquilo. Me abrió una japonesa muy maja, algunos años mayor que yo, muy simpática. Tuvo que bajar a abrirme el portal, porque a pesar de tanta tecnología, estaba estropeado. :D Subimos dos pisos por unas escaleras bastante anchas, y llegamos a la puerta del piso, muy blanca ella.

El piso, impecable, con un año de antigüedad. La japonesa, que es su dueña, me hizo descalzarme en la entrada, así que ya podéis imaginar cómo tienen el suelo de cuidado, con eso de andar siempre en calcetines. No sé si lo hacen por costumbre japonesa o por cuidar el suelo, pero cualquiera que sea el motivo, está bien. La habitación, enorme, con una gran ventana, una cama doble, un armario de tres hojas, mi propio tendal (que tenía plegado bajo la cama), silla, mesa de ordenador... La mesa no me convenció del todo, porque es de estas que no sé quién narices las inventó que no tenía piernas o algo, porque en el sitio de las piernas ponen estanterías para la impresora y el escáner. Vale, sí, tiene el cajón del teclado extraíble para meter las piernas debajo y así sí... pero estamos en la era del portátil, leñe. En fin. Lo que sí había era un montón de sitio para colocar otra mesa si hiciera falta (una muy sencilla está a 36 libras en Ikea, sin ser la más barata), así que por eso no hay problema. El baño, amplio y muy limpio. La cocina, grande, luminosa e impecable. Me recordó a la que tenía en Gijón, larga y ancha, con una gran ventana al fondo. Pero claro, en esta todo era increíblemente nuevo. Se me hizo fácil imaginarme viviendo allí. No me doy cuenta de si había tele. Y no hay salita, seguramente la japonesa la convirtió en habitación para sacar más dinero y poder pagar un pisazo como ese. La habitación que alquilaban podría haber sido el salón perfectísimamente. El precio, 95 libras por semana más gastos. Rondará las 400 libras al mes, más o menos. Actualmente pago 370. Pero ni punto de comparación entre ambos pisos.

Cuando fui, estaban las otras dos chicas en la cocina, una de ellas, también japonesa (la que se va), a punto de cenar. Esta me saludó con el típico saludo japonés, ese de juntar las manos e inclinarse, y a mí me hizo gracia y me apresuré a imitarla. De todo hay que aprender. :D Aunque bueno, también nos dimos la mano. La otra compañera es checa, una chica alta, rubia, guapa. Estuvimos en la cocina hablando un rato las cuatro, y sentí buenas vibraciones, buen ambiente. Sobre todo cuando me preguntaron de dónde era en España, dije que de Asturias, pregunté si conocían a Fernando Alonso y la segunda japonesa dijo que sí, y que era muy guapo, y nos echamos unas risas. :D Me dijeron que mi inglés era muy bueno, y me contaba la dueña del piso que hacía tiempo había venido una española a ver una habitación, y que hablaba muy poquito inglés. Me dijo que había rechazado la habitación porque era muy cara, que un tiempo después había vuelto a preguntar (a estas alturas ya tenía yo la mosca detrás de la oreja) y que había tenido muy mala suerte con los pisos que había elegido (aquí ya era un moscón lo que tenía). Y que encima era de las islas...

—¿Cómo se llamaba? —pregunté, perpleja—. ¿No sería Ruth?
—¡Sí, sí! ¡Ruth!

Anda que no pasamos risas ni nada. Vaya casualidades que tiene la vida. ¡Sí, Ruth, es Sakura, aquella japonesa de la que me habías hablado y a quien le ibas a preguntar si tenía una habitación para mí! :D Fue increíble. De pronto, fue como si todas nos conociéramos desde hacía años. :D Todavía un rato después, cuando ya me iba, yo seguía repitiendo que era increíble. Y cuando ya volvía a casa, pensé que sería una especie de señal o algo... jajaja. Mira que Londres es grande... ¡pero qué pequeño es el mundo! :D Por cierto, Dick también se acuerda de ti, Ruth. El otro día me llamó por tu nombre... jajaja.

En fin, que a la japonesa, Sakura, le pedí que esperara un par de días mientras me lo pensaba, y hoy la llamé por fin para decirle que lo más probable es que coja la habitación, que queda libre el día 2 del mes que viene, pero que antes he de hablar con Dick para saber fijo que no va a haber ningún problema con el contrato. Dick lleva queriendo hablar conmigo de algo referente a eso desde el lunes, pero siempre encuentra otra cosa que hacer y yo se lo recuerdo todos los días, para que no se olvide. Ha dicho que hablaremos mañana sin falta, así que con eso cuento. Espero que no me venga con alguna excusa...

A Pauline no le dije nada hasta ayer, martes. Teniendo en cuenta que me decidí el domingo a empezar a mirar sitios, no me parece grave. :) Empecé diciéndole que le tenía que decir algo que no le iba a gustar, y le dije que seguramente buscaría otra habitación, para poder trabajar cómodamente, que necesitaba más espacio... No sólo lo entendió perfectamente, sino que hasta sentí que se lo esperaba, y hasta que en cierto modo le agradaba la idea. Yo creo que es porque ella siempre estaba en esta salita, y ahora estoy yo aquí todo el día con internet y ella no se puede tirar a dormir en el sofá... jajaja. Total, que no ha habido ningún tipo de problema. Mañana seguramente le diré que ya vi una habitación que me gusta, que queda libre en diciembre y que a ver qué hacemos con la renta. Le sugerí que podía quedarse con una parte del depósito por haberle rayado con el estropajo el acero inoxidable de la cocina de gas... y no le hizo ascos, no. Pauline es muy, pero que muy amiga del dinero. Tengo miedo de que me quite una buena suma por la tontería... Y si considera que 20 días no son suficiente aviso, a ver si no se queda con más dinero todavía. A ver cómo se porta.

En cuanto a la vida en PUK, pues esta semana ha sido interesante. El lunes llegó la que sustituye a Amina, quien ya termina mañana, por fin. Es una chica chipriota, con cara de mala leche, aún no la he visto reírse. Sabe español, y de hecho me dijo que tiene el título para dar clases, pero que aún no lo ha hecho. Pero que aquí en Londres pagan la clase a 15-20 libras por hora. Tendré que planteármelo muy seriamente. Estuvo viviendo en Madrid durante seis meses, así que también entiende bien el idioma. Tengo que tener cuidado de que no descubra este blog, vea todo lo que pongo y se chive... jajaja. La impresión que nos ha dado a Sura y a mí hasta hoy no es muy buena. Más que nada porque no podemos evitar compararla con Amina, que es un encanto. Debbie, que así se llama, no tiene ni la dulzura de Amina, ni su sonrisa, ni su paciencia. Es mucho más segura de sí misma, eso sí, parece de armas tomar, parece protestona y no sabe lo que es tener tacto. Hoy Sura le llevó un regalito a Amina por la cosa de que se va, y cuando aún lo estaba abriendo, va Debbie y dice: "Yo sé lo que es: es un marco con una foto de vosotros, porque ayer estaba diciendo que no encontraba la foto...". Cuando oí eso, se me pasaron por la cabeza miles de cosas, ninguna buena. Pero bueno, como no se puede conocer a una persona en un día ni en dos, voy a esperar un tiempo hasta sacar conclusiones. Cada poco está fuera, fumando. Los cigarrillos que fuma aquí la gente son muy delgados y cortitos, nada que ver con los de España. En PUK fuman Allan, Sophia (a la que sustituyó Amina cuando vino, y que ahora ha vuelto para otro puesto) y ahora Debbie. Doy gracias a Dios por la prohibición de fumar en los lugares de trabajo, porque cuando llega Debbie de fuera, el olor a tabaco que trae consigo es fortísimo.

El martes fue un día muy extraño para mí. Venían a PUK varios posibles directores para el corto que Dick quiere hacer, y me pidió que me uniera al grupo de entrevistadores. Éramos cuatro. Cada vez que entraba un nuevo potencial director, Dick nos presentaba: Marta, la animadora; Sophia, co-productora; Will, guionista; y él, el productor. El número de directores que entrevistamos fueron cuatro. Evidentemente, yo no pregunté nada a ninguno. En primer lugar porque no tengo ni idea de nada, y en segundo porque ni siquiera entendía la mitad de lo que decían. Pero yo estaba allí, ponía cara de estar enterándome, e igual hasta colaba y todo.

La primera fue una chica que no tenía mucha experiencia y que quería prescindir de mis servicios, porque consideraba que meter animación en ese tipo de corto no quedaría bien. Lo argumentó de tal manera que a mí hasta me convenció, como le dije a Dick cuando, al final, me preguntó qué opinaba de ella. Y yo qué sé qué opino. ¡Si ni siquiera sé con certeza lo que hace un director! No sé qué pintaba yo allí, pero era divertido sentirse parte de un equipo, y además importante, porque la parte de animación que me toca en el susodicho corto no es moco de pavo. Es más, todavía no tengo ni puñetera idea de por dónde empezaré cuando llegue el momento. Ni siquiera sé si una persona puede hacer todo eso o debería ser un equipo. Sinceramente, no tengo ni idea de nada. A veces me pregunto si Dick sabe lo que hace. Sé que es muy posible que me toque hacer algún matte-painting (en pocas palabras, pintar un fondo chulo para meterlo detrás del personaje), pero yo no sé siquiera si tengo el nivel necesario. Uf.

En fin, que la chica esa no gustó a nadie más que a mí, que me pareció muy maja. Y es que a falta de conocimientos de dirección y producción, yo juzgaba por la simpatía, la personalidad y el sex-appeal... jajaja. De hecho, el que vino en segundo lugar es mi favorito para el puesto porque era un chico muy guapo, con unos ojazos azules que quitaban el sentido. Por desgracia, le entendí que su novia también había leído el guión, así que ya se me jorobó... jajajaja. Este chico, Bill, tampoco tenía mucha experiencia, pero nos gustó a todos porque demostró mucha energía durante la entrevista, mucho entusiasmo, muchas ganas de hacer cosas nuevas. Todo lo contrario que el tercero, que se desparramó por el sofá con un relax absoluto mientras hablaba de forma perezosa, y preguntaba más que hablaba. Le hacían una pregunta, respondía con otra para enterarse de todo lo que se hacía en PUK, y al final no sabíamos nada de él. Pero eso sí, cuando salió, dijo Will, el guionista: "si quieres te relajas un poco más y tal". Y unas risas imitándole en el sofá... jajajja. Cuando me pidieron mi opinión, yo dije que era un tipo aburrido y que los tipos aburridos sólo pueden producir cosas aburridas.

El cuarto fue otro tipo interesante, que además trajo unas cosas para enseñarnos, lo cual en este caso era importante, claro. Tenía experiencia y parecía saber cómo hacer las cosas. Al final, todos estaban divididos entre Bill (el guapo) y este último, llamado Ben. No sé por cuál se decidirán. A ver si me alegran la vista un rato... jajaja.

Fue curioso vivir una entrevista desde "el otro lado". Se aprecia mucho mejor lo que se valora y lo que no, lo que se debe hacer y lo que no. No me vendrá nada mal en el futuro. Y lo de ser guapo sólo cuenta si el que te entrevista no tiene ni idea de lo que se está hablando... jajaja. Lo digo porque el cuarto tipo también tuvo muchos votos y era más feo que Picio... jajajaj.

En fin, bueno, sólo comentar que el hecho de que me presenten como la "animadora" de un corto me hace pensar que estoy en el sitio correcto, que de alguna forma he conseguido abrirme camino hacia donde yo quería. Estoy en el escalón más bajo y la subida será muy dura, pero lo importante es que voy bien encaminada y que ahora todo depende de mi esfuerzo. A ver qué tal se portan mis neuronas de aquí en adelante.

Y bueno, por hoy nada más, que es hora de cenar. Ya seguiré otro día.

¡Besos!

sábado, 10 de noviembre de 2007

La buena nueva

¡El lunes ya empiezo a cobrar! :) Aún no he firmado el contrato, pero Dick me ha dicho que Philippa (su madre y la que lleva los asuntos financieros de PUK) lo está preparando y probablemente lo firmaré la semana que viene. Sea como sea, Dick me ha dicho de forma clara que el lunes ya cuenta como día "pagado". Así que estoy muy contenta, porque lo peor ya ha pasado y ahora sólo me queda aprender mucho, dar lo mejor que pueda mientras esté en PUK, y quién sabe, quizá la empresa avance algunos pasos gracias a mí. :) Y con el tiempo aspiraré seguramente a empresas más grandes que paguen mejor, pero de momento estoy satisfecha y ahora puedo respirar, por fin, tranquila, centrarme y aprender.

Dick volvió a decirme que va a intentar mandarme durante un par de semanas a la empresa en la que trabaja su primo. Se dedica a hacer animación 2D (dibujos animados) para la televisión. Le pregunté qué software (programa) utilizan, y me dijo que probablemente uno propio de la empresa. Le dije que sería genial poder ir y aprender de ellos, porque sin duda la televisión exige una calidad que yo aún no soy capaz de dar. Aún. ;)

También me dijo que esta semana tendremos varias entrevistas con aspirantes a directores del corto que Dick quiere hacer. Me dijo que le gustaría que yo asistiese a las entrevistas para dar mi opinión sobre los candidatos y las ideas que aportaran. Le dije que no había ningún problema, que iría... e intentaría entender lo máximo que pudiese. Dick me dijo que si no entendía algo que pidiese que lo repitieran, pero no lo voy a hacer, porque si el entrevistado ya está nervioso por la entrevista, no creo que le ayude andar repitiendo las cosas para que una tía se entere de lo que está diciendo... Pobre. También estuve a punto de decir que me parecía una cara muy dura pedir ideas en la entrevista de cómo modificar el corto, porque luego puedes robarlas alegremente y hala, si te he visto no me acuerdo (algo así como el test de usabilidad aquel que hice yo). Pero al final no dije nada, porque no voy a reivindicar más causas que las estrictamente necesarias. Por lo menos de momento. Más adelante, ya se verá.

Al final de la reunión que tuve con él, preguntó, como siempre, el famoso "are you happy?" ("¿eres feliz? ¿estás contento?"), y aproveché para preguntarle si se daba cuenta de que me debía dinero. Juraría que la mirada que me dirigió fue de cautela, como pensando que le iba a soltar alguna frescura, como exigirle horas extras, dinero por algo que él no esperaba, o qué sé yo.

—¿Cuánto? —preguntó directamente.
—Lo de cuidar a los niños —contesté yo.
Se quedó a cuadros. Lo había olvidado por completo y así me lo hizo saber.
—¡No vuelvo a hacer de canguro nunca más! —dije con tono de broma. Pero no estoy yo tan segura de que sea una broma lo que dije... :P Y si lo vuelvo a hacer, le pediré con todo mi descaro que me pague por adelantado.

Él sonrió y reiteró que no se acordaba.

—No deberías olvidar esas cosas —le dije con una mirada de advertencia—. Yo estaba esperando, pero... —sonreí.
—¿Cuántas veces cuidaste a mis hijos? —preguntó. ¡¡¡¡¿¿???!!!
—Una... bueno, cinco... jajaja. No, no una —bromeé.
—¿Y cuánto te debo?
—Me habías dicho que 25 libras, y eran cuatro horas, contando media hora de ir hasta tu casa, y media hora de volver. Pero al final fueron dos, porque tu mujer vino muy pronto, así que la mitad, 12.

Inmediatamente se puso a revisar sus bolsillos, contó billetes y puso veinte libras encima de la mesa.

—Eso es mucho —dije.
—Está bien —contestó.

Le di las gracias y dimos la reunión por terminada.

El lunes llega la sustituta de Amina. Al final, Philippa y Dick le pidieron a Amina que le enseñara lo necesario para sustituirla, así que Amina se quedará hasta el jueves que viene, pese a que no tiene ninguna gana. A menudo ve lo que hago yo y dice que eso sí que es guay, que así ella también disfrutaría del trabajo. Yo le dije que aún está a tiempo de aprender. Además, tiene buen ojo. Estos días estoy haciendo una animación en Flash y, aunque mi calidad no es buena, no está quedando del todo mal, y cuando le digo a Amina que le eche un ojo siempre me ayuda y me dice alguna cosa que quedaría mejor así o asá. Y siempre tiene razón. También las correcciones de Dick son muy certeras. Así es como se aprende. Voy a echar mucho de menos a Amina, últimamente ya bromeamos mucho y a ratos nos tiramos por los suelos de la risa. Ahora me está enseñando a utilizar diferentes sonidos para la be y la uve. Le hace mucha gracia que diga "/bídeo/" en vez de "/vídeo/", o "/Bicky/" en vez de "/Vicky/". A finales de mes se va a Paquistán y ya le he dicho que haga muchas fotos, que quiero saber cómo es, y que ya quedaremos para que me las enseñe. También me dijo que me va a traer alguna cosilla de allí, algo "muy étnico". A ver con qué me sorprende. :)

Y bueno, en cuanto a Eddy, ya se fue también. Queda Bernie, y supongo que pronto llegarán nuevos sustitutos. De hecho, hay una chica que quiere ser editora de vídeo que llama muchas veces para que la cojan para aprender, sin cobrar. Y Dick ya ha entrevistado a otro chico para que sustituya a Axel, también sin cobrar. Por lo visto lo ha enviado un amigo de Dick. Así son las cosas en PUK. El jueves, Bernie estuvo comentando que ya estaba cansado de trabajar sin cobrar. Él quiere quedarse, le gusta PUK. Pero dice que ya empieza a ser demasiado tiempo sin cobrar. No sé si se lo dirá a Dick, y si lo hace no sé qué reacción tendrá este, porque lo cierto es que Bernie tiene muy poco espíritu, el hombre. Ayer estuvimos todos riéndonos de él (pobre hombre), porque Dick le había dicho que pintara un rectángulo que había quedado sin pintar en el estudio, que estaba recién pintado. Y va Bernie y lo pinta todo de nuevo menos el rectangulito.

—Pero, ¿le explicaste bien lo del rectángulo?
—¡Que sí! —aseguraba Dick—, que me puse justo en el sitio y le dije: "¡esto, esto!".

Y todos por los suelos de la risa. Además, hace poco, a Bernie le tocó ir a PUK en sábado porque unos habían alquilado el estudio, así que había que ir a abrir y esas cosas. Se presentó dos horas tarde, con el consiguiente cabreo de los clientes. Además, estos se quejaron de que el estudio estaba congelado, y claro, Bernie no sabe poner la calefacción (yo tampoco) ni tuvo el espíritu de llevarles todos los radiadores que hay en la oficina (que yo eso lo habría hecho). Y a última hora, cuando ya se iban los clientes, estuvieron esperando a que apareciera Bernie para pagar, pero Bernie no apareció porque se había metido en la sala de edición y estaría durmiendo o algo. Así que los clientes se fueron sin pagar, después de esperar media hora.

La verdad es que a veces hay anécdotas divertidas. Hace poco fui al Pat's Café por primera vez a buscar la comida. Me tocó llevar el cheque con el dinero del mes. Caroline ya llevaba días esperando por él, y siempre que Amina llamaba para hacer el pedido, le preguntaba. Así que fui allá con el cheque en el bolsillo. Caroline es la única dependienta. Es polaca, y físicamente es gordita, con el pelo negro, corto, y unos ojos muy azules que meten miedo bajo aquellas cejas negras. Le dije que venía de PUK y que era Marta (estoy segura de que me miró pensando que yo era la de las Coca-colas), y me puse a esperar pacientemente a que terminara de preparar las cosas para después proceder a pagarle. Pues va la tía y delante de mí, coge el teléfono, marca y yo pensando: "ya verás, ¿a que es capaz?".

—¡Hola! ¡Soy yo! —saludó por teléfono con una sonrisa más falsa que yo qué sé.

Y yo pensando: "¡¡Va a ser capaz!!".

—¿Qué hay de mi cheque?

Fue capaz. Flipando, lo saqué del bolsillo y lo agité en el aire.

—¿Este? —ni caso me hizo—. ¡¡¡¿¿¿Este???!!!! —levanté la voz.

Entre lo que le debía de estar diciendo Amina (que luego me contó que se había quedado a cuadros, pensando que yo aún no había llegado al bar, o que me había ido sin darle el cheque...), y mis gritos, al final le dio por mirar para mí y vio el cheque. De inmediato se disculpó con Amina, diciéndole que ni siquiera se le había ocurrido preguntarme (¡¡¿¿??!!), y luego me dijo a mí lo mismo, riendo nerviosa, y creo que mi mirada reflejaba que mi opinión de ella no es todo lo buena que debería... Además de que hice un gesto de evidente pasmo ante su actitud.

En fin, sólo me queda deciros que ya tengo vuelo para ir a visitar la tierrina en Navidad, y que espero veros por allí a muchos de vosotros (si es que aún me leéis, porque seguro que la mayoría ya estáis hartos de tanta palabrería). :D El vuelo es el día de Nochebuena. El día 21 tenemos cena de PUK en un restaurante cercano, y luego Dick quiere ir a un bar, y luego a un club y qué sé yo adónde más. No tengo ninguna gana, pero habrá que hacer un poder.

¡Besos a todos!

miércoles, 7 de noviembre de 2007

Turismo en familia (II)

El domingo madrugamos de nuevo y nos fuimos directos a Stonehenge. El día se veía muy despejado en Walthamstow, pero a medida que nos fuimos alejando observamos que había mucha niebla y, por desgracia, ello nos impidió disfrutar del paisaje como nos habría gustado. El GPS nos llevó por el centro de la ciudad hasta salir por el oeste, así que hicimos ruta turística por Londres con la gran suerte de que apenas encontramos tráfico. Mi hermano no estaba muy contento, porque era el que conducía y el que sufría el estrés de la ciudad, pero a mí no me importó pasearme por los distintos barrios para irlos conociendo.

En Stonehenge hacía un frío que pelaba, pero aun así disfrutamos la visita. Yo pensé que me iba a aburrir más, porque al fin y al cabo no son más que unas cuantas piedras allí puestas que no tienen gran cosa que ver. Pero nos pusimos a elaborar hipótesis a cual más disparatada para intentar explicar cómo habían llegado allí aquellas piedras, y llegamos a la conclusión de que los extraterrestres deben de medir cincuenta y ocho metros de altura. No me preguntéis cómo llegamos a eso, pero llegamos... jajaja. Os pongo un par de fotos. La primera Stonehenge, y la segunda Stonehenge en miniatura en el escaparate de una tienda de souvenirs, en su versión original y en su estado actual.





Después de Stonehenge pusimos rumbo a la mansión de Longleat (Longleat House). La niebla seguía acechándonos, pero la belleza de la zona habría podido apreciarse incluso aunque sólo pudiésemos alcanzar a ver un par de metros más allá del vehículo.


Longleat House es espectacular. Desde el momento en el que atraviesas la entrada de los jardines, tienes que recorrer aún algún que otro kilómetro hasta divisar la casa. Para ello, sigues una carretera sinuosa que transcurre entre multitud de árboles de todos los colores y aspectos imaginables. Aquí tenéis una muestra de los terrenos de la mansión:


Y, por supuesto, la mansión. Tenía algunos andamios, porque la estaban limpiando o reparando. Perdonad la calidad de la foto, está sacada desde el coche de cualquier manera. A ver si mi tío me pasa alguna de las suyas un día de estos.


La tenéis aquí sin andamio: :D
http://pt.wikipedia.org/wiki/Imagem:Longleat_house.jpg

En los terrenos más próximos a la mansión había varios establecimientos, ya fuera de comidas o de regalos o souvenirs. Había mucha gente por allí, e imaginamos que muchos de ellos eran vecinos de la zona que venían a pasar el día a los jardines. La verdad es que pudiendo disfrutar de semejante lujo, no es de extrañar que se acerquen por allí. Hay que pagar algo para entrar, pero no es mucho.

Cuando llegamos, nos dimos cuenta de que nos habíamos olvidado de comprar el pan, así que dimos una vuelta por las tiendas a ver si alguna vendía pan. Tras preguntar en varias, acabamos dentro de un restaurante-buffete, en el que pedimos varias baguettes y, además, nos deleitamos con un delicioso bocata de salchichas, muy rico. Eso sí, carísimo. Casi mejor no acordarse... y eso que a mí me invitaron (si es que no me canso de dar las gracias...).

Lo siguiente que hicimos fue entrar en la mansión. Mi tío y mi hermano, con la tarjeta Heritage Pass, pasaron gratis (es un decir, porque la Heritage no es barata que se diga), y yo me disponía a pagar cuando el tipo de la entrada me hizo señas para que pasara y mira por dónde me ahorré un dinerín (o se lo ahorraron, más bien... cof cof) muy guapo.

Dentro de la mansión no se podían hacer fotos, así que no tengo nada que enseñaros. Compramos un librito en inglés con la intención de que yo lo fuera traduciendo, pero había mucho vocabulario que desconocía y, además, me llevaba bastante tiempo leerlo para después traducirlo, y no era cosa de pasarse allí horas y horas. Traduje algunas cosillas, pero de lo que más hablaba era de los artistas y diseñadores que habían dejado la mansión tal como está, y todo eso me lo saltaba.

La mansión era impresionante. Salas enormes, techos altísimos, un lujo increíble por todas partes, muebles importados de todos los países imaginables... En dos o tres de las salas, los guardas, muy amables, nos explicaron en inglés algunas cosillas y yo trataba de ir traduciendo lo que entendía, que era más de lo que esperaba. Así, nos explicaron, por ejemplo, que la huida de los franceses hacia Inglaterra durante la revolución había proporcionado a muchos ingleses buenas oportunidades para comprar muebles lujosos a buen precio, pues los franceses huían con ellos y los vendían para poder comer. Lo mismo los alemanes, y algunos más dijeron. Había objetos de todas las épocas de los últimos siglos, y el conjunto era de una belleza asombrosa.

Gracias al librito supimos de la existencia del fantasma de la biblioteca. No nos honró con su presencia, por desgracia, pero se dice que una figura de un "gentleman" vestido de negro suele pasearse por la llamada biblioteca roja (Red Library), y parece que no se sabe muy bien quién es. También hay otro fantasma, en esa ocasión una mujer (la esposa del primer marqués), que supuestamente se pasea por la casa buscando a su amante, o algo así. Tendré que leerlo otra vez para enterarme bien. A esta tampoco la encontramos. :D Por cierto, también en Hever Castle había supuestos fantasmas, pero eso lo averigüé el lunes. Es una lástima, siempre es divertido dar un toque esotérico a los castillos en el momento en que se los visita.

La mansión no tiene desperdicio. Pero una de las mejores cosas era la tienda de souvenirs. Curioso, ¿no? Estaba en el camino de salida, en la parte baja de la mansión. Cuando llegamos, yo la atravesé rápidamente para irnos, porque suelo pasar mucho de las tiendas de souvenirs, y ni siquiera me fijé mucho en lo que había a mi alrededor. No así mi hermano y mi tío, que descubrieron que aquella tienda de souvenirs no era una tienda de souvenirs ordinaria: ¡era la antigua cocina! Había multitud de instrumentos usados, antiquísimos, gastados, pudimos ver la antigua cocina de carbón, los utensilios... Incluso los souvenirs, como tazas y cacharros, emulaban otros tiempos y estaban situados allí donde debieron de haber estado hace muchos años. En el medio de la cocina, de considerables dimensiones, había una mesa enorme muy antigua, que en su día debió de servir para que los cocineros fueran poniendo las bandejas, cacerolas y demás cuando la comida estaba lista para servirse, o para preparar los ingredientes, o para dejar la cesta de la compra... jajaja.

Muy cerca de la cocina estaba el cuarto donde se preparaba el pan, y a su lado estaban la habitación del cocinero y la "nevera", que era un cuartito muy fresco en el que se guardaba la carne (por ejemplo, las aves recién cazadas), y que podía ser vigilado por el cocinero a través de una pequeña ventana situada en el cuarto de este.

Del interior de la mansión se podría hablar durante horas, pero de nuevo no quiero cansaros, así que, si queréis más información, sin duda la encontraréis por la red.

Al salir al exterior, nos dirigimos directamente al laberinto. Pablo nos había dicho que era uno de los más grandes que existen. Había que pagar 3 libras para entrar, y estuvimos a punto de intentar colarnos de nuevo para evitar pagar, pero la cosa estaba difícil porque daba la sensación de que la tipa de la taquilla nos vigilaba, así que al final optamos por pagar y entramos.

Fue divertidísimo. El laberinto estaba hecho a base de altos setos bien recortados, creando sinuosos caminos de la anchura (y altura) de una persona. Por lo visto, en total supone varios kilómetros de recorrido, si es que se hace entero. En las intersecciones había una placa que decía: "levanta la tapa si te has perdido". Y si la levantabas, veías una flecha indicándote por dónde ir a la salida. Había una torre central, que se supone que era el objetivo a alcanzar, y había también varias escaleras diseminadas por todo el laberinto desde las cuales podías observar más o menos dónde te encontrabas respecto a tu objetivo. Si querías. Porque algunos, como Pablo, preferían no mirar absolutamente nada y aventurarse completamente al azar. Yo, por ejemplo, tendía a mirar hacia dónde estaba la torre o lo que fuera, aunque según bajaba al laberinto y daba el primer giro, me desorientaba y continuaba completamente al azar, eligiendo caminos alegremente a ver adónde me llevaban. Supongo que había personas que utilizaban la altura que proporcionaban las escaleras para memorizar los caminos, pero eso no es divertido. :)



Nuestro primer objetivo fue alcanzar la torre central. Para que fuera más divertido, nos separamos y fuimos cada uno por nuestra cuenta. Yo tardé siglos. A veces pasaba cerca de la torre y luego el camino me llevaba a casa Dios, alejándome, y no era quién a llegar. Hasta vi a Pablo allí encaramado en la torre cuando yo estaba perdida en el laberinto. Tardé un montón, pero al fin llegué. Luego, buscamos un objetivo desde la torre, que resultó ser un arbusto rojo que había en el centro de un remolino del laberinto, y salimos los tres por separado en su busca. Esta vez, llegué yo la primera y Pablo tardó sólo unos minutos más, pero Kiko no aparecía y le oímos pegar voces desde las cercanías, porque no era quién a encontrar el camino... jajaja. Como no aparecía, salimos Pablo y yo por separado a buscarle. Cuando lo encontró Pablo, salieron para buscarme a mí, y luego cuando Kiko me encontró fuimos, esta vez juntos, a encontrar a Pablo. Así estuvimos jugando durante hora y media, caminando casi sin parar, hasta que al final decidimos que ya era suficiente y optamos por salir. Lo pasamos genial.

Al salir de Longleat ya casi era de noche, y cuando llegamos a Lacock, un pueblo medieval que era nuestro siguiente destino, ya era noche cerrada. Y el pueblo era tan pequeño y estaba tan poco iluminado que no vimos gran cosa. Además, hacía un frío de muerte. Así que salimos del coche, recorrimos dos calles (eso sí, casas muy guapas, de esas con entramado de madera y piedra), hicimos alguna foto y nos fuimos.

El siguiente, Bibury, fue aún peor. A Pablo le sonaba que había visto una foto de una calle con una hilera de casas medievales, pero yo pregunté a una chica que vimos por allí y nos dijo, riendo, que ella no sabía, que allí no había nada... jajaja. Lo que sí vimos fue un par de fuegos artificiales y un fuego. Como os decía el lunes, pensamos que se estaba quemando algo... Pero sin duda era la hoguera por Guy Fawkes. Caminamos apenas unos metros por los alrededores, pero como hacía un frío terrible (3 grados) nos fuimos enseguida al coche y pusimos rumbo a Windsor.

En Windsor, de nuevo, la oscuridad me impidió apreciar el castillo de la reina como hubiera sido mi deseo. Las calles estabas casi desiertas, aunque algún alma se movía aquí y allá. El castillo tenía algunas luces encendidas, cosa que le daba un encanto especial. Y me pareció precioso, así como las calles que lo rodean. Cenamos allí unos bocatas, muy cerca del castillo, resguardados del frío tras una casa que parecía una iglesia o algo similar. Tampoco tardamos mucho en irnos, porque estábamos cansados y la noche no es el mejor momento para apreciar Windsor. Algún día volveré durante el día y os pondré alguna foto.

Y bueno, este fue mi fin de semana, más o menos. Hubo más cosas, como que por fin probé (durante apenas unos metros, en el parking de Hever Castle) el coche con el volante a la derecha, con la palanca de cambios yendo para donde le daba la gana porque mi mano izquierda no controla muy bien las direcciones... o como que toqué el "Cumpleaños Feliz" en una iglesia desierta (también junto a Hever Castle), haciendo uso del piano que tenían cerca del altar. Por cierto que en dicha iglesia está enterrado, por lo visto, el padre de Ana Bolena, según reza en la inscripción:


"La iglesia fue construida hace unos 750 años para reemplazar una iglesia normanda previa (o algo así). Este ha sido por tanto un lugar de oración durante al menos 850 años. En la iglesia está la tumba de Sir Thomas Bullen, el padre de Anne Bullen (Ana Bolena) y abuelo de la reina Elizabeth I)".

Esta inscripción la vi al salir, le hice la foto y la leí en casa, así que cuando estuvimos en la iglesia ni siquiera sabíamos que le estábamos tocando el "Cumpleaños Feliz" a Sir Thomas.

Bueno, y ahora sí, doy por terminado el relato del fin de semana, esperando no haberos aburrido y que hayáis disfrutado y, sobre todo, que os hayan entrado deseos de visitar estas tierras inglesas que tienen mucho, pero que mucho que mostrarnos a todos.

¡Besotes!

lunes, 5 de noviembre de 2007

Turismo en familia (I)

Levantarme el sábado a las siete de la mañana no fue tan duro como me temía. El parque, a esa hora tan temprana, con el sol asomando entre los árboles, está si cabe más bonito que de costumbre. Lo atravesé para llegar al lugar en el que había quedado con Pablo y Kiko, y luego les llevé unos minutitos dentro del parque para que pudieran apreciar su belleza. La pena es que no vieron a las ardillitas. Por cierto, esta misma mañana, lunes, conseguí por fin que una de ellas se acercara a comer de mi mano. Cogía lo que le ofrecía, y se alejaba un metro para comerlo tranquilamente, sentadita sobre sus cuartos traseros y usando las manos para sostener la comida. Se alejaba cuando pasaba alguien más, pero luego volvía, y cuando se subió a un árbol huyendo de otra persona, permitió que me acercara y le ofreciera comida en la rama. Luego, una señora y una chica joven con un bebé de un año o así se detuvieron a mi lado y la chica sacó al bebé de la silla para que viera a la ardillita. Con tanto movimiento, esta se alejó un poco y como no se atrevía a volver, le dejé algo de comida en la rama y me fui. Quizá se atreviese a ir a por ella delante de esas personas, pero no me quedé a esperar.

El primer sitio al que fuimos el sábado fue a Bodiam Castle. Es un castillo muy bonito, aunque según lo vi me pareció muy pequeño (para ser un castillo, claro). La zona en la que está situado es una preciosidad, todo vegetación y los colores del otoño por doquier. De postal. No llegamos a entrar, pero quién sabe: tal vez algún día lo haga.

De nuevo con nuestro Kia Cee´d, Pablo al volante, pusimos rumbo a Hever Castle. Tengo que decir que fuimos muy afortunados: no sólo tuvimos un tiempo excelente (aunque por la noche bajaba mucho la temperatura), sino que no pillamos ni una sola caravana. Curiosamente, todas estaban del lado contrario al que íbamos. Ayer vimos una en la autopista que se extendía a lo largo de un montón de kilómetros. Me daban pena las personas que conducían aquellos coches, completamente parados en una autopista de tres carriles. No lo quiero ni pensar.

En cuanto a las carreteras, son estupendas. En general está todo muy bien señalizado, el asfalto está en buen estado y los dispositivos reflectantes que separan los carriles son excepcionales guías nocturnas. Las autopistas están bien, pero las carreteras en pleno campo le encantan a mi hermano, y según íbamos avanzando iba diciendo continuamente: “qué carretera más guay”, “mira qué colores”, “qué pasada”, “qué guapo todo”, y nos tenía entretenidos con tanta admiración por lo que le rodeaba.

También en este punto tengo que hablar del GPS de Kiko: impresionante. Lo indicaba todo con una exactitud pasmosa y con suficiente antelación para realizar cualquier maniobra. Si te equivocabas de camino o no le hacías caso por cualquier circunstancia, enseguida buscaba una ruta partiendo de la nueva posición, y el tiempo que empleaba para ello era de uno o dos segundos como mucho. Cuando de pronto uno de nosotros decía: “¿por qué no habla la chica?”, casi cundía el pánico, pensando que quizá mi tío había desactivado la voz de alguna manera y nos estábamos saliendo de la ruta planeada (es que mi tío es un poco desastre… jajaja). La pregunta de por qué no hablaba la chica llegó a ser popular durante todo el viaje, porque a veces había que seguir recto durante mucho rato y la chica, en esos casos, no hablaba, así que a veces nos mosqueábamos un poco. :D

Hever Castle es un castillo pequeño, también. Según lo vi, yo pensé que eso no podía ser el castillo, debía de ser el edificio de los empleados o algo… Los aledaños eran preciosos, y reflejaban el gusto caprichoso y extravagante de los dueños del castillo. Vimos, por ejemplo, las piezas de un ajedrez creado con setos, y unos jardines italianos en los que había, por lo visto, algún resto de Pompeya. No llegamos a verlos de cerca, porque se nos hacía tarde, pero desde lejos parecían preciosos.

El interior del castillo es impresionante. Las salas son en su mayoría pequeñas. Vale, es cierto que casi todas son dos veces el tamaño del salón de la casa de cualquiera, pero no eran las típicas salas inmensas que a veces se ven en los castillos. Todas tenían un tamaño, digamos, razonable. El castillo perteneció en su día a Enrique VIII durante el período en el que estuvo casado con Ana Bolena. Era algo así como la casita de campo a la que iban de vez en cuando. Los muebles, todos (o casi todos) de aquella época, estaban exquisitamente tallados y uno no podía evitar quedarse embobado mirándolos. Tendríais que ver el cabecero de la cama de Ana Bolena. En realidad, todo estaba recargado hasta la extravagancia, pero el trabajo artesanal escondido tras cada uno de los objetos debe haber sido brutal.

Los últimos dueños del castillo fueron la familia Astor, cuyo patriarca murió en el hundimiento del Titanic en 1912. Había muchas fotos de él y de toda su familia repartidas por algunas estancias. Y es que el castillo estaba dividido en dos áreas: la primera parte estaba dedicada a Enrique VIII y su mujer, y la segunda tenía como protagonista a la familia Astor. Evidentemente, las dos épocas estaban bien diferenciadas, y el tipo de muebles y de objetos era totalmente distinto, acorde a cada período histórico. Como es imposible describirlo todo y como tampoco quiero cansaros más de lo imprescindible, me limitaré a comentar lo que más me llamó la atención de todo. Fueron unas figuras (ignoro de qué material estaban hechas) que representaban, a tamaño natural, una escena de la vida de Enrique VIII y de Ana Bolena. El realismo de las figuras y de su vestuario hacía sencillo para la mente trasladarse a aquella época. En la escena, Enrique VIII, con su mujer Catalina (que no parece muy contenta), mira a Ana Bolena, que ha venido a entretenerlo (ella era muy inteligente y tenía mucha cultura) acompañada por su padre, quien observa al rey preocupado por el interés que este muestra por su hija. Al lado, la madre de Ana Bolena acompaña y organiza a los sirvientes, que se disponen a preparar la comida. Un amigo de Enrique VIII observa también a Ana Bolena (más tarde será ejecutado junto con otros cuatro, acusado de tener relaciones con Ana, y ella será acusada de adulterio y ejecutada a su vez). En el castillo se hallaba la trascripción de la última carta que ella le escribió desde prisión, en la que aseguraba que había sido leal y que no entendía por qué estaba prisionera. Pone los pelos de punta. No recuerdo haber visto la carta original de puño y letra de Ana, ni una copia.

Nuestro siguiente destino fue el Leeds Castle. Pablo sabía que era el día en el que había un espectáculo de fuegos artificiales que sólo ofrecen una vez al año, pero ignorábamos si permitirían la entrada. Cuando llegaban, vimos el cartel de “completo” y nos llevamos una gran decepción. Le fuimos a rogar un poco a la tía de taquilla a ver si nos dejaba entrar. Sabíamos que no podríamos ver el castillo por dentro a aquellas horas, pero al menos queríamos verlo por fuera y, si fuera posible, ver los fuegos artificiales. Pero la tía dijo que lo sentía mucho, que desde hacía dos semanas no quedaban entradas y que ni hablar. Yo creo que Kiko y yo nos dimos por vencidos en el acto, pero Pablo se puso a investigar por los alrededores buscando algún modo de entrar, y entonces dimos con los que se ocupaban de un gran globo aerostático, que enseguida nos dijeron que nos daban un viajecito por las alturas por una módica cantidad. En realidad, de lo único que se trataba era de que, con ayuda de un cable, dejaban que el globo se elevara hasta 100 metros de altura y nos dejaban allí arriba durante diez minutos. Decidimos que subiríamos y bromeando (o sin bromear) empezamos a decir que desde arriba investigaríamos el modo de colarnos en el recinto del castillo sin pasar por el punto en el que dos chicas pedían los tickets. El globo, con algunos pasajeros, descendió al suelo para recogernos a nosotros. Tuvimos que esperar a una cierta distancia a que se apearan, y entonces Pablo lo vio: un tipo salió del globo, se dirigió hacia la valla de un metro de altura que separaba el recinto del globo del recinto del castillo (más allá del punto donde estaban las chicas, aunque no mucho más), la saltó y se fue tan campante hacia el castillo. Así que Pablo, instigador de “malas” acciones, nos aleccionó sobre lo que teníamos que hacer: nada más bajar del globo, nos encaminaríamos sin titubear hacia la valla, la saltaríamos sin mirar hacia ningún lado y caminaríamos hacia el castillo como si nada.



Subir al globo fue divertido, y el paisaje desde allí era impresionante, así como la vista del castillo. Realmente subir no causa ninguna impresión, y bajar menos. Es como ir en ascensor, no notas nada. Así que nos limitamos a disfrutar del paisaje y a sacar fotos. Como nadie nos entendía, también aprovechamos el viajecito para ultimar los detalles del plan: se trató, básicamente, de que mi hermano nos infundió valor para echarle morro al asunto y colarnos. El globo comenzó a descender, y los nervios a aumentar. Me tocó a mí salir la primera de los tres y guié la marcha, directa hacia la valla. Desde detrás, mi hermano me dijo que no caminara tan rápido. Salté la valla en un abrir y cerrar de ojos y de pronto ya estaba dentro del recinto. Mi hermano también, apenas un segundo después. Mi tío se quedó atascado en la valla porque no hacía pie y tardó un poco más… jajjaa. Pero ¡estábamos dentro! Caminamos hacia el castillo con miedo a que alguien saliera corriendo a perseguirnos para echarnos fuera, no acabando de creernos que, por el mismo precio, hubiésemos subido al globo y, además, entrado al recinto del castillo. Pero así fue. Luego ya nos mezclamos con la muchedumbre y fuimos libres. Fue toda una aventura, que me enseñó que a veces hay que ser “un poco travieso” si quieres conseguir algo que no daña a nadie. Porque el recinto del castillo era tan grande que ni siquiera había que apelotonarse para ver los fuegos: la gente se sentaba sobre el césped, y la distancia con el de al lado era fácilmente de dos metros. Así que os aseguro que no estorbamos a nadie.

El castillo es precioso, como todo lo que le rodea. Paseamos por los jardines durante más de una hora hasta que empezaron los fuegos. Tuvimos que preguntar a qué hora eran, esperando que nadie se sorprendiera por semejante pregunta, que claramente nos delataba. Por supuesto, no preguntamos a ningún guarda ni nada parecido, sino que preguntamos a la primera persona “normal” que encontramos. Los fuegos eran a las cinco y media, nos dijo. Claro, aquí a las cinco y media es noche cerrada…

El espectáculo fue muy emocionante, porque no se limitaron a lanzar fuegos y ya, sino que pusieron música bien alta (Star Wars, Piratas del Caribe…) y relataron, intercalada con los fuegos y con la música, una historia para niños que yo traté de ir traduciendo, malamente, para que Pablo y Kiko se enteraran. Más o menos, la cosa iba de que un dragón muy viejo y muy sabio decidió enseñar todo lo que sabía a un discípulo joven y al final el dragón joven era capaz de escupir llamas multicolores (el maestro nunca llegó a conseguirlo) y pudo desterrar al malo de la peli, que era un personaje que todo lo teñía de blanco y negro, o algo así. En honor al dragón, llamado Pip, que llenó el mundo de color, se creó el castillo de Leeds. Ver los fuegos con aquella historia como transfondo y el castillo ante nuestros ojos fue algo muy especial. No tengo ninguna foto adecuada para poneros, pero quizá mi tío me mande alguna y os lo pueda mostrar.

Después de Leeds Castle, y ya camino a casa, visitamos Lenham, un pequeño pueblo con casas medievales. En realidad, nos limitamos a visitar la plaza principal y luego entramos en una taberna-cafetería a tomar algo. Pablo y Kiko tomaron cerveza negra, a la que se la tenían jurada desde que llegaron, mientras que yo me limité a un zumo de naranja. Allí en la misma plaza entramos también a una tienda en la que había un poco de todo. Atendía un señor de entre cincuenta y sesenta años, que estaba en caja. Pablo y Kiko cogieron algunas bebidas y Kiko las puso sobre el mostrador:

—¿Cuánto es eso? —preguntó, como si tal cosa, sin mirar al tío siquiera porque estaba contando monedas.

Yo que estaba al lado sonreí con cara de circunstancias:

—How much is it? —traduje.

Al de la caja le dio la risa tonta mientras hacía la cuenta, y nosotros teníamos un cachondeo terrible con Kiko, que decía que no se había dado cuenta, hasta que de pronto salta el tío en español:

—Tres ochenta.

—¡Hala, jodeivos! —dijo Kiko, y todos por los suelos de la risa, incluido el de la tienda, que hizo gala de un español bastante aceptable e hizo sentir a Kiko como un héroe nacional… jajajaja.

Tras Lenham, visitamos, ya para terminar, el castillo de Rochester. De los que vimos era el más alto, y sus ruinas impresionaban en la oscuridad. Estuvimos en un tris de saltar la verja y colarnos en el recinto, que estaba a oscuras y no parecía haber guardas, pero finalmente decidimos no hacerlo, porque se hacía tarde, Kiko no quería y teníamos cierto temor de que nos vieran los vecinos. La catedral de Rochester, situada justo al lado del castillo, era también muy bonita, y entre los dos hacían de la plaza un lugar único. Habría sido interesante ir de día.

Y bueno, aquí termino la relación de sucesos y visitas del sábado que, como podréis ver, fue pero que muy productivo. Mañana os cuento la del domingo. En general fue un gran fin de semana, de esos que dan ganas de repetir a menudo, aunque no siempre es posible, sobre todo por el dinero que cuesta. Y no a mí precisamente, porque mi hermano y mi tío se portaron tan bien conmigo que al final no sólo no gasté nada, sino que encima salí ganando dinero con todo lo que me dejaron aquí.

Sólo una cosa más. Nos llamó la atención durante todo el fin de semana que había fuegos artificiales por todas partes. No sabíamos a qué se debía, pero ahora lo sé: anticipaban la celebración del día 5 de Noviembre, que conmemora, a nivel nacional, el día en el que Guy Fawkes intentó dinamitar el Parlamento. ¿Os suena? En efecto, V de Vendetta está basado en este personaje. Obviamente, no se celebra que quisiera quemar el Parlamento, sino más bien que fue descubierto y ejecutado, y se encienden hogueras para emular la muerte en la pira, pese a que en realidad el hombre murió torturado, desmembrado y qué sé yo cuántas perrerías más le hicieron. Esto explica por qué vimos un fuego en el pueblo de Bibury, del que hablaré mañana. Creímos que se quemaba algo, pero sin duda se trataba de una hoguera conmemorativa. Hoy es el día grande y por todas partes se ven fuegos artificiales. Muchísimos. En varios sitios distintos dentro de cada localidad. Ahora mismo están lanzándolos dentro del Lloyd Park, y no me quedo corta si digo que llevan dos horas haciéndolo. Sin duda, por eso son también en estas fechas los fuegos del Leeds Castle, pese a que la historia que cuentan no es precisamente la de Guy Fawkes.

Y bueno, añadir, ya cambiando de tema, que hoy tuve reunión con Dick a petición suya, y me preguntó si estaba interesada en el contrato. Le dije que sí, que claro, y por primera vez fui discreta y me callé todo lo que tenía en mente, que era decir básicamente que a la primera oportunidad me iría, si es que consigo un trabajo que me pague Animation Mentor. Pero lo dicho, que me callé porque a estas alturas lo que me conviene es quedarme en PUK. Dick estuvo atento, amable, y me preguntó varias veces si tenía alguna cosa más que pedir, decir, objetar… Hablamos del Pat’s Café y de si cambiarlo o no. Le va a dar un toque a Caroline para ver si cambia el menú. Yo le dije que, mientras cobre, no me importa cocinar en casa, pero de todos modos va a hablar con ella, o eso dijo. También dijo que su primo se dedica a la animación 2D y trabaja en una empresa en el sur de Londres. Va a intentar (o eso dijo) mandarme para allá dos semanas para que aprenda algunas cosas. Y es que me dijo que habrá también que preocuparse del tema de mi formación en animación. Me dijo también que está muy emocionado con la idea de hacer el spot publicitario ese de la empresa alemana (en enero se pondrán en contacto con nosotros, o eso dijeron), porque eso puede aumentar mucho el prestigio de PUK y la calidad de sus trabajos. La empresa podría crecer. Yo creo que también le gustó que yo haya empezado a hacer la versión Flash de la animación que estaba haciendo, porque ve que busco mejorar la calidad del resultado (con Lightwave y con los elementos y equipo con el que cuento queda de pena), y le gustará más cuando vea el resultado, ya veréis. :) Incluso me preguntó si considero que debe adquirir la licencia de Flash. Le respondí que en un par de días verá el resultado de la animación en Flash y que, en función de este, él mismo podrá decidir si merece la pena o no. Sinceramente, yo creo que sí la merece, pero si aún no tengo resultados no puedo decirle eso, claro.

Lo que veo es que me respeta y me tiene en cuenta. Y que me quiere contratar, y que espera que esté allí para ayudarle a realizar el corto que tiene en mente empezar en diciembre, y para el que está buscando un director que le dé nuevas ideas y creo que también un artista de storyboards (o el que lo pone todo en viñetitas tipo cómic para que la historia se entienda antes de empezar la versión definitiva). ¿Tendrá dinero para pagar todo eso? He ahí la cuestión. Porque si lo tiene, y si cumple lo que promete, tal vez sea interesante para mí quedarme en PUK y aprender todo lo que pueda antes de buscarme la vida en empresas más grandes.

De momento, mi futuro parece irse concretando y parece que hay luz al final del túnel. Ya os seguiré contando.

¡Besotes!