viernes, 28 de septiembre de 2007

Otoño

Por estos lares hace un frío que pela estos días. Ha llovido, han bajado las temperaturas considerablemente, y este fin de semana no promete mucho. Tenía pensado ir al centro de nuevo, así que si llueve me volveré a meter en la National Gallery a dibujar, o puedo ir a visitar el British Museum, que está bastante cerca (me lo dijo el señor del otro día). Al museo de Historia Natural se la tengo jurada también, pero otra vez será, porque está más lejos.

Esta semana ha ido bien. He seguido ideando el anuncio televisivo de los juegos de casino para móviles, y hoy he tenido reunión con Dick para hablar sobre el tema. Se quedó agradablemente sorprendido, porque me había molestado en imprimir plantillas de storyboard en las que, además del cuadrito para cada dibujo, había un para de líneas para describir la acción, otras para el diálogo y otras para los efectos especiales. Muy organizadito todo. Por si a alguien le interesa, lo encontré por Google, escribiendo "storyboard template". :) Le gustó tanto que quiere utilizarlo para presentar la idea al cliente, pero claro, con la letra muy clarita, no con mis garabatos a lápiz y ahí todo trasteado... jeje. Así que nada, Photoshop al canto el lunes y a dejarlo como los chorros del oro. Ya le he advertido de que, aunque lo escriba yo, él va a tener que corregir la mitad, porque mi inglés aún deja mucho que desear. Me complace, no obstante, el hecho de que me voy entendiendo con todo el mundo, de que me llevo bien con todos, de que voy perdiendo el miedo a pedir que se hable despacio, y de que hoy entendí un poco del Telediario. :D

Por lo demás, la reunión estuvo bien. Le expliqué mis ideas (le mostré tres), me aclaró algunas cosas sobre la creación de anuncios y aportó ideas de su propia cosecha, que fundimos con las mías para completar el guión. Lo único que a las seis todavía estábamos reunidos, así que le dije que me quería ir ya, porque ahora el Lloyd Park lo cierran a las seis y media y, si no me da tiempo a atravesarlo antes de que lo cierren, tengo que dar un rodeo considerable. A partir del lunes lo cierran a las seis, así que ya no tendré otro remedio. Resignación. Sucede que cada lunes adelantan la hora de cierre 30 minutos. De ese modo, el parque permanece cerrado de noche, lo cual muy probablemente repercute en su buena conservación, y en la salud de las ardillitas y de los patos. Me alegro mucho de que lo tengan así montado. En cuanto a Dick, no cortó la reunión de inmediato, pero apuramos mucho y a las seis y cinco ya salí de PUK y me dio tiempo a atravesar el Lloyd Park.

El otro día, por cierto, fui a la galería de William Morris, esta que está aquí en el parque. El hombre hacía de todo y la exposición está interesante, aunque reconozco que a mí los tapices, alfombras y vidrieras no me atraen mucho. Me encantaron las acuarelas, eso sí. Algunas de ellas me parecieron verdaderas preciosidades.

Durante estos días he hablado bastante con Amina en PUK. Sigue con su Ramadán, así que pasa hambre hasta que se pone el sol, a eso de las siete y algo. Además, he de subsanar un error que cometí en uno de mis posts, en el que sugerí que bebían agua para calmar el hambre. Pues no, tampoco se les permite beber. Me hace gracia el hecho de que lo único que le preocupa a Amina es que le huela el aliento. Afirma que cuando uno pasa muchas horas sin comer, el aliento empieza a oler mal. Yo la tranquilicé, no he percibido en ningún momento ningún tufillo sospechoso. :)

El otro día me dediqué a interrogarla sobre sus costumbres. Le volví a preguntar sobre el pañuelo que cubre el pelo. ¿Qué problema hay con la belleza? Me contestó que deben evitar que los hombres, que siempre tienen lo mismo en la cabeza, se fijen en ellas por algo tan banal como la belleza física. Cubriendo el cabello y la figura se "aseguran" (entre comillas) de que quien se fije en ellas lo hará por su belleza interior.

—Tú tienes un pelo muy bonito, deberías cubrírtelo —bromeó entre risas.

(¿Lo he escrito bien, Mars? :D )

Yo, también bromeando, cogí una servilleta de papel y me la puse en la cabeza a toda prisa. Ella respeta mucho mis ideas, y yo intento hacer lo mismo con las suyas, así que nos llevamos muy bien. y podemos bromear sobre el tema. Le pregunté también si cuando se casan ya pueden quitarse el velo del cabello, y me contestó que no. Sólo lo pueden quitar en presencia de familiares (no se incluye al marido) o de mujeres. Dice que, en cuanto llega a casa, lo primero que hace es quitárselo. :) Continuando con mi interrogatorio, le pregunté si podía ponerse manga corta en verano. Me dijo que no, pero que tampoco le gustaba usar manga corta. Ná, una temporadilla en el sur de España y le entraban las ganas en dos minutos... jajaja.

—¿Y si quieres ir a la playa? —pregunté.
—¡No podemos usar bikini! —contestó riendo.
—¿Y os podéis bañar en el mar, aunque sea con ropa?
—Podríamos, pero tendríamos que tener cuidado de que no se nos pegue la ropa al cuerpo.
—¿Y los hombres? ¿Tienen algún tipo de restricción?
—Sí, ellos tienen que cubrirse desde la rodilla hasta el ombligo.
—¿Y qué pasa si rompéis una norma? ¿Si coméis algo durante el día en el Ramadán, o si ponéis manga corta o algo?
—Nada, pero hay que evitarlo.
—Pero vamos, que es cuestión de la propia moral, nada más —observé—. Nadie te dice nada si no lo haces, ni te matan, ni nada de eso... :P
—No, no, cada uno hace lo que quiere. El respeto es fundamental. Mi hermana, por ejemplo, no usaba velo y empezó a usarlo hace dos años, porque quiso.

También me dijo que esos días en los que la mujer no debe cumplir con el Ramadán porque está con el período, debe recuperarlos más tarde, cuando quiera. De hecho, me dijo que ella aún tiene pendientes los del año pasado. :D

Ayer también estuvimos hablando de Dios y del Ramadán. Amina se moría de hambre, y yo le comenté que debía comer algo, que al fin y al cabo, si fuese cierto que Dios nos creó, ¡nos habría creado para que comiésemos!

—Es cuestión de autodisciplina, de hacerlo todo por Él este mes y olvidarnos de nosotros —dijo.
—Pero a ver, si yo fuera Dios y hubiera creado al hombre, yo querría que el hombre cuidase del cuerpo que yo le he dado, y que no haga de él un despojo y lo someta a estos esfuerzos.
—¡Por eso no eres Dios! —se rio Soha, y yo con ella.
—Aunque no creo en nada de eso —insistí—, si creyese vería a Dios como a un padre, que quiere que cuide de mí y que esté bien, y que nunca me diría: "¡¡no comas!!". Yo querría que mis "hijos" estuviesen bien, que tuvieran confianza en sí mismos y estuviesen sanos.
— ¡Qué tierno! —exclamó Amina, bromeando.
—Si la cosa va de autocontrol, ¿por qué no os proponéis no discutir, permanecer serenos y cosas similares, en vez poner en peligro la salud?
—Eso también entra en el Ramadán —dijo—. Debemos mantenernos siempre serenos y tranquilos, sin dejarnos llevar por el malhumor.
—Ahm.
—Respecto a lo de tener confianza en uno mismo —dijo Amina de pronto—, ¿tú dirías que yo la tengo?

Vacilé.

—Aún es pronto para saberlo —contesté.

Lo cierto es que en un mes ya uno se puede ir haciendo una idea de cómo es cada uno... El problema para mí es que, sin entender lo que dicen cuando hablan entre ellos, y especialmente con el jefe, es muy difícil llegar a alguna conclusión a este respecto. Tengo la certeza de que es muy responsable y muy competente, pero aún no tengo datos bastantes para evaluar su autoconfianza desde mi punto de vista.

—¿Y tú qué dirías de mí? —pregunté.
—Que sí —contestó sin vacilar—. Se nota en tu forma de trabajar, en tu madurez... ¡y no lo digo por la edad! —aclaró cuando me eché a reír—, en lo centrada que estás, en tu forma metódica de estudiar...

Todavía estoy boquiabierta. :D Da gusto que te digan esas cosas, sobre todo cuando lo que de verdad sientes no tiene nada que ver con todo eso. Pero lo que está claro es que, al final, lo que importa es el modo en el que actúas, y es este el que rige tu relación con los demás.

Y bueno, por hoy nada más, que ya me he enrollado un montón. Ya os contaré más cosillas.

¡Besotes!

miércoles, 26 de septiembre de 2007

The National Gallery y otras cosas

¡Qué poco profesional soy! :D Estoy en PUK ahora mismo (hora de comer) y tenemos en el estudio a un montón de gente (algunos de habla hispana, jeje) tomando fotos de unos modelos, un chico y una chica. Y como la puerta está abierta, ando asomando la cabeza para fisgonear desde aquí... jajja. Es que estas cosas me llaman mucho la atención, no lo puedo evitar. :D Hay un chico vestido con camisa blanca y chaleco, pantalón y zapatos negros, y una chica con un pantalón y zapatos negros, y sujetador negro... Están haciendo las fotos posando juntos, él en plan chulito y ella también, pero cubriéndose el pecho con los brazos, para que parezca que no lleva nada o algo así. Ah, ahora ya he visto que ella se ha puesto una camisa blanca, también. :-) No les debe de importar mucho que mire, porque acaban de llegar otros para ver el estudio con vistas a reservarlo para otro día, y están todos apiñados en la puerta, observando. Hacen aproximadamente diez fotos para cada pose. Luego seguro que les ponen un fondo súper guay con Photoshop y hala, a correr.

Me he pasado la mañana, por lo demás, estudiando After Effects para verme capaz de utilizarlo para hacer el anuncio televisivo. Ya sé hacer unas cuantas cosas, pero es increíble el partido que se le puede sacar a este programa. Con lo que yo sé, no le saco ni el 1% de lo que puede hacer. Pero poco a poco. En casa estoy haciendo una animación en Maya para una prueba de una empresa de Hamburgo (Alemania). Esta empresa también busca aprendices, pero les paga algo (además del alquiler) y, además, es para trabajar en un largometraje en 3D, así que por intentarlo que no quede. No creo que me cojan, pero si lo hacen, mis días en Londres están contados. :-) Pero no os asustéis. De momento estoy aquí, y para seguir. No voy a negar que me encantaría volver a Alemania. Me parece una preciosidad, mucho más que esto. Y además tiene el mismo horario que España y no lo hacen todo al revés. :D

El domingo pasado fui a The National Gallery por la mañana. ¡Qué maravilla! Colgaban de las paredes cuadros de los autores más conocidos de todas las épocas (aunque no vi nada de Dalí ni de Picasso, ahora que lo pienso, ni nada contemporáneo, salvo un único cuadro de unos jugando a la PlayStation). Había mucha gente, y había bastantes estudiantes o aficionados copiando los cuadros, así que, aunque al principio me sentía un poco cohibida, no tardé en sacar yo también mi Moleskine y dibujar algo también. Hice bocetos cutres (con bolígrafo) de un cuadro de Ingres, de uno de Caillebote, otro de Degas y, por último, de La Venus del Espejo de Velázquez. Y en ese momento, cuando me hallaba terminando este último, me abordó un señor mayor, de unos sesenta años. Me preguntó si era estudiante de arte, me dijo que él era artista y profesor de arte, y se puso a explicarme que no debía dibujar directamente las formas, sino que debía encajar primero, situar las líneas de movimiento y localizar las posiciones de las distintas partes del cuerpo, para a continuación ponerme con la forma de la figura. Fue interesante y habría sido muy grato hablar con él, si no hubiera sido por que no dejó de hablar durante ¡¡cuatro horas!! Yo sé que debería haber sido asertiva y debería haberle dicho que me iba y punto... Pero cuando no conozco a la persona que me habla intento ser educada y esperar a que me dé al menos unos segundos de respiro para decirle que me voy... ¡Y no los encontré! Pero lo peor era que el hombre no hablaba bien inglés (era rumano), y mezclaba inglés, alemán, rumano, francés, y encima me preguntaba cada poco palabras del español... Acabé con un dolor de cabeza de los que hacen época. Yo sufría por irme a mi casa, pero es que el hombre no se callaba ni a tiros. Se notaba que le gustaba explicar, y lo hacía bien, pero al cabo de una hora yo ya no recibía y él no parecía querer darse cuenta. Supongo que, aparte de no conocer a nadie en Londres (además de su hermano, con quien estaba pasando las vacaciones), era uno de estos profesores que no saben cuándo parar. Aunque reconozco que el error de no pararle fue mío, así que no tengo derecho a quejarme, lo sé. Pauline me dijo que tenía que haber sido más dura, y os aseguro que esto no me pasa otra vez. Pero en fin... Incluso cuando cerraron la National Gallery y le dije por fin que me iba, vino conmigo y hasta me acompañó a la entrada del metro. Fue una agonía, porque era dar un paso y pararse a hablar, y yo ya quería llegar como fuera. Os diré que, caminando normal, la entrada de metro está a cuarenta segundos de la National Gallery. Tardamos una hora en llegar. Al final, cuando llegamos, con la más feliz de mis sonrisas me despedí de él, le di la mano... ¡y no me la soltaba! Ains, qué paciencia...

La definición de felicidad es lo que yo sentí cuando bajé las escaleras hacia el metro. ¡Sola! ¡Por fin! Sólo por aquella sensación, valió la pena el haber soportado cuatro horas de charla en cuatro idiomas distintos. No voy a decir que no aprendí nada, porque el tío se notaba que controlaba muchísimo (se sabía de quién era cada cuadro) y se notaba que adoraba su profesión... pero fue demasiado, nada mås. La cabeza me dolió hasta ayer, pero ahora ya estoy bien. :D Por fortuna, el hombre cogía el avión el lunes de vuelta a Rumanía, así que cuando vuelva a la National Gallery ya no estará por allí. De otro modo, lo encontraría fijo, porque iba todos los días...

Os seguiré contando cosillas más tarde, que ya es la hora de volver al trabajo.

Besotes.

domingo, 23 de septiembre de 2007

De paseo por el centro de Londres (IV)

Cuarta entrega de la visita al centro, y última, porque ya hace una semana y se me olvidan las cosas, y además me quedo desfasada.

Para ir a la Torre de Londres cogimos el metro hasta una parada que se llama London Bridge (el puente de Londres). Ignorábamos qué parada correspondía a la Torre (luego descubrimos que era Tower Hill, si no recuerdo mal), así que cogimos la que nos cuadraba bien. El puente de Londres es un puente... pero no es ESE puente. Afortunadamente, cuando llegamos al puente y descubrimos que no era lo que buscábamos, también observamos que lo que buscábamos estaba a la vista, allá al fondo, sobre el Támesis, como podréis apreciar en esta foto en la que aparece una servidora:



Así que emprendimos el camino hacia allá, callejeando un poco. Pensamos en coger el autobús, pero había un tráfico espantoso y al final nos alegramos de optar por caminar, porque no estaba tan lejos y disfrutamos mucho del paseo a orillas del Támesis, dado que también había gente por todas partes, puestecitos y hasta vimos una cosa que parecía el Nautilus, aunque aún no tengo muy claro lo que era. Os pongo la foto y si alguien lo sabe que me lo diga... El que posa es mi amigo Ramón. El del cochecito no, el otro.


En la Torre de Londres no entramos, pero tuvimos ocasión de ver el puente levantarse para dejar pasar a un barquito con un mástil muy alto. Nos pilló en el mismo puente, así que la foto no es tan atractiva como si la hubiésemos hecho desde lejos... Pero ver el puente levantarse desde esa perspectiva resulta sumamente impactante. O al menos lo fue para mí, que era la primera vez que lo veía. Seguro que para los conductores que esperaban a que el semáforo se pusiera en verde no era tan emocionante.


Después de ver la Torre por fuera, cogimos el metro hacia Hyde Park, que es inmenso. En el metro nos encontramos con una chica y dos chicos de habla hispana (ella era española, uno de los chicos argentino y el otro de Perú o Ecuador o algo así) que nos preguntaron qué había de interesante en Londres. Por lo visto, eran recién llegados y empezaban ese día su periplo por la ciudad. Les contamos lo que habíamos visto y ellos nos dijeron, por ejemplo, que St. Paul's Cathedral no era tan interesante como para merecer una visita expresamente contando con poco tiempo, así que nos alegramos de no tenerla en la agenda. La chica me preguntó, en medio de la conversación y cuando se enteró de que yo vivía allí, si estaba trabajando, a lo cual le contesté que sí, que trabajo en una productora.

- Sí, sí, pero cuéntales, cuéntales - dijo Ramón, riendo -. Cuéntales que no te pagan y tal.
- ¿Y a ellos qué más les da? - contesté.

Bah, tampoco es plan de contar mi vida a cualquier español que encuentre en el metro. Ya sé que mi situación no es muy envidiable, pero es mía, personal e intransferible.

No tardamos en llegar a Hyde Park que, como decía, es enorme. Cuenta con un gran estanque/lago con patos, y reina una gran paz en medio del parque. Es otro mundo. No llegamos ni a la mitad, puesto que el tiempo se puso de pronto muy poco amigable, así que nos salimos por un lateral y nos fuimos hacia Harrod's. Nos aburrimos enseguida de Harrod's. Por fuera es un edificio precioso, pero por dentro es una versión un poco más lujosa de El Corte Inglés. Y yo lo de pasearme por esos sitios, lo justo. Otra cosa es que diera con la sección de libros o de pintura, pero Harrod's es tan grande que debía de estar a Kilómetros de distancia de esas secciones. Sólo encontré las de perfumes, cosméticos y ropa, y la verdad es que yo paso bastante de todo eso, así que... Eso sí, fui al baño sólo para ver cómo era, porque ponía "luxury washrooms", y yo quería ver cómo era eso de "luxury" (de lujo), así que fui y la verdad es que aquello era realmente una pasada. Había butaquitas pequeñas y redondas ante cada uno de los lavabos para quien quisiera retocarse el maquillaje o el peinado, había alfombritas (creo recordar) y estaba todo muy limpio y cuidado. Y todo era automático. Todo un baño lujoso, sí señor.

Nuestra última visita fue Baker Street, adonde fuimos en autobús. Nos paseamos arriba y abajo buscando el número de Sherlock Holmes, pero no lo encontramos porque yo iba mal encaminada: yo creía recordar que era el 22B, pero como es el 221B, pues no dimos con él. Vimos un hotel con su nombre, eso sí. Pero tengo que volver a la calle a ver el museo del Holmes, que tengo curiosidad. :)

En fin, y eso fue todo lo que vimos. Esto último lo he resumido porque si no me eternizo. Y cambiando de tema, ¡ya sé escribir algo en urdu! La versión "inglesa" de "me llamo Marta" se escribe "Mera naam Marta hai", que, recordaréis, se pronuncia /mere nam Marta eh/, y además ahora ya sé decir "gracias", que es "shukriya" /shu'kria/, y "¿cómo te llamas?", que es "aap ka naam kya hai?" /apka nam kia eh/. Esto de los idiomas es una pasada. :D Amina me escribió en árabe lo de "me llamo Marta", así que ya os lo pondré cuando conecte la Wacom.

De momento os dejo y en otro momento os cuento más cosillas de este fin de semana. Os adelanto que estuve en la National Gallery y tuve ante mis ojos "Los girasoles" de Van Gogh, "Madam Moitessier" de Ingres, los autorretratos de Rembrandt, "La Venus del espejo" de Velázquez... Casi lloro de emoción. :D

Besotes a todos.

jueves, 20 de septiembre de 2007

De paseo por el centro de Londres (III)

¿Dónde me había quedado? Ah, sí, en el cambio de guardia. Tiene su encanto el cambio de guardia. Ves a los hombres desfilar en formación, vestidos con uniformes impecables, todos los movimientos acompasados, y delante y detrás de ellos, mientras desfilan, van policías a caballo, mientras otros vigilan que los espectadores no salten las vallas y crucen la carretera. Ahora que estoy en casa, os pongo un par de fotos:



Pero recordemos que había adelantado acontecimientos para hablaros de la guardia, a la que fuimos a ver el domingo por la mañana. Así que volvamos al sábado y a nuestra visita al palacio de Buckingham. Sin duda, tengo que volver: había estatuas para abocetar a patadas. Y cuando vuelva, a ver si veo el cambio de guardia completo.

Del palacio volvimos a Trafalgar Square (estación de metro Charing Cross para los que vengan a Londres y estén tan despistados como nosotros) atravesando el parque de St. James. Ni que decir tiene que es muchísimo más grande que el Lloyd Park que tengo al lado de mi casa, que a estas alturas ya me parece de juguete... :D Lo bonito de los parques de Londres es que están sumamente cuidados y no es habitual que haya porquería, aunque algún desaprensivo siempre se escapa. En el St. James también hay un gran estanque con patos y, cuando llegamos, había un chico tirándoles comida, así que los patos salieron del agua y nos rodearon y era increíble la confianza que demostraban. Son guapísimos. :)

En el St. James hay tumbonas esparcidas por los prados más extensos, que son aquellos que la gente suele utilizar para tomar el sol, relajarse o pasar el rato. Primero creímos que eran de libre acceso, que se podían coger y usar alegremente. Para asegurarnos, pregunté a una pareja que estaba sentada en sendas tumbonas, y me dijeron que no, que había que pagar 1,50 libras por 2 horas, y que el recaudador pasaría por allí en plan revisor de tren, recorriendo las tumbonas para solicitar el pago correspondiente. Así que nos sentamos dos segundos para hacer la foto de rigor, y luego nos sentamos en el prado como todo hijo de vecino que no cobra... jajaja.

A las siete y algo ya anochece en Londres, así que optamos por irnos a Picadilly Circus en el autobús en vez de quedarnos en el parque. Hicimos bien, porque Picadilly está tan iluminado que da igual que sea de día que de noche. Alrededor de Picadilly todo son comercios, están las tiendas más conocidas, está el Soho, y está la tienda de Apple, en la que el freaky de Ramón tuvo que entrar a enredar con los iPod y a asombrarse con la tecnología Apple. Yo también me asombraba, pero no se lo digáis a nadie... :D El de la caja, por cierto, hablaba español perfectamente, porque tenía madre española. ¿O era su padre el español? Da igual, el caso es que sin una palabra de inglés uno se desenvuelve perfectamente como turista en Londres. Para trabajar ya es un poco más complicado el tema, claro está. Yo sigo pensando que he tenido mucha suerte con el hecho de que en PUK no hay ningún español y con el hecho de vivir con Pauline, que habla mucho, me ayuda con el vocabulario y con todo en general. Ahora ya me saluda diciendo: "Hola, ¿cómo estás?", y cuando le contesto "muy bien, gracias, ¿y tú?", se pone toda nerviosa y no atina, porque no le pega contestar lo mismo. Estos días me contestaba "sí", luego era "gracias, sí", pero hoy ya avanzó y contestó: "muy bien, thank you"... jajaja. Y yo, mientras, aprendo paquistaní (urdu) con Amina. Todavia no sé escribir nada, pero ya sé pronunciar "me llamo Marta" (/mere nam Marta eh/) y "mesa" (/mes/). :D . Y ya veréis cuando le empiece a dar la brasa a Eddy para que me enseñe francés. De momento, ayer ya me despedí con un "Au revoir" que le pilló desprevenido y le hizo levantar la cabeza sonriendo.

Por cierto, el otro día fui al Sainsbury's y me tocó una cajera con un acento muy sospechoso. Le pregunté si era española y me contestó que sí. Llevaba treinta años en Londres. Me preguntó si vivía con ingleses, y cuando le dije que sí, que afortunadamente vivía con una inglesa, me contestó que tuviera cuidado, porque si no practicaba mi idioma podía olvidárseme, como le sucedía a ella, que de no practicarlo a veces no daba con las palabras. ¡Qué miedo me entró! ¡Yo no quiero olvidarme del español! Pero con estas parrafadas que suelto no creo que se me olvide en la vida. :D Me llamó la atención de esta chica el hecho de que, cuando hablaba inglés, tenía un acento español que metía miedo, y cuando hablaba español, le salía un acento inglés brutal. Qué sensación de desarraigo debe de dar eso...

En fin, hay que ver cómo divago. Estábamos en la tienda de Apple. Pues nada, de allí ya nos vinimos para casa, porque teníamos intención de madrugar al día siguiente y tampoco queríamos volver tardísimo y andar por ahí de noche.

Al día siguiente, domingo, el plan era ir a ver el cambio de guardia, la Torre de Londres, Hyde Park, la carrera de Fernando, Harrod's, Baker Street y lo que cuadrara. Así que fuimos al cambio de guardia y, como se alargó más de lo que pensamos, salimos por patas a buscar un bar donde ver la carrera de Fernando. Ramón recordó sabiamente que el día anterior habíamos pasado al lado de un bar llamado "The Sports Café" en el que había muchas pantallas para ver deportes. Así que, como estaba en los alrededores de Trafalgar Square, nos fuimos directos para allá.

El sitio era estupendo. Había pantallas TFT por doquier, con deportes variados y variopintos. Cuando llegamos, nos vimos desencantados, porque en todas las pantallas que teníamos a la vista había rugby. Entramos y preguntamos a la de recepción (sí, un bar con recepción) si no ponían la carrera de Fórmula 1, y cuando nos dijo que arriba, que subiéramos las escaleras, descubrimos poco menos que el Nirvana... jajaja. El protagonista del piso de arriba era un monoplaza real de Fórmula 1 con pegatinas de Rothmans que se hallaba colgado del techo sobre el hueco de las escaleras que comunicaban ambos pisos. Vamos, que si se caía, la única pega, aparte del estrépito, sería que no podríamos bajar. :D Pero parecía bastante seguro. A nuestro alrededor, montones de pantallas con la Fórmula 1. El sonido no era muy bueno, lo cual es una lástima, porque otras pantallas tenían rugby o ciclismo y las voces de los locutores se entremezclaban, aunque predominaba la del de la F1. Había monitores hasta en el baño, por si no podías aguantar más, que pudieras verlo al menos mientras te lavabas las manos (habría sido excesivo un pantalla en cada compartimiento dentro del baño, jeje). Hay que ver. Por lo demás, el piso de arriba también estaba lleno de billares en las zonas más cercanas a las ventanas, había algunas mesas, más bien pocas, y una barra a la que había que acercarse a pedir. Pedimos sendas hamburguesas para aprovechar el parón para comer, y nos sentamos a ver la carrera. Yo pensaba que iba a haber conflicto entre nosotros y los Hamiltonianos, pero no lo hubo: ganó Fernando por mayoría abrumadora. Teníais que haber oído los aplausos cuando Fernando aguantó en la salida, cuando se salió Hamilton y cuando Fer se subió al podio. ¡Allí éramos todo españoles! Un poco más y hacemos la ola cuando Fer cruzó la meta. El ambiente era estupendo, se oían gritos de ánimo a Fernando por todas partes y algún aplauso recibió también Kimi cuando subió al podio. La experiencia fue muy enriquecedora. :D

Y en fin, como se me ha hecho tardísimo, ya seguiré mañana a la hora de comer desde PUK. :D

¡Besotes!

De paseo por el centro de Londres (II)

Vuelvo a estar en PUK, y de nuevo es la hora de comer, así que voy a contaros otro poco más.

Sobre Camden Town tengo que decir que había puestos de todas clases, colores y culturas. Estuvimos dos horas por allí y no tengo ni remota idea de si lo que llegamos a ver fue el total o acaso la décima parte del total de puestecitos que había diseminados por las calles. Nada más salir de la estación de metro ya estábamos rodeados de artilugios, baratijas, pañuelos de colores, camisetas, souvenirs, y cualquier cosa imaginable. En realidad, no es muy diferente del mercadillo del Fontán o del de El Molinón en cuanto a lo que son los puestecillos, pero claro... aquellos carecen de la variedad cultural que se puede encontrar en Londres y de la cual se jacta la ciudad. Por supuesto, incluso teníamos nuestro propio puesto de comida española, en el que se anunciaba a bombo y platillo la famosa y reconocida tortilla de patata y la paella. Nos hicimos una foto delante de él por la tontería, pero para comer optamos por un chino, más que nada porque una china muy simpática nos habló en español y nos conquistó. :D Al menos, pudimos comer sentados en una silla alta y apoyados en una pequeña barra que había a tal efecto en el puesto chino, porque la mayoría de la gente que nos cruzamos llevaba en la mano su bandejita y comía en cualquier parte.

En cierto momento quisimos ir al baño y ahora mismo quiero romper una lanza en favor de los baños públicos que me he tropezado en Londres hasta el momento: impresionante la limpieza del de Camden Town. Primero, que no encontré cola, lo cual me sorprendió muy gratamente; segundo, que era gratis y de libre acceso a cualquier persona que anduviera por el mercadillo; tercero, que había papel higiénico, cosa harto difícil de encontrar en un baño público español; cuarto, que en cuanto salí entró una chica a limpiar lo que yo pudiera haber ensuciado antes de dar paso a la siguiente usuaria. Qué más puedo decir... me quedé con la boca abierta y aún no he logrado cerrarla del todo.

Ahora retomaré el hilo donde lo dejé antes, tras contar que habíamos ido a Westminster, visto el Big Ben, el London Eye y paseado por la zona. En los alrededores del London Eye parecía haber feria o algo así, aunque ignoro si la tienen todos los días del año o, al menos, todo el verano. De nuevo, había puestecillos por todas partes, música, alguna actuación callejera y mucha gente. En realidad, todo el centro de Londres estaba lleno de actividad y de gente, y por cierto, dabas una patada a una piedra y salían una docena de españoles. Estábamos por todas partes.

Después de Westminter visitamos Trafalgar Square, presidida por The National Gallery, y a continuación el palacio de Buckingham, que quedaba a unos diez minutos caminando. Es mucho más pequeño y austero de lo que me esperaba. Yo esperaba encontrar un edificio suntuoso hasta lo extravagante y muy, muy grande. Y el palacio de Buckingham es grande, pero no impresiona especialmente. Nos fijamos en el cartel que avisaba de que el cambio de guardia sería al día siguiente a las once y media, y me adelantaré a los acontecimientos para deciros que sí, que fuimos al cambio de guardia y que había tanta gente (llegamos cinco minutos tarde, todo hay que decirlo) que no vimos ninguna de las maniobras que hicieron los guardias dentro del recinto del palacio. Oímos a los músicos, vestidos con elegantes casacas rojas y alto sombrero dorado, típico de la guardia-orquesta inglesa, tocar "New York, New York" y "My way", ambas de Frank Sinatra. La verdad es que nos quedamos a cuadros, pero bueno... los ingleses son así de raros... jajaja. Luego desfilaron un poco y eso sí lo pudimos ver más de cerca.

Mmmm... me temo que ya ha pasado mi hora. Continuará... :D

miércoles, 19 de septiembre de 2007

De paseo por el centro de Londres

Estoy en PUK, pero bueno, aprovechando que tengo una hora para comer pues escribo algo y así me ahorro tiempo en casa, aunque luego añadiré seguramente más cosas y alguna foto. Es un rollo esto de tener que escribir las tildes y la eñe con el "alt", pero es mucho peor no ponerlas. :)

Finalmente, este fin de semana conocí el Big Ben, la Torre de Londres, Trafalgar Square (se la tengo jurada a la National Gallery, que estaba allí), Picadilly Circus, Buckingham Palace, Harrods, Baker Street... Y pude ver la carrera de Fernando... jeje. Os cuento un poco más detallado.

Ramón llegó el viernes y ese día le enseñé un poco el centro de Walthamstow, que no tiene gran cosa, pero bueno. Digamos que, ya que estaba aquí y que quedarse en casa no era un plan aceptable contando únicamente con tres días, pues por ir a alguna parte paseamos por las cercanías. Como siempre, estaba todo casi desierto, aunque de pronto nos tropezábamos con un pub que estaba lleno de gente. Pero en las calles había cuatro gatos, y dos éramos nosotros.

Al día siguiente, cogimos el metro, yo con mi flamante Travel Card (ñej, ñej) y Ramón con su no menos flamante Travel Card válida sólo para un día. Nuestro primer destino fue Camden Town, el mercado mås conocido de Londres. Era lo que más cerca de Walthamstow quedaba, y Ramón quería comprar algunos regalitos para llevarse, así que decidimos empezar por allí. Luego os explico un poco más.

Después de comer nos dirigimos directamente a Westminster en busca del Big Ben. Me habían dicho que nada mås salir del metro lo vería delante de mí, así que salí toda emocionada... y no vi nada. Delante de mí, delante de mí... ¡No está! Y me puse a mirar alrededor, miré hacia atrás y de pronto hacia arriba, arriba, arriba... ¡¡lo tenía encima de mi cabeza!! Fue muy emocionante. :) ¡El Big Ben! ¡Por fin me sentía en Londres! Impresiona por ser lo que es, y como lo teníamos justo encima parecía muy grande, pero tampoco es tan grande como para asustarse. Es poco más o menos como yo esperaba que sería. Desde allí también vimos el Támesis, río sucio donde los haya, con el agua marrón y poca cosa que admirar... salvo que es el Támesis y tiene su historia. :) También podíamos ver el London Eye, que es una noria muy alta destinada a turistas que tarda media hora en dar una vuelta completa, proporcionando excelentes vistas de Londres desde sus compartimentos acristalados y espaciosos. No subí, porque costaba unas 15 libras y mi situación actual es precaria, así que para otro día. A Ramón tampoco le importó, así que seguimos paseando y recorrimos toda la zona del London Eye y el Acuario (en el que tampoco entramos).

Y bueno, ya he gastado mi hora de comer, así que habrá que volver al trabajo y luego completo la historia. :)

Besotes a todos.

jueves, 13 de septiembre de 2007

Pocas novedades

Esta mañana tuvimos la visita de una leyenda londinense: la niebla. Cuando salí de casa por la mañana, el parque se perdía en la niebla espesa que descansaba sobre la hierba, y era espectacular. La temperatura era más fresca que los días anteriores, pero luego, durante el día, estuvo estupenda.

Y no, no he hablado aún con Dick porque ayer estuvo malo y no fue a trabajar (sólo fue cinco minutos y la verdad es que tenía muy mala cara), y hoy no venían ni Axel, ni Eddy, así que no hubo reunión. Pero queda pendiente el asunto. Lo comenté con mis compañeros, eso de pedir el dinero en efectivo, y se murieron de la risa. Cuando les pregunté si no era lógico pedir el dinero, me decía Amina que Dick pagaba la comida, ¡y que no me iba a pagar para que me lo gastara en otra cosa! Y que tengo la opción de elegir... entre que no me paguen la comida o comer sandwiches espantosos. De todos modos, después del mensaje que Julio me dejó en el post anterior, creo que esperaré a ver el nuevo sitio (si es que cambiamos), porque si es bueno me puedo ahorrar una pasta y un montón de tiempo de cocinar y fregar platos... jajaja.

Hoy llegó una nueva: Sura. Tiene 17 años y es musulmana también, como Amina. Empezaban hoy el Ramadán (no ayer, que me equivoqué el otro día) . Hoy le estuve preguntando a Amina algunas cosas sobre su cultura. Me decía, por ejemplo, que el asunto del ayuno lo hacen como forma de autodisciplina. También me dijo que las mujeres no lo practican cuando tienen el período. Primero pensé que se refería a que es poco prudente, porque como se pierde sangre y tal... Ya sé que soy ignorante, ya, pero estoy aprendiendo, que de eso se trata. :) Me dijo que no, que lo tienen prohibido. Al igual que tienen prohibido rezar durante esos días, y le entendí que había más cosas, pero no sé cuáles. Le pregunté, también, por qué se tienen que cubrir el pelo. Me contestó que es porque el cabello es lo que más realza la belleza de una mujer, y por lo tanto lo tienen que cubrir siempre que haya la mera posibilidad de que algún posible pretendiente que pudiera acabar casándose con ellas las vea. En casa no tienen ese problema, así que pueden quitarlo. Lo que no sé es lo que pasa cuando ya se han casado... Ya le preguntaré. Tampoco sé por qué un pretendiente no las debe considerar físicamente guapas... En realidad no entiendo nada de su cultura, pero ya le iré haciendo preguntas a ver si algún día veo la luz o algo... jajaja. Si me veis con velo un día, sacudidme hasta que se me pase... jajaja.

Ayer Amina me mandó a recoger un paquete a correos. Ya me había dicho Ruth que me iba tocar hacer un poco de recadera, pero bueno, de momento no me importa, porque así voy conociendo los alrededores un poco mejor y practico el inglés. Aproveché para hacer algún bocetillo rápido en mi Moleskine, que siempre llevo conmigo. Aunque sean cuatro rayas, todos los días dibujo algo. Supongo que eso es bueno, pero no noto que mejore nada, la verdad. Tengo que perseverar. Por cierto, me fijé en que estos ingleses son tan enrevesados que abren las ventanas hacia afuera. Es la caña. Así es que las tienen llenas de porquería porque no son quiénes a limpiarlas. Y para cerrarlas tendrán una cuerdecita o algo, porque si no alguno se caería por la ventana fijo. Quién sabe, a lo mejor se cayó uno hoy... Una de las calles que cruzan perpendiculares a la calle de PUK estaba acordonada, y un policía vigilaba que nadie pasara. Adam dijo que seguramente habían asesinado a alguien. Ay madre.

Y bueno, no mucho más. Sólo comentaré que esta mañana tuve oportunidad de leer un currículum que llegó a PUK. Un chaval de 23 años había mandado su carta de presentación, su currículum y tres cd's con cosas hechas por él. Leí el currículum y lo primero que pensé fue: "Dios mío, en cuando Dick vea esto me echa y coge a este". Lo segundo: "Pero, ¿qué hago yo aquí?". Y lo tercero: "Voy a ser camarera"... jajaja. El currículum reflejaba una gran confianza en uno mismo y en él figuraba un First Class Graduated with honours que metía miedo. Amina dijo que eso estaba muy bien. En conocimientos informáticos, conocía los programas que yo conozco (menos Lightwave) y muchos más. Había estudiado Multimedia y había hecho algún trabajillo, aunque en experiencia laboral había poca cosa. Pero me quedé impresionada, así que me puse a ver un cd... y me tranquilicé. ¡Qué alivio! jajaja. No era tan, tan, como parecía. En el cd que vi los trabajos eran bastante mediocres y poco originales, y los otros dos no los pude abrir porque, aunque el chico decía que controlaba Mac y PC por igual, olvidó que en Mac los .exe no funcionan... y yo uso Mac en PUK. Así que no los pude ver. En fin, que me llevé un alivio considerable... y me sentí afortunada. Vale, no cobro. Vale, no sé 3D. Vale, soy mediocre en todo. Pero estoy aquí. Estoy aprendiendo 3D dentro de una productora con muchas probabilidades de que me contraten después, puesto que a Ruth la quisieron contratar y espero estar a la altura. Estoy haciendo diseño gráfico. Seguramente practicaré ilustración. Ese chico daría cualquier cosa, seguramente, por estar en mi lugar. Pero estoy yo. Y pese a todo, pese a las dos libras, pese a no cobrar, pese al alquiler que tengo que pagar todos los meses... me sentí afortunada. Quizá ha llegado el momento de aposentarme, tomármelo muy en serio, y empezar a trabajar tan duro como pueda. ¿A que sí, César? :) Ya sé que me dirás que a qué espero. Lo haré, lo haré. :) Señores, seriedad... ¡a trabajar!

Por cierto... le tengo que copiar el currículum y la carta al chaval ese... jejeje.

Bueno, este fin de semana poco trabajaré. Viene de visita mi amigo Ramón, así que esperamos ir a hacer turismo por los lugares principales de Londres. Ya os pondré alguna foto. :) Eso sí, a ver si nos las apañamos para poder verlo todo y, además, la carrera de Fernando. :D Soy un caso.

¡Besotes!

martes, 11 de septiembre de 2007

Hablemos de catalanes... y de ingleses

Ayer, lunes, comenzó una nueva semana en PUK. La semana ha empezado con buen tiempo, con nubes y claros y temperatura bastante fresca. El "indian summer", como dice Pauline. Los niños han empezado a la escuela y, como cada vez que voy caminando a PUK paso por delante de un colegio, veo a todos los escolares en el patio, haciendo colas para entrar, impecablemente vestidos con sus uniformes azul marino. Las madres/padres se agolpan en la verja hasta que los ven desaparecer y entonces se van dispersando. Un poco más allá del colegio hay un paso de peatones, y hay un señor mayor encargado de velar por la seguridad de las personas. Ataviado con un chaleco reflectante y armado con una gran señal de stop, el hombre se nota que es feliz realizando ese trabajo. Cuando me acercaba al paso de peatones veía que, desde el borde de la acera, movía la mano para dar paso a los coches, no se fueran a parar al ver la señal de stop que llevaba en la otra mano. Me acerqué y me detuve junto a él.

- Please, wait, madam - me dijo.

Dejó pasar a un par de coches más, cruzó hasta el medio de la carretera con su flamante señal, y me dio paso a mí y a otra señora que venía del otro lado. Y se le ve disfrutar. O quizá es sólo mi impresión, porque todo lo veo con los ojos curiosos de una extranjera. :) Me alegro de que existan puestos de trabajo como ese, que un señor mayor puede ejercer perfectamente.

Esto me recuerda, aunque no tiene nada que ver, que el sistema de reciclado aquí es muy curioso. Delante de la puerta de casa tenemos unas cajas de plástico, grandes, que se supone que son para que metamos en ellas las cosas para reciclar: vidrio, latas, bricks, papel, etc. Lo curioso es que no se hace como en Asturias. Allí, lo acumulamos todo en bolsas separadas, atamos la bolsa, la echamos en el contenedor adecuado y nos olvidamos del tema. A veces lavamos un poco las cosas, pero, por lo que tengo entendido, existen puestos de trabajo (a veces ocupados por gente con síndrome de Down) destinados a cribar los objetos desechados, lavarlos y determinar cuáles son reciclables y cuáles no.

Pues aquí no es así. Aquí las cosas se tiran por separado. Que tienes que reciclar una lata: pues lavas la lata y la metes suelta en la caja, junto a periódicos, bricks, y vidrio, todo mezclado. A veces tienes alguna duda: ¿reciclarán un envase de carne que no tiene tapa? Y entonces lo dejas y esperas. Si al día siguiente se lo han llevado todo menos ese envase, es que no lo recogen. :D Es muy curioso. Llegan los que recogen la basura reciclable, hacen la criba in situ, descartan lo que no quieren y te lo dejan en la misma caja. Creo que si no lo has lavado tampoco se lo llevan. No sé cuánto tiempo les llevará recoger la basura de una calle, pero el sistema es la caña...

Bueno, que me lío. Ayer, en PUK, pues todo bien hasta que llegó la hora de comer. Por lo visto (yo no tenía ni idea), los últimos clientes que habían reservado el estudio nos habían dejado en la nevera dos baguettes y varios sandwiches. Acercándose la hora de comer, llegó Allan y se llevó una baguette sin consultar con nadie. De hecho, yo pensé que era suya. Luego, llegó Axel, abrió la nevera, cogió las cosas y entonces, no sé si fue él o Amina, me comentaron que esas cosas estaban ahí para nosotros. Axel se cogió la baguette inmediatamente, también sin consultar. Quedaron los sandwiches, mucho menos apetitosos.

- ¡¡Ah, así que así es como funciona aquí la cosa!! - exclamé, lamentando que Allan no estuviera presente y levantando la voz por si me oía desde la sala de edición -. Tenemos unos bocatas y sandwiches para todos, pero nada, no se lo digo a nadie y así que me quedo con el más grande y si los demás no se enteran, mejor. Muy bien, muy bien. Ya veo cómo funcionan las cosas aquí.

Axel se reía.

- Sí, aquí en Londres las cosas son así - contestó.
- Vale, vale - dije yo, con cara de entenderlo todo.

No sé, qué menos que hacer un sorteo o algo así. Me pareció bastante mal el egoísmo del que hicieron gala, pero vale. Será que las cosas son así de verdad.

Luego, a pesar de los sandwiches y las baguettes, llegó la hora de pedir la comida al famoso Pat's Café. ¿No os he contado cómo va la cosa? A ver: Dick, el boss, nos da 2 libras diarias para comida, que es una miseria, por cierto, pero mejor que nada... El caso es que no nos las da en mano: son 2 libras para gastar en el Pat's Café exclusivamente, con lo cual la dueña del Pat's, que no se llama Pat, sino Caroline, va haciendo la cuenta y, a fin de mes, Dick le abona un cheque con la cantidad que ella haya calculado. De hecho, si el Pat's cierra un día, ese día Dick es feliz y no nos paga nada. Y si nos llevamos la comida de casa, tampoco. Además, la comida del Pat's es un espanto y todos estamos descontentos, pero nadie dice nada. De hecho, la menos descontenta soy yo, que llevo sólo dos semanas y siempre cocino en casa y me llevo la comida.

El caso es que llegó Axel a preguntarnos qué queríamos pedir. Normalmente hacemos la lista y luego llama Amina por teléfono al Pat's para hacer el pedido, que más tarde pasará a recoger alguno de nosotros (yo aún no he ido nunca). Bueno, yo me pedí una Greek Salad (ensalada griega), que cuesta 3.20 libras.

- Tienes que darme una libra con veinte - me dijo Axel.

Y le dije:

- El viernes no pedí nada, así que supongo que las dos libras que no gasté las puedo utilizar hoy. Al fin y cabo, supongo que Dick tendrá un tope a fin de mes de 2 libras por persona, y no le importará cómo lo administremos.

Axel se me quedó mirando perplejo, igual que Amina se había quedado en viernes, que se lo había comentado. No habían pensado en eso. Me resultó muy curioso. Yo fue lo primero que pensé cuando vi que las cosas más interesantes pasaban de dos libras.

- Pues no sé si se podrá, tenemos que comentárselo a Dick - dijo -. Es una idea lógica.

Cuando llegó Dick, Axel empezó a explicarle el asunto, pero no me enteré de nada de lo que dijo y, como acabó señalándome y mirándome a mí como esperando a que hablara, le expliqué yo a Dick lo que quería decir:

- La pregunta es si, teniendo cada uno 2 libras diarias, podemos administrarlas como queramos. Es decir, si hoy no pido nada, ¿puedo pedir mañana algo por cuatro libras?

Y la respuesta fue que no. Y como le dije que era absurdo, me dijo que era "para simplificar las cosas". Porque, por lo visto, Caroline-Pat le hace un descuento de 0.20 libras por cada dos libras o algo así, y sólo lo sabe calcular si cada uno gasta menos de dos libras diarias. Nunca las gastamos justas: a veces pedimos un sandwich por 1.70, otras veces una Coca-cola por 0.60... Es muy difícil que gastemos las dos libras exactas... Pero si nos pasamos, entonces, según Dick, la mujer ya no sabe calcular el descuento. No entendí la lógica del problema, así que no sé explicarlo mejor. El caso es que Dick dijo a continuación:

- Pero si no os gusta el sitio, podéis mirar otro. Hay uno cerca de aquí que es mucho más barato y es mejor. Lo que pasa es que, claro, a Caroline la saludo todas las mañanas cuando salgo de mi casa, y para ella sería una gran pérdida de dinero - Obviamente, a nosotros este comentario nos dio igual-. Pero es que hace seis meses que dijo que iba a cambiar el menú y aún no lo ha hecho.

Hablamos de lo del cambio de lugar, y aunque no se convino nada, la idea estaba en la mente de todos. Propuse que alguno fuera a coger la hoja con el menú en los sitios alternativos, pero nadie me hizo caso.

- Bueno, pues ya no quiero la ensalada griega - dije, pues no estaba dispuesta a pagar una libra con veinte.

- ¿Eres catalana? - me preguntó Dick, sonriendo socarronamente.
- No, ¿por qué?
- Porque tienen fama de ser muy... - y apretó el puño, queriendo decir, evidentemente, tacaños.
- Pues no - contesté, mirándole con una sonrisa ladeada -. Lo que pasa es que no se me paga nada, y por lo tanto tengo que ser muy cuidadosa.
- De todas formas, se te ve saludable - bromeó Dick.
- Eso es porque me traigo mi propia comida de casa todos los días - le respondí sin cortarme un pelo.

Los otros me miraban entre sorprendidos y divertidos. Da la sensación de que tienen un miedo terrible de expresarse, aunque quizá es sólo una impresión, aún es pronto para asegurarlo. Quizá haya motivos... pero también es pronto para saberlo. Lo cierto es que Amina lleva allí poco más de un mes, Axel lleva dos meses, Eddy parecido y Bernie imagino que por el estilo. El que no sé cuánto lleva es Allan, pero no creo que llegue al año.

- Tienes que traer un día tortilla de patata - me dijo Dick.
- Sí, vale - dije, y me puse a señalar a todos -: Dos libras tú, y tú, y tú...

Todos se rieron, incluida yo. Luego les dije que sí, que la llevaría, pero dudo de que lo haga, porque sale carillo comprar todos los ingredientes, hacerla y luego que se la coma otro. Ni hablar. Ya lo haré cuando cobre.

Más tarde tuve una reunión con Dick, en la que hablamos de lo que yo estaba haciendo. Y entonces me dijo que tengo que hacer un anuncio para la tele. Sí, sí, para la tele. Un anuncio de juegos de casino para móviles, destinado a conseguir que la gente gaste fortunas desde sus móviles jugando a juegos de azar. Me parece lo más absurdo del mundo que la gente lo haga, y ahora tengo que hacer un anuncio que les convenza de que tienen que hacerlo. Juas. De la que buscaba información, me topé con algunos sitios en los que se hablaba de la adicción al juego, y me parece lamentable. Una señora mayor salía en un vídeo de youtube jugando a las máquinas tragaperras y diciendo que en los últimos siete años había perdido cuatro millones de dólares. Y lo decía tan campante, afirmando que no tenía miedo a arruinarse, que no era multimillonaria, que no tenía adicción y que disfrutaba de cada segundo mientras jugaba... y ni siquiera miraba para la máquina mientras le daba al botón. Para llorar.

El caso es que tengo que hacer un anuncio, ya sea en Lightwave, After Effects, Flash... De momento el cliente sólo pide el concepto, y si les gusta pues adelante. Tengo que darle mañana alguna idea a Dick. Se me ha ocurrido alguna cosa... nada del otro mundo.

Hoy también ha ido bien hasta la hora de comer. Resulta que dieron las dos y, como nadie se levantaba y ni siquiera hacían el pedido al Pat's, me volví y pregunté: "¿Es que aquí nadie come?". Dick bromeó diciendo que no, pero no le entendí la explicación que me dio, aunque era evidente que no hablaba en serio. Me preguntó de dónde era, como si el descaro tuviera que ver con el sitio en el que crecemos. :D Me levanté, fui a calentar mi comida y comí sola, porque allí no se movía ni Dios. Comí tranquilamente en el sofá de recepción mirando una revista mientras los demás trabajaban, y a las tres menos cuarto (había llegado un cuarto de hora tarde) volví a la tarea. Los demás no comieron hasta que Dick se fue, a eso de las tres y media. En fin.

También me informaron de que mañana hay reunión general para tratar el tema del sitio al que vamos a pedir la comida. Pregunté si iba a estar Dick, y creo que Amina me dijo que sí. Si está, pienso sugerir que me dé las dos libras en mano, porque no me parece justo que, sólo porque cocino en mi casa, no tenga derecho a las dos libras que les paga a los demás. Y al carajo si le parece mal. Desde luego, no me pienso callar por miedo a que no me contrate después. Prefiero trabajar de camarera antes que aceptar chantajes solapados. También sugerí de nuevo que alguien cogiera los menús de los sitios alternativos... pero, de nuevo, nadie me hizo ni caso.

- Sin los menús, no podemos saber lo que ofrecen y si son mejores que el Pat's - dije.
- Sí que son mejores, créeme - dijo Amina.

Y así quedó la cosa.

Hablando de comida: mañana Amina empieza el Ramadán, es decir, que no podrá comer durante el día, tendrá que hacerlo entre la puesta de sol y el amanecer. Entretanto, creo que el truco es beber mucha agua para mantener cierta sensación de saciedad. Me resultó muy curioso cuando me lo explicaba. No le pregunté por qué ni me puse en plan sermoneador. Al fin y al cabo, si es su cultura y no interfiere en mi vida, no tengo nada que decir. Me comentaba que en invierno se les hace muy fácil, porque es de noche a las cuatro de la tarde. Pero en esta época es un poco más difícil. :)

Bueno, hoy ya he escrito mucho, y eso que sólo iba a escribir los fines de semana. :)

¡Saludos a todos!

domingo, 9 de septiembre de 2007

Cosas de niños

Si es que hay niños maleducados y consentidos en todas partes...

Hoy estaba yo de nuevo en el parque dibujando, sentada en un banco, cuando justo detrás de mí se cayó de la bici un niño pequeño, de unos cuatro años o así. Se quedó en el suelo, boca abajo, con la bici enredada todavía entre las piernas y, sin hacer amago de levantarse, se puso a llorar. Después de un par de segundos de ver que lloraba y no intentaba levantarse, me levanté yo, me acerqué a él y le levanté cogiéndole por los sobacos, y cuando aún le estaba preguntando "Everything ok?", ya había gritado enfadadísimo: "NO!!!!", y aunque no se revolvió hasta que le solté, en cuanto lo hice salió corriendo hacia el primer árbol (a un par de metros) y se escondió detrás, para desde allí mirarme con odio. Yo me quedé estupefacta. Pensé: "Pues sí que se te ha pasado pronto lo del golpe...". Realmente no entendí su reacción hasta que, apenas tres o cuatro segundos más tarde, se acercó su madre, que venía caminando tranquilamente por el paseo sin dar la menor importancia al suceso: ni a la caída ni a la grosería de su hijo, aunque ella me dio las gracias. Estaba claro que el niño estaba esperando a que ella llegara a levantarle, y le había sentado como un tiro que una desconocida, o sea, yo, le ayudase y le privase del privilegio de ver a su madre desvivirse por él. Menudo cabreo que tenía. Si las miradas mataran, yo habría caído fulminada allí mismo. Un señor que había estado sentado a mi lado en el banco se reía, y yo no salía de mi asombro. Aún me digné a levantar la bici del suelo. Tenía ruedas adicionales para niños, así que se mantuvo en pie sin problemas.

En cuanto la madre apareció, cómo no, la criatura salió de detrás del árbol y por un momento pensé que se iba a poner a llorar otra vez por lo del golpe, pese a haber dejado ya bien claro que podía superarlo en esta vida... Pero visto que eso ya no colaba, lo que hizo a continuación el angelito, presa de la ira, fue coger un triciclo que traía su madre consigo (de algún hermano menor), cogerlo por el manillar, coger impulso y arrojarlo por el aire para volcarlo. Todavía estoy flipando. La madre, al ver eso, le dio una pequeña nalgada que no fue más que una caricia. Si soy yo, os aseguro que el niño se iba a acordar del triciclo durante un buen rato.

En fin, cosas de niños... Espero. Porque si los padres no le ayudan a controlar esa ira, cuando sea mayor le vamos a tener que aguantar todos.

Hoy no me he ido a hacer turismo. Prácticamente me he pasado todo el día leyendo, dibujando y viendo, ¡cómo no!, la carrera de Fernando, ¡¡que quedó primero!!! ¡¡Ahí está el campeonísimo!! ¡¡¡Feeerrrr, estamos contigo!!! :D

Besos a todos, incluido Fernando... jajjaa. Hasta la próxima. :)

viernes, 7 de septiembre de 2007

Boceto por aquí, boceto por allá, y... ¡magia!

Estos días no he escrito porque me quita mucho tiempo escribir tan a menudo, así que a partir de ahora, salvo excepciones, lo haré los fines de semana. Como ya me voy habituando y vosotros también, seguro que es suficiente para manteneros al día. :)

Esta semana hemos tenido movimiento en el estudio, pero no hemos sido nosotros. Sucede que PUK alquila el estudio a personas ajenas a la empresa, así que tuvimos la visita de (por lo visto) unos clientes que pagan muy bien y que son conocidillos (no me quedé con el nombre). El estudio está separado de las oficina por una puerta de doble hoja, así que desde donde yo estaba no podía ver gran cosa, aunque me mataba la curiosidad. Así que cuando llegó la hora de la comida y tuve que ir a la cocina (que sí está en el estudio) a calentarla en el microondas, aproveché para echar un vistazo. :D Me resultó muy curioso. Había una modelo súper peinada, maquillada y elegantemente vestida posando para unas fotos, bajo varios focos y rodeada de gente que la miraba, la estudiaba y le colocaba hasta el último pelo. Cuando la vi, parecía etérea. Estaba muy delgada y era muy alta, como imagino que son todas las modelos. Me llamó mucho la atención todo el despliegue de bártulos que implicaban aquellas fotos. Había cámaras, focos y mamparas por doquier, y la mesa de maquillaje estaba repleta de abalorios. Tengo mucha curiosidad por saber dónde saldrán publicadas esas fotos. A ver si me entero... :)

También tuvimos casting de actrices para algo que Dick quería hacer. También se me hizo raro, no estoy acostumbrada a ver a actrices. Lástima que no las vi hacer el casting, me habría gustado muchísimo. Ya, es puro cotilleo... Pero siempre es interesante ver cosas nuevas. :) Allí llegaron ellas, todas guapas, maquilladas y elegantes. Actrices, al fin y al cabo. :)

Esta semana ya he hablado algo más con mis compañeros. A la hora de comer me reuní en la recepción con Eddy y Axel los días que estuvieron, y pusimos la tele un rato. Son muy majos los dos. Axel siempre tiene el chiste o la risa preparados, y Eddy se muestra más tímido, pero él asegura que es porque no controla el idioma. Dice que en su país pega muchas voces y es muy desinhibido. También dice que mi vocabulario es más abundante que el suyo, pero lo que está claro es que él entiende mucho mejor. :) Tiene 26 años y me contó que vino a Londres después de que su novia ya se había establecido aquí. Como vive con ella y es francesa, también eso le supone un inconveniente a la hora de practicar el inglés. Le preocupa, porque dice que tiene mucha importancia a la hora de conseguir un trabajo a jornada completa. Pero bueno, va por buen camino: ya lleva allí siete meses y sigue progresando. Al menos ya está contratado en PUK y cobra algo, aunque sólo esté a tiempo parcial. ¿Cómo estaré yo dentro de seis meses? A saber.

De momento, lo que me preocupa es seguir aprendiendo Lightwave. Sigo con mi primer personaje, haciendo el rigging, los mapas de peso y todo lo necesario para, finalmente, animarlo. Estoy aprendiendo bastante, pero la materia es cuantiosa y... no me queda nada. :P Hoy Dick me ha dicho que la semana que viene hablaremos de animación. ¡Animación! Cuando oí esta palabra como algo real e inminente (aunque aún no tenga ni idea) me sonó a música. :)

Cuando volví a casa esta tarde, me detuve en el parque, como siempre, para hacer algunos bocetos en mi Moleskine. Estuve mirando a las ardillas, que son muy divertidas y apenas tienen miedo de la gente, por lo que puedo observarlas desde muy, muy cerca. El otro día una de ellas se acercó a una niña para coger de su mano algo que ella le ofrecía. Tengo que acordarme de llevarles algo. He hecho algún pequeño boceto de ellas. Me encantan. :)

Luego me senté en un banco y seguí haciendo bocetos de cualquiera que se me ponía a tiro: unos chavales jugando al balón, un niño con un perro, unas niñas jugando a tirarse hierba... Entonces, un chico joven me preguntó si se podía sentar en el banco. Le dije que por supuesto, y seguí dibujando, procurando tapar un poco mis dibujos, porque son muy cutres y me da vergüenza. :D El sol se estaba poniendo. Desde el parque la puesta de sol es muy bonita, porque el sol desaparece tras los árboles y las casitas del fondo. Era un placer estar allí dibujando.

- ¿Eres escritora? - me preguntó el chico en inglés. ¡Lo entendí! Tenía un inglés muy claro.
- No - le contesté, y le mostré la página llena de garabatos.
- ¿Te importa que la vea?
Se la tendí.
- ¿Seguro que no te importa?
- No, no hay problema, pero no hay nada interesante: son sólo bocetos rápidos que hago para entrenarme.
Se puso a pasar páginas.
- Quizá es mi dia de suerte. ¿Eres artista?
- Lo estoy intentando - sonreí.
- Entonces quizá es tu día de suerte. Trabajo para una revista de arte y siempre estoy buscando a gente para colaborar.
¡¡¡¡¡¡Andaaaaaaaaaaaa, qué emocióooooonnnnnnn!!!!!!!!!!!!!!!!! No me lo podía creer.
- De hecho, ahora estoy buscando a alguien, porque tengo que hacer unas postales para el 20 de Noviembre y tardo mucho en hacerlas.

Me contó que era italiano (de ahí que yo entendiera su inglés), que había estado en varios países de África y en España cuando era pequeño y que, finalmente, había crecido en Venecia. Llegó a Londres hace nueve años sin saber para cuánto tiempo, y aquí seguía. Esto me lo dijo cuando me preguntó cuánto tiempo me iba a quedar y le contesté que no sabía tampoco. Me preguntó qué técnicas empleaba para dibujar/pintar, y me dijo que él también tomaba apuntes al aire libre y que también pintaba, y me enseñó un par de acuarelas que tenía fotografiadas en el móvil. Luego le llamaron por teléfono y se tenía que ir, así que me preguntó si tenía alguna web y le apunté las dos que tengo y el mail, por si acaso. Él me apuntó en la Moleskine su email y el nombre de la revista para la que trabaja, y me dijo que probablemente me elegiría para el proyecto porque no tenía a nadie más de momento. ¡Imaginaros mi emoción! Y para los más desconfiados, no, no creo que fuera un impostor con ganas de ligar. :D Tenía en la cartera dos fotos de carné de alguna chica, así que por lo visto ya debe de estar servido. :)

Ahora a ver qué pasa. Me dijo que iba a mirar mi web mañana o en cuanto pudiera. Y que me iba a mandar un email. A ver qué pasa. Ya os contaré si hay novedades, o si no las hay. :)

¡Besos a todos!

domingo, 2 de septiembre de 2007

Epping Forest Festival 2007

El resto de la semana ha transcurrido bien: tranquilo y agradable. Ya empiezo a hablar más con mis compañeros de trabajo. El otro día le pregunté a uno de ellos cómo se llamaba, porque lo veía allí sentado y bah, no mola no saber ni su nombre. Es el chico negro del que os hablé en el anterior post. Así que se lo pregunté sin más, y me dijo que sí, que estaba muy bien que lo preguntase... jajaja. Se llama Eddy y es francés, como Bernie, aunque Eddy es de París y Bernie, como recordaréis, es de Toulouse. Me decía Eddy que si no había notado que era extranjero por su forma de hablar. Risa me da. No distingo el inglés normal, voy a distinguir los errores o diferentes acentos. Si es acento español, a lo mejor... También me decía que para él era un problema tener a Bernie allí, porque a veces no sabía si hablar inglés o francés con él. Él quería hablar inglés, porque necesitaba practicarlo, pero claro... Es como si yo tengo un compañero español y hablamos en inglés. Sería un poco extraño a menos que hubiera gente delante que no hablara español.

A la hora de comer, normalmente nos quedamos allí y es fácil que sigamos trabajando, delante del ordenador. Yo lo he hecho toda la semana. El viernes Amina me dijo que despejara un poco y nos pusimos a charlar. Procuró hablarme despacio y le entendí casi todo. Es muy maja. Cuando le dije que tengo 30 años casi le da mal... jajaja. Se muere de risa conmigo, dice que le parezco muy graciosa. Si es que... Ya le dije que, con vistas a la hora de comer, tenemos que llevar cartas o algún juego y jugar todos allí, que tenemos una mesa muy desaprovechada en la recepción y una hora entera también muy desaprovechada. Hace un rato me decía Pauline que este es el país en el que más horas se trabaja al día, así que no podemos, encima, andar regalándolas. A ver si revoluciono al personal y los pongo a jugar al pictionary, que Pauline lo tiene... :D

El viernes, también, le dije a Dick que recordara lo de la Travel Card. No sé si lo he dicho ya, pero si no, lo repito: la Travel Card (la de tres zonas) es una tarjeta que me permite viajar gratis por las tres zonas más céntricas de Londres. Pero claro, hay que pagarla, y de eso Dick había dicho que se encargaba él: son 105 libras. Una pasta. ¿Iba yo a permitir que se le olvidadara? Noooo. ¡Hay que hacer turismo y el transporte público es carísimo! Así que se lo recordé. Más tarde, me llamó para hablar y me preguntó qué tal todo, qué tal mi compañera de piso, qué tal el Lightwave...

- ¿Y lo demás todo ok? - me preguntó.
- La Travel Caaaard - le canturreé, sonriéndole pícaramente. Que no, que no dejo que me dé largas, leñe.

Así que poco después me había firmado el cheque. :D Al salir, acompañé a Amina hasta Walthamstow Central, la estación de metro (ella coge el metro y entre transbordos y gaitas tarda dos horas en llegar a su casa), pero allí no podían cobrar ese tipo de cheques, así que me mandaron a Black Horse. Fui al día siguiente, sábado, y por fin me hice con mi flamante Travel Card. ¡Ya puedo viajar gratis por Londres! ¡Menos mal!

Hoy era el Epping Forest Festival. Ya le tenía echado el ojo desde hacía tiempo. Cogí el bus a las once de la mañana (¡¡¡gratis!!!) y me fui a Chingford. Esta vez no me acompañó Pauline. Se lo había planteado, pero me di cuenta de que lo hacía sólo por no dejarme sola y le aseguré que no había ningún problema: estoy bastante acostumbrada a ir sola a cualquier sitio. Así que ella mantuvo la cita que tenía con una amiga suya. Creo que me lo agradeció, porque tuve en mis manos el momento para comprometerla para que viniera y no lo utilicé. :)

En el autobús me senté en el piso de arriba (¡por fin!), en la primera fila. La sensación de ir ahí arriba es de que el bus es enorme y de que vas a atropellar a todas las personas que van por la acera, y te vas a llevar por delante a los coches del carril contrario. Lo mejor fue cuando llegó un tramo con árboles y chocamos contra montones de ramas. El conductor hasta se conocía el árbol con las ramas más gruesas (que yo lo vi venir y me dije: "ay, Dios, ahora sí que sí") y aflojó la marcha para que los golpes fueran menos bestias. El viaje duró unos quince minutos o algo más. Y como la última parada era la estación de Chingford, no había temor a equivocarme.

Enfrente de la estación estaba ya la entrada al área en la que se celebraba el Festival, que era un prado extensísimo. Parte de él lo habían habilitado como aparcamiento, y algo más lejos estaban los chiringuitos con todo tipo de cosillas, y el recinto de las exhibiciones. Los horarios de las mismas empezaban a las doce menos cuarto o así. Por lo tanto, llegué en el momento ideal, cuando todo acababa de empezar. El ambiente era estupendo. Era una fiesta de prado, pero nada que ver con las fiestas asturianas, donde todo el mundo se dedica a beber sidra y ya es feliz. Había muchos niños. Por lo visto, es un festival muy pensado para que ellos disfruten, pero yo lo pasé como los indios, también.

Lo primero de todo fue el Agility. Consiste en un circuito que los perros han de recorrer. Hay diferentes obstáculos: vallas, túneles ciegos, túneles curvados, rampas... Yo lo había visto en la tele y me había encantado, y no me podía creer que lo estuviera viendo en directo. Además, aquí era mucho más divertido, porque en la tele era una competición seria en la que participaban perros muy entrenados, mientras que aquí era una exhibición en la que los perros estaban entrenados... pero no tanto. Eso lo hacía mucho más divertido. Mientras que en la competición el dueño no puede tocar al perro, aquí algún dueño tuvo que coger al perro en brazos para que el animalito se dignara subir alguna rampa; otro se tiró al suelo sin más y se revolcó alegremente ante todos los presentes; algunos se dedicaban a lanzarse sobre su dueño para jugar y pasaban de los obstáculos; otros se iban al obstáculo que les apetecía... Fue realmente muy divertido. Me encantó. Os pongo alguna foto.





Lo mejor de todo es que se veía que los perros estaban muy bien cuidados, que se lo pasaban bomba, y que eran muy queridos por sus dueños. Fue genial. :)

Después de la exhibición de Agility, me di una vuelta por el recinto. Había todo tipo de puestos. Me fijé en que algunas personas (pocas) iban disfrazadas. Vi a una niña que era Blancanieves y a dos chavales vestidos de soldados con traje de camuflaje y la cara pintada con alguna raya negra. Pero lo mejor eran los puestos. Dado que el festival es famoso por su exhibición de guerreros medievales, algunos de los puestos eran personas que ejercían oficios típicos de la época. Así, pude ver esto:





En otro sitio había paseítos en burrito para los niños. No duraban más de un minutos y los burritos, más que cansados, parecían aburridos los pobres... jajaja. Espero que no fuera muy duro para ellos llevar a los niños. Se les veía buen aspecto y los niños hacían cola para subirse a ellos. Afortunadamente para ellos, el festival no duraba más que seis horas. :)



Luego por fin llegó lo que yo estaba esperando: la exhibición de caballeros medievales. Lo hicieron de tal forma que era muy divertido para todo el mundo y, sin embargo, no perdía encanto para los adultos. Los trajes eran bastante creíbles para mí, que no sé mucho sobre panoplias y armas, y los caballos eran altos y cuando los ponían al galope impresionaban. Uno de los caballeros era el Caballero Negro, que se suponía que era el malo y todo el mundo lo abucheaba entre risas, aunque era un tío de lo más simpático y muy diestro con la lanza; otro era el Caballero de Chingford, que se suponía que era el bueno; y luego había otros dos que no sé quiénes eran porque no entendía nada de lo que iban diciendo por el altavoz. Pero la exhibición fue estupenda. Primero le daban con la lanza a un poste; luego, cogían unos aros con la lanza para demostrar su puntería (el Caballero Negro las acertó todas y el de Chingford no dio ni una... jajja); luego, tenían lugar los duelos entre caballeros, con la lanza en ristre y procurando darse en los escudos para no hacerse daño; y luego tuvo lugar una lucha a espadas, muy bien conseguida y muy divertida. Siempre salía perdiendo el Caballero Negro y ganaba el de Chingford, como era de esperar... jjaja. Pero realmente disfruté mucho y creo que la actuación estuvo muy bien. :) Os pongo alguna foto:



Que no se os pase por alto la espada en el aire en esta:




Después de los caballeros medievales vino una exhibición muy singular que no había visto en toda mi vida: ¡un tractor haciendo acrobacias! Os parecerá ñoño, pero resultó súper curioso y divertido. No os lo perdáis:




Los que sin duda disfrutaron más del festival fueron los niños:




Después salió una banda de gaiteros vestidos de escoceses, repitieron lo de Agility, e iban a repetir también lo de los caballeros, pero me fui antes porque me iban a cerrar el supermercado y tenía que comprar alguna cosilla (sí, abren en domingo, por desgracia para los que trabajan en él y por fortuna para quienes, como yo, lo dejan todo para el último momento).

Cuando llegué a casa, Pauline aún no había llegado, pero llegó poco más tarde. Me dijo que había traído chorizo español en rodajas... ¡¡qué rico!! Me dio permiso para abrirlo... pobrecilla, no le va a durar ni dos minutos...

Además, estoy feliz porque me ha dejado utilizar sus bártulos de dibujo y pintura (yo no me los pude traer por cuestiones de peso en las maletas y facilidad para trasladarme con ellas). Pauline tiene grafito, carboncillos, lápices de colores, lápices acuarelables, lápices de pastel, pasteles de óleo, goma de borrar moldeable, un maletín que hace de caballete y un par de blocs de dibujo de un papel buenísimo. El otro día me compré un bloc de hojas din A4 porque no podía vivir sin él, pero estos son mucho mejores y me ha dicho que los utilice cuando quiera. ¡Y están casi nuevos! Sólo utilizó dos o tres hojas en cada uno. Soy feliz. :)

Y bueno, por hoy nada más, que ya ha estado bien. Espero que todos los que me leéis os cuidéis mucho y estéis bien. Yo os seguiré contando mis aventuras. :)

¡¡Besotes!!