martes, 27 de noviembre de 2007

Más recados por la ciudad

Pues sí, sigo de recaditos... Pero ya no me quejo. Primero, porque se supone que ya me pagan; segundo, porque ya no tengo la Travel Card y mi única forma de hacer turismo gratis es cuando me piden que entregue algo en alguna parte y Allan me deja la suya.

El otro día me tocó ir a un sitio llamado Gunnersbury, bastante alejado del centro y en la otra punta de Londres, al suroeste. Resultó ser un sitio muy bonito, de calles anchas y casas de aspecto lujoso, pero tenía el gran incoveniente de estar dividido en dos por una transitada autovía. Tuve que caminar mucho desde la parada del metro hasta la productora a la que me dirigía, y aproveché para conocer un parque que hay en la zona y que es una verdadera preciosidad. Los parques de Londres son todos de quitar el hipo y están extraordinariamente bien cuidados. Todavia no he visto uno que se pueda considerar mediocre.

Hoy me tocó ir a Picadilly Circus. Ya había estado en un par de ocasiones. En los alrededores de Picadilly todo es grandioso. Las otras dos veces que había ido había tomado Regent Street, que es la calle de las tiendas, pero esta vez mi recadito me llevó en sentido contrario. Mi destino estaba muy cerca, así que una vez entregado lo que tenía que entregar, me decidí a aventurarme hacia Leicester Square, de la cual había oído hablar muchísimo (incluso Sakura trabaja en Leicester Square) pero nunca había tenido ocasión de ir. La cantidad de cines y teatros que hay en los alrededores de la plaza es impresionante. Me dio la sensación de estar paseándome por Hollywood. Vale, no conozco Hollywood... Pero cuando me lo imagino, me lo imagino como la calle que va desde Picadilly hasta Leicester Square. La pena es que no tenían más que unas pocas luces navideñas. Me habría gustado ver alguna más. En Leicester Square pude ver a los caricaturistas, de los que también había oído hablar. Por lo visto, siempre hay artistas en esa plaza. En esta ocasión había tres y las caricaturas y retratos que mostraban eran muy buenos. Uno de ellos me dijo algo cuando miraba sus dibujos. Supongo que me sugería que me hiciera una, y dije que no. Y si no era eso, también dije que no... :D

Di una vuelta por la plaza y descubrí que en uno de los cines estaban esperando la llegada nada menos que de Nicole Kidman. Estuve en un tris de quedarme a esperar. Había gran cantidad de periodistas haciendo guardia, cámara en ristre, y de hecho fue muy gracioso porque sin darme cuenta me metí por donde se supone que iba a pasar Nicole, y no veas qué susto, todas aquellas cámaras apuntándome. Pero nadie miraba para mí, aún no habían cerrado el trayecto para los viandantes y no era yo la única que pasaba por el medio de aquella hilera de periodistas. En fin, que al final no me quedé porque en teoría estaba en horario laboral, así que volví a PUK.

En PUK sigo haciendo animación, así que bien. :) Dick quiere que haga otra relacionada con las Navidades, y quedamos en que mañana hablaremos de ello. Yo, mientras sea animación, feliz.

Por lo que se refiere al contrato, parece que va para adelante. Ayer Philippa se pasó por la oficina y nos preguntó a Debbie y a mí que si Dick nos había dado los contratos, que se los había dado a él para que nos los diera. Que teníamos que poner nuestros datos, firmar y entregarle una copia. O eso me pareció entender a mí, porque hoy se lo comenté a Debbie y dijo que no recordaba haber oído nada de eso... Y que qué me importaba a mí el contrato, me dice. Que para qué quería saber lo que había dicho Philippa. Que aunque no tuviera contrato seguro que cobraba igual. Si es que las hay que se lo toman todavía con más calma que yo... Pero lo dicho, que parece que sí voy a cobrar, en efecto, estas dos semanas. Y me va a venir de perlas para pagar el nuevo piso, por cierto, al que ya me traslado este próximo domingo. Tengo ganas. :)

Os seguiré contando. ¡Besos a todos!

viernes, 23 de noviembre de 2007

A la espera

Sigo esperando por el famoso contrato, al que todavía no le he visto el pelo. Además, el simpático de Dick habló conmigo hace una semana para decirme que no empezaría a cobrar el lunes que me había dicho, sino al lunes siguiente... que es este que ya pasó, el 19. Supongo que no me vendrá con un nuevo cambio. Estaría bonito. Por lo que se refiere a si el contrato se hará efectivo o no, estoy bastante tranquila al respecto, porque tampoco le han hecho el contrato a Debbie, y está al caer. Sé que Philippa está preparando los dos a la vez, así que confío en que, cuando se lo hagan a ella, me lo harán a mí también. Prefiero, pues, mantenerme optimista y esperar una semana más, a ver qué pasa. Ya os contaré.

Lo del nuevo piso ya está arreglado. El domingo pasado fui de nuevo hasta allí para pagar la mitad del depósito a modo de señal, y estuve hablando con Sakura, la japonesa, que me contó las normas que había en la casa, utensilios, mis lugares para guardar cosas y todo eso. Ya he visto que sí tienen una tele pequeña en la cocina, y la mesa de la habitación no es tan pequeña como la recordaba. Quizá me arregle bien con ella, al fin y al cabo. :) Como fui de día, pude ver un poco los alrededores y puedo decir que la zona es bonita y tranquila. Echaré de menos Lloyd Park, eso sin duda, porque esto de levantarse por las mañanas y atravesarlo es un regalo para los sentidos. Pero aquella zona, por ejemplo, es mucho mejor para andar un poco en bici... Y es que Sakura tiene bici, que está a disposición de todas las del piso, por si queremos dar un paseo o ir de compras con ella.

En PUK las cosas van más o menos como siempre. Al final, Bill (el guapo) no fue elegido como director del corto. Eligieron, en cambio, a un quinto del que no os hablé, porque Dick lo había entrevistado en solitario. Al día siguiente de las cuatro entrevistas, llamaron de nuevo a Bill y a Fred (el que Dick había visto), porque eran los finalistas, y quedó claro que la experiencia de Fred era mucho mayor. En uno de sus cortos aparecía un jovencísimo Jude Law, y a juzgar por la exclamación de Dick cuando vio el nombre de la empresa productora del corto, esta debía de ser bastante importante. En cuanto a Bill, pues sí, vino todo guapetón y lleno de energía (en cada cambio de postura movía todo el sofá en el que yo estaba sentada también), pero no demostró suficientes conocimientos (en especial con relación al croma) y perdió muchos puntos. Así que al final el elegido fue Fred. La idea de Dick y de los demás es trabajar en la filmación de las escenas durante un par de fines de semana, y después, con calma, ir preparando los matte-paintings y la animación de los exteriores. Parece que no tienen prisa por terminarlo, lo cual me consuela, porque no tengo ni idea de lo que tendría que hacer yo, y cuanto más tiempo tenga para aprender, pues mejor.

Esta semana me he dedicado al Flash. Estoy preparando los elementos de las siguientes animaciones que tengo que hacer, así que he estado entretenida y feliz con el trabajo, a pesar de los pesares. Eso sí: tuvimos una reunión para hablar de la web y me va a tocar a mí hacer los cambios pertinentes y tal. Como esas horas ya espero que sean pagadas, no protestaré mucho.

Entretanto, Debbie se va adaptando a su trabajo y lo hace bien. Sigue con su cara de mala leche, que ya está claro que no es casualidad: tiene mala leche de verdad. :D Dice "fuck" a todas horas y se nota que lo disfruta... jajaja. Dice que la oficina es de colores deprimentes y que quiere poner música. Ya le quité la idea de la cabeza: yo no trabajo con música. "Animation is concentration", como bien he aprendido en la lección uno de mi adorado libro "The Animator's Survival Kit", así que la música queda descartada. "¡Me acabas de destrozar uno de mis sueños!", me dijo Debbie. Le contesté que en sus sueños podía incluir perfectamente unos auriculares... :D Pese a nuestro temperamento, nos llevamos bien. Aún no hemos tenido ningún "choque", supongo que porque nuestros intereses coinciden. :)

Y bueno, este fin de semana intentaré animar un poco en casa, dibujar algo y aprovechar el tiempo, que falta me hace. Tengo muchas ganas de visitar varios museos, entre ellos el British y el Madam Tussaud's, pero hasta que cobre, nada. Intentaré, pues, sacar partido del tiempo que paso en casa y aprender más y más.

De momento ya os dejo. Espero tener novedades positivas muy pronto.

¡¡Besos a todos!!

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Más vale bueno por conocer que regular conocido

He decidido cambiarme de casa. Si me van a hacer contrato, entonces tengo que buscar el modo de establecerme de tal forma que esté cómoda para continuar durante meses, y la casa de Pauline no me ofrece esa posibilidad. No tengo mesa en la habitación, y para mí eso es tan importante como tener la cama. Yo necesito un sitio donde tener privacidad para trabajar y concentrarme, y donde además tenga internet. En casa de Pauline es una gaita, porque tengo internet en el salón, donde no hay mesa; tengo mesa en la cocina, donde no hay internet; y no tengo mesa en la habitación, con lo cual me tengo que ir a la cocina. Os podéis imaginar lo que se concentra una trabajando en la cocina. Así es que en el tiempo que llevo aquí no he dado golpe ni he sido quién a organizarme. Y esto tiene que cambiar si me voy a establecer durante más tiempo.

Lo decidí el sábado por la noche, y el domingo por la mañana me dio por mirar anuncios y vi uno de aquella misma mañana. No decía mucho: un piso muy bonito, habitación doble, amplia, con escritorio. Siguiendo un impulso, escribí de inmediato, me contestó la chica a los pocos minutos, y quedé en visitar el piso el lunes a las seis y media.

La distancia a PUK es la misma que desde aquí, poco más o menos, pero el piso está en la otra punta de Walthamstow. Es una zona más concurrida, aunque el piso está en una calle muy tranquila. Tiene la estación un poco más cerca, también, y un montón de tiendas a unos cinco minutos. Sería interesante saber a qué distancia está el Sainsbury's... Creo haber visto uno cerca de la estación, así que, con un poco de suerte, no demasiada.

La fachada del edificio se ve nueva e impecable. Es un edificio de dos plantas, y el piso en cuestión está en la segunda. El portal es un portal en condiciones, con puerta, micros, cámaras para ver quién llama y escaleras para subir a las viviendas. No es como aquí, que la puerta de la casa está en un huequecillo en plena calle junto con otras tres, y si alguien le da una patada ya te entra en casa. Pese a todo, conste que aquí también me siento segura. Walthamstow parece muy tranquilo. Me abrió una japonesa muy maja, algunos años mayor que yo, muy simpática. Tuvo que bajar a abrirme el portal, porque a pesar de tanta tecnología, estaba estropeado. :D Subimos dos pisos por unas escaleras bastante anchas, y llegamos a la puerta del piso, muy blanca ella.

El piso, impecable, con un año de antigüedad. La japonesa, que es su dueña, me hizo descalzarme en la entrada, así que ya podéis imaginar cómo tienen el suelo de cuidado, con eso de andar siempre en calcetines. No sé si lo hacen por costumbre japonesa o por cuidar el suelo, pero cualquiera que sea el motivo, está bien. La habitación, enorme, con una gran ventana, una cama doble, un armario de tres hojas, mi propio tendal (que tenía plegado bajo la cama), silla, mesa de ordenador... La mesa no me convenció del todo, porque es de estas que no sé quién narices las inventó que no tenía piernas o algo, porque en el sitio de las piernas ponen estanterías para la impresora y el escáner. Vale, sí, tiene el cajón del teclado extraíble para meter las piernas debajo y así sí... pero estamos en la era del portátil, leñe. En fin. Lo que sí había era un montón de sitio para colocar otra mesa si hiciera falta (una muy sencilla está a 36 libras en Ikea, sin ser la más barata), así que por eso no hay problema. El baño, amplio y muy limpio. La cocina, grande, luminosa e impecable. Me recordó a la que tenía en Gijón, larga y ancha, con una gran ventana al fondo. Pero claro, en esta todo era increíblemente nuevo. Se me hizo fácil imaginarme viviendo allí. No me doy cuenta de si había tele. Y no hay salita, seguramente la japonesa la convirtió en habitación para sacar más dinero y poder pagar un pisazo como ese. La habitación que alquilaban podría haber sido el salón perfectísimamente. El precio, 95 libras por semana más gastos. Rondará las 400 libras al mes, más o menos. Actualmente pago 370. Pero ni punto de comparación entre ambos pisos.

Cuando fui, estaban las otras dos chicas en la cocina, una de ellas, también japonesa (la que se va), a punto de cenar. Esta me saludó con el típico saludo japonés, ese de juntar las manos e inclinarse, y a mí me hizo gracia y me apresuré a imitarla. De todo hay que aprender. :D Aunque bueno, también nos dimos la mano. La otra compañera es checa, una chica alta, rubia, guapa. Estuvimos en la cocina hablando un rato las cuatro, y sentí buenas vibraciones, buen ambiente. Sobre todo cuando me preguntaron de dónde era en España, dije que de Asturias, pregunté si conocían a Fernando Alonso y la segunda japonesa dijo que sí, y que era muy guapo, y nos echamos unas risas. :D Me dijeron que mi inglés era muy bueno, y me contaba la dueña del piso que hacía tiempo había venido una española a ver una habitación, y que hablaba muy poquito inglés. Me dijo que había rechazado la habitación porque era muy cara, que un tiempo después había vuelto a preguntar (a estas alturas ya tenía yo la mosca detrás de la oreja) y que había tenido muy mala suerte con los pisos que había elegido (aquí ya era un moscón lo que tenía). Y que encima era de las islas...

—¿Cómo se llamaba? —pregunté, perpleja—. ¿No sería Ruth?
—¡Sí, sí! ¡Ruth!

Anda que no pasamos risas ni nada. Vaya casualidades que tiene la vida. ¡Sí, Ruth, es Sakura, aquella japonesa de la que me habías hablado y a quien le ibas a preguntar si tenía una habitación para mí! :D Fue increíble. De pronto, fue como si todas nos conociéramos desde hacía años. :D Todavía un rato después, cuando ya me iba, yo seguía repitiendo que era increíble. Y cuando ya volvía a casa, pensé que sería una especie de señal o algo... jajaja. Mira que Londres es grande... ¡pero qué pequeño es el mundo! :D Por cierto, Dick también se acuerda de ti, Ruth. El otro día me llamó por tu nombre... jajaja.

En fin, que a la japonesa, Sakura, le pedí que esperara un par de días mientras me lo pensaba, y hoy la llamé por fin para decirle que lo más probable es que coja la habitación, que queda libre el día 2 del mes que viene, pero que antes he de hablar con Dick para saber fijo que no va a haber ningún problema con el contrato. Dick lleva queriendo hablar conmigo de algo referente a eso desde el lunes, pero siempre encuentra otra cosa que hacer y yo se lo recuerdo todos los días, para que no se olvide. Ha dicho que hablaremos mañana sin falta, así que con eso cuento. Espero que no me venga con alguna excusa...

A Pauline no le dije nada hasta ayer, martes. Teniendo en cuenta que me decidí el domingo a empezar a mirar sitios, no me parece grave. :) Empecé diciéndole que le tenía que decir algo que no le iba a gustar, y le dije que seguramente buscaría otra habitación, para poder trabajar cómodamente, que necesitaba más espacio... No sólo lo entendió perfectamente, sino que hasta sentí que se lo esperaba, y hasta que en cierto modo le agradaba la idea. Yo creo que es porque ella siempre estaba en esta salita, y ahora estoy yo aquí todo el día con internet y ella no se puede tirar a dormir en el sofá... jajaja. Total, que no ha habido ningún tipo de problema. Mañana seguramente le diré que ya vi una habitación que me gusta, que queda libre en diciembre y que a ver qué hacemos con la renta. Le sugerí que podía quedarse con una parte del depósito por haberle rayado con el estropajo el acero inoxidable de la cocina de gas... y no le hizo ascos, no. Pauline es muy, pero que muy amiga del dinero. Tengo miedo de que me quite una buena suma por la tontería... Y si considera que 20 días no son suficiente aviso, a ver si no se queda con más dinero todavía. A ver cómo se porta.

En cuanto a la vida en PUK, pues esta semana ha sido interesante. El lunes llegó la que sustituye a Amina, quien ya termina mañana, por fin. Es una chica chipriota, con cara de mala leche, aún no la he visto reírse. Sabe español, y de hecho me dijo que tiene el título para dar clases, pero que aún no lo ha hecho. Pero que aquí en Londres pagan la clase a 15-20 libras por hora. Tendré que planteármelo muy seriamente. Estuvo viviendo en Madrid durante seis meses, así que también entiende bien el idioma. Tengo que tener cuidado de que no descubra este blog, vea todo lo que pongo y se chive... jajaja. La impresión que nos ha dado a Sura y a mí hasta hoy no es muy buena. Más que nada porque no podemos evitar compararla con Amina, que es un encanto. Debbie, que así se llama, no tiene ni la dulzura de Amina, ni su sonrisa, ni su paciencia. Es mucho más segura de sí misma, eso sí, parece de armas tomar, parece protestona y no sabe lo que es tener tacto. Hoy Sura le llevó un regalito a Amina por la cosa de que se va, y cuando aún lo estaba abriendo, va Debbie y dice: "Yo sé lo que es: es un marco con una foto de vosotros, porque ayer estaba diciendo que no encontraba la foto...". Cuando oí eso, se me pasaron por la cabeza miles de cosas, ninguna buena. Pero bueno, como no se puede conocer a una persona en un día ni en dos, voy a esperar un tiempo hasta sacar conclusiones. Cada poco está fuera, fumando. Los cigarrillos que fuma aquí la gente son muy delgados y cortitos, nada que ver con los de España. En PUK fuman Allan, Sophia (a la que sustituyó Amina cuando vino, y que ahora ha vuelto para otro puesto) y ahora Debbie. Doy gracias a Dios por la prohibición de fumar en los lugares de trabajo, porque cuando llega Debbie de fuera, el olor a tabaco que trae consigo es fortísimo.

El martes fue un día muy extraño para mí. Venían a PUK varios posibles directores para el corto que Dick quiere hacer, y me pidió que me uniera al grupo de entrevistadores. Éramos cuatro. Cada vez que entraba un nuevo potencial director, Dick nos presentaba: Marta, la animadora; Sophia, co-productora; Will, guionista; y él, el productor. El número de directores que entrevistamos fueron cuatro. Evidentemente, yo no pregunté nada a ninguno. En primer lugar porque no tengo ni idea de nada, y en segundo porque ni siquiera entendía la mitad de lo que decían. Pero yo estaba allí, ponía cara de estar enterándome, e igual hasta colaba y todo.

La primera fue una chica que no tenía mucha experiencia y que quería prescindir de mis servicios, porque consideraba que meter animación en ese tipo de corto no quedaría bien. Lo argumentó de tal manera que a mí hasta me convenció, como le dije a Dick cuando, al final, me preguntó qué opinaba de ella. Y yo qué sé qué opino. ¡Si ni siquiera sé con certeza lo que hace un director! No sé qué pintaba yo allí, pero era divertido sentirse parte de un equipo, y además importante, porque la parte de animación que me toca en el susodicho corto no es moco de pavo. Es más, todavía no tengo ni puñetera idea de por dónde empezaré cuando llegue el momento. Ni siquiera sé si una persona puede hacer todo eso o debería ser un equipo. Sinceramente, no tengo ni idea de nada. A veces me pregunto si Dick sabe lo que hace. Sé que es muy posible que me toque hacer algún matte-painting (en pocas palabras, pintar un fondo chulo para meterlo detrás del personaje), pero yo no sé siquiera si tengo el nivel necesario. Uf.

En fin, que la chica esa no gustó a nadie más que a mí, que me pareció muy maja. Y es que a falta de conocimientos de dirección y producción, yo juzgaba por la simpatía, la personalidad y el sex-appeal... jajaja. De hecho, el que vino en segundo lugar es mi favorito para el puesto porque era un chico muy guapo, con unos ojazos azules que quitaban el sentido. Por desgracia, le entendí que su novia también había leído el guión, así que ya se me jorobó... jajajaja. Este chico, Bill, tampoco tenía mucha experiencia, pero nos gustó a todos porque demostró mucha energía durante la entrevista, mucho entusiasmo, muchas ganas de hacer cosas nuevas. Todo lo contrario que el tercero, que se desparramó por el sofá con un relax absoluto mientras hablaba de forma perezosa, y preguntaba más que hablaba. Le hacían una pregunta, respondía con otra para enterarse de todo lo que se hacía en PUK, y al final no sabíamos nada de él. Pero eso sí, cuando salió, dijo Will, el guionista: "si quieres te relajas un poco más y tal". Y unas risas imitándole en el sofá... jajajja. Cuando me pidieron mi opinión, yo dije que era un tipo aburrido y que los tipos aburridos sólo pueden producir cosas aburridas.

El cuarto fue otro tipo interesante, que además trajo unas cosas para enseñarnos, lo cual en este caso era importante, claro. Tenía experiencia y parecía saber cómo hacer las cosas. Al final, todos estaban divididos entre Bill (el guapo) y este último, llamado Ben. No sé por cuál se decidirán. A ver si me alegran la vista un rato... jajaja.

Fue curioso vivir una entrevista desde "el otro lado". Se aprecia mucho mejor lo que se valora y lo que no, lo que se debe hacer y lo que no. No me vendrá nada mal en el futuro. Y lo de ser guapo sólo cuenta si el que te entrevista no tiene ni idea de lo que se está hablando... jajaja. Lo digo porque el cuarto tipo también tuvo muchos votos y era más feo que Picio... jajajaj.

En fin, bueno, sólo comentar que el hecho de que me presenten como la "animadora" de un corto me hace pensar que estoy en el sitio correcto, que de alguna forma he conseguido abrirme camino hacia donde yo quería. Estoy en el escalón más bajo y la subida será muy dura, pero lo importante es que voy bien encaminada y que ahora todo depende de mi esfuerzo. A ver qué tal se portan mis neuronas de aquí en adelante.

Y bueno, por hoy nada más, que es hora de cenar. Ya seguiré otro día.

¡Besos!

sábado, 10 de noviembre de 2007

La buena nueva

¡El lunes ya empiezo a cobrar! :) Aún no he firmado el contrato, pero Dick me ha dicho que Philippa (su madre y la que lleva los asuntos financieros de PUK) lo está preparando y probablemente lo firmaré la semana que viene. Sea como sea, Dick me ha dicho de forma clara que el lunes ya cuenta como día "pagado". Así que estoy muy contenta, porque lo peor ya ha pasado y ahora sólo me queda aprender mucho, dar lo mejor que pueda mientras esté en PUK, y quién sabe, quizá la empresa avance algunos pasos gracias a mí. :) Y con el tiempo aspiraré seguramente a empresas más grandes que paguen mejor, pero de momento estoy satisfecha y ahora puedo respirar, por fin, tranquila, centrarme y aprender.

Dick volvió a decirme que va a intentar mandarme durante un par de semanas a la empresa en la que trabaja su primo. Se dedica a hacer animación 2D (dibujos animados) para la televisión. Le pregunté qué software (programa) utilizan, y me dijo que probablemente uno propio de la empresa. Le dije que sería genial poder ir y aprender de ellos, porque sin duda la televisión exige una calidad que yo aún no soy capaz de dar. Aún. ;)

También me dijo que esta semana tendremos varias entrevistas con aspirantes a directores del corto que Dick quiere hacer. Me dijo que le gustaría que yo asistiese a las entrevistas para dar mi opinión sobre los candidatos y las ideas que aportaran. Le dije que no había ningún problema, que iría... e intentaría entender lo máximo que pudiese. Dick me dijo que si no entendía algo que pidiese que lo repitieran, pero no lo voy a hacer, porque si el entrevistado ya está nervioso por la entrevista, no creo que le ayude andar repitiendo las cosas para que una tía se entere de lo que está diciendo... Pobre. También estuve a punto de decir que me parecía una cara muy dura pedir ideas en la entrevista de cómo modificar el corto, porque luego puedes robarlas alegremente y hala, si te he visto no me acuerdo (algo así como el test de usabilidad aquel que hice yo). Pero al final no dije nada, porque no voy a reivindicar más causas que las estrictamente necesarias. Por lo menos de momento. Más adelante, ya se verá.

Al final de la reunión que tuve con él, preguntó, como siempre, el famoso "are you happy?" ("¿eres feliz? ¿estás contento?"), y aproveché para preguntarle si se daba cuenta de que me debía dinero. Juraría que la mirada que me dirigió fue de cautela, como pensando que le iba a soltar alguna frescura, como exigirle horas extras, dinero por algo que él no esperaba, o qué sé yo.

—¿Cuánto? —preguntó directamente.
—Lo de cuidar a los niños —contesté yo.
Se quedó a cuadros. Lo había olvidado por completo y así me lo hizo saber.
—¡No vuelvo a hacer de canguro nunca más! —dije con tono de broma. Pero no estoy yo tan segura de que sea una broma lo que dije... :P Y si lo vuelvo a hacer, le pediré con todo mi descaro que me pague por adelantado.

Él sonrió y reiteró que no se acordaba.

—No deberías olvidar esas cosas —le dije con una mirada de advertencia—. Yo estaba esperando, pero... —sonreí.
—¿Cuántas veces cuidaste a mis hijos? —preguntó. ¡¡¡¡¿¿???!!!
—Una... bueno, cinco... jajaja. No, no una —bromeé.
—¿Y cuánto te debo?
—Me habías dicho que 25 libras, y eran cuatro horas, contando media hora de ir hasta tu casa, y media hora de volver. Pero al final fueron dos, porque tu mujer vino muy pronto, así que la mitad, 12.

Inmediatamente se puso a revisar sus bolsillos, contó billetes y puso veinte libras encima de la mesa.

—Eso es mucho —dije.
—Está bien —contestó.

Le di las gracias y dimos la reunión por terminada.

El lunes llega la sustituta de Amina. Al final, Philippa y Dick le pidieron a Amina que le enseñara lo necesario para sustituirla, así que Amina se quedará hasta el jueves que viene, pese a que no tiene ninguna gana. A menudo ve lo que hago yo y dice que eso sí que es guay, que así ella también disfrutaría del trabajo. Yo le dije que aún está a tiempo de aprender. Además, tiene buen ojo. Estos días estoy haciendo una animación en Flash y, aunque mi calidad no es buena, no está quedando del todo mal, y cuando le digo a Amina que le eche un ojo siempre me ayuda y me dice alguna cosa que quedaría mejor así o asá. Y siempre tiene razón. También las correcciones de Dick son muy certeras. Así es como se aprende. Voy a echar mucho de menos a Amina, últimamente ya bromeamos mucho y a ratos nos tiramos por los suelos de la risa. Ahora me está enseñando a utilizar diferentes sonidos para la be y la uve. Le hace mucha gracia que diga "/bídeo/" en vez de "/vídeo/", o "/Bicky/" en vez de "/Vicky/". A finales de mes se va a Paquistán y ya le he dicho que haga muchas fotos, que quiero saber cómo es, y que ya quedaremos para que me las enseñe. También me dijo que me va a traer alguna cosilla de allí, algo "muy étnico". A ver con qué me sorprende. :)

Y bueno, en cuanto a Eddy, ya se fue también. Queda Bernie, y supongo que pronto llegarán nuevos sustitutos. De hecho, hay una chica que quiere ser editora de vídeo que llama muchas veces para que la cojan para aprender, sin cobrar. Y Dick ya ha entrevistado a otro chico para que sustituya a Axel, también sin cobrar. Por lo visto lo ha enviado un amigo de Dick. Así son las cosas en PUK. El jueves, Bernie estuvo comentando que ya estaba cansado de trabajar sin cobrar. Él quiere quedarse, le gusta PUK. Pero dice que ya empieza a ser demasiado tiempo sin cobrar. No sé si se lo dirá a Dick, y si lo hace no sé qué reacción tendrá este, porque lo cierto es que Bernie tiene muy poco espíritu, el hombre. Ayer estuvimos todos riéndonos de él (pobre hombre), porque Dick le había dicho que pintara un rectángulo que había quedado sin pintar en el estudio, que estaba recién pintado. Y va Bernie y lo pinta todo de nuevo menos el rectangulito.

—Pero, ¿le explicaste bien lo del rectángulo?
—¡Que sí! —aseguraba Dick—, que me puse justo en el sitio y le dije: "¡esto, esto!".

Y todos por los suelos de la risa. Además, hace poco, a Bernie le tocó ir a PUK en sábado porque unos habían alquilado el estudio, así que había que ir a abrir y esas cosas. Se presentó dos horas tarde, con el consiguiente cabreo de los clientes. Además, estos se quejaron de que el estudio estaba congelado, y claro, Bernie no sabe poner la calefacción (yo tampoco) ni tuvo el espíritu de llevarles todos los radiadores que hay en la oficina (que yo eso lo habría hecho). Y a última hora, cuando ya se iban los clientes, estuvieron esperando a que apareciera Bernie para pagar, pero Bernie no apareció porque se había metido en la sala de edición y estaría durmiendo o algo. Así que los clientes se fueron sin pagar, después de esperar media hora.

La verdad es que a veces hay anécdotas divertidas. Hace poco fui al Pat's Café por primera vez a buscar la comida. Me tocó llevar el cheque con el dinero del mes. Caroline ya llevaba días esperando por él, y siempre que Amina llamaba para hacer el pedido, le preguntaba. Así que fui allá con el cheque en el bolsillo. Caroline es la única dependienta. Es polaca, y físicamente es gordita, con el pelo negro, corto, y unos ojos muy azules que meten miedo bajo aquellas cejas negras. Le dije que venía de PUK y que era Marta (estoy segura de que me miró pensando que yo era la de las Coca-colas), y me puse a esperar pacientemente a que terminara de preparar las cosas para después proceder a pagarle. Pues va la tía y delante de mí, coge el teléfono, marca y yo pensando: "ya verás, ¿a que es capaz?".

—¡Hola! ¡Soy yo! —saludó por teléfono con una sonrisa más falsa que yo qué sé.

Y yo pensando: "¡¡Va a ser capaz!!".

—¿Qué hay de mi cheque?

Fue capaz. Flipando, lo saqué del bolsillo y lo agité en el aire.

—¿Este? —ni caso me hizo—. ¡¡¡¿¿¿Este???!!!! —levanté la voz.

Entre lo que le debía de estar diciendo Amina (que luego me contó que se había quedado a cuadros, pensando que yo aún no había llegado al bar, o que me había ido sin darle el cheque...), y mis gritos, al final le dio por mirar para mí y vio el cheque. De inmediato se disculpó con Amina, diciéndole que ni siquiera se le había ocurrido preguntarme (¡¡¿¿??!!), y luego me dijo a mí lo mismo, riendo nerviosa, y creo que mi mirada reflejaba que mi opinión de ella no es todo lo buena que debería... Además de que hice un gesto de evidente pasmo ante su actitud.

En fin, sólo me queda deciros que ya tengo vuelo para ir a visitar la tierrina en Navidad, y que espero veros por allí a muchos de vosotros (si es que aún me leéis, porque seguro que la mayoría ya estáis hartos de tanta palabrería). :D El vuelo es el día de Nochebuena. El día 21 tenemos cena de PUK en un restaurante cercano, y luego Dick quiere ir a un bar, y luego a un club y qué sé yo adónde más. No tengo ninguna gana, pero habrá que hacer un poder.

¡Besos a todos!

miércoles, 7 de noviembre de 2007

Turismo en familia (II)

El domingo madrugamos de nuevo y nos fuimos directos a Stonehenge. El día se veía muy despejado en Walthamstow, pero a medida que nos fuimos alejando observamos que había mucha niebla y, por desgracia, ello nos impidió disfrutar del paisaje como nos habría gustado. El GPS nos llevó por el centro de la ciudad hasta salir por el oeste, así que hicimos ruta turística por Londres con la gran suerte de que apenas encontramos tráfico. Mi hermano no estaba muy contento, porque era el que conducía y el que sufría el estrés de la ciudad, pero a mí no me importó pasearme por los distintos barrios para irlos conociendo.

En Stonehenge hacía un frío que pelaba, pero aun así disfrutamos la visita. Yo pensé que me iba a aburrir más, porque al fin y al cabo no son más que unas cuantas piedras allí puestas que no tienen gran cosa que ver. Pero nos pusimos a elaborar hipótesis a cual más disparatada para intentar explicar cómo habían llegado allí aquellas piedras, y llegamos a la conclusión de que los extraterrestres deben de medir cincuenta y ocho metros de altura. No me preguntéis cómo llegamos a eso, pero llegamos... jajaja. Os pongo un par de fotos. La primera Stonehenge, y la segunda Stonehenge en miniatura en el escaparate de una tienda de souvenirs, en su versión original y en su estado actual.





Después de Stonehenge pusimos rumbo a la mansión de Longleat (Longleat House). La niebla seguía acechándonos, pero la belleza de la zona habría podido apreciarse incluso aunque sólo pudiésemos alcanzar a ver un par de metros más allá del vehículo.


Longleat House es espectacular. Desde el momento en el que atraviesas la entrada de los jardines, tienes que recorrer aún algún que otro kilómetro hasta divisar la casa. Para ello, sigues una carretera sinuosa que transcurre entre multitud de árboles de todos los colores y aspectos imaginables. Aquí tenéis una muestra de los terrenos de la mansión:


Y, por supuesto, la mansión. Tenía algunos andamios, porque la estaban limpiando o reparando. Perdonad la calidad de la foto, está sacada desde el coche de cualquier manera. A ver si mi tío me pasa alguna de las suyas un día de estos.


La tenéis aquí sin andamio: :D
http://pt.wikipedia.org/wiki/Imagem:Longleat_house.jpg

En los terrenos más próximos a la mansión había varios establecimientos, ya fuera de comidas o de regalos o souvenirs. Había mucha gente por allí, e imaginamos que muchos de ellos eran vecinos de la zona que venían a pasar el día a los jardines. La verdad es que pudiendo disfrutar de semejante lujo, no es de extrañar que se acerquen por allí. Hay que pagar algo para entrar, pero no es mucho.

Cuando llegamos, nos dimos cuenta de que nos habíamos olvidado de comprar el pan, así que dimos una vuelta por las tiendas a ver si alguna vendía pan. Tras preguntar en varias, acabamos dentro de un restaurante-buffete, en el que pedimos varias baguettes y, además, nos deleitamos con un delicioso bocata de salchichas, muy rico. Eso sí, carísimo. Casi mejor no acordarse... y eso que a mí me invitaron (si es que no me canso de dar las gracias...).

Lo siguiente que hicimos fue entrar en la mansión. Mi tío y mi hermano, con la tarjeta Heritage Pass, pasaron gratis (es un decir, porque la Heritage no es barata que se diga), y yo me disponía a pagar cuando el tipo de la entrada me hizo señas para que pasara y mira por dónde me ahorré un dinerín (o se lo ahorraron, más bien... cof cof) muy guapo.

Dentro de la mansión no se podían hacer fotos, así que no tengo nada que enseñaros. Compramos un librito en inglés con la intención de que yo lo fuera traduciendo, pero había mucho vocabulario que desconocía y, además, me llevaba bastante tiempo leerlo para después traducirlo, y no era cosa de pasarse allí horas y horas. Traduje algunas cosillas, pero de lo que más hablaba era de los artistas y diseñadores que habían dejado la mansión tal como está, y todo eso me lo saltaba.

La mansión era impresionante. Salas enormes, techos altísimos, un lujo increíble por todas partes, muebles importados de todos los países imaginables... En dos o tres de las salas, los guardas, muy amables, nos explicaron en inglés algunas cosillas y yo trataba de ir traduciendo lo que entendía, que era más de lo que esperaba. Así, nos explicaron, por ejemplo, que la huida de los franceses hacia Inglaterra durante la revolución había proporcionado a muchos ingleses buenas oportunidades para comprar muebles lujosos a buen precio, pues los franceses huían con ellos y los vendían para poder comer. Lo mismo los alemanes, y algunos más dijeron. Había objetos de todas las épocas de los últimos siglos, y el conjunto era de una belleza asombrosa.

Gracias al librito supimos de la existencia del fantasma de la biblioteca. No nos honró con su presencia, por desgracia, pero se dice que una figura de un "gentleman" vestido de negro suele pasearse por la llamada biblioteca roja (Red Library), y parece que no se sabe muy bien quién es. También hay otro fantasma, en esa ocasión una mujer (la esposa del primer marqués), que supuestamente se pasea por la casa buscando a su amante, o algo así. Tendré que leerlo otra vez para enterarme bien. A esta tampoco la encontramos. :D Por cierto, también en Hever Castle había supuestos fantasmas, pero eso lo averigüé el lunes. Es una lástima, siempre es divertido dar un toque esotérico a los castillos en el momento en que se los visita.

La mansión no tiene desperdicio. Pero una de las mejores cosas era la tienda de souvenirs. Curioso, ¿no? Estaba en el camino de salida, en la parte baja de la mansión. Cuando llegamos, yo la atravesé rápidamente para irnos, porque suelo pasar mucho de las tiendas de souvenirs, y ni siquiera me fijé mucho en lo que había a mi alrededor. No así mi hermano y mi tío, que descubrieron que aquella tienda de souvenirs no era una tienda de souvenirs ordinaria: ¡era la antigua cocina! Había multitud de instrumentos usados, antiquísimos, gastados, pudimos ver la antigua cocina de carbón, los utensilios... Incluso los souvenirs, como tazas y cacharros, emulaban otros tiempos y estaban situados allí donde debieron de haber estado hace muchos años. En el medio de la cocina, de considerables dimensiones, había una mesa enorme muy antigua, que en su día debió de servir para que los cocineros fueran poniendo las bandejas, cacerolas y demás cuando la comida estaba lista para servirse, o para preparar los ingredientes, o para dejar la cesta de la compra... jajaja.

Muy cerca de la cocina estaba el cuarto donde se preparaba el pan, y a su lado estaban la habitación del cocinero y la "nevera", que era un cuartito muy fresco en el que se guardaba la carne (por ejemplo, las aves recién cazadas), y que podía ser vigilado por el cocinero a través de una pequeña ventana situada en el cuarto de este.

Del interior de la mansión se podría hablar durante horas, pero de nuevo no quiero cansaros, así que, si queréis más información, sin duda la encontraréis por la red.

Al salir al exterior, nos dirigimos directamente al laberinto. Pablo nos había dicho que era uno de los más grandes que existen. Había que pagar 3 libras para entrar, y estuvimos a punto de intentar colarnos de nuevo para evitar pagar, pero la cosa estaba difícil porque daba la sensación de que la tipa de la taquilla nos vigilaba, así que al final optamos por pagar y entramos.

Fue divertidísimo. El laberinto estaba hecho a base de altos setos bien recortados, creando sinuosos caminos de la anchura (y altura) de una persona. Por lo visto, en total supone varios kilómetros de recorrido, si es que se hace entero. En las intersecciones había una placa que decía: "levanta la tapa si te has perdido". Y si la levantabas, veías una flecha indicándote por dónde ir a la salida. Había una torre central, que se supone que era el objetivo a alcanzar, y había también varias escaleras diseminadas por todo el laberinto desde las cuales podías observar más o menos dónde te encontrabas respecto a tu objetivo. Si querías. Porque algunos, como Pablo, preferían no mirar absolutamente nada y aventurarse completamente al azar. Yo, por ejemplo, tendía a mirar hacia dónde estaba la torre o lo que fuera, aunque según bajaba al laberinto y daba el primer giro, me desorientaba y continuaba completamente al azar, eligiendo caminos alegremente a ver adónde me llevaban. Supongo que había personas que utilizaban la altura que proporcionaban las escaleras para memorizar los caminos, pero eso no es divertido. :)



Nuestro primer objetivo fue alcanzar la torre central. Para que fuera más divertido, nos separamos y fuimos cada uno por nuestra cuenta. Yo tardé siglos. A veces pasaba cerca de la torre y luego el camino me llevaba a casa Dios, alejándome, y no era quién a llegar. Hasta vi a Pablo allí encaramado en la torre cuando yo estaba perdida en el laberinto. Tardé un montón, pero al fin llegué. Luego, buscamos un objetivo desde la torre, que resultó ser un arbusto rojo que había en el centro de un remolino del laberinto, y salimos los tres por separado en su busca. Esta vez, llegué yo la primera y Pablo tardó sólo unos minutos más, pero Kiko no aparecía y le oímos pegar voces desde las cercanías, porque no era quién a encontrar el camino... jajaja. Como no aparecía, salimos Pablo y yo por separado a buscarle. Cuando lo encontró Pablo, salieron para buscarme a mí, y luego cuando Kiko me encontró fuimos, esta vez juntos, a encontrar a Pablo. Así estuvimos jugando durante hora y media, caminando casi sin parar, hasta que al final decidimos que ya era suficiente y optamos por salir. Lo pasamos genial.

Al salir de Longleat ya casi era de noche, y cuando llegamos a Lacock, un pueblo medieval que era nuestro siguiente destino, ya era noche cerrada. Y el pueblo era tan pequeño y estaba tan poco iluminado que no vimos gran cosa. Además, hacía un frío de muerte. Así que salimos del coche, recorrimos dos calles (eso sí, casas muy guapas, de esas con entramado de madera y piedra), hicimos alguna foto y nos fuimos.

El siguiente, Bibury, fue aún peor. A Pablo le sonaba que había visto una foto de una calle con una hilera de casas medievales, pero yo pregunté a una chica que vimos por allí y nos dijo, riendo, que ella no sabía, que allí no había nada... jajaja. Lo que sí vimos fue un par de fuegos artificiales y un fuego. Como os decía el lunes, pensamos que se estaba quemando algo... Pero sin duda era la hoguera por Guy Fawkes. Caminamos apenas unos metros por los alrededores, pero como hacía un frío terrible (3 grados) nos fuimos enseguida al coche y pusimos rumbo a Windsor.

En Windsor, de nuevo, la oscuridad me impidió apreciar el castillo de la reina como hubiera sido mi deseo. Las calles estabas casi desiertas, aunque algún alma se movía aquí y allá. El castillo tenía algunas luces encendidas, cosa que le daba un encanto especial. Y me pareció precioso, así como las calles que lo rodean. Cenamos allí unos bocatas, muy cerca del castillo, resguardados del frío tras una casa que parecía una iglesia o algo similar. Tampoco tardamos mucho en irnos, porque estábamos cansados y la noche no es el mejor momento para apreciar Windsor. Algún día volveré durante el día y os pondré alguna foto.

Y bueno, este fue mi fin de semana, más o menos. Hubo más cosas, como que por fin probé (durante apenas unos metros, en el parking de Hever Castle) el coche con el volante a la derecha, con la palanca de cambios yendo para donde le daba la gana porque mi mano izquierda no controla muy bien las direcciones... o como que toqué el "Cumpleaños Feliz" en una iglesia desierta (también junto a Hever Castle), haciendo uso del piano que tenían cerca del altar. Por cierto que en dicha iglesia está enterrado, por lo visto, el padre de Ana Bolena, según reza en la inscripción:


"La iglesia fue construida hace unos 750 años para reemplazar una iglesia normanda previa (o algo así). Este ha sido por tanto un lugar de oración durante al menos 850 años. En la iglesia está la tumba de Sir Thomas Bullen, el padre de Anne Bullen (Ana Bolena) y abuelo de la reina Elizabeth I)".

Esta inscripción la vi al salir, le hice la foto y la leí en casa, así que cuando estuvimos en la iglesia ni siquiera sabíamos que le estábamos tocando el "Cumpleaños Feliz" a Sir Thomas.

Bueno, y ahora sí, doy por terminado el relato del fin de semana, esperando no haberos aburrido y que hayáis disfrutado y, sobre todo, que os hayan entrado deseos de visitar estas tierras inglesas que tienen mucho, pero que mucho que mostrarnos a todos.

¡Besotes!

lunes, 5 de noviembre de 2007

Turismo en familia (I)

Levantarme el sábado a las siete de la mañana no fue tan duro como me temía. El parque, a esa hora tan temprana, con el sol asomando entre los árboles, está si cabe más bonito que de costumbre. Lo atravesé para llegar al lugar en el que había quedado con Pablo y Kiko, y luego les llevé unos minutitos dentro del parque para que pudieran apreciar su belleza. La pena es que no vieron a las ardillitas. Por cierto, esta misma mañana, lunes, conseguí por fin que una de ellas se acercara a comer de mi mano. Cogía lo que le ofrecía, y se alejaba un metro para comerlo tranquilamente, sentadita sobre sus cuartos traseros y usando las manos para sostener la comida. Se alejaba cuando pasaba alguien más, pero luego volvía, y cuando se subió a un árbol huyendo de otra persona, permitió que me acercara y le ofreciera comida en la rama. Luego, una señora y una chica joven con un bebé de un año o así se detuvieron a mi lado y la chica sacó al bebé de la silla para que viera a la ardillita. Con tanto movimiento, esta se alejó un poco y como no se atrevía a volver, le dejé algo de comida en la rama y me fui. Quizá se atreviese a ir a por ella delante de esas personas, pero no me quedé a esperar.

El primer sitio al que fuimos el sábado fue a Bodiam Castle. Es un castillo muy bonito, aunque según lo vi me pareció muy pequeño (para ser un castillo, claro). La zona en la que está situado es una preciosidad, todo vegetación y los colores del otoño por doquier. De postal. No llegamos a entrar, pero quién sabe: tal vez algún día lo haga.

De nuevo con nuestro Kia Cee´d, Pablo al volante, pusimos rumbo a Hever Castle. Tengo que decir que fuimos muy afortunados: no sólo tuvimos un tiempo excelente (aunque por la noche bajaba mucho la temperatura), sino que no pillamos ni una sola caravana. Curiosamente, todas estaban del lado contrario al que íbamos. Ayer vimos una en la autopista que se extendía a lo largo de un montón de kilómetros. Me daban pena las personas que conducían aquellos coches, completamente parados en una autopista de tres carriles. No lo quiero ni pensar.

En cuanto a las carreteras, son estupendas. En general está todo muy bien señalizado, el asfalto está en buen estado y los dispositivos reflectantes que separan los carriles son excepcionales guías nocturnas. Las autopistas están bien, pero las carreteras en pleno campo le encantan a mi hermano, y según íbamos avanzando iba diciendo continuamente: “qué carretera más guay”, “mira qué colores”, “qué pasada”, “qué guapo todo”, y nos tenía entretenidos con tanta admiración por lo que le rodeaba.

También en este punto tengo que hablar del GPS de Kiko: impresionante. Lo indicaba todo con una exactitud pasmosa y con suficiente antelación para realizar cualquier maniobra. Si te equivocabas de camino o no le hacías caso por cualquier circunstancia, enseguida buscaba una ruta partiendo de la nueva posición, y el tiempo que empleaba para ello era de uno o dos segundos como mucho. Cuando de pronto uno de nosotros decía: “¿por qué no habla la chica?”, casi cundía el pánico, pensando que quizá mi tío había desactivado la voz de alguna manera y nos estábamos saliendo de la ruta planeada (es que mi tío es un poco desastre… jajaja). La pregunta de por qué no hablaba la chica llegó a ser popular durante todo el viaje, porque a veces había que seguir recto durante mucho rato y la chica, en esos casos, no hablaba, así que a veces nos mosqueábamos un poco. :D

Hever Castle es un castillo pequeño, también. Según lo vi, yo pensé que eso no podía ser el castillo, debía de ser el edificio de los empleados o algo… Los aledaños eran preciosos, y reflejaban el gusto caprichoso y extravagante de los dueños del castillo. Vimos, por ejemplo, las piezas de un ajedrez creado con setos, y unos jardines italianos en los que había, por lo visto, algún resto de Pompeya. No llegamos a verlos de cerca, porque se nos hacía tarde, pero desde lejos parecían preciosos.

El interior del castillo es impresionante. Las salas son en su mayoría pequeñas. Vale, es cierto que casi todas son dos veces el tamaño del salón de la casa de cualquiera, pero no eran las típicas salas inmensas que a veces se ven en los castillos. Todas tenían un tamaño, digamos, razonable. El castillo perteneció en su día a Enrique VIII durante el período en el que estuvo casado con Ana Bolena. Era algo así como la casita de campo a la que iban de vez en cuando. Los muebles, todos (o casi todos) de aquella época, estaban exquisitamente tallados y uno no podía evitar quedarse embobado mirándolos. Tendríais que ver el cabecero de la cama de Ana Bolena. En realidad, todo estaba recargado hasta la extravagancia, pero el trabajo artesanal escondido tras cada uno de los objetos debe haber sido brutal.

Los últimos dueños del castillo fueron la familia Astor, cuyo patriarca murió en el hundimiento del Titanic en 1912. Había muchas fotos de él y de toda su familia repartidas por algunas estancias. Y es que el castillo estaba dividido en dos áreas: la primera parte estaba dedicada a Enrique VIII y su mujer, y la segunda tenía como protagonista a la familia Astor. Evidentemente, las dos épocas estaban bien diferenciadas, y el tipo de muebles y de objetos era totalmente distinto, acorde a cada período histórico. Como es imposible describirlo todo y como tampoco quiero cansaros más de lo imprescindible, me limitaré a comentar lo que más me llamó la atención de todo. Fueron unas figuras (ignoro de qué material estaban hechas) que representaban, a tamaño natural, una escena de la vida de Enrique VIII y de Ana Bolena. El realismo de las figuras y de su vestuario hacía sencillo para la mente trasladarse a aquella época. En la escena, Enrique VIII, con su mujer Catalina (que no parece muy contenta), mira a Ana Bolena, que ha venido a entretenerlo (ella era muy inteligente y tenía mucha cultura) acompañada por su padre, quien observa al rey preocupado por el interés que este muestra por su hija. Al lado, la madre de Ana Bolena acompaña y organiza a los sirvientes, que se disponen a preparar la comida. Un amigo de Enrique VIII observa también a Ana Bolena (más tarde será ejecutado junto con otros cuatro, acusado de tener relaciones con Ana, y ella será acusada de adulterio y ejecutada a su vez). En el castillo se hallaba la trascripción de la última carta que ella le escribió desde prisión, en la que aseguraba que había sido leal y que no entendía por qué estaba prisionera. Pone los pelos de punta. No recuerdo haber visto la carta original de puño y letra de Ana, ni una copia.

Nuestro siguiente destino fue el Leeds Castle. Pablo sabía que era el día en el que había un espectáculo de fuegos artificiales que sólo ofrecen una vez al año, pero ignorábamos si permitirían la entrada. Cuando llegaban, vimos el cartel de “completo” y nos llevamos una gran decepción. Le fuimos a rogar un poco a la tía de taquilla a ver si nos dejaba entrar. Sabíamos que no podríamos ver el castillo por dentro a aquellas horas, pero al menos queríamos verlo por fuera y, si fuera posible, ver los fuegos artificiales. Pero la tía dijo que lo sentía mucho, que desde hacía dos semanas no quedaban entradas y que ni hablar. Yo creo que Kiko y yo nos dimos por vencidos en el acto, pero Pablo se puso a investigar por los alrededores buscando algún modo de entrar, y entonces dimos con los que se ocupaban de un gran globo aerostático, que enseguida nos dijeron que nos daban un viajecito por las alturas por una módica cantidad. En realidad, de lo único que se trataba era de que, con ayuda de un cable, dejaban que el globo se elevara hasta 100 metros de altura y nos dejaban allí arriba durante diez minutos. Decidimos que subiríamos y bromeando (o sin bromear) empezamos a decir que desde arriba investigaríamos el modo de colarnos en el recinto del castillo sin pasar por el punto en el que dos chicas pedían los tickets. El globo, con algunos pasajeros, descendió al suelo para recogernos a nosotros. Tuvimos que esperar a una cierta distancia a que se apearan, y entonces Pablo lo vio: un tipo salió del globo, se dirigió hacia la valla de un metro de altura que separaba el recinto del globo del recinto del castillo (más allá del punto donde estaban las chicas, aunque no mucho más), la saltó y se fue tan campante hacia el castillo. Así que Pablo, instigador de “malas” acciones, nos aleccionó sobre lo que teníamos que hacer: nada más bajar del globo, nos encaminaríamos sin titubear hacia la valla, la saltaríamos sin mirar hacia ningún lado y caminaríamos hacia el castillo como si nada.



Subir al globo fue divertido, y el paisaje desde allí era impresionante, así como la vista del castillo. Realmente subir no causa ninguna impresión, y bajar menos. Es como ir en ascensor, no notas nada. Así que nos limitamos a disfrutar del paisaje y a sacar fotos. Como nadie nos entendía, también aprovechamos el viajecito para ultimar los detalles del plan: se trató, básicamente, de que mi hermano nos infundió valor para echarle morro al asunto y colarnos. El globo comenzó a descender, y los nervios a aumentar. Me tocó a mí salir la primera de los tres y guié la marcha, directa hacia la valla. Desde detrás, mi hermano me dijo que no caminara tan rápido. Salté la valla en un abrir y cerrar de ojos y de pronto ya estaba dentro del recinto. Mi hermano también, apenas un segundo después. Mi tío se quedó atascado en la valla porque no hacía pie y tardó un poco más… jajjaa. Pero ¡estábamos dentro! Caminamos hacia el castillo con miedo a que alguien saliera corriendo a perseguirnos para echarnos fuera, no acabando de creernos que, por el mismo precio, hubiésemos subido al globo y, además, entrado al recinto del castillo. Pero así fue. Luego ya nos mezclamos con la muchedumbre y fuimos libres. Fue toda una aventura, que me enseñó que a veces hay que ser “un poco travieso” si quieres conseguir algo que no daña a nadie. Porque el recinto del castillo era tan grande que ni siquiera había que apelotonarse para ver los fuegos: la gente se sentaba sobre el césped, y la distancia con el de al lado era fácilmente de dos metros. Así que os aseguro que no estorbamos a nadie.

El castillo es precioso, como todo lo que le rodea. Paseamos por los jardines durante más de una hora hasta que empezaron los fuegos. Tuvimos que preguntar a qué hora eran, esperando que nadie se sorprendiera por semejante pregunta, que claramente nos delataba. Por supuesto, no preguntamos a ningún guarda ni nada parecido, sino que preguntamos a la primera persona “normal” que encontramos. Los fuegos eran a las cinco y media, nos dijo. Claro, aquí a las cinco y media es noche cerrada…

El espectáculo fue muy emocionante, porque no se limitaron a lanzar fuegos y ya, sino que pusieron música bien alta (Star Wars, Piratas del Caribe…) y relataron, intercalada con los fuegos y con la música, una historia para niños que yo traté de ir traduciendo, malamente, para que Pablo y Kiko se enteraran. Más o menos, la cosa iba de que un dragón muy viejo y muy sabio decidió enseñar todo lo que sabía a un discípulo joven y al final el dragón joven era capaz de escupir llamas multicolores (el maestro nunca llegó a conseguirlo) y pudo desterrar al malo de la peli, que era un personaje que todo lo teñía de blanco y negro, o algo así. En honor al dragón, llamado Pip, que llenó el mundo de color, se creó el castillo de Leeds. Ver los fuegos con aquella historia como transfondo y el castillo ante nuestros ojos fue algo muy especial. No tengo ninguna foto adecuada para poneros, pero quizá mi tío me mande alguna y os lo pueda mostrar.

Después de Leeds Castle, y ya camino a casa, visitamos Lenham, un pequeño pueblo con casas medievales. En realidad, nos limitamos a visitar la plaza principal y luego entramos en una taberna-cafetería a tomar algo. Pablo y Kiko tomaron cerveza negra, a la que se la tenían jurada desde que llegaron, mientras que yo me limité a un zumo de naranja. Allí en la misma plaza entramos también a una tienda en la que había un poco de todo. Atendía un señor de entre cincuenta y sesenta años, que estaba en caja. Pablo y Kiko cogieron algunas bebidas y Kiko las puso sobre el mostrador:

—¿Cuánto es eso? —preguntó, como si tal cosa, sin mirar al tío siquiera porque estaba contando monedas.

Yo que estaba al lado sonreí con cara de circunstancias:

—How much is it? —traduje.

Al de la caja le dio la risa tonta mientras hacía la cuenta, y nosotros teníamos un cachondeo terrible con Kiko, que decía que no se había dado cuenta, hasta que de pronto salta el tío en español:

—Tres ochenta.

—¡Hala, jodeivos! —dijo Kiko, y todos por los suelos de la risa, incluido el de la tienda, que hizo gala de un español bastante aceptable e hizo sentir a Kiko como un héroe nacional… jajajaja.

Tras Lenham, visitamos, ya para terminar, el castillo de Rochester. De los que vimos era el más alto, y sus ruinas impresionaban en la oscuridad. Estuvimos en un tris de saltar la verja y colarnos en el recinto, que estaba a oscuras y no parecía haber guardas, pero finalmente decidimos no hacerlo, porque se hacía tarde, Kiko no quería y teníamos cierto temor de que nos vieran los vecinos. La catedral de Rochester, situada justo al lado del castillo, era también muy bonita, y entre los dos hacían de la plaza un lugar único. Habría sido interesante ir de día.

Y bueno, aquí termino la relación de sucesos y visitas del sábado que, como podréis ver, fue pero que muy productivo. Mañana os cuento la del domingo. En general fue un gran fin de semana, de esos que dan ganas de repetir a menudo, aunque no siempre es posible, sobre todo por el dinero que cuesta. Y no a mí precisamente, porque mi hermano y mi tío se portaron tan bien conmigo que al final no sólo no gasté nada, sino que encima salí ganando dinero con todo lo que me dejaron aquí.

Sólo una cosa más. Nos llamó la atención durante todo el fin de semana que había fuegos artificiales por todas partes. No sabíamos a qué se debía, pero ahora lo sé: anticipaban la celebración del día 5 de Noviembre, que conmemora, a nivel nacional, el día en el que Guy Fawkes intentó dinamitar el Parlamento. ¿Os suena? En efecto, V de Vendetta está basado en este personaje. Obviamente, no se celebra que quisiera quemar el Parlamento, sino más bien que fue descubierto y ejecutado, y se encienden hogueras para emular la muerte en la pira, pese a que en realidad el hombre murió torturado, desmembrado y qué sé yo cuántas perrerías más le hicieron. Esto explica por qué vimos un fuego en el pueblo de Bibury, del que hablaré mañana. Creímos que se quemaba algo, pero sin duda se trataba de una hoguera conmemorativa. Hoy es el día grande y por todas partes se ven fuegos artificiales. Muchísimos. En varios sitios distintos dentro de cada localidad. Ahora mismo están lanzándolos dentro del Lloyd Park, y no me quedo corta si digo que llevan dos horas haciéndolo. Sin duda, por eso son también en estas fechas los fuegos del Leeds Castle, pese a que la historia que cuentan no es precisamente la de Guy Fawkes.

Y bueno, añadir, ya cambiando de tema, que hoy tuve reunión con Dick a petición suya, y me preguntó si estaba interesada en el contrato. Le dije que sí, que claro, y por primera vez fui discreta y me callé todo lo que tenía en mente, que era decir básicamente que a la primera oportunidad me iría, si es que consigo un trabajo que me pague Animation Mentor. Pero lo dicho, que me callé porque a estas alturas lo que me conviene es quedarme en PUK. Dick estuvo atento, amable, y me preguntó varias veces si tenía alguna cosa más que pedir, decir, objetar… Hablamos del Pat’s Café y de si cambiarlo o no. Le va a dar un toque a Caroline para ver si cambia el menú. Yo le dije que, mientras cobre, no me importa cocinar en casa, pero de todos modos va a hablar con ella, o eso dijo. También dijo que su primo se dedica a la animación 2D y trabaja en una empresa en el sur de Londres. Va a intentar (o eso dijo) mandarme para allá dos semanas para que aprenda algunas cosas. Y es que me dijo que habrá también que preocuparse del tema de mi formación en animación. Me dijo también que está muy emocionado con la idea de hacer el spot publicitario ese de la empresa alemana (en enero se pondrán en contacto con nosotros, o eso dijeron), porque eso puede aumentar mucho el prestigio de PUK y la calidad de sus trabajos. La empresa podría crecer. Yo creo que también le gustó que yo haya empezado a hacer la versión Flash de la animación que estaba haciendo, porque ve que busco mejorar la calidad del resultado (con Lightwave y con los elementos y equipo con el que cuento queda de pena), y le gustará más cuando vea el resultado, ya veréis. :) Incluso me preguntó si considero que debe adquirir la licencia de Flash. Le respondí que en un par de días verá el resultado de la animación en Flash y que, en función de este, él mismo podrá decidir si merece la pena o no. Sinceramente, yo creo que sí la merece, pero si aún no tengo resultados no puedo decirle eso, claro.

Lo que veo es que me respeta y me tiene en cuenta. Y que me quiere contratar, y que espera que esté allí para ayudarle a realizar el corto que tiene en mente empezar en diciembre, y para el que está buscando un director que le dé nuevas ideas y creo que también un artista de storyboards (o el que lo pone todo en viñetitas tipo cómic para que la historia se entienda antes de empezar la versión definitiva). ¿Tendrá dinero para pagar todo eso? He ahí la cuestión. Porque si lo tiene, y si cumple lo que promete, tal vez sea interesante para mí quedarme en PUK y aprender todo lo que pueda antes de buscarme la vida en empresas más grandes.

De momento, mi futuro parece irse concretando y parece que hay luz al final del túnel. Ya os seguiré contando.

¡Besotes!

sábado, 3 de noviembre de 2007

Los dos reyes magos cargaditos de regalos :-)

Mi tío y mi hermano han llegado hoy a Londres a hacerme una visita y llevarme a visitar lugares chulis en los alrededores. ¡Qué alegría verlos después de dos meses y medio! Luego me extiendo más, pero ahora voy a retroceder un poquito porque hace unos días que no escribo.

Esta semana Dick no ha estado en PUK, ha estado en España, entre Barcelona y Málaga. Y en PUK ha habido estampida: Amina, que ya había hablado con él el viernes pasado para decirle que dejaba PUK, se va este próximo jueves; Axel, que estaba sin cobrar, encontró otra productora en la que le pagan una módica cantidad y que está delante de su casa, así que el miércoles nos dejó, asegurando que no iba a echar de menos PUK en absoluto; Eddy, que está a tiempo parcial, lleva tiempo buscando jornada completa en otros sitios y por fin ha recibido varias ofertas y se quiere ir el miércoles... Conclusión: yo que me quería ir la primera, resulta que soy la única que queda junto con Allan, Sura y Bernie, y bueno, la chica que tendrá que sustituir a Amina. Yo si fuera Dick me preguntaría qué anda mal en la empresa para que todo el mundo se quiera ir. Digo. En cuanto a mí, en esa empresa en la que querían un español al final cogieron a otro, así que lo que me queda es seguir buscando y procurar que mi inglés mejore para tener más posibilidades. Mientras tanto, si el contrato que Dick me ofreció se hace realidad, pues lo aceptaré, claro.

Ayer fue mi cumpleaños y tengo que decir que gracias a vuestros mensajes, vuestras felicitaciones y vuestros regalos me sentí muy arropada y que realmente fue un feliz cumpleaños. A mi madre, a Ramón, a Auro, a Emilio, a Carmen, a Marigel, a mi prima Raquel, a Ruth... a todos, gracias. La celebración la postergué hasta hoy, que era cuando venían los parientes. Pero ayer fue un día muy especial, igualmente. En PUK no comenté gran cosa. A la hora de comer, cuando estábamos charlando Amina, Sura y yo en la oficina, sí que les dije que era mi cumpleaños, y me felicitaron y me preguntaron que por qué no lo había dicho antes. Pero nadie más se enteró allí. En casa, Pauline también tuvo el detalle de regalarme un precioso ramo de flores, con jarroncito y todo.

Y hoy fue un día muy poco productivo en PUK, porque como me iba a ir pronto no me concentré nada y no di golpe, básicamente. Como Dick no estaba, me despedí de Amina y me fui a la estación... donde me encontré con Dick, que venía maleta en ristre... jajjaa. Le dije que nada, que me iba al aeropuerto, que venía la parentela y había decidido tomarme la tarde libre. No sé si le pareció bien o mal, no cambió mucho de expresión. Nos despedimos y me fui.

El viaje a Stansted duró una hora más o menos, y me planté en el aeropuerto a eso de las tres y media, hora inglesa. A las cuatro y seis minutos aterrizó el avión, y a las cinco menos veinticinco salieron mi hermano y mi tío por la puerta de Llegadas Internacionales. Habían tenido un vuelo muy tranquilo, aunque Pablo, mi hermano, se reía de mi tío, Kiko, porque, por lo visto, cada vez tiene más miedo de subir a un avión. :D Lo primero que hicimos fue ir a buscar el coche. Más mal que bien, pero lo suficiente, me entendí yo con la de la agencia y al final teníamos un flamante Kia Cee'd nuevísimo para nosotros solitos. Pablo se puso al volante, porque Kiko y yo todavía no llevamos bien eso de ir por la izquierda. Al principio, Pablo necesitó mucha concentración y nos dijo que ni le habláramos, pero al cabo de un ratito ya le fue cogiendo el tranquillo y llegamos muy bien a Walthamstow. Al llegar, nos equivocamos en una glorieta y volvimos por error a la autopista, pero fue un error muy fácil de subsanar y diez minutos después ya estábamos junto a mi casa.

Pauline no estaba en casa, así que no la pudieron conocer. Entraron con sus dos maletones de 20 kilos cada uno y se pusieron a vaciar lo que era para mí. Madredelamorhermoso... jajjaa. ¡Tenían allí dentro un supermercado entero! Las maletas les quedaron vacías cuando lo sacaron todo, y mi cama parecía un expositor del Alimerka (supermercado asturiano, para quien no lo conozca). Si es que tengo una familia que no me la merezco. Había allí de todo: carne, montones de chorizo y de chorizos, un montón de queso, latas de todo, aceite de oliva, gula, chocolates, turrones, cereales... De tó. Hasta Pringles... jajjaa. Gracias de nuevo a mi madre, a mi tía (vaya par de dos, si es por ellas engordo diez kilos en dos semanas... jajaja), a mi prima (creo que suya fue la idea de la Nocilla y las Pringles y alguna importante aportación más... jajaja), a Eva (¡qué rica la tortilla de patata!), y por supuesto a Pablo y a Kiko, que lo trajeron todo y soportaron la tentación de comérselo todo por el camino... jajaja. Y Pablo todavía decía que él me había comprado poco... ¡Cielos! ¡Como si ya no tuviera bastante que agradeceros a todos! Lo dicho, que tengo una familia (y unos amigos) que no los merezco...

Después de dejar mi habitación hecha un Cristo y sus maletas relajaditas y felices, nos fuimos al hotel en el que se alojarían, con la intención de dejar el equipaje y marcharnos por ahí a ver algo. Les tocó el hueco de debajo de la escalera... Pero era un hueco que tampoco estaba tan mal, con tele, baño propio y camas que parecían cómodas y cubiertas con fundas nórdicas. Creo que estarán bien allí. A ver qué cuentan mañana.

Luego nos fuimos en metro a ver el centro de Londres: Charing Cross, Covent Garden, La Torre de Londres... Lógicamente, era de noche y estaba todo cerrado, pero había mucho ambiente por las calles y tengo que decir que, de noche, Londres es impresionante. Yo aún no lo había visto iluminado y es una preciosidad. No me extenderé en contaros la visita porque es tardísimo y mañana hay que madrugar para ir a visitar nosecuántos castillos. No volvimos tarde, porque a Pablo le dolía algo la cabeza (el estrés de organizarlo todo y el cansancio del viaje, unidos a la falta de sueño y al suplicio inicial que supone conducir por la izquierda), así que a las once y media de la noche ya estaban ellos en Black Horse y yo en Walthamstow.

Y mañana he quedado con ellos a las siete y media... así que os dejo ya con la promesa de que os seguiré contando las novedades.

¡Muchos besos a todos! ¡Y muchas gracias a todos, también!