domingo, 23 de diciembre de 2007

Última escapada del año

Ayer a las doce me planté en la parada de metro de Waterloo, la más cercana al London Eye. En la zona hay varios centros comerciales, restaurantes, tiendas y demás, puesto que es, cómo no, uno de los rincones londinenses más visitados por los turistas. Entre todos esos lugares se suponía que tenía que estar el cine en el que reponían "Pesadilla antes de Navidad". Tuve que preguntar a un guarda dónde estaba, y cuando por fin encontré la taquilla, pregunté si tenían unas entradas reservadas para mí y van y me dicen que no. Así que nada... me despedí de la película y a hacer turismo. :D

En la zona del London Eye están todos los mimos. Los hay que se lo curran más, y los hay que menos, pero todos están allí, apenas separados por unos metros. Hay diferentes estilos: los hay que tienen los ropajes y la piel pintados de negro, creando un efecto de estatua muy resultón; otros optan por el plateado, más glamouroso pero menos efectivo; y otros optan por un aspecto más natural, como el ángel, con su sábana, su piel blanca y su aro divino en la cabeza. En casi todos se adivinaban, bajo el disfraz, varias capas de ropa, porque el frío no era nada desdeñable y estar allí, inmóviles, debe de ser lo peor del mundo. También había músicos tocando instrumentos y/o cantando. Lo hacían realmente bien.

El puente que une el London Eye con el Parlamento permite apreciar este muy bien. Cuando lo estaba cruzando para ir a Westminster, el Big Ben, que ha recuperado la voz, dio la una de la tarde y sonó: "din don din dooon... din don din doooon... din don din doooon... din don din doooon.... ¡¡¡DOOONG!!!". :D Y pensé: "cielos, estoy en Londres". :) Y es que a veces no me lo acabo de creer del todo. :)

Pasé junto al Big Ben sin poder dejar de mirarlo, y luego me encaminé a Covent Garden. Lo había visto sólo de noche, y me apetecía verlo en todo su esplendor. Y así me lo encontré, lleno de gente, con todos los puestecitos abiertos y llenos de actividad. En la zona estaban actuando dos cómicos, uno en cada extremo del mercado. Sólo me paré a ver uno de ellos, porque lo pillé al comienzo de su actuación (al otro lo pillé al final). Su actuación consistía en ponerse un guante de látex en la cabeza, escasquetándolo hasta la nariz, dejando la boca fuera. Luego lo iba inflando, de tal modo que su cabeza quedaba dentro del guante, dando la sensación de que era un astronauta con su escafandra. El hombre pedía que le aclamaran y el público lo hacía. "¿De verdad queréis que siga?", preguntaba él, fingiendo terror. Y todos que sí, que sí... hasta que el guante le explotaba en la cabeza. Los niños se lo pasaban de cine. Qué imaginación tiene la gente.

En Covent Garden hay muchos puestos de comida, pero si te alejas del mercado algunos metros te tropiezas con tiendas, pizzerías y burguers mucho más baratos, así que me ahorré unas monedas en mi camino hacia el British Museum, comprándome una sabrosa y crujiente baguette.

El British Museum es enorme. Nada más llegar, cogí uno de esos mapas gratuitos que informan de dónde está cada sala y lo que contiene, me fui a la entrada de la primera de las salas, empecé a abrir el mapa para ver qué era esa sala... y de pronto viene uno de los guardias, sin mediar palabra me hace señas para que le siga dentro de la sala, me señala un jarrón asirio y pone cara de satisfacción, como sabiendo que yo buscaba aquel jarrón. Para no herir sus sentimientos, le di las gracias e hice un gesto como diciendo que justo era aquello lo que buscaba, y se fue feliz, mientras yo miraba el jarrón preguntándome qué tendría de especial en comparación con todos los que le rodeaban... que no eran pocos. Le vigilé y cuando vi que ya no me veía abrí el mapa para ver dónde estaban las zonas de Grecia y Roma. Miré un poco más para el jarrón, por si acaso me veía el guardia, y luego ya me fui a ver los restos del Partenón... XDDD

Estuve tres horas y apenas me dio tiempo a ver nada, entre otras cosas porque me lo tomé con calma y me puse a dibujar las estatuas del Partenón y del Monumento a Nereida. Algunos turistas se me asomaban por encima del hombro, pero afortunadamente no me decían nada. Uno argentino le dijo a su compañero: "aquí viene mucha gente a dibujar" y le sonreí para hacerle ver que le había entendido.

Es sorprendente la gran cantidad de objetos que contiene el museo, y más sorprendente aún que la entrada sea gratuita. Las esculturas y relieves griegos son impresionantes, tanto por su calidad como por su cantidad. Y qué decir de las momias egipcias, sarcófagos y demás. Incluso el museo en sí mismo, el edificio, ya impresiona, con ese gran atrio en el centro y con la inmensidad de su tamaño. Espero tener ocasión de volver muchas veces. Tengo intención de ver la exposición del ejército chino de terracota, que fue enterrado por lo visto cuando murió el primer emperador chino. Como es una exhibición temporal hay que pagar 12 libras, pero creo que valdrá la pena. Tiene que ser fascinante.

Tras el museo, pasé por Leicester Square, que estaba animada con luces, atracciones y mucha gente, y estuve un rato viendo dibujar a los artistas. Uno de ellos tenía expuestas las caricaturas de Vizcarra... y dudo mucho de que fuera el propio Vizcarra. He googleado un poco y, por lo visto, es algo que hacen con frecuencia, eso de exponer las caricaturas de otro y hacerlas pasar como suyas. Pero bueno, en realidad es algo inofensivo, porque a la hora de dibujar son ellos los que tienen que hacerlo. Y no lo hacen mal, no.

Por último, tuve ocasión de ver el Big Ben por la noche, todo iluminado, precioso. Lo cierto es que Londres tiene un encanto especial. ¡Y tiene mucho que ver!

¡Felices fiestas a todos!




viernes, 21 de diciembre de 2007

Vacaciones de Navidad

Desde hoy a las dos de la tarde aproximadamente estoy oficialmente de vacaciones. :) Y aún no tengo nada listo para irme a España el lunes, pero bueno, tampoco hay gran cosa que preparar.

La primera que se despidió fue Sura, que se fue el martes de PUK. Llegó silenciosa y tímidamente, como siempre desde que llegó Debbie, y a la primera ocasión que tuvo a solas conmigo en la oficina, me comunicó que ha pedido a su profesora que la cambie de empresa. Me pilló de improviso, pero no me sorprendió. Lo cierto es que nadie en PUK parece saber que existe, salvo yo, que soy prácticamente la única persona con la que habla. Y dado que está aquí con contrato de prácticas (que aún no ha firmado, cómo no) por medio de su instituto, ha solicitado cambio de empresa. Le pregunté si se debía a su mala relación con Debbie y me dijo que sí, aunque el otro día también me comentaba que tenía la sensación de que tampoco le gustaba a Philippa. Lo cierto es que desde que se fue Amina, Sura se ha sentido bastante infeliz en PUK, y siendo así, lo mejor que puede hacer es irse. Pobrecilla.

No olvidó traer consigo, eso sí, el regalo del amigo invisible. El otro día, Dick preparó unos papelillos con los nombres de todos y fuimos sacando uno a uno: a mí me tocó hacerle un regalín a Bernie; a Debbie le tocó comprarme algo a mí; a Sophia le tocó Dick; a Sura le tocó Philippa; creo que a Dick le tocó Sura... Y no sé aún los demás, porque hoy no estaba todo el mundo y no abrimos más que los nuestros. Allan de momento no tuvo regalín, por ejemplo. Ya aparecerá su amigo invisible. :) La norma era gastar como mucho 5 libras y como poco 0.50. Yo le compré a Bernie una navaja multiusos y un paquetito de caramelos de chocolate y toffee. Recibí de Debbie dos minilibros muy monos y un llaverín de una muñequita rusa. Dick recibió un libro sobre sexualidad y Debbie recibió de Bernie un mechero-souvenir con una imagen de Londres. El regalo de Sura para Philippa son unos bombones que ahora mismo tengo yo aquí en casa porque hoy Philippa no hizo acto de presencia por la empresa.

Sura me contó, antes de irse, que ellos no celebran la Navidad, que celebran el EID. Este año era el día 19 de diciembre, pero no es una fecha fija, no sé muy bien de qué depende. Se trata de que la gente que se lo puede permitir se compra una cabra y la sacrifica. Y si tienes más poder adquisitivo, lo que te compras es una vaca. Y eso, la sacrificas, la partes de una forma especial (que si no me equivoco es lo que se conoce como Halal) y la ofreces a los pobres, que ese día se presentan a comer a tu casa y comen contigo. Si no te lo puedes permitir, supongo que eres tú quien se va a comer la cabra o la vaca de otro. Los musulmanes, por lo visto, no pueden comer carne que no sea Halal: el animal ha de ser cortado de una forma determinada que desconozco. Pero en fin... que Sura nos dejó, posiblemente de forma definitiva, aunque espero seguir en contacto con ella.

En cuanto a mi relación con Debbie, pues fluctúa. Hoy, por ejemplo, estuvimos hablando normal y amigablemente durante todo el día, porque le dio por parlotear y como yo siempre contesto educadamente, pues acabamos teniendo una conversación como Dios manda. Hoy la pobre estaba agobiada, porque llamaron dos tipos a los que PUK debe dinero: uno de ellos, a quien se le debían 1.300 libras, decía que si no se le pagaba tendría que decirles a sus hijos que estas Navidades se olvidaran de regalos; el otro, a quien se le debían 270 libras o así, decía que si no se le pagaban en veinticuatro horas llevaría a juicio a la empresa. Y claro, la pobre Debbie teniendo que lidiar con los dos, igual que hizo Amina en su día, y tener que decirles que Dick ha estado en Holanda toda la semana y que no ha firmado los cheques, pues... uf. De todos modos, creo que los dos han sido pagados hoy. A PUK se le deben en total 23.000 libras, creo, y también es Debbie la que tiene que llamar a los clientes para decirles que paguen. Hoy protestaba porque decía que esa es labor de Philippa. Y decía que odia su trabajo. Pobrecilla, con todo el carácter que tiene y hasta me da pena. Al final me consiguió las entradas para ir a ver al cine "Pesadilla antes de Navidad", así que mañana iré al centro y seguramente aprovecharé después para darme una vueltecilla y visitar el British Museum o algo. Y desde que vi el otro día un reportaje, se la tengo jurada también a la British Library (la Biblioteca), que creo haber entendido que es el edificio más grande construido en el siglo XX.

Y bueno, nada... hoy fue el último día de trabajo, y a las dos nos fuimos a comer a un sitio muy chulo, bastante cerquita de PUK. Teníamos los típicos crackers ingleses y estuvimos jugando con ellos, poniéndonos los sombreritos que trae y viendo las tonterías que tienen dentro. La mejor fue una mini-baraja de póquer, y la siguiente mejor fue la mía: una mini-pistolita de agua con la que chisqué a todo el mundo, sobre todo a Dick, que lo tenía al lado... muahahahaha. Con lo que me quedé flipando fue con lo de que allí no se comen uvas en fin de año. Y yo creyendo que era algo universal, y resulta que es sólo es España. Si es que...

En fin, ya os dejo, que me voy a cenar. ¡Espero veros por Asturias a partir de lunes!

¡Besos!

jueves, 13 de diciembre de 2007

Sakura, Dick y los 40 ladrones

El otro día me enteré de que PUK ha sufrido ya tres robos que casi llevan a la quiebra a la empresa. Imaginad todos los aparatos que puede haber en una empresa como PUK: los ladrones se llevaron miles de libras en tecnología. Después de eso, PUK cambió de domicilio y pasó al lugar en el que estamos ahora, en el que no hay ni un cartel en el exterior que diga que se trata de una productora. De esa forma, Dick evita lanzar un mensaje claro a los ladrones: "¡eh, que estamos aquí!". Y tardarán un poco más en buscar y hallar el modo de entrar. Así pues, ahora las medidas de seguridad que tenemos son alarma, cerradura con combinación numérica en el cuarto de edición, y una cerradura "secreta" en el estudio. Y la verja de entrada, con un candado gigante y una cadena que ni el ancla de un pesquero. Con tanta parafernalia, no es de extrañar que Dick llegara a la empresa molesto porque Debbie, el día anterior, había sido bastante negligente a la hora de cerrarlo todo a cal y canto. Fue cuando Dick nos contó lo de los anteriores robos y finalmente nos rogó que siempre tengamos mucho cuidado con dejarlo todo bien cerrado.

Estos días Debbie ha estado demostrando su eficiencia ordenando la oficina entera. Hay que reconocerle el mérito, porque la oficina es un desastre. Lo único que a mí no me convence es que hace lo que le da la gana cuando le da la gana y como le da la gana, sin preguntar a nadie. Pero bueno, mientras su voluntad no choque con la mía, todo irá más o menos bien. Digo más o menos porque al final se ha quedado con el escritorio de Sura, cosa que no me ha gustado nada. Especialmente por las formas. Incluso habló con Philippa a espaldas de Sura y le preguntó si podía cambiarlos, dado que Sura venía sólo tres días. Como Philippa dijo que sí, pues cambiarán uno de estos días. En cuanto a su relación conmigo, Debbie se muestra bastante irritable cuando le hago alguna pregunta y suele optar por no contestar, además de que percibo que su paciencia con mi inglés a veces escasea. De ahí que nuestra incipiente relación de colegueo se haya estancado y por mi parte me limito a ser cortés y educada con ella. Poco más.

El martes, cuando me hallaba en la oficina dibujando caricaturas, Sakura me mandó un mensaje para decirme que no tenía llaves de casa, que si podía acercarse a por las mías. Más tarde me dijo que había querido llamarme, pero tenía miedo de que no pudiera atender llamadas en PUK, o que estuviese muy ocupada o algo. Así que la llamé yo para decirle cómo llegar, y ya por teléfono me contó que había ido a Tesco (un supermercado muy barato de la zona, similar al Sainsbury's) con la bici, que la había aparcado fuera, había puesto el candado... y cometió el descuido de dejar las llaves en el candado: la del propio candado, la de casa, portal, buzón, etc. Así que Sakura salió de Tesco con la compra y se encontró con que ni bici ni llaves. Me decía que menos mal que no podían hacer copias... pero digo yo que para qué quieren las copias si ya tienen las originales... XD Llamó a la policía y pudieron ver el vídeo de seguridad de Tesco, donde apareció un tipo con una cazadora rosa, cogió la bici y las llaves y se marchó tan campante. En el vídeo no se le veía la cara. Obviamente, con eso poco podían hacer, así que lo único que le dijo la policía fue que si por un casual aparecía el tipo, la bici o las llaves, se pondrían en contacto con ella.

Lo siguiente que hizo Sakura, curiosamente, fue ir a comprarse otra bici. Y luego, llamarme para poder entrar en casa. Aún hablando por el móvil, cogió la bici y le fui indicando las calles por las que tenía que ir para llegar a PUK, y, cuando llegó, le enseñé un poco el interior, que le gustó mucho. También le enseñé alguna animacioncilla y alguna caricatura, y me preguntó si allí era donde también había trabajado Ruth. :) Le dije que sí, que en el mismo escritorio, exactamente. :) Finalmente, le di las llaves y pudo por fin irse a casa. En bici no son más que diez minutos.

A las seis, Debbie y Allan se fueron pitando y yo, un poco más lenta, me quedé sola y tuve que cerrar. Nadie me había enseñado nunca a cerrar la empresa, y acordándome de lo que había dicho Dick, decidí que tenía que ser muy cuidadosa. Cerré el estudio, puse la alarma, apagué las luces, salí, metí la llave en la cerradura para cerrar... y no cerraba. La llave sólo giraba media vuelta y no era capaz de ir más allá. Me dieron las seis y cuarto intentando cerrar la dichosa puerta mientras la alarma seguía lanzando pitiditos dentro. ¿Tenía que lanzar pitiditos? Y la llave del demonio que seguía sin girar. Entré y llamé por teléfono a Dick:

—Oye, que estoy sola aquí y tengo que cerrar y no soy quién a cerrar la puerta, parece que no funciona la llave. Y la alarma, ¿tiene que pitar todo el rato?
— Hlaksdjñflaksjfa... sdfsadfs... puerta... baño ... ñlaksj dsd dds dsa oiewjñalsk... hay que hacer fuerza ... añlksdjpoqwiefñla

Eso fue lo que entendí, básicamente (además, se oía entrecortado). Y yo pensando que qué tendría que ver el baño, que yo lo único que quería era cerrar la puerta de la oficina.

—Vale, si no consigo cerrar, te vuelvo a llamar.

Volví a poner la alarma, a apagar las luces y a darle media vuelta a la dichosa llave que no quería girar más. Me acordé de toda la familia de la llave y de Allan y Debbie, que me habían dejado embarcada sin darme antes una clase ilustrativa de cómo cerrar. Probé a bajar la manilla de la puerta, a sacar la llave un poco, a girar al otro lado, a abalanzarme contra la puerta a ver si es que no cerraba bien y no encajaba... Hasta hice palanca con un eslabón de la cadena del candado. Cuando saqué la llave de la cerradura y vi que ya no era recta sino que más bien parecía un macarrón rizoso de esos, decidí que era el momento de tomar otra vía.

Tenía dos opciones: una, llamar a Dick para decirle que le esperaría en PUK hasta que volviera. Estaba filmando algo en el centro de Londres, así que supuse que llegaría sobre las diez o las once. La otra, llamar a Sakura y pedirle que me trajera mis llaves, por si el problema era que la llave que tenía en PUK no funcionaba bien. Opté por esta segunda opción.

—Oye, Sakura, perdona, pero ahora necesito yo tu ayuda... Con las llaves de casa te dejé las de la empresa y da la casualidad de que es la primera vez en la vida que tengo que cerrar yo y las necesito...

En diez minutos llegó al rescate en su flamante bici nueva, habiendo dejado sus tallarines en casa a medio hacer, la pobre. Le dije que no se preocupara, que mientras yo cerraba se podía ir en bici y llegar a casa de nuevo en diez minutos, en vez de tardar media hora caminando conmigo. Pero decidió esperarme... ¡¡y menos mal!! Porque cogí mis llaves, fui a cerrar, media vuelta a la llave... ¡y otra vez atascada!

—¡No sé qué pasa! —exclamé—. No funciona. Mira lo que hice con la otra llave...

Y fui a por ella, y cuando volví, Sakura me dijo:

—Mira, es que tienes que levantar la manilla hacia arriba y entonces ya cierra.

¡¡¡AAAHHHHHHH!!!! Dios mío, ¡¡pero qué estupideeeezzz!!! ¡¡¡Si es que así no se puedeeeee!!! Muerta de vergüenza, pero terriblemente contenta de que fuese Sakura a las siete de la tarde la que me hubiera dicho eso, y no Dick a las once de la noche (¡¡¡!!!!), cerré y, pese a que la alarma seguía soltando pitididos en el interior, pasé de ella, cerré la verja, candado, cadena y para casa. ¡Por fin!

Al día siguiente, Dick se me planta delante con cara de diversión más que de otra cosa:

—¡Que hay que cerrar la puerta del baño para que la alarma funcione!
—Aaahhhh... Así que era eso lo que me estabas diciendo ayer... jejeje...

Y me enseñó que la puerta del baño tiene un sensor y que si no se cierra la alarma no funciona. Le dije entonces que a mí la que me había dado quebraderos de cabeza había sido la puerta de entrada. Me mostró cómo se subía la manilla.

—Sí, sí, si ahora ya sé... Pero antes intenté cerrar sin saber eso y acabé doblando la llave... jejeje...

Dick quiso ver la llave y ahí se puso a darle martillazos a ver si la enderezaba... jajaja. Me ofrecí a hacer una copia, pero dijo que no hacía falta. Probó la llave y con algún que otro forcejeo extra, parecía seguir funcionando... Por lo que se refiere a la alarma, Dick llegó del centro a eso de las diez y ya cerró la puerta del baño, así que por la noche todo estaba ya correcto.

En cuanto a mi paseo con Sakura hasta casa, fue muy agradable a pesar del frío, y me estuvo contando algunas cosas interesantes sobre Japón, los pobres y la delincuencia. Por lo visto, pese a que en Japón también hay gente pobre, no es nada habitual que roben. Se dedican más bien a rebuscar en los contenedores de los restaurantes, pero no hacen lo que aquí, que es robar para vender y sacar dinero. Dice que en su país los que hacen eso son los chinos. De ahí que los japoneses y los chinos no se lleven muy allá, y de hecho a Sakura no le gusta nada que la confundan con una china. :)

Algo más que me contó el otro día sobre Japón, es lo que todo el mundo sabe: que los japoneses son muy trabajadores. Dice que si vamos a Japón, es fácil que nos impresionemos con la tecnología, porque es mucho más avanzada que en Londres, debido precisamente a que trabajan mucho y son muy perfeccionistas. Asegura que los electrodomésticos de casa no fallan nunca, así que la buena calidad de la compra se da tan por supuesta que ni siquiera se piensa en ello. Y cosas como que, desde hace varios años ya, los taxis tienen puertas que abren y cierran automáticamente, así que cuando paran delante de ti, todo lo que tienes que hacer es entrar y sentarte. Me dice que, en general, va varios años por delante de Londres en lo que a tecnología se refiere. No así en el aspecto social. Hace poco alguien me comentó que Londres era la ciudad más tolerante del mundo. Y sin conocer el resto del mundo, casi me atrevería a afirmarlo yo también, porque nunca había visto tanta variedad de gente conviviendo pacíficamente y mirándose como iguales. En este aspecto, Londres es sencillamente maravilloso.

Y bueno, sigo con mis animaciones. Y feliz mientras sea así. Ahora ya no tengo tiempo libre en PUK. Sí que se nota que han cambiado las cosas. Pero sin duda es para bien. :)

¡Besotes!

sábado, 8 de diciembre de 2007

¡Por fin! Money, money... :-)

¡Ya cobré parte de noviembre! I am happy. :D

Por supuesto, Dick no "se acordó" de pagarme, para no variar, así que cuando ya se iba a despedir, ayer viernes, le dije: "Dick, mi dinero...". Ahí, con cara de buena. :D Él se quedó pensando por un segundo, y luego reaccionó con apuro, dijo "mierda" (no tengo muy claro si porque no se acordó él o porque me acordé yo... jejeje), se fue a hablar por teléfono al estudio y cuando volvió, me puso tres libras con ochenta en la mesa:

—Toma, parte de tu sueldo de noviembre... —bromeó.

Por un momento me temí que eso fuera todo lo que me daría, pero a continuación dijo que tenía que ir al cajero, volvió, me llamó para que fuera al estudio y me dio 200 libras. ¡¡¡Qué alivio!!! :D Ahora por fin ya puedo respirar un poco en cuanto a pagar el alquiler se refiere, aunque no mucho, no mucho... :D

—El lunes te daré otras 200 —dijo Dick. Me explicó que en ese momento no podía darme más por no sé qué que no entendí, algo del cajero o similar.
—Pero... Si me pagas 600 libras al mes y cobro desde el día 19... yo creo que 400 libras es mucho para dos semanas... —dije. Prefiero que no me dé dinero que no me corresponde, a que luego me pida que se lo devuelva.

Dick se quedó un poco a cuadros, quizá haciendo algún cálculo mental, respondió que lo hablaría con Philippa y así quedó la cosa. Me preguntó por mi cuenta bancaria, como si para ellos fuera una gran contrariedad que no la tuviera aún, y le comenté lo que me habían dicho en el banco: que debía esperar siete días laborables hasta recibir qué sé yo qué carta. Me pregunto si lo que pretende el banco con esa supuesta carta que quiere enviarme es ratificar que mi domicilio es el que hice constar en el formulario. Tal vez es una forma de asegurarse de que la gente no pone cualquier dirección que se les antoja, no sé.

Ayer me llegó otra carta del Job Centre con la cita para obtener el NIN (National Insurance Number). El National Insurance Number es necesario para trabajar en Londres. No hace falta tenerlo para encontrar un trabajo y empezar a currar, pero hay que obtenerlo tan pronto como sea posible una vez que has empezado. El empresario puede, por lo visto, solicitar un NIN temporal para el trabajador, de tal forma que este se puede desentender... Pero Sakura me ha dicho que la diferencia de impuestos que se paga entre tener un NIN temporal y un NIN fijo es considerable, así que me recomendó encarecidamente obtener el fijo. Llamé al Job Centre el otro día desde PUK, y debe de haber unas cuantas solicitudes, porque me dieron cita para la segunda semana de enero. La cita consistirá en una entrevista en la que se asegurarán de que soy quien digo ser, para lo cuál tendré que contestar alguna pregunta de dónde vivo, dónde trabajo y llevar papeles que lo prueben: pasaporte, contrato de renta del piso, carta del jefe... Por lo visto, si estás buscando trabajo también puedes solicitar el NIN, y en ese caso debes presentar los detalles de trabajos que hayas solicitado hasta el momento.

Otra cosa que descubrí ayer es que en Londres es sumamente difícil despedir a un trabajador. Tiene que ser verdaderamente grave lo que haya hecho. Me lo contó Tatana, que trabaja en una conocida tienda de ropa en un edificio de varias plantas. Ayer llegó a las once y media de la noche, más o menos. La tienda, situada en el centro de Londres, cierra a las nueve, y los empleados se quedan una hora más para colocarlo todo en su sitio, hacer la cuenta y dejarlo todo preparado para abrir al día siguiente. Tatana trabaja en la planta baja, y a las diez ya lo tenían todo listo para irse... pero les llamaron de la planta de arriba para ayudar, porque por lo visto los empleados de esa planta se dedican a charlar, no dan golpe, no terminan a tiempo y necesitan ayuda para recogerlo todo. Tatana estaba enfadadísima, porque decía que mientras ella recogía, otros se dedicaban a parlotear. Cuando me lo contaba, le pregunté por qué no los despedían, puesto que ya ha habido protestas por parte de los más trabajadores, y llamadas de atención por parte de los jefes. Ella me contestó que no es como en su país ni como en España: aquí no se echa a un trabajador así como así, sólo porque sea un vago. Me resultó muy curioso.

Hora de comer. Otro día más. ¡Besotes!

jueves, 6 de diciembre de 2007

Preparados, listos... ¡ya!

Se nota que el contrato está al caer porque ya empiezan a acumulárseme tareas que ni Dick sabe cómo ordenar. De pronto, quiere que haga tropecientas animaciones, se le ocurren ideas nuevas y quiere que las haga todas. No me quejo, porque si empleo el 100% de mi tiempo (o casi, porque tendré que tocar la web también) en animación, bienvenido sea. Si me mete prisa aprenderé menos y serán de peor calidad, pero serán más y cogeré más soltura; y si no me mete prisa, pues serán mejores y aprenderé más. Todo tiene sus ventajas. Lo importante es no parar. :) Hoy le mostré los fotogramas clave para la siguiente animación (los llamados keyframes) y quedó complacido, le gustaron bastante, y se le notaba el entusiasmo porque me explicó alguna idea y se notaba que lo vivía. :D

En lo que a aprender animación se refiere, PUK está bien... y mal. Bien, porque practico, estudio y hago cosas, que es de lo que se trata. Dick es ciertamente creativo, sumamente observador y sabe mucho de interpretación de actores, lo cual en animación es fundamental. El otro día, a punto de empezar la animación que estoy haciendo, le dije que si quería interpretarla para que yo lo viera y traducirlo en animación, sería genial. No lo dudó ni un instante, lo hizo sin vacilar y su interpretación fue muy real. :D En este sentido, sus críticas ayudan mucho, puesto que suelen ser muy certeras, como lo eran las de Amina, la anterior secretaria. La pena es que no he sabido organizarme hasta ahora y le enseñaba la animación demasiado tarde, cuando ya tenía listos montones de fotogramas. Claro, venía, decía que debía interpretarlo de otro modo, y a cambiar mil cosas. Hoy ya tuve el tino de enseñarle los keyframes, es decir, el comienzo, el esquema de la animación. Si quiere cambiar la interpretación del personaje (el acting) pues es el mejor momento.

Y en cuanto a por qué está mal... pues porque nadie me enseña cómo aplicar los principios básicos de animación. Puedo documentarme y estudiar por mi cuenta, pero si no tengo quien me diga que tal o cual pose es errónea o inconsistente, o que la anticipación no está bien, etc... en definitiva, si no tengo a alguien que sepa cómo animar, lo más probable es que coja vicios y me quede estancada muy pronto. Por fortuna, aún queda mucho para eso porque estoy muy, pero que muy verde, y necesito practicar mucho. Y quién sabe... tal vez el año que viene pueda hacer Animation Mentor. Ojalá.

El martes fui al banco a abrir una cuenta. Elegí Halifax, por consejo de Sakura. Abbey también estaba bien, me dijo, pero siempre hay mucha gente y hay que esperar colas inmensas. Halifax, al no estar tan céntrico, suele tener menos gente y en ese sentido es mejor. Además, está más cerca de mi casa. En el banco, tuve que rellenar un formulario enorme, y lo hice allí mismo para evitar perder un dia más. ¡Quería la cuenta ya! Pues va la chica y me dice que ahora tienen que enviar el formulario a no sé dónde y que tengo que esperar dos semanas para abrir la cuenta. Casi me da un pasmo. ¡Dos semanas más sin cobrar!

Llegué una hora tarde a PUK, pero Dick no me dijo nada y, de hecho, me dijo que le ayudara y fue cuando filmamos los cereales y el anuncio de Nikotinell. Después de eso, en un momento en el que Debbie, él y yo estábamos en la oficina, le pregunté si sería factible, dada la imposibilidad de tener una cuenta bancaria en un tiempo razonable, que pudieran pagarme noviembre en mano. Primero quiso bromear un poco, diciéndome que parecía preocupada, a lo cual respondí que sí, que tengo que pagar la renta y que para mí eso es preocupante. Y como siempre está preguntando si somos felices, yo le aseguré que si me pagaban en mano sería muy feliz. :D Me dijo que hablaría con Philippa del asunto.

Hoy tuve una reunión con él, y lo primero que me dijo, antes incluso de que yo dijera nada, fue que mañana me pagaría noviembre. Cuando le dije que, definitivamente, ya era muy feliz, se rio. Luego ya proseguimos con la reunión, en la que me explicó lo que quiere que haga a continuación. Voy a tener que dibujar caricaturas sencillitas y animarlas con algún guiño, sonrisa o similar. Va a ser divertido. Es una docena de personas o así y tengo una semana, así que espero que me dé tiempo. :) Le advertí que tengo que dejar parada la animación que estoy haciendo ahora, y me dijo que vale, que para después de Navidad. También quiere una animación en la web, porque, como él dijo, ahora que estoy yo, pues que la gente sepa que hacemos animación... jajaja. Estoy viendo que me va a sacar el sudor, pero mientras sea animando, no me importa. Al fin y al cabo, para eso estoy aquí. Como decía Cárdenes cuando se iba para Hamburgo: "estoy deseando que me exploten". :D Le dije a Dick, eso sí, que si quiere poner Flash en la web tendrá que adquirir la licencia, y me dijo que seguramente adquirirá la Suite de Adobe completa. ¡Genial!

Por ahora esto es todo, amigos. :)

¡Besos!

martes, 4 de diciembre de 2007

Cambio de piso

Siguiendo los consejos de mis amigos y comentaristas favoritos, he optado por no hacer privado el blog. Pero desde este momento (y con carácter retroactivo, de lo que me iré encargando paulatinamente), las identidades de los protagonistas de esta historia quedarán protegidas por nombres ficticios, salvo el mío y el de Ruth y alguna que otra excepción. :) Espero que poco a poco os vayáis acomodando a la nueva situación, y yo también lo intentaré. Será divertido. Todo sea que vaya a la empresa y les llame por sus nombres ficticios... jajaja. Las identidades de mis compis de piso también quedarán protegidas. De ahora en adelante viviré con... Sakura, la japonesa, y con Tatana, la checa. :) (nombre checo de la Miss Mundo 2006). :D Y trabajo en PUK... ;)

Me remonto a algunos días atrás, porque han pasado unas cuantas cosillas.

La relación con la nueva secretaria, Debbie, empieza a ser muy buena. Es una chica de carácter fuerte, y tiene sus cosas, pero quién no. Sigue sin tener nada que ver con la anterior secretaria, pero es eficiente, divertida y espontánea. Y de vez en cuando se le olvida lo que es el tacto. Sucedió que el otro día Debbie se puso a hablar con Dick, nuestro jefe, en la oficina. No sé cómo empezó la cosa, porque no estaba prestando atención. Pero de pronto Debbie le estaba diciendo a Dick cosas que quería cambiar en la oficina. Así, dijo que la oficina era deprimente, que no estaría mal pintarla; que las luces eran horrorosas, que esos fluorescentes blancos dañaban la vista, que ella quería bombillas amarillas (totalmente en desacuerdo, y es mi oficina también), y luego va, señala el escritorio en el que estaba sentada Sura, y dice que quiere ese escritorio. Sura, la chica musulmana de 17 años que lleva las cuentas en PUK, no dijo nada, la pobre. Pero yo me quedé flipando y le dije a Debbie:

—Primero deberías preguntarle a Sura. Está aquí y es una persona. De hecho, ya le quitaste la silla sin preguntarle.

Dick me dio la razón. Debbie continuó diciendo que es que el escritorio era más grande, que delante había una ventana y que ella estaba aburrida de mirar para la pared, que quería ver luz natural... Incluso propuso que se mandara a Sura para la otra sala, mucho más grande y más fría. La pobre Sura me decía luego que creía que caía mal a Debbie, porque quería echarla de la oficina. Las razones de Debbie eran que Sura viene tres días a la semana en vez de todos los días, y para ella es un desperdicio de escritorio. Y se agenció el sillón grande de piel por el mismo motivo. La causa de que el escritorio y el sillón de Sura sean mayores es porque son los que usa la madre de Dick cuando pasa por la oficina. Pero viene muy pocas veces, y suele hacerlo acompañada de los hijos de Dick.

En definitiva, que ante semejantes peticiones, Dick no le satisfizo ninguna. :D Salvo por cosas como estas, Debbie es maja y nos llevamos bien. Hoy sin ir más lejos me ofreció entradas gratis en el cine (a ella se las dan), así que a ver si las consigue y voy por primera vez al cine en estas tierras extranjeras. Por lo visto, durante unos pocos días reponen viejas películas, y una de ellas es "Pesadilla antes de Navidad", que es de animación y creo que está muy, muy bien. Quizá también consiga entradas para el IMax, que tiene, creo, la pantalla más grande del mundo. Aquí todo lo miden en autobuses de dos pisos, así que digamos que la pantalla es de grande como cinco autobuses de dos pisos... jajaja. Estos ingleses son la caña. :D Por cierto, Debbie también me prestó un libro interesantísimo, titulado "Observando a los ingleses", que describe de modo humorístico todas las peculiaridades típicas de esta gente. Ya os contaré. :)

El sábado me tocó abrir PUK para unas personas que venían a utilizar el estudio. Por primera vez abrí yo la verja, desconecté la alarma y me las apañé para entenderme con los clientes... aunque esa mañana creo que no quedó nadie de PUK a quien no llamara yo por teléfono para preguntarle algo... :D Pero poco a poco voy aprendiendo. A la una y media ya llegó Dick a sustituirme. En principio, la intención era que me quedara yo hasta las siete, pero me negué en redondo: ¡al día siguiente me cambiaba de piso y no tenía absolutamente nada preparado! Estuvieron a punto de cancelar el asunto con el cliente, pero yo propuse que alguien más viniera algunas horas, que podíamos turnarnos, y al final quedó en venir Dick a partir de la una y así tuve tiempo de prepararlo todo.

En casa de Pauline había mil cosas que hacer, pero incluso me dio tiempo a ver un reportaje precioso de Pompeya en el que explicaban y recreaban cómo había sucedido todo. Ponía los pelos de punta. Y luego hacer la maleta, lavar ropa, organizar un poco las cosas para no olvidar nada... Esa misma noche Sakura me llamó para asegurarse de que todo estaba bien y me vería al día siguiente.

El domingo por la mañana acabé de hacer la maleta y aún me quedaban mil cosas por toda la casa, con lo que asumí que, definitivamente, tendría que hacer dos viajes. Y sin Travel Card no pensaba coger el autobús, así que cogí la maleta y el portátil y emprendí el camino hacia mi nuevo hogar. ¡Casi me muero por el camino! Cuando llegué, decidí que la siguiente vez cogería el autobús... :D Media hora de camino cargando con ese peso (y eso que la maleta tenía ruedas) fue excesivo y así es que al día siguiente me dolía todo el cuerpo. Sakura y Tatana me recibieron encantadas, charlamos un rato y luego me puse a limpiar mi nueva habitación, puesto que lamentablemente la anterior inquilina no la había dejado todo lo limpia que hubiera sido deseable. Sakura hasta sintió un poco de vergüenza cuando me la enseñó, pero no era para tanto.

Luego me tocó ir al Sainsbury's a comprar sábanas y una funda para la nórdica. Tatana me recomendó ir a Argos, así que me pasé por allí. Es un lugar muy curioso: es como un catálogo de venta a domicilio... pero en la propia tienda. Tú vas allí, y tiene un montón de mostradores con enormes catálogos de hojas plastificadas e intercambiables. En los catálogos ves lo que quieres, apuntas la referencia en unos formularios que rondan por allí, y lo entregas en un mostrador, donde te dan, finalmente, el producto que pediste. Me pareció muy curioso. :) Pero finalmente hice mi compra en Sainsbury's.

Aquí anochece a las cuatro y pico a estas alturas del otoño, así que para cuando volví a mi nueva casa con las sábanas y demás, ya era de noche. Por fortuna para mí, Tatana me dejó su Travel Card y pude coger el autobús para volver a casa de Pauline, recoger el resto de cosas y volver.

La despedida de Pauline no fue triste, puesto que le enseñé a usar el Messenger y el Skype y, además, vivimos a poca distancia, así que sin duda nos veremos. Me regaló un libro, yo a ella bombones, se quedó con cien libras de mi depósito por haberle rayado la cocina y me colmó de buenos deseos. Y sin duda seguimos en contacto, porque ayer ya hablé con ella por el Skype y sólo hacía un día que me había ido. :)

El nuevo piso es increíble. Es un piso muy poco inglés, me decía Sakura, pues por lo visto los pisos ingleses son más como el de Pauline: un largo pasillo del que parten las habitaciones. Este, en cambio, es un hall cuadrado, y en él hay un montón de puertas. Es acogedor, confortable y bonito. Os había dicho que el piso tenía un año, pero había entendido yo mal. En realidad, el piso tiene diez años, pero Sakura lo arregló entero hace un año y medio, que fue cuando lo compró. Dice que daba verdadera pena el estado en el que estaba. Quién lo diría ahora. Tampoco es necesario descalzarse nada más entrar ni ir siempre descalzo por casa. Vamos a la habitación y nos ponemos las zapatillas. Las mías son un poco ruidosas sobre el suelo laminado: piticlop, piticlop... Tengo que buscar unas más silenciosas. El otro día me dejó Sakura unas zapatillas japonesas que no sólo eran silenciosas sino que, además, eran calentíiiisimas. A ver si encuentro alguna parecida. Pero en fin, que en este piso me siento muy bien en todos los sentidos, me estoy adaptando muy rápido y la relación con mis compis ha empezado de forma inmejorable. Y es posible que sí acabe comprándome una mesa, pero con calma, porque de momento me apaño bien con esta. Si acaso, más adelante. Lo más gracioso del piso y de mis compis es que tienen en la cocina tres plantas y las tres tienen nombre propio y las llaman por sus nombres. Adivinad cuál es el nombre de la más grande... ¡Dick, como mi jefe! jajaja La otra se llama Billy y la otra Rosie. :D Estas nuevas compis mías están como cabras.

Ayer hablé mucho con Sakura, puesto que era su día libre. Trabaja de jefa de camareros o algo así en un restaurante japonés, y tiene que lidiar con todo tipo de personas, tanto clientes como empleados. Afirma rotundamente que los más difíciles de atender en esta multicultural ciudad son los indios, los árabes, los americanos y los rusos. Tatana, que trabaja en una tienda de ropa, le dio la razón, en especial con lo de los indios. Afirman (no lo puedo verificar puesto que no conozco ninguno) que son protestones y maleducados. Contaba Sakura que unos fueron al restaurante y volvieron a la semana siguiente diciendo que no les había gustado nada la comida de la semana anterior, que había sido pésima y que querían comer gratis esta vez. Creo haber entendido que sí, que lo lograron.

También decía que los chinos, y especialmente, las chinas, son difíciles de llevar como empleadas. Dice que tienen un carácter beligerante y que no respetan el criterio de alguien en principio más experimentado. Todo esto, obviamente, generalizando, porque cada persona es diferente.

En realidad, nuestra conversación empezó hablando de comida y de platos típicos. Acabamos hablando del peso, y de ahí pasamos a la cultura japonesa, donde las chicas han de ser extremadamente delgadas para ser consideradas atractivas. Cuando vivía en Japón, Sakura pesaba 47 kilos, midiendo 1.62m de estatura, y ahora que ha engordado muy poquitos kilos dice que ya es "demasiado grande" como para ser atractiva en Japón. Entre otras cosas, dice que por eso se siente mucho mejor aquí que allí. Además, en Japón las chicas han de ser dulces, cariñosas, solícitas y serviciales. Pese a que en el mundo laboral no parecen estar discriminadas, en lo que se refiere al aspecto social están como en España hace cuarenta años: las chicas japonesas no piensan, para eso está el hombre. Me contaba el caso de una amiga suya que se quejaba de su novio (que era medio americano, medio japonés, de ahí que tuviera la mente más abierta) porque le pedía opiniones sobre cosas, le preguntaba adónde quería ir para así poder complacerla, etc. Sakura dice que las japonesas nunca tienen opiniones sobre cosas. Para ellas, todo está bien. Si eres hombre y vas a comer con ellas a un restaurante, cualquier cosa que pidas tú estará bien. Si vas al cine, la película que elijas sin duda estará bien. ¿Recordáis "El Príncipe de Zamunda"? Pues algo parecido. Dice Sakura que nunca sabes lo que en realidad piensan de algo, si es que piensan. Dice que allí se siente sola porque las relaciones suelen ser muy distantes.

Otro dato curioso de Japón es que siempre es el hijo/a mayor el que se encarga de cuidar a los padres cuando estos envejecen, salvo impedimentos mayores, como tener que cuidar a los padres del cónyuge, por ejemplo. El padre de Sakura se casó con 40 años porque nadie lo quería: era el mayor de sus hermanos y eso suponía que su esposa tendría que cuidar de sus padres. Por lo visto, el mayor índice de soltería en Japón lo registran los primogénitos. :D Si un primogénito se casa con una primogénita, entonces el segundo hermano (o hermana) de la mujer tendrá que cuidar a los padres de esta, puesto que ella cuidará a los padres de su marido, también primogénito. Vaya telar. :D Como dato anecdótico, incluyo que además Sakura dice que su padre era de los pocos japoneses sin remedio que buscan una mujer que tome decisiones para evitar hacerlo él, cosa poco común en Japón. :D

En fin, seguiré hablando de Japón en otro momento. :)

Para terminar, contaros que sigo con mis animaciones, aunque hoy Dick me pidió que colaborase con él y acabé protagonizando un anuncio de Nikotinell... jajaja. Pero antes del anuncio tenía que hacer una toma de unas cajas de cereales, así que puso un montón de focos en el estudio apuntando a cinco cajas de cereales y estuvo una hora colocando las cajas, las luces... Hasta sacó a Dolly, que es el nombre de esa plataforma que va sobre raíles y que se suele utilizar en los rodajes para hacer tomas en movimiento. Yo nunca hubiera imaginado que grabar cinco cajas de cereales pudiera requerir tanto trabajo. Y luego, el anuncio de Nikotinell. Me pidió que me pusiera allí en medio, me apuntó todos los focos habidos y por haber, y teníamos que rodar tres tomas: en la primera, abrir el sobrecito; en la segunda, despegar el parche de nicotina; y en el tercero, una toma corta del brazo mientras pegaba el parche. La primera toma fue muy divertida, porque empezó a grabar, fui a abrir el sobrecito, y no pude. :D Dick tuvo que ir a por unas tijeras, lo abrimos, y al final pasamos de la toma en la que lo abría para empezar directamente en la que sacaba el parche del sobre. :D Al principio me puse un poco nerviosa, pero luego ya era toda una experta actriz, con la manga encaramada hasta el hombro y el parche ese para arriba y para abajo, y Debbie, mientras, esperando a que acabáramos para coger los parches restantes y ponérselos, porque está intentando dejar de fumar. :D

En fin, y acabo por hoy, que menuda parrafada. :D

¡¡Besotes a todos!!



domingo, 2 de diciembre de 2007

En breve, este blog será privado

He estado pensando mucho en el consejo de Labra, que sin duda sabe de lo que habla, y también he pensado en que Ramón descubrió que en Google aparezco en las primeras posiciones si escribes "PUK", y también he pensado en que Dick revisa Google alguna que otra vez, puesto que paga para tener clics situando a la empresa en los anuncios de la derecha... También he pensado en mi inminente contrato, en todo el entorno de PUK que podría leer mi blog, en el riesgo que corro si alguien lee cosas que no debería leer y considera que son internas de la empresa o cosas así... Y la verdad es que creo que no vale la pena correr el riesgo, pudiendo solucionarse el asunto con un simple nombre de usuario y contraseña.

Por lo tanto, espero que comprendáis la decisión de convertir el blog en privado. Esto significa dos cosas: todo aquel que quiera leerme y no reciba una invitación mía por email (ignoro cuánta gente se interesa por lo que me sucede), que me pida acceso y se lo daré de mil amores... siempre que no sea Dick o Philippa... :D No se trata de pedirme permiso, se trata de decir: "eh, dame acceso con esta dirección de correo...", y ya. Lo segundo es que tendréis que tener un usuario y una contraseña de Google o del propio Blogspot. Cualquier duda me consultáis. El cambio se realizará en los próximos días.

Mañana me cambio de piso. Nada más por ahora.

¡Besos a todos! Y lamento las molestias. :)