Por estos lares hace un frío que pela estos días. Ha llovido, han bajado las temperaturas considerablemente, y este fin de semana no promete mucho. Tenía pensado ir al centro de nuevo, así que si llueve me volveré a meter en la National Gallery a dibujar, o puedo ir a visitar el British Museum, que está bastante cerca (me lo dijo el señor del otro día). Al museo de Historia Natural se la tengo jurada también, pero otra vez será, porque está más lejos.
Esta semana ha ido bien. He seguido ideando el anuncio televisivo de los juegos de casino para móviles, y hoy he tenido reunión con Dick para hablar sobre el tema. Se quedó agradablemente sorprendido, porque me había molestado en imprimir plantillas de storyboard en las que, además del cuadrito para cada dibujo, había un para de líneas para describir la acción, otras para el diálogo y otras para los efectos especiales. Muy organizadito todo. Por si a alguien le interesa, lo encontré por Google, escribiendo "storyboard template". :) Le gustó tanto que quiere utilizarlo para presentar la idea al cliente, pero claro, con la letra muy clarita, no con mis garabatos a lápiz y ahí todo trasteado... jeje. Así que nada, Photoshop al canto el lunes y a dejarlo como los chorros del oro. Ya le he advertido de que, aunque lo escriba yo, él va a tener que corregir la mitad, porque mi inglés aún deja mucho que desear. Me complace, no obstante, el hecho de que me voy entendiendo con todo el mundo, de que me llevo bien con todos, de que voy perdiendo el miedo a pedir que se hable despacio, y de que hoy entendí un poco del Telediario. :D
Por lo demás, la reunión estuvo bien. Le expliqué mis ideas (le mostré tres), me aclaró algunas cosas sobre la creación de anuncios y aportó ideas de su propia cosecha, que fundimos con las mías para completar el guión. Lo único que a las seis todavía estábamos reunidos, así que le dije que me quería ir ya, porque ahora el Lloyd Park lo cierran a las seis y media y, si no me da tiempo a atravesarlo antes de que lo cierren, tengo que dar un rodeo considerable. A partir del lunes lo cierran a las seis, así que ya no tendré otro remedio. Resignación. Sucede que cada lunes adelantan la hora de cierre 30 minutos. De ese modo, el parque permanece cerrado de noche, lo cual muy probablemente repercute en su buena conservación, y en la salud de las ardillitas y de los patos. Me alegro mucho de que lo tengan así montado. En cuanto a Dick, no cortó la reunión de inmediato, pero apuramos mucho y a las seis y cinco ya salí de PUK y me dio tiempo a atravesar el Lloyd Park.
El otro día, por cierto, fui a la galería de William Morris, esta que está aquí en el parque. El hombre hacía de todo y la exposición está interesante, aunque reconozco que a mí los tapices, alfombras y vidrieras no me atraen mucho. Me encantaron las acuarelas, eso sí. Algunas de ellas me parecieron verdaderas preciosidades.
Durante estos días he hablado bastante con Amina en PUK. Sigue con su Ramadán, así que pasa hambre hasta que se pone el sol, a eso de las siete y algo. Además, he de subsanar un error que cometí en uno de mis posts, en el que sugerí que bebían agua para calmar el hambre. Pues no, tampoco se les permite beber. Me hace gracia el hecho de que lo único que le preocupa a Amina es que le huela el aliento. Afirma que cuando uno pasa muchas horas sin comer, el aliento empieza a oler mal. Yo la tranquilicé, no he percibido en ningún momento ningún tufillo sospechoso. :)
El otro día me dediqué a interrogarla sobre sus costumbres. Le volví a preguntar sobre el pañuelo que cubre el pelo. ¿Qué problema hay con la belleza? Me contestó que deben evitar que los hombres, que siempre tienen lo mismo en la cabeza, se fijen en ellas por algo tan banal como la belleza física. Cubriendo el cabello y la figura se "aseguran" (entre comillas) de que quien se fije en ellas lo hará por su belleza interior.
—Tú tienes un pelo muy bonito, deberías cubrírtelo —bromeó entre risas.
(¿Lo he escrito bien, Mars? :D )
Yo, también bromeando, cogí una servilleta de papel y me la puse en la cabeza a toda prisa. Ella respeta mucho mis ideas, y yo intento hacer lo mismo con las suyas, así que nos llevamos muy bien. y podemos bromear sobre el tema. Le pregunté también si cuando se casan ya pueden quitarse el velo del cabello, y me contestó que no. Sólo lo pueden quitar en presencia de familiares (no se incluye al marido) o de mujeres. Dice que, en cuanto llega a casa, lo primero que hace es quitárselo. :) Continuando con mi interrogatorio, le pregunté si podía ponerse manga corta en verano. Me dijo que no, pero que tampoco le gustaba usar manga corta. Ná, una temporadilla en el sur de España y le entraban las ganas en dos minutos... jajaja.
—¿Y si quieres ir a la playa? —pregunté.
—¡No podemos usar bikini! —contestó riendo.
—¿Y os podéis bañar en el mar, aunque sea con ropa?
—Podríamos, pero tendríamos que tener cuidado de que no se nos pegue la ropa al cuerpo.
—¿Y los hombres? ¿Tienen algún tipo de restricción?
—Sí, ellos tienen que cubrirse desde la rodilla hasta el ombligo.
—¿Y qué pasa si rompéis una norma? ¿Si coméis algo durante el día en el Ramadán, o si ponéis manga corta o algo?
—Nada, pero hay que evitarlo.
—Pero vamos, que es cuestión de la propia moral, nada más —observé—. Nadie te dice nada si no lo haces, ni te matan, ni nada de eso... :P
—No, no, cada uno hace lo que quiere. El respeto es fundamental. Mi hermana, por ejemplo, no usaba velo y empezó a usarlo hace dos años, porque quiso.
También me dijo que esos días en los que la mujer no debe cumplir con el Ramadán porque está con el período, debe recuperarlos más tarde, cuando quiera. De hecho, me dijo que ella aún tiene pendientes los del año pasado. :D
Ayer también estuvimos hablando de Dios y del Ramadán. Amina se moría de hambre, y yo le comenté que debía comer algo, que al fin y al cabo, si fuese cierto que Dios nos creó, ¡nos habría creado para que comiésemos!
—Es cuestión de autodisciplina, de hacerlo todo por Él este mes y olvidarnos de nosotros —dijo.
—Pero a ver, si yo fuera Dios y hubiera creado al hombre, yo querría que el hombre cuidase del cuerpo que yo le he dado, y que no haga de él un despojo y lo someta a estos esfuerzos.
—¡Por eso no eres Dios! —se rio Soha, y yo con ella.
—Aunque no creo en nada de eso —insistí—, si creyese vería a Dios como a un padre, que quiere que cuide de mí y que esté bien, y que nunca me diría: "¡¡no comas!!". Yo querría que mis "hijos" estuviesen bien, que tuvieran confianza en sí mismos y estuviesen sanos.
— ¡Qué tierno! —exclamó Amina, bromeando.
—Si la cosa va de autocontrol, ¿por qué no os proponéis no discutir, permanecer serenos y cosas similares, en vez poner en peligro la salud?
—Eso también entra en el Ramadán —dijo—. Debemos mantenernos siempre serenos y tranquilos, sin dejarnos llevar por el malhumor.
—Ahm.
—Respecto a lo de tener confianza en uno mismo —dijo Amina de pronto—, ¿tú dirías que yo la tengo?
Vacilé.
—Aún es pronto para saberlo —contesté.
Lo cierto es que en un mes ya uno se puede ir haciendo una idea de cómo es cada uno... El problema para mí es que, sin entender lo que dicen cuando hablan entre ellos, y especialmente con el jefe, es muy difícil llegar a alguna conclusión a este respecto. Tengo la certeza de que es muy responsable y muy competente, pero aún no tengo datos bastantes para evaluar su autoconfianza desde mi punto de vista.
—¿Y tú qué dirías de mí? —pregunté.
—Que sí —contestó sin vacilar—. Se nota en tu forma de trabajar, en tu madurez... ¡y no lo digo por la edad! —aclaró cuando me eché a reír—, en lo centrada que estás, en tu forma metódica de estudiar...
Todavía estoy boquiabierta. :D Da gusto que te digan esas cosas, sobre todo cuando lo que de verdad sientes no tiene nada que ver con todo eso. Pero lo que está claro es que, al final, lo que importa es el modo en el que actúas, y es este el que rige tu relación con los demás.
Y bueno, por hoy nada más, que ya me he enrollado un montón. Ya os contaré más cosillas.
¡Besotes!
Esta semana ha ido bien. He seguido ideando el anuncio televisivo de los juegos de casino para móviles, y hoy he tenido reunión con Dick para hablar sobre el tema. Se quedó agradablemente sorprendido, porque me había molestado en imprimir plantillas de storyboard en las que, además del cuadrito para cada dibujo, había un para de líneas para describir la acción, otras para el diálogo y otras para los efectos especiales. Muy organizadito todo. Por si a alguien le interesa, lo encontré por Google, escribiendo "storyboard template". :) Le gustó tanto que quiere utilizarlo para presentar la idea al cliente, pero claro, con la letra muy clarita, no con mis garabatos a lápiz y ahí todo trasteado... jeje. Así que nada, Photoshop al canto el lunes y a dejarlo como los chorros del oro. Ya le he advertido de que, aunque lo escriba yo, él va a tener que corregir la mitad, porque mi inglés aún deja mucho que desear. Me complace, no obstante, el hecho de que me voy entendiendo con todo el mundo, de que me llevo bien con todos, de que voy perdiendo el miedo a pedir que se hable despacio, y de que hoy entendí un poco del Telediario. :D
Por lo demás, la reunión estuvo bien. Le expliqué mis ideas (le mostré tres), me aclaró algunas cosas sobre la creación de anuncios y aportó ideas de su propia cosecha, que fundimos con las mías para completar el guión. Lo único que a las seis todavía estábamos reunidos, así que le dije que me quería ir ya, porque ahora el Lloyd Park lo cierran a las seis y media y, si no me da tiempo a atravesarlo antes de que lo cierren, tengo que dar un rodeo considerable. A partir del lunes lo cierran a las seis, así que ya no tendré otro remedio. Resignación. Sucede que cada lunes adelantan la hora de cierre 30 minutos. De ese modo, el parque permanece cerrado de noche, lo cual muy probablemente repercute en su buena conservación, y en la salud de las ardillitas y de los patos. Me alegro mucho de que lo tengan así montado. En cuanto a Dick, no cortó la reunión de inmediato, pero apuramos mucho y a las seis y cinco ya salí de PUK y me dio tiempo a atravesar el Lloyd Park.
El otro día, por cierto, fui a la galería de William Morris, esta que está aquí en el parque. El hombre hacía de todo y la exposición está interesante, aunque reconozco que a mí los tapices, alfombras y vidrieras no me atraen mucho. Me encantaron las acuarelas, eso sí. Algunas de ellas me parecieron verdaderas preciosidades.
Durante estos días he hablado bastante con Amina en PUK. Sigue con su Ramadán, así que pasa hambre hasta que se pone el sol, a eso de las siete y algo. Además, he de subsanar un error que cometí en uno de mis posts, en el que sugerí que bebían agua para calmar el hambre. Pues no, tampoco se les permite beber. Me hace gracia el hecho de que lo único que le preocupa a Amina es que le huela el aliento. Afirma que cuando uno pasa muchas horas sin comer, el aliento empieza a oler mal. Yo la tranquilicé, no he percibido en ningún momento ningún tufillo sospechoso. :)
El otro día me dediqué a interrogarla sobre sus costumbres. Le volví a preguntar sobre el pañuelo que cubre el pelo. ¿Qué problema hay con la belleza? Me contestó que deben evitar que los hombres, que siempre tienen lo mismo en la cabeza, se fijen en ellas por algo tan banal como la belleza física. Cubriendo el cabello y la figura se "aseguran" (entre comillas) de que quien se fije en ellas lo hará por su belleza interior.
—Tú tienes un pelo muy bonito, deberías cubrírtelo —bromeó entre risas.
(¿Lo he escrito bien, Mars? :D )
Yo, también bromeando, cogí una servilleta de papel y me la puse en la cabeza a toda prisa. Ella respeta mucho mis ideas, y yo intento hacer lo mismo con las suyas, así que nos llevamos muy bien. y podemos bromear sobre el tema. Le pregunté también si cuando se casan ya pueden quitarse el velo del cabello, y me contestó que no. Sólo lo pueden quitar en presencia de familiares (no se incluye al marido) o de mujeres. Dice que, en cuanto llega a casa, lo primero que hace es quitárselo. :) Continuando con mi interrogatorio, le pregunté si podía ponerse manga corta en verano. Me dijo que no, pero que tampoco le gustaba usar manga corta. Ná, una temporadilla en el sur de España y le entraban las ganas en dos minutos... jajaja.
—¿Y si quieres ir a la playa? —pregunté.
—¡No podemos usar bikini! —contestó riendo.
—¿Y os podéis bañar en el mar, aunque sea con ropa?
—Podríamos, pero tendríamos que tener cuidado de que no se nos pegue la ropa al cuerpo.
—¿Y los hombres? ¿Tienen algún tipo de restricción?
—Sí, ellos tienen que cubrirse desde la rodilla hasta el ombligo.
—¿Y qué pasa si rompéis una norma? ¿Si coméis algo durante el día en el Ramadán, o si ponéis manga corta o algo?
—Nada, pero hay que evitarlo.
—Pero vamos, que es cuestión de la propia moral, nada más —observé—. Nadie te dice nada si no lo haces, ni te matan, ni nada de eso... :P
—No, no, cada uno hace lo que quiere. El respeto es fundamental. Mi hermana, por ejemplo, no usaba velo y empezó a usarlo hace dos años, porque quiso.
También me dijo que esos días en los que la mujer no debe cumplir con el Ramadán porque está con el período, debe recuperarlos más tarde, cuando quiera. De hecho, me dijo que ella aún tiene pendientes los del año pasado. :D
Ayer también estuvimos hablando de Dios y del Ramadán. Amina se moría de hambre, y yo le comenté que debía comer algo, que al fin y al cabo, si fuese cierto que Dios nos creó, ¡nos habría creado para que comiésemos!
—Es cuestión de autodisciplina, de hacerlo todo por Él este mes y olvidarnos de nosotros —dijo.
—Pero a ver, si yo fuera Dios y hubiera creado al hombre, yo querría que el hombre cuidase del cuerpo que yo le he dado, y que no haga de él un despojo y lo someta a estos esfuerzos.
—¡Por eso no eres Dios! —se rio Soha, y yo con ella.
—Aunque no creo en nada de eso —insistí—, si creyese vería a Dios como a un padre, que quiere que cuide de mí y que esté bien, y que nunca me diría: "¡¡no comas!!". Yo querría que mis "hijos" estuviesen bien, que tuvieran confianza en sí mismos y estuviesen sanos.
— ¡Qué tierno! —exclamó Amina, bromeando.
—Si la cosa va de autocontrol, ¿por qué no os proponéis no discutir, permanecer serenos y cosas similares, en vez poner en peligro la salud?
—Eso también entra en el Ramadán —dijo—. Debemos mantenernos siempre serenos y tranquilos, sin dejarnos llevar por el malhumor.
—Ahm.
—Respecto a lo de tener confianza en uno mismo —dijo Amina de pronto—, ¿tú dirías que yo la tengo?
Vacilé.
—Aún es pronto para saberlo —contesté.
Lo cierto es que en un mes ya uno se puede ir haciendo una idea de cómo es cada uno... El problema para mí es que, sin entender lo que dicen cuando hablan entre ellos, y especialmente con el jefe, es muy difícil llegar a alguna conclusión a este respecto. Tengo la certeza de que es muy responsable y muy competente, pero aún no tengo datos bastantes para evaluar su autoconfianza desde mi punto de vista.
—¿Y tú qué dirías de mí? —pregunté.
—Que sí —contestó sin vacilar—. Se nota en tu forma de trabajar, en tu madurez... ¡y no lo digo por la edad! —aclaró cuando me eché a reír—, en lo centrada que estás, en tu forma metódica de estudiar...
Todavía estoy boquiabierta. :D Da gusto que te digan esas cosas, sobre todo cuando lo que de verdad sientes no tiene nada que ver con todo eso. Pero lo que está claro es que, al final, lo que importa es el modo en el que actúas, y es este el que rige tu relación con los demás.
Y bueno, por hoy nada más, que ya me he enrollado un montón. Ya os contaré más cosillas.
¡Besotes!