¿Dónde me había quedado? Ah, sí, en el cambio de guardia. Tiene su encanto el cambio de guardia. Ves a los hombres desfilar en formación, vestidos con uniformes impecables, todos los movimientos acompasados, y delante y detrás de ellos, mientras desfilan, van policías a caballo, mientras otros vigilan que los espectadores no salten las vallas y crucen la carretera. Ahora que estoy en casa, os pongo un par de fotos:


Pero recordemos que había adelantado acontecimientos para hablaros de la guardia, a la que fuimos a ver el domingo por la mañana. Así que volvamos al sábado y a nuestra visita al palacio de Buckingham. Sin duda, tengo que volver: había estatuas para abocetar a patadas. Y cuando vuelva, a ver si veo el cambio de guardia completo.
Del palacio volvimos a Trafalgar Square (estación de metro Charing Cross para los que vengan a Londres y estén tan despistados como nosotros) atravesando el parque de St. James. Ni que decir tiene que es muchísimo más grande que el Lloyd Park que tengo al lado de mi casa, que a estas alturas ya me parece de juguete... :D Lo bonito de los parques de Londres es que están sumamente cuidados y no es habitual que haya porquería, aunque algún desaprensivo siempre se escapa. En el St. James también hay un gran estanque con patos y, cuando llegamos, había un chico tirándoles comida, así que los patos salieron del agua y nos rodearon y era increíble la confianza que demostraban. Son guapísimos. :)
En el St. James hay tumbonas esparcidas por los prados más extensos, que son aquellos que la gente suele utilizar para tomar el sol, relajarse o pasar el rato. Primero creímos que eran de libre acceso, que se podían coger y usar alegremente. Para asegurarnos, pregunté a una pareja que estaba sentada en sendas tumbonas, y me dijeron que no, que había que pagar 1,50 libras por 2 horas, y que el recaudador pasaría por allí en plan revisor de tren, recorriendo las tumbonas para solicitar el pago correspondiente. Así que nos sentamos dos segundos para hacer la foto de rigor, y luego nos sentamos en el prado como todo hijo de vecino que no cobra... jajaja.
A las siete y algo ya anochece en Londres, así que optamos por irnos a Picadilly Circus en el autobús en vez de quedarnos en el parque. Hicimos bien, porque Picadilly está tan iluminado que da igual que sea de día que de noche. Alrededor de Picadilly todo son comercios, están las tiendas más conocidas, está el Soho, y está la tienda de Apple, en la que el freaky de Ramón tuvo que entrar a enredar con los iPod y a asombrarse con la tecnología Apple. Yo también me asombraba, pero no se lo digáis a nadie... :D El de la caja, por cierto, hablaba español perfectamente, porque tenía madre española. ¿O era su padre el español? Da igual, el caso es que sin una palabra de inglés uno se desenvuelve perfectamente como turista en Londres. Para trabajar ya es un poco más complicado el tema, claro está. Yo sigo pensando que he tenido mucha suerte con el hecho de que en PUK no hay ningún español y con el hecho de vivir con Pauline, que habla mucho, me ayuda con el vocabulario y con todo en general. Ahora ya me saluda diciendo: "Hola, ¿cómo estás?", y cuando le contesto "muy bien, gracias, ¿y tú?", se pone toda nerviosa y no atina, porque no le pega contestar lo mismo. Estos días me contestaba "sí", luego era "gracias, sí", pero hoy ya avanzó y contestó: "muy bien, thank you"... jajaja. Y yo, mientras, aprendo paquistaní (urdu) con Amina. Todavia no sé escribir nada, pero ya sé pronunciar "me llamo Marta" (/mere nam Marta eh/) y "mesa" (/mes/). :D . Y ya veréis cuando le empiece a dar la brasa a Eddy para que me enseñe francés. De momento, ayer ya me despedí con un "Au revoir" que le pilló desprevenido y le hizo levantar la cabeza sonriendo.
Por cierto, el otro día fui al Sainsbury's y me tocó una cajera con un acento muy sospechoso. Le pregunté si era española y me contestó que sí. Llevaba treinta años en Londres. Me preguntó si vivía con ingleses, y cuando le dije que sí, que afortunadamente vivía con una inglesa, me contestó que tuviera cuidado, porque si no practicaba mi idioma podía olvidárseme, como le sucedía a ella, que de no practicarlo a veces no daba con las palabras. ¡Qué miedo me entró! ¡Yo no quiero olvidarme del español! Pero con estas parrafadas que suelto no creo que se me olvide en la vida. :D Me llamó la atención de esta chica el hecho de que, cuando hablaba inglés, tenía un acento español que metía miedo, y cuando hablaba español, le salía un acento inglés brutal. Qué sensación de desarraigo debe de dar eso...
En fin, hay que ver cómo divago. Estábamos en la tienda de Apple. Pues nada, de allí ya nos vinimos para casa, porque teníamos intención de madrugar al día siguiente y tampoco queríamos volver tardísimo y andar por ahí de noche.
Al día siguiente, domingo, el plan era ir a ver el cambio de guardia, la Torre de Londres, Hyde Park, la carrera de Fernando, Harrod's, Baker Street y lo que cuadrara. Así que fuimos al cambio de guardia y, como se alargó más de lo que pensamos, salimos por patas a buscar un bar donde ver la carrera de Fernando. Ramón recordó sabiamente que el día anterior habíamos pasado al lado de un bar llamado "The Sports Café" en el que había muchas pantallas para ver deportes. Así que, como estaba en los alrededores de Trafalgar Square, nos fuimos directos para allá.
El sitio era estupendo. Había pantallas TFT por doquier, con deportes variados y variopintos. Cuando llegamos, nos vimos desencantados, porque en todas las pantallas que teníamos a la vista había rugby. Entramos y preguntamos a la de recepción (sí, un bar con recepción) si no ponían la carrera de Fórmula 1, y cuando nos dijo que arriba, que subiéramos las escaleras, descubrimos poco menos que el Nirvana... jajaja. El protagonista del piso de arriba era un monoplaza real de Fórmula 1 con pegatinas de Rothmans que se hallaba colgado del techo sobre el hueco de las escaleras que comunicaban ambos pisos. Vamos, que si se caía, la única pega, aparte del estrépito, sería que no podríamos bajar. :D Pero parecía bastante seguro. A nuestro alrededor, montones de pantallas con la Fórmula 1. El sonido no era muy bueno, lo cual es una lástima, porque otras pantallas tenían rugby o ciclismo y las voces de los locutores se entremezclaban, aunque predominaba la del de la F1. Había monitores hasta en el baño, por si no podías aguantar más, que pudieras verlo al menos mientras te lavabas las manos (habría sido excesivo un pantalla en cada compartimiento dentro del baño, jeje). Hay que ver. Por lo demás, el piso de arriba también estaba lleno de billares en las zonas más cercanas a las ventanas, había algunas mesas, más bien pocas, y una barra a la que había que acercarse a pedir. Pedimos sendas hamburguesas para aprovechar el parón para comer, y nos sentamos a ver la carrera. Yo pensaba que iba a haber conflicto entre nosotros y los Hamiltonianos, pero no lo hubo: ganó Fernando por mayoría abrumadora. Teníais que haber oído los aplausos cuando Fernando aguantó en la salida, cuando se salió Hamilton y cuando Fer se subió al podio. ¡Allí éramos todo españoles! Un poco más y hacemos la ola cuando Fer cruzó la meta. El ambiente era estupendo, se oían gritos de ánimo a Fernando por todas partes y algún aplauso recibió también Kimi cuando subió al podio. La experiencia fue muy enriquecedora. :D
Y en fin, como se me ha hecho tardísimo, ya seguiré mañana a la hora de comer desde PUK. :D
¡Besotes!
Pero recordemos que había adelantado acontecimientos para hablaros de la guardia, a la que fuimos a ver el domingo por la mañana. Así que volvamos al sábado y a nuestra visita al palacio de Buckingham. Sin duda, tengo que volver: había estatuas para abocetar a patadas. Y cuando vuelva, a ver si veo el cambio de guardia completo.
Del palacio volvimos a Trafalgar Square (estación de metro Charing Cross para los que vengan a Londres y estén tan despistados como nosotros) atravesando el parque de St. James. Ni que decir tiene que es muchísimo más grande que el Lloyd Park que tengo al lado de mi casa, que a estas alturas ya me parece de juguete... :D Lo bonito de los parques de Londres es que están sumamente cuidados y no es habitual que haya porquería, aunque algún desaprensivo siempre se escapa. En el St. James también hay un gran estanque con patos y, cuando llegamos, había un chico tirándoles comida, así que los patos salieron del agua y nos rodearon y era increíble la confianza que demostraban. Son guapísimos. :)
En el St. James hay tumbonas esparcidas por los prados más extensos, que son aquellos que la gente suele utilizar para tomar el sol, relajarse o pasar el rato. Primero creímos que eran de libre acceso, que se podían coger y usar alegremente. Para asegurarnos, pregunté a una pareja que estaba sentada en sendas tumbonas, y me dijeron que no, que había que pagar 1,50 libras por 2 horas, y que el recaudador pasaría por allí en plan revisor de tren, recorriendo las tumbonas para solicitar el pago correspondiente. Así que nos sentamos dos segundos para hacer la foto de rigor, y luego nos sentamos en el prado como todo hijo de vecino que no cobra... jajaja.
A las siete y algo ya anochece en Londres, así que optamos por irnos a Picadilly Circus en el autobús en vez de quedarnos en el parque. Hicimos bien, porque Picadilly está tan iluminado que da igual que sea de día que de noche. Alrededor de Picadilly todo son comercios, están las tiendas más conocidas, está el Soho, y está la tienda de Apple, en la que el freaky de Ramón tuvo que entrar a enredar con los iPod y a asombrarse con la tecnología Apple. Yo también me asombraba, pero no se lo digáis a nadie... :D El de la caja, por cierto, hablaba español perfectamente, porque tenía madre española. ¿O era su padre el español? Da igual, el caso es que sin una palabra de inglés uno se desenvuelve perfectamente como turista en Londres. Para trabajar ya es un poco más complicado el tema, claro está. Yo sigo pensando que he tenido mucha suerte con el hecho de que en PUK no hay ningún español y con el hecho de vivir con Pauline, que habla mucho, me ayuda con el vocabulario y con todo en general. Ahora ya me saluda diciendo: "Hola, ¿cómo estás?", y cuando le contesto "muy bien, gracias, ¿y tú?", se pone toda nerviosa y no atina, porque no le pega contestar lo mismo. Estos días me contestaba "sí", luego era "gracias, sí", pero hoy ya avanzó y contestó: "muy bien, thank you"... jajaja. Y yo, mientras, aprendo paquistaní (urdu) con Amina. Todavia no sé escribir nada, pero ya sé pronunciar "me llamo Marta" (/mere nam Marta eh/) y "mesa" (/mes/). :D . Y ya veréis cuando le empiece a dar la brasa a Eddy para que me enseñe francés. De momento, ayer ya me despedí con un "Au revoir" que le pilló desprevenido y le hizo levantar la cabeza sonriendo.
Por cierto, el otro día fui al Sainsbury's y me tocó una cajera con un acento muy sospechoso. Le pregunté si era española y me contestó que sí. Llevaba treinta años en Londres. Me preguntó si vivía con ingleses, y cuando le dije que sí, que afortunadamente vivía con una inglesa, me contestó que tuviera cuidado, porque si no practicaba mi idioma podía olvidárseme, como le sucedía a ella, que de no practicarlo a veces no daba con las palabras. ¡Qué miedo me entró! ¡Yo no quiero olvidarme del español! Pero con estas parrafadas que suelto no creo que se me olvide en la vida. :D Me llamó la atención de esta chica el hecho de que, cuando hablaba inglés, tenía un acento español que metía miedo, y cuando hablaba español, le salía un acento inglés brutal. Qué sensación de desarraigo debe de dar eso...
En fin, hay que ver cómo divago. Estábamos en la tienda de Apple. Pues nada, de allí ya nos vinimos para casa, porque teníamos intención de madrugar al día siguiente y tampoco queríamos volver tardísimo y andar por ahí de noche.
Al día siguiente, domingo, el plan era ir a ver el cambio de guardia, la Torre de Londres, Hyde Park, la carrera de Fernando, Harrod's, Baker Street y lo que cuadrara. Así que fuimos al cambio de guardia y, como se alargó más de lo que pensamos, salimos por patas a buscar un bar donde ver la carrera de Fernando. Ramón recordó sabiamente que el día anterior habíamos pasado al lado de un bar llamado "The Sports Café" en el que había muchas pantallas para ver deportes. Así que, como estaba en los alrededores de Trafalgar Square, nos fuimos directos para allá.
El sitio era estupendo. Había pantallas TFT por doquier, con deportes variados y variopintos. Cuando llegamos, nos vimos desencantados, porque en todas las pantallas que teníamos a la vista había rugby. Entramos y preguntamos a la de recepción (sí, un bar con recepción) si no ponían la carrera de Fórmula 1, y cuando nos dijo que arriba, que subiéramos las escaleras, descubrimos poco menos que el Nirvana... jajaja. El protagonista del piso de arriba era un monoplaza real de Fórmula 1 con pegatinas de Rothmans que se hallaba colgado del techo sobre el hueco de las escaleras que comunicaban ambos pisos. Vamos, que si se caía, la única pega, aparte del estrépito, sería que no podríamos bajar. :D Pero parecía bastante seguro. A nuestro alrededor, montones de pantallas con la Fórmula 1. El sonido no era muy bueno, lo cual es una lástima, porque otras pantallas tenían rugby o ciclismo y las voces de los locutores se entremezclaban, aunque predominaba la del de la F1. Había monitores hasta en el baño, por si no podías aguantar más, que pudieras verlo al menos mientras te lavabas las manos (habría sido excesivo un pantalla en cada compartimiento dentro del baño, jeje). Hay que ver. Por lo demás, el piso de arriba también estaba lleno de billares en las zonas más cercanas a las ventanas, había algunas mesas, más bien pocas, y una barra a la que había que acercarse a pedir. Pedimos sendas hamburguesas para aprovechar el parón para comer, y nos sentamos a ver la carrera. Yo pensaba que iba a haber conflicto entre nosotros y los Hamiltonianos, pero no lo hubo: ganó Fernando por mayoría abrumadora. Teníais que haber oído los aplausos cuando Fernando aguantó en la salida, cuando se salió Hamilton y cuando Fer se subió al podio. ¡Allí éramos todo españoles! Un poco más y hacemos la ola cuando Fer cruzó la meta. El ambiente era estupendo, se oían gritos de ánimo a Fernando por todas partes y algún aplauso recibió también Kimi cuando subió al podio. La experiencia fue muy enriquecedora. :D
Y en fin, como se me ha hecho tardísimo, ya seguiré mañana a la hora de comer desde PUK. :D
¡Besotes!
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