sábado, 31 de mayo de 2008

¿Estabilidad?

Pues parece que sí, que poco a poco mi situación se va estabilizando en PUK y en Londres en general. Ya no tengo la sensación continua de tener que tener la maleta lista para irme en un par de días vete a saber adónde a buscarme la vida. Si acaso, en un par de meses. XD

Ayer hablé con Philippa y me dio la feliz noticia de que ¡por fin! este mes ya cobraré el sueldo mínimo. Vamos, que ya casi soy mileurista (a falta de 33 euros), con lo cual no tengo mucho que envidiar a la mitad de los jóvenes españoles. :D Eso significa que cobraré más de lo que cobré nunca (con una excepción, y es cuando trabajé como técnica para IBM durante dos meses) y que podré ahorrar más de lo que nunca ahorré. El Animation Mentor se acerca. XD Y no es que el sueldo mínimo sea gran cosa, pero es lo que tiene derrochar poco y no salir de fiesta.

Y otra buena noticia: ayer vino Dick y me dijo que el lunes quiere tener una reunión conmigo para hablarme de reducir mi horario: quiere que trabaje de nueve y media a cinco y media. Mi cara de felicidad le hizo reír, pero ya dijo que lo hablaríamos con calma el lunes. Salir a las cinco y media implicaría para mí estar a las seis menos diez en casa... cosa que muy pocos londinenses pueden decir, porque tienen que coger metro, coche o lo que haga falta. Keira, sin ir más lejos, sale a las cinco de la oficina y se planta en casa a las siete. ¡Uf!

Así que me siento bien y me siento afortunada. Estoy trabajando en lo que me gusta, estoy aprendiendo todos los días algo nuevo orientado a lo que me gusta y me están pagando básicamente por aprenderlo, porque mis conocimientos actuales son lamentables. Tengo un horario muy bueno, vivo en una casa en la que estoy feliz y tengo unas compañeras encantadoras. Y además he descubierto que tenemos un parque muy grande a menos de diez minutos de casa, cosa que no sabía hace dos semanas. ¿Qué más se puede pedir? Si me dicen esto hace un año, me habría dado un ataque de la risa más tonta.

Por supuesto, ahora siento más presión. Dick nos cuida e intenta complacernos, y ahora nos toca a nosotros complacerle a él. Tengo que avanzar con la página de PUK, y tengo que aprender Lightwave y After Effects tan rápido como pueda. Así que a ver si ahora, más motivada, rindo más y mejor.

Keira, por su parte, sigue descontenta, y Dick sigue proponiéndole cosas para mejorar su situación. Parece ser que le va a pagar parte de la Travel Card, y ayer le preguntó si ahora Philippa era más amable con ella. Cuando hablé con Keira sobre esto, me dijo que sí, que vale, que era más amable, pero que ella notaba que era fingido y que eso no le valía. En ese sentido, yo soy más fácil de contentar.

En fin, ahora que (espero) llega el buen tiempo y tendré más dinero, supongo que iré más al centro, a conocer Londres y a los londinenses, así que os contaré más cosillas. La última vez que fui a Trafalgar Square fue hace unas tres semanas, y recuerdo que había un pobre hombre sin casa allí en medio, donde siempre se ponen los artistas para entretener al público y ganar unas monedas. El hombre este entretener entretenía, porque se quejaba a voces de que no tenía casa y la gente se paraba a observarle y a escuchar y a darle alguna moneda. Aquel día también pasé al lado de St. Paul´s Cathedral, que es muy bonita, pero no tuve oportunidad de entrar, así que cuando lo haga ya os hablaré más de ella.

Besos y hasta la próxima. :)

viernes, 16 de mayo de 2008

Residente en Londres

Ya soy residente oficial en Londres. Esta mañana me escapé de PUK durante un par de horas para hacer el trámite, y la verdad es que fue muy rápido y sencillo.

La embajada española en Londres está situada en Draycott Place, muy cerca de Sloane Square, una zona muy pija de la ciudad. Baste decir que allí está Tiffany&Co por si alguien se quiere tomar un desayuno con diamantes de esos de película, y que en sólo unos minutos se planta uno en Harrods.

Draycott Place es una calle estrecha con una hilera de casas típicas londinenses a cada lado. A primera vista no parece haber ninguna embajada por la zona. Yo imaginaba un edificio grande, bien diferenciado de las viviendas circundantes, pero resultó ser una (o varias) de ellas, entre las que destaca únicamente por las banderas situadas a la puerta.

Allí todo el mundo habla español, así que me sentí como en casa. :) Para incribirme como residente lo primero que me preguntaron fue si me iba a quedar en Londres más de un año. Por lo visto, si es menos tiempo o no hace falta o necesitas incribirte como otra cosa, no lo sé. El caso es que yo dije que sí que me iba a quedar, y el proceso fue coger número, esperar sentada a que el display marcara mi número, irme a la ventanilla correspondiente y entregarle mi documentación al amable chico que me atendió. Tuve la buena idea de imprimir los formularios desde la web del Ministerio y llevarlos ya cubiertos, de tal forma que evité tener que rellenarlos allí mismo y volver a coger número, puesto que se tarda un rato. Así que menos de un minuto después el chico me dijo que ya estaba, aunque al solicitar yo un justificante de la residencia tardó un poco más porque tuvo que introducir los datos en el ordenador sobre la marcha, cuando por norma general lo hacen a posteriori.

Y ya. Con eso ya soy residente. Poco a poco me voy estabilizando en esta ciudad y en un poco de tiempo más estaré tan loca como cualquiera de sus habitantes. :D

Por hoy no os cuento nada más. Sólo recomendaros la película "La cueva del perro amarillo", pero sólo a los que os gusten las películas no comerciales, lentas, con argumento simple y gran riqueza documental y cultural y con bonitos paisajes. La vi el otro día y me pareció muy bonita y didáctica.

Besos a todos.

jueves, 15 de mayo de 2008

Acuerdos y contratos

Hace dos días degollaron a un chaval de 22 años en plena Oxford Street, la calle de la que os hablaba dos posts atrás. Sucedió a las cuatro de la tarde, en medio del gentío. Cuando me lo contaron, apenas me lo podía creer. El tipo salía del McDonald's, creo recordar haber leído después, y otros dos tipos que le estaban esperando se le acercaron y puñalada al canto, tajada al cuello y desaparecieron entre la multitud. El cuchillo apareció en el suelo a algunos metros de allí. Me recordó a Santiago Nasar, a quien tengo bien reciente porque la semana pasada leí la versión inglesa de la "Crónica de una muerte anunciada", de Gabriel García Márquez. Una verdadera joya de libro.

El otro día, Sophia, que siempre está alegre como unas castañuelas, llegó blandiendo el periódico, conmocionada, y dijo que se iba a volver a Grecia, que allí no pasan estas cosas. Dice que aquí hay demasiados locos, que no hay ningún sitio seguro. Yo le decía que en España es parecido, que cada poco asesinan a alguien, y le pregunté si en Grecia no había asesinos. Dijo que igual alguien mataba a alguien una vez al año, a lo que respondí que quería irme a vivir allí. Keira todavía se reía hoy de la ingenuidad de Sophia, afirmando que lo que probablemente pasaba era que en Grecia no lo proclamaban a los cuatro vientos: "¡¡¡Alguien ha matado a alguieeeennnn!!!".

Pero en medio de Oxford Street y en medio de la multitud... Uf, da miedo.

Y hablando de asesinatos, a quien voy a matar yo es a Philippa. Hoy estuvo en PUK buena parte del día, y en cierto momento le pedí mi payslip, es decir, el informe de lo que cobré este mes, con sus impuestos y tal. Me contestó que lo tenía Dick, así que esperé a que este llegara. Cuando apareció, se lo pedí, y antes de que me lo diera, me dice Philippa:

—Vas a notar que cobraste de más, porque no sabía cuál era la cantidad y te puse de más.
Justo lo que me temía.
—¿Y por qué no me llamas para decírmelo? —le pregunté, enfadada.
—Te lo estoy diciendo ahora.
—Ya pero llevo quince días pensando que había cobrado cien libras más, y ahora resulta que tengo que devolver dinero.
—Bueno, son sólo 35 libras de diferencia.
Lo que me faltaba.
—Llevo quince días pensando que había cobrado cien libras más —repetí, cabezona.
—Yo le di el informe a Dick y se olvidó y ahora la culpa recae sobre mí...
—No es tan difícil coger el teléfono y decirme: "Mira, Marta, este mes te voy a pagar esto porque bla, bla, bla...", de verdad que no es tan difícil.
—Vale, de ahora en adelante cuando os ingrese el dinero en el banco os llamo y os explico cuánto os ingresé y por qué —concedió finalmente.
—Me parece perfecto.

Keira, por su parte, tuvo reunión con Dick de nuevo y cuando le dijo que quería irse, Dick se quedó a cuadros e insistió en que podía arreglarse.

—Mira, ¡me compré una agenda! —dijo, enseñándole una flamante agenda nueva en la que ya había escrito una línea y que seguro que no vuelve a usar más. La compró a sabiendas de que una de las cosas que Keira más deplora es su falta de organización y el hecho de que se supone que ella tiene que saber dónde está él y a qué hora tiene las reuniones con clientes y demás menesteres. En su firme propósito de mejorar, Dick le explicó cómo cree él que pueden mejorarse las cosas y al final la convenció para que se quede un par de semanas más, pese a la incredulidad de ella. También le preguntó qué más le gustaría hacer que la hiciera feliz, y ella le dijo lo de ir a más filmaciones. Dick le preguntó qué quería hacer exactamente y ella dijo que lo que cuadrara, así que él tomó nota y no me cabe duda de que va a intentar complacerla.

—¿Y qué más cosas te hacen sentir mal? —preguntó Dick.

Keira le habló también de Philippa, que cada vez que habla con ella la hace sentir mal, y le habló del contrato y de algún pequeño encontronazo más, y tras su reunión, Dick tuvo otra con Philippa en la que espero que le haya puesto un par de puntos sobre las íes, al menos.

Cuando terminaron, Philippa vino y le preguntó a Keira de buenos modos si ya le gustaba su contrato y si estaba dispuesta a firmarlo, a lo que Keira respondió que sí. Y luego vino a mí y me preguntó por el mío.

—El mío anda por algún email en alguna parte —dije—. Pero no pienso firmar nada que esté por debajo del salario mínimo —añadí con firmeza y cierta chanza.
—¿Y entonces cuándo piensas firmarlo?
—Cuando esté por encima del sueldo mínimo.
—Eso será el mes que viene, ¿no?
—Ah, ¿voy a tener otro aumento?
—Ah, no sé, lo tendré que consultar...
—Ah. Y por cierto, también estoy de acuerdo con algunas cosas que comentó Keira.
—Ok.

Al cabo de un rato:

—¿Y cuánto es el salario mínimo? —preguntó Philippa.
—No sé la cantidad exacta.
—Yo creo que ya estás por encima del salario mínimo.
—¿Qué estoy qué? —no muy segura de haber entendido bien.
—Por-encima-del-salario-mínimo —respondió lentamente, riendo.
—No.
—¿Cuánto es el salario mínimo?
—Deberías saberlo tú mejor que yo —le dije.
—Por eso te estoy diciendo que estás por encima.
—No, no estoy por encima —le dije—. Anda por 11.000 libras al año. Ya te lo diré exactamente, lo buscaré.
—Vale, y yo haré de nuevo tu contrato y si eso miras el de Keira y lo que quieras cambiar...
—Mándame la nueva versión de Keira y ya te digo si quiero cambiar algo más.
—Vale.

Y así quedaron las cosas.

A ver si es verdad que el mes que viene ya soy una trabajadora normal. Mal pagada, pero normal.

Mañana iré a la embajada a registrarme como residente. Por lo visto es un trámite necesario, pero ya os lo cuento con más detalle cuando vaya a realizarlo. Con un poco de suerte, en la embajada española hablan español y me entero de algo. :D

Besotes.

domingo, 11 de mayo de 2008

Unos mejor... y otros peor

Tenemos un tiempo precioso estos días. La temperatura es veraniega, brilla el sol, los pajaritos cantan y las palomas entran en cocinas que huelen a quemado. No puedo dejar de sorprenderme por la suerte que tuve al ir a España justo la semana que fui (19-27 abril), porque antes de esa semana hacía un frío que pelaba y cuando volví, cargada la maleta con ropa de verano que no me había traído previamente, empezó a apretar el calor y a despejarse el cielo de nubes que ya creía yo que estaban ahí pegadas con Súper Glue.

Da gusto levantarse por las mañanas para ir a trabajar y ver que hace un día precioso. Si fuese siempre así no creo que lo disfrutase tanto, y es que no creo que haya cosa que haga sentirse mejor que un sol radiante tras cuatro días de lluvia. Así que estos días me levanto de muy buen humor y voy a PUK y saludo a todos con una gran sonrisa y un "¡qué día tan precioso!" que normalmente es correspondido con poco entusiasmo: Keira está harta, Allan está estresado, Dick no está casi nunca y Bernie nunca pone entusiasmo en nada. Así que sólo quedo yo, que me paso el día escuchando las penas de Keira o intentando buscarles el punto cómico para reírnos un rato. También nos reímos a menudo debido a mi inglés, que no mejora gran cosa: sigo sin entender nada en cuanto me hablan un poco rápido, mezclo vocabulario de la manera más lamentable, y me cuesta un triunfo construir frases largas o contar una anécdota completa de forma comprensible. A veces pienso que debería ir a clases, pero lo descarto en cuanto considero la cantidad de dinero y tiempo que consumiría. Y me digo: "valdrá con ver la tele y leer". Y en ello estoy. En general todo el mundo me dice que mi inglés es muy bueno, pero claro, luego le estoy contando a Keira no sé qué sobre los riñones y en vez de "riñones" los llamo "lazos del pelo", y ya os podéis imaginar la cara de póker de mi compañera.

Keira no deja de sorprenderme, porque con sólo 22 añitos que tiene se comporta con una madurez admirable. Tiene las ideas claras y la valentía necesaria para defenderlas, lo cual no es lo más habitual en personas tan jóvenes. O en personas, a secas. El otro día habló con Dick y le expuso claramente las razones por las que no está contenta en PUK, las cuales, dicho sea de paso, son más o menos las mismas por las que primero Sophia, luego Amina y luego Debbie no estaban contentas tampoco y acabaron marchándose: que Dick es un desastre y las culpa a ellas cuando las cosas no salen como él quiere, que las frustra con continuas peticiones imposibles de realizar, o que considera que deberían saber ciertas cosas por obra y gracia del Espíritu Santo. Al final, la responsabilidad que recae sobre ellas es importante, debido principalmente a la propia incompetencia de Dick, que si sabe donde tiene la cabeza es porque es difícil despegarla del cuerpo.

Si una virtud hay que reconocerle a Dick es que, al menos, trata de escuchar y de complacer. Cuando Keira me contó su conversación con él, me di cuenta de que él intentaba aplicar con ella cosas que en su día Debbie solicitó, como no limitarse a coger el teléfono, sino tomar parte además en labores creativas y de marketing. Sin embargo, la reacción de Keira fue: "como trabajo poco, quiere todavía que haga más cosas". Le expliqué que él se lo ofrecía porque Debbie, en su día, así lo había solicitado. La diferencia entre Debbie y Keira, no obstante, es que Debbie nunca hacía lo que Dick le pedía y por eso siempre estaba ociosa. Dick solía pedirle a Allan que la supervisara un poco, sin demasiado éxito. Según las propias palabras de Dick, Debbie es genial para las relaciones sociales, pero como secretaria/asistenta de producción no cumplía muy bien su labor. Keira, en cambio, hace las cosas según se las pide, y trabaja sin descanso hasta que las consigue. Como Amina, se puede pasar horas al teléfono para conseguir una oferta mejor para alquilar una cámara, por ejemplo, sólo porque Dick dice que quiere pagar menos. Dick siempre quiere pagar menos.

Al explicarle yo esto a Keira, lo entendió y me dijo que a ella lo que realmente le gustaría sería ir a más filmaciones. Hasta el momento ha ido a dos, y lo ha disfrutado mucho más que las ocho horas de la oficina, pese a que suele terminar más cansada. Y sinceramente creo que si se lo dice a Dick, este hará lo posible para complacerla. Supongo que está harto de que se le vaya la gente, y Keira sería una gran pérdida.

La madre de Dick, Philippa, es harina de otro costal. No es complaciente en absoluto y le molesta sobremanera que alguien o algo la contraríe, y tiende a hacer sentir a la gente como si fuesen idiotas. Todavía recuerdo cuando me dijo que había ido al banco dos días atrás para que yo tuviera el dinero puntualmente en mi cuenta, y el retintín que percibí no fue fruto de mi imaginación. Me estaba diciendo, básicamente, que me había hecho un favor. Philippa es así.

De ahí que, cuando Keira le dijo que no estaba satisfecha con la redacción del contrato y que no pensaba firmarlo, Philippa reaccionó muy mal y le empezó a preguntar con tono beligerante qué cosas eran las que no le gustaban. Keira le expuso cosas como "obedecerás a tu superior" y "es posible que tengas que hacer un número RAZONABLE de horas extras SIN remuneración" (mi contrato es igual y yo tampoco lo firmé, obviamente). Cuando Keira le pidió aclaraciones sobre qué quería decir "razonable", Philippa se puso desdeñosa y acabó diciéndole que no pasaba nada, que redactaría un folio entero para explicar qué quería decir "razonable". En cuanto a la palabra "obedecer", dijo casi con desprecio: "¿No te gusta la palabra? Pues nada, chica, no te preocupes que ya buscaremos otra".

Además, es sumamente desconsiderada con los que trabajamos allí. Misteriosamente, yo he recibido este mes cien libras más de lo habitual, cosa que, haciendo cálculos, no me cuadra con el aumento con el que yo contaba. Así que no me extrañaría que el mes que viene me quitaran dinero diciendo que se equivocaron, o algo. Huelga decir que no he recibido ninguna llamada explicándome de dónde viene la cifra, y para qué hablar de mi nómina o, como lo llaman aquí, payslip. Las explicaciones siempre son necesarias, tanto si hay un cambio para bien, como si lo hay para mal, pero Philippa no las da en ninguno de los dos casos.

A Keira le ha pasado lo contrario: empezó a trabajar el 10 de marzo y cobró la parte proporcional a finales de dicho mes. Hasta ahí, bien. El mes de abril lo trabajó entero, y sin embargo cobró la misma cantidad que en marzo. Le dije: "Eso fue fijo que la contable no estaba y Philippa, en su deber de pagarte, pasó de calcular lo que te tocaba y te pagó lo mismo que el mes pasado, sin ninguna explicación". Más tarde, Keira habló con ella y mis poderes de clarividencia demostraron ser precisos. "Es que pensé que era mejor pagarte al menos una parte. La otra te la pagamos el mes que viene. Todo el mundo ahí sabe que lo hacemos así".

Ah... ¿sí? Yo creo más bien que ese fue el subterfugio que se buscó para hacer sentir a Keira insegura. Cosa que no ocurrió, porque le quité yo la idea de la cabeza en un abrir y cerrar de ojos.

En su conversación posterior con Dick, Keira le comentó a este lo que había pasado, él habló con su madre y, cuando volvió aseguró a Keira que cobraría la cantidad restante antes de una semana. ¿Os digo lo que va a pasar? Philippa, que seguramente no sabe calcular la cantidad exacta, le pagará más de la cuenta para asegurarse de que la deja contenta, y el mes que viene deducirá de su sueldo la parte que le hayan pagado de más este mes, obviamente sin ninguna explicación. Como si lo viera.

En cuanto a Allan, pues está contento porque le han subido el sueldo 5000 libras al año, además de prometerle un ínfimo porcentaje de lo que gane la empresa. Así que, dado que por lo demás está contento en PUK, ya no tiene pensado irse. Para él, trabajar en PUK es relajado y flexible, y tiene oportunidad de conocer más cosas sobre el mundo de las producciones, porque va a muchas filmaciones con Dick. Supongo que en otra empresa más grande su trabajo estaría mucho más centrado en la edición, que es lo suyo, y tal vez se le hiciera más aburrido. Sea como sea, se queda, y menos mal, porque si se va Allan Dick se nos muere. Sin Allan, PUK se va a pique en dos días, y no precisamente porque edite vídeo, sino porque sabe más de la empresa que el propio Dick.

Bernie, que lleva más tiempo que yo en PUK y nunca ha cobrado una libra, según Dick "está suponiendo pérdidas para la empresa porque todo lo hace mal". Así que Dick está pensando en decirle que se busque otra empresa que no le pague, o algo así.

Por lo que a mí concierne, pues sigo con mis webs, mis animaciones y mis personajes. La web de la productora para la que Debbie trabaja está casi lista, hoy ultimaré un par de cosas y, después, lo único que tendré que hacer es esperar a que me pasen unos contenidos que aún no tengo y estará lista para ver la luz. Tengo que decir que Debbie carece de todo escrúpulo: como su labor en la productora nueva es conseguir clientes, el otro día llamó a Keira para pedirle los emails de los clientes más importantes de PUK. Keira se los dio, claro. "Dick no estaría muy contento si supiera que le estás robando clientes", le dije a Debbie cuando hablé con ella. "No los robo", contestó, "les ofrezco una alternativa". Del mismo modo, nos pregunta a veces sobre las estadísticas de nuestras webs, para comparar/competir. Debbie is different.

Los personajes para la serie van poco a poco: he diseñado las caras de todos y el cuerpo de uno, que en estos momentos está siendo modelado en 3D. También he visto el episodio piloto, que en realidad es un storyboard animado bastante cutre, y le he dicho a Troy que la animación es atroz y que no sé si serán capaces de vender la idea con esa calidad tan mala. Pero él confía en que lo conseguirán.

En PUK, recientemente he hecho la peor animación del mundo, una mezcla horrorosa entre 2D y 3D que daba pena y dolor, pero que a Dick le gustaba porque era idea suya. Tengo que decir que no sólo la idea era mala, sino también la factura. Entre Allan y yo intentamos convencerle de cambiar algunas cosas, pero no hubo manera. Sin duda será el cliente quien le haga recapacitar, porque la animación es fea con avaricia.

Ahora estoy con la web de PUK. He empezado con el diseño, y aunque aún no he dado con nada que me convenza, no creo que tarde mucho en hacerlo. Y si tardo, no creo que nadie me meta prisa. La única que parece preocuparse por la web soy yo. Paralelamente, intento aprender más 3D, pero reconozco que estoy descentrada últimamente, tanto en PUK como en casa. Espero poder encontrar el Norte de nuevo cuando entregue la web de la productora.

Por hoy esto ha sido todo... que no ha sido poco.

Besos a todos.

sábado, 10 de mayo de 2008

La paloma

Hace unos momentos, justo cuando iba a empezar a escribir, se ha colado una paloma en la cocina. Para los que ya os estéis llevando las manos a la cabeza, diciendo que las palomas son fuente de todo tipo de enfermedades, os diré que se fue directa a la campana extractora y que no tardé en echarla más que el tiempo suficiente para hacerle un par de fotos y preguntarle qué hacía allí. Empezó a hacer ruiditos, cada vez con un volumen más alto, pero no entendí lo que me decía y, por si acaso estuviera llamando a sus amigas, opté por espantarla. Aquí tenéis a la susodicha, y a la cocina de Sakura, que es una pasada.

Cocina que, dicho sea de paso, hoy huele a quemado que tira para atrás, porque ayer convertí en puro carbón un par de trozos de pescado. La cosa fue que el horno que veis es microondas y horno convencional al mismo tiempo, y lo quise usar como horno convencional para cocinar el pescado. Lo precalenté bien y tal, pero a la hora de establecer el tiempo puse 20 minutos, cambié de idea, cancelé y puse 17. Lo que no sabía yo era que, al cancelar, estaba cancelando el horno convencional y activando el microondas. No os recomiendo poner pescado en el microondas durante 17 minutos. No se podía respirar en la cocina del humo que había. El olor aún persiste.

Puestos a poner fotos, os pongo un par más de la plaza que vemos desde la ventana, un lugar ideal para los niños y los chavales, que siempre andan por ahí a su libre albedrío, sobre todo ahora que ha llegado el buen tiempo. Esta primera foto es de hace un mes. A primeros de abril tuvimos nieve. La única nieve del año aquí en Walthamstow.

Y esto fue hace apenas unos días. El arcoiris se veía tan perfecto que tuve que sacarle una foto, lo pedía a gritos. En realidad hay dos, pero el segundo apenas se distingue.

Ayer fui al centro de Londres a dejar un DVD y una cinta en un hotel situado muy cerquita de Oxford Street, que es la calle de las tiendas por antonomasia. Las tiendas de Oxford Street sólo cierran dos días al año, supongo que porque son La Meca de los turistas capitalistas. Se puede encontrar todo tipo de ropa y todo tipo de precios, al igual que todo tipo de gente. Mi compañera de piso Tatana trabaja allí, en H&M, y da fe de ello. Las tiendas están siempre llenas y no dan abasto, especialmente los fines de semana.

Tatana se ha ido a su país, la República Checa, durante quince días. La echo de menos, porque coincidimos bastante en casa, hablamos mucho y nos llevamos muy bien. Me ha dejado su tele, pero no es lo mismo. :D Lo cierto es que le hacía falta ir a su casa a darse un respiro, porque Londres le empieza a parecer una locura: demasiada gente en todas partes. Está cansada del estrés y del caos, y lo que peor lleva es lo de coger el metro todos los días. Me dice (y sé que es cierto) que soy muy afortunada por poder ir al trabajo caminando y
librarme así del apelotonamiento en el metro en horas punta. Tanto ella como Keira, la nueva secretaria, con la que también hablo mucho y me llevo de maravilla, me cuentan historias de trenes en los que no cabe un alfiler, en los que vas oliendo el aliento o el sudor del de al lado, en los que la gente pelea por hacerse un hueco y en los que cuando alguien estornuda infecta a otros veinte. Y ahora, con el calor, apenas se puede respirar y no hay aire acondicionado. Así que sí, sin duda soy afortunada. Aunque más que suerte fue sentido común, porque no estoy aquí por azar. Vivo en Walthamstow porque quería vivir cerca del trabajo y porque Ruth me dijo que, pese a no ser bonito, no se cuenta entre las zonas más conflictivas de Londres. Así que aquí estoy.

Para no hacer el post muy largo, lo dejo aquí y mañana os hablaré más de PUK y de sus protagonistas. Hay algunas novedades, como que Keira ya se quiere ir y que Allan ya no. Pero esto será mañana.

Besos a todos.