Vuelvo a estar en PUK, y de nuevo es la hora de comer, así que voy a contaros otro poco más.
Sobre Camden Town tengo que decir que había puestos de todas clases, colores y culturas. Estuvimos dos horas por allí y no tengo ni remota idea de si lo que llegamos a ver fue el total o acaso la décima parte del total de puestecitos que había diseminados por las calles. Nada más salir de la estación de metro ya estábamos rodeados de artilugios, baratijas, pañuelos de colores, camisetas, souvenirs, y cualquier cosa imaginable. En realidad, no es muy diferente del mercadillo del Fontán o del de El Molinón en cuanto a lo que son los puestecillos, pero claro... aquellos carecen de la variedad cultural que se puede encontrar en Londres y de la cual se jacta la ciudad. Por supuesto, incluso teníamos nuestro propio puesto de comida española, en el que se anunciaba a bombo y platillo la famosa y reconocida tortilla de patata y la paella. Nos hicimos una foto delante de él por la tontería, pero para comer optamos por un chino, más que nada porque una china muy simpática nos habló en español y nos conquistó. :D Al menos, pudimos comer sentados en una silla alta y apoyados en una pequeña barra que había a tal efecto en el puesto chino, porque la mayoría de la gente que nos cruzamos llevaba en la mano su bandejita y comía en cualquier parte.
En cierto momento quisimos ir al baño y ahora mismo quiero romper una lanza en favor de los baños públicos que me he tropezado en Londres hasta el momento: impresionante la limpieza del de Camden Town. Primero, que no encontré cola, lo cual me sorprendió muy gratamente; segundo, que era gratis y de libre acceso a cualquier persona que anduviera por el mercadillo; tercero, que había papel higiénico, cosa harto difícil de encontrar en un baño público español; cuarto, que en cuanto salí entró una chica a limpiar lo que yo pudiera haber ensuciado antes de dar paso a la siguiente usuaria. Qué más puedo decir... me quedé con la boca abierta y aún no he logrado cerrarla del todo.
Ahora retomaré el hilo donde lo dejé antes, tras contar que habíamos ido a Westminster, visto el Big Ben, el London Eye y paseado por la zona. En los alrededores del London Eye parecía haber feria o algo así, aunque ignoro si la tienen todos los días del año o, al menos, todo el verano. De nuevo, había puestecillos por todas partes, música, alguna actuación callejera y mucha gente. En realidad, todo el centro de Londres estaba lleno de actividad y de gente, y por cierto, dabas una patada a una piedra y salían una docena de españoles. Estábamos por todas partes.
Después de Westminter visitamos Trafalgar Square, presidida por The National Gallery, y a continuación el palacio de Buckingham, que quedaba a unos diez minutos caminando. Es mucho más pequeño y austero de lo que me esperaba. Yo esperaba encontrar un edificio suntuoso hasta lo extravagante y muy, muy grande. Y el palacio de Buckingham es grande, pero no impresiona especialmente. Nos fijamos en el cartel que avisaba de que el cambio de guardia sería al día siguiente a las once y media, y me adelantaré a los acontecimientos para deciros que sí, que fuimos al cambio de guardia y que había tanta gente (llegamos cinco minutos tarde, todo hay que decirlo) que no vimos ninguna de las maniobras que hicieron los guardias dentro del recinto del palacio. Oímos a los músicos, vestidos con elegantes casacas rojas y alto sombrero dorado, típico de la guardia-orquesta inglesa, tocar "New York, New York" y "My way", ambas de Frank Sinatra. La verdad es que nos quedamos a cuadros, pero bueno... los ingleses son así de raros... jajaja. Luego desfilaron un poco y eso sí lo pudimos ver más de cerca.
Mmmm... me temo que ya ha pasado mi hora. Continuará... :D
Sobre Camden Town tengo que decir que había puestos de todas clases, colores y culturas. Estuvimos dos horas por allí y no tengo ni remota idea de si lo que llegamos a ver fue el total o acaso la décima parte del total de puestecitos que había diseminados por las calles. Nada más salir de la estación de metro ya estábamos rodeados de artilugios, baratijas, pañuelos de colores, camisetas, souvenirs, y cualquier cosa imaginable. En realidad, no es muy diferente del mercadillo del Fontán o del de El Molinón en cuanto a lo que son los puestecillos, pero claro... aquellos carecen de la variedad cultural que se puede encontrar en Londres y de la cual se jacta la ciudad. Por supuesto, incluso teníamos nuestro propio puesto de comida española, en el que se anunciaba a bombo y platillo la famosa y reconocida tortilla de patata y la paella. Nos hicimos una foto delante de él por la tontería, pero para comer optamos por un chino, más que nada porque una china muy simpática nos habló en español y nos conquistó. :D Al menos, pudimos comer sentados en una silla alta y apoyados en una pequeña barra que había a tal efecto en el puesto chino, porque la mayoría de la gente que nos cruzamos llevaba en la mano su bandejita y comía en cualquier parte.
En cierto momento quisimos ir al baño y ahora mismo quiero romper una lanza en favor de los baños públicos que me he tropezado en Londres hasta el momento: impresionante la limpieza del de Camden Town. Primero, que no encontré cola, lo cual me sorprendió muy gratamente; segundo, que era gratis y de libre acceso a cualquier persona que anduviera por el mercadillo; tercero, que había papel higiénico, cosa harto difícil de encontrar en un baño público español; cuarto, que en cuanto salí entró una chica a limpiar lo que yo pudiera haber ensuciado antes de dar paso a la siguiente usuaria. Qué más puedo decir... me quedé con la boca abierta y aún no he logrado cerrarla del todo.
Ahora retomaré el hilo donde lo dejé antes, tras contar que habíamos ido a Westminster, visto el Big Ben, el London Eye y paseado por la zona. En los alrededores del London Eye parecía haber feria o algo así, aunque ignoro si la tienen todos los días del año o, al menos, todo el verano. De nuevo, había puestecillos por todas partes, música, alguna actuación callejera y mucha gente. En realidad, todo el centro de Londres estaba lleno de actividad y de gente, y por cierto, dabas una patada a una piedra y salían una docena de españoles. Estábamos por todas partes.
Después de Westminter visitamos Trafalgar Square, presidida por The National Gallery, y a continuación el palacio de Buckingham, que quedaba a unos diez minutos caminando. Es mucho más pequeño y austero de lo que me esperaba. Yo esperaba encontrar un edificio suntuoso hasta lo extravagante y muy, muy grande. Y el palacio de Buckingham es grande, pero no impresiona especialmente. Nos fijamos en el cartel que avisaba de que el cambio de guardia sería al día siguiente a las once y media, y me adelantaré a los acontecimientos para deciros que sí, que fuimos al cambio de guardia y que había tanta gente (llegamos cinco minutos tarde, todo hay que decirlo) que no vimos ninguna de las maniobras que hicieron los guardias dentro del recinto del palacio. Oímos a los músicos, vestidos con elegantes casacas rojas y alto sombrero dorado, típico de la guardia-orquesta inglesa, tocar "New York, New York" y "My way", ambas de Frank Sinatra. La verdad es que nos quedamos a cuadros, pero bueno... los ingleses son así de raros... jajaja. Luego desfilaron un poco y eso sí lo pudimos ver más de cerca.
Mmmm... me temo que ya ha pasado mi hora. Continuará... :D
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