domingo, 11 de mayo de 2008

Unos mejor... y otros peor

Tenemos un tiempo precioso estos días. La temperatura es veraniega, brilla el sol, los pajaritos cantan y las palomas entran en cocinas que huelen a quemado. No puedo dejar de sorprenderme por la suerte que tuve al ir a España justo la semana que fui (19-27 abril), porque antes de esa semana hacía un frío que pelaba y cuando volví, cargada la maleta con ropa de verano que no me había traído previamente, empezó a apretar el calor y a despejarse el cielo de nubes que ya creía yo que estaban ahí pegadas con Súper Glue.

Da gusto levantarse por las mañanas para ir a trabajar y ver que hace un día precioso. Si fuese siempre así no creo que lo disfrutase tanto, y es que no creo que haya cosa que haga sentirse mejor que un sol radiante tras cuatro días de lluvia. Así que estos días me levanto de muy buen humor y voy a PUK y saludo a todos con una gran sonrisa y un "¡qué día tan precioso!" que normalmente es correspondido con poco entusiasmo: Keira está harta, Allan está estresado, Dick no está casi nunca y Bernie nunca pone entusiasmo en nada. Así que sólo quedo yo, que me paso el día escuchando las penas de Keira o intentando buscarles el punto cómico para reírnos un rato. También nos reímos a menudo debido a mi inglés, que no mejora gran cosa: sigo sin entender nada en cuanto me hablan un poco rápido, mezclo vocabulario de la manera más lamentable, y me cuesta un triunfo construir frases largas o contar una anécdota completa de forma comprensible. A veces pienso que debería ir a clases, pero lo descarto en cuanto considero la cantidad de dinero y tiempo que consumiría. Y me digo: "valdrá con ver la tele y leer". Y en ello estoy. En general todo el mundo me dice que mi inglés es muy bueno, pero claro, luego le estoy contando a Keira no sé qué sobre los riñones y en vez de "riñones" los llamo "lazos del pelo", y ya os podéis imaginar la cara de póker de mi compañera.

Keira no deja de sorprenderme, porque con sólo 22 añitos que tiene se comporta con una madurez admirable. Tiene las ideas claras y la valentía necesaria para defenderlas, lo cual no es lo más habitual en personas tan jóvenes. O en personas, a secas. El otro día habló con Dick y le expuso claramente las razones por las que no está contenta en PUK, las cuales, dicho sea de paso, son más o menos las mismas por las que primero Sophia, luego Amina y luego Debbie no estaban contentas tampoco y acabaron marchándose: que Dick es un desastre y las culpa a ellas cuando las cosas no salen como él quiere, que las frustra con continuas peticiones imposibles de realizar, o que considera que deberían saber ciertas cosas por obra y gracia del Espíritu Santo. Al final, la responsabilidad que recae sobre ellas es importante, debido principalmente a la propia incompetencia de Dick, que si sabe donde tiene la cabeza es porque es difícil despegarla del cuerpo.

Si una virtud hay que reconocerle a Dick es que, al menos, trata de escuchar y de complacer. Cuando Keira me contó su conversación con él, me di cuenta de que él intentaba aplicar con ella cosas que en su día Debbie solicitó, como no limitarse a coger el teléfono, sino tomar parte además en labores creativas y de marketing. Sin embargo, la reacción de Keira fue: "como trabajo poco, quiere todavía que haga más cosas". Le expliqué que él se lo ofrecía porque Debbie, en su día, así lo había solicitado. La diferencia entre Debbie y Keira, no obstante, es que Debbie nunca hacía lo que Dick le pedía y por eso siempre estaba ociosa. Dick solía pedirle a Allan que la supervisara un poco, sin demasiado éxito. Según las propias palabras de Dick, Debbie es genial para las relaciones sociales, pero como secretaria/asistenta de producción no cumplía muy bien su labor. Keira, en cambio, hace las cosas según se las pide, y trabaja sin descanso hasta que las consigue. Como Amina, se puede pasar horas al teléfono para conseguir una oferta mejor para alquilar una cámara, por ejemplo, sólo porque Dick dice que quiere pagar menos. Dick siempre quiere pagar menos.

Al explicarle yo esto a Keira, lo entendió y me dijo que a ella lo que realmente le gustaría sería ir a más filmaciones. Hasta el momento ha ido a dos, y lo ha disfrutado mucho más que las ocho horas de la oficina, pese a que suele terminar más cansada. Y sinceramente creo que si se lo dice a Dick, este hará lo posible para complacerla. Supongo que está harto de que se le vaya la gente, y Keira sería una gran pérdida.

La madre de Dick, Philippa, es harina de otro costal. No es complaciente en absoluto y le molesta sobremanera que alguien o algo la contraríe, y tiende a hacer sentir a la gente como si fuesen idiotas. Todavía recuerdo cuando me dijo que había ido al banco dos días atrás para que yo tuviera el dinero puntualmente en mi cuenta, y el retintín que percibí no fue fruto de mi imaginación. Me estaba diciendo, básicamente, que me había hecho un favor. Philippa es así.

De ahí que, cuando Keira le dijo que no estaba satisfecha con la redacción del contrato y que no pensaba firmarlo, Philippa reaccionó muy mal y le empezó a preguntar con tono beligerante qué cosas eran las que no le gustaban. Keira le expuso cosas como "obedecerás a tu superior" y "es posible que tengas que hacer un número RAZONABLE de horas extras SIN remuneración" (mi contrato es igual y yo tampoco lo firmé, obviamente). Cuando Keira le pidió aclaraciones sobre qué quería decir "razonable", Philippa se puso desdeñosa y acabó diciéndole que no pasaba nada, que redactaría un folio entero para explicar qué quería decir "razonable". En cuanto a la palabra "obedecer", dijo casi con desprecio: "¿No te gusta la palabra? Pues nada, chica, no te preocupes que ya buscaremos otra".

Además, es sumamente desconsiderada con los que trabajamos allí. Misteriosamente, yo he recibido este mes cien libras más de lo habitual, cosa que, haciendo cálculos, no me cuadra con el aumento con el que yo contaba. Así que no me extrañaría que el mes que viene me quitaran dinero diciendo que se equivocaron, o algo. Huelga decir que no he recibido ninguna llamada explicándome de dónde viene la cifra, y para qué hablar de mi nómina o, como lo llaman aquí, payslip. Las explicaciones siempre son necesarias, tanto si hay un cambio para bien, como si lo hay para mal, pero Philippa no las da en ninguno de los dos casos.

A Keira le ha pasado lo contrario: empezó a trabajar el 10 de marzo y cobró la parte proporcional a finales de dicho mes. Hasta ahí, bien. El mes de abril lo trabajó entero, y sin embargo cobró la misma cantidad que en marzo. Le dije: "Eso fue fijo que la contable no estaba y Philippa, en su deber de pagarte, pasó de calcular lo que te tocaba y te pagó lo mismo que el mes pasado, sin ninguna explicación". Más tarde, Keira habló con ella y mis poderes de clarividencia demostraron ser precisos. "Es que pensé que era mejor pagarte al menos una parte. La otra te la pagamos el mes que viene. Todo el mundo ahí sabe que lo hacemos así".

Ah... ¿sí? Yo creo más bien que ese fue el subterfugio que se buscó para hacer sentir a Keira insegura. Cosa que no ocurrió, porque le quité yo la idea de la cabeza en un abrir y cerrar de ojos.

En su conversación posterior con Dick, Keira le comentó a este lo que había pasado, él habló con su madre y, cuando volvió aseguró a Keira que cobraría la cantidad restante antes de una semana. ¿Os digo lo que va a pasar? Philippa, que seguramente no sabe calcular la cantidad exacta, le pagará más de la cuenta para asegurarse de que la deja contenta, y el mes que viene deducirá de su sueldo la parte que le hayan pagado de más este mes, obviamente sin ninguna explicación. Como si lo viera.

En cuanto a Allan, pues está contento porque le han subido el sueldo 5000 libras al año, además de prometerle un ínfimo porcentaje de lo que gane la empresa. Así que, dado que por lo demás está contento en PUK, ya no tiene pensado irse. Para él, trabajar en PUK es relajado y flexible, y tiene oportunidad de conocer más cosas sobre el mundo de las producciones, porque va a muchas filmaciones con Dick. Supongo que en otra empresa más grande su trabajo estaría mucho más centrado en la edición, que es lo suyo, y tal vez se le hiciera más aburrido. Sea como sea, se queda, y menos mal, porque si se va Allan Dick se nos muere. Sin Allan, PUK se va a pique en dos días, y no precisamente porque edite vídeo, sino porque sabe más de la empresa que el propio Dick.

Bernie, que lleva más tiempo que yo en PUK y nunca ha cobrado una libra, según Dick "está suponiendo pérdidas para la empresa porque todo lo hace mal". Así que Dick está pensando en decirle que se busque otra empresa que no le pague, o algo así.

Por lo que a mí concierne, pues sigo con mis webs, mis animaciones y mis personajes. La web de la productora para la que Debbie trabaja está casi lista, hoy ultimaré un par de cosas y, después, lo único que tendré que hacer es esperar a que me pasen unos contenidos que aún no tengo y estará lista para ver la luz. Tengo que decir que Debbie carece de todo escrúpulo: como su labor en la productora nueva es conseguir clientes, el otro día llamó a Keira para pedirle los emails de los clientes más importantes de PUK. Keira se los dio, claro. "Dick no estaría muy contento si supiera que le estás robando clientes", le dije a Debbie cuando hablé con ella. "No los robo", contestó, "les ofrezco una alternativa". Del mismo modo, nos pregunta a veces sobre las estadísticas de nuestras webs, para comparar/competir. Debbie is different.

Los personajes para la serie van poco a poco: he diseñado las caras de todos y el cuerpo de uno, que en estos momentos está siendo modelado en 3D. También he visto el episodio piloto, que en realidad es un storyboard animado bastante cutre, y le he dicho a Troy que la animación es atroz y que no sé si serán capaces de vender la idea con esa calidad tan mala. Pero él confía en que lo conseguirán.

En PUK, recientemente he hecho la peor animación del mundo, una mezcla horrorosa entre 2D y 3D que daba pena y dolor, pero que a Dick le gustaba porque era idea suya. Tengo que decir que no sólo la idea era mala, sino también la factura. Entre Allan y yo intentamos convencerle de cambiar algunas cosas, pero no hubo manera. Sin duda será el cliente quien le haga recapacitar, porque la animación es fea con avaricia.

Ahora estoy con la web de PUK. He empezado con el diseño, y aunque aún no he dado con nada que me convenza, no creo que tarde mucho en hacerlo. Y si tardo, no creo que nadie me meta prisa. La única que parece preocuparse por la web soy yo. Paralelamente, intento aprender más 3D, pero reconozco que estoy descentrada últimamente, tanto en PUK como en casa. Espero poder encontrar el Norte de nuevo cuando entregue la web de la productora.

Por hoy esto ha sido todo... que no ha sido poco.

Besos a todos.

sábado, 10 de mayo de 2008

La paloma

Hace unos momentos, justo cuando iba a empezar a escribir, se ha colado una paloma en la cocina. Para los que ya os estéis llevando las manos a la cabeza, diciendo que las palomas son fuente de todo tipo de enfermedades, os diré que se fue directa a la campana extractora y que no tardé en echarla más que el tiempo suficiente para hacerle un par de fotos y preguntarle qué hacía allí. Empezó a hacer ruiditos, cada vez con un volumen más alto, pero no entendí lo que me decía y, por si acaso estuviera llamando a sus amigas, opté por espantarla. Aquí tenéis a la susodicha, y a la cocina de Sakura, que es una pasada.

Cocina que, dicho sea de paso, hoy huele a quemado que tira para atrás, porque ayer convertí en puro carbón un par de trozos de pescado. La cosa fue que el horno que veis es microondas y horno convencional al mismo tiempo, y lo quise usar como horno convencional para cocinar el pescado. Lo precalenté bien y tal, pero a la hora de establecer el tiempo puse 20 minutos, cambié de idea, cancelé y puse 17. Lo que no sabía yo era que, al cancelar, estaba cancelando el horno convencional y activando el microondas. No os recomiendo poner pescado en el microondas durante 17 minutos. No se podía respirar en la cocina del humo que había. El olor aún persiste.

Puestos a poner fotos, os pongo un par más de la plaza que vemos desde la ventana, un lugar ideal para los niños y los chavales, que siempre andan por ahí a su libre albedrío, sobre todo ahora que ha llegado el buen tiempo. Esta primera foto es de hace un mes. A primeros de abril tuvimos nieve. La única nieve del año aquí en Walthamstow.

Y esto fue hace apenas unos días. El arcoiris se veía tan perfecto que tuve que sacarle una foto, lo pedía a gritos. En realidad hay dos, pero el segundo apenas se distingue.

Ayer fui al centro de Londres a dejar un DVD y una cinta en un hotel situado muy cerquita de Oxford Street, que es la calle de las tiendas por antonomasia. Las tiendas de Oxford Street sólo cierran dos días al año, supongo que porque son La Meca de los turistas capitalistas. Se puede encontrar todo tipo de ropa y todo tipo de precios, al igual que todo tipo de gente. Mi compañera de piso Tatana trabaja allí, en H&M, y da fe de ello. Las tiendas están siempre llenas y no dan abasto, especialmente los fines de semana.

Tatana se ha ido a su país, la República Checa, durante quince días. La echo de menos, porque coincidimos bastante en casa, hablamos mucho y nos llevamos muy bien. Me ha dejado su tele, pero no es lo mismo. :D Lo cierto es que le hacía falta ir a su casa a darse un respiro, porque Londres le empieza a parecer una locura: demasiada gente en todas partes. Está cansada del estrés y del caos, y lo que peor lleva es lo de coger el metro todos los días. Me dice (y sé que es cierto) que soy muy afortunada por poder ir al trabajo caminando y
librarme así del apelotonamiento en el metro en horas punta. Tanto ella como Keira, la nueva secretaria, con la que también hablo mucho y me llevo de maravilla, me cuentan historias de trenes en los que no cabe un alfiler, en los que vas oliendo el aliento o el sudor del de al lado, en los que la gente pelea por hacerse un hueco y en los que cuando alguien estornuda infecta a otros veinte. Y ahora, con el calor, apenas se puede respirar y no hay aire acondicionado. Así que sí, sin duda soy afortunada. Aunque más que suerte fue sentido común, porque no estoy aquí por azar. Vivo en Walthamstow porque quería vivir cerca del trabajo y porque Ruth me dijo que, pese a no ser bonito, no se cuenta entre las zonas más conflictivas de Londres. Así que aquí estoy.

Para no hacer el post muy largo, lo dejo aquí y mañana os hablaré más de PUK y de sus protagonistas. Hay algunas novedades, como que Keira ya se quiere ir y que Allan ya no. Pero esto será mañana.

Besos a todos.


viernes, 18 de abril de 2008

El cuarto de baño japonés

Al final conseguí que Sakura me enviase las fotos del cuarto de baño de su casa japonesa. :D

En esta primera foto, a primera vista no se observa nada inusual. Echadle un ojo.



Sin embargo, hay varias cosas: en primer lugar que los japoneses tienen un pánico terrible a que se acabe el papel en el momento menos oportuno. :D A nadie le gusta, evidentemente, así que no diré nada más a este respecto... jeje. En segundo lugar, que en ese baño no hay bañera, ni ducha, ni nada. Siempre lo tienen separado en un segundo cuarto de baño especial de aseo. Dicho aseo consiste en que abres la puerta, entras, y ya estás en la ducha. El suelo es antideslizante y una vez el agua escapa por el desagüe, seca todo rápidamente porque en japón la calefacción es de estas en las que es el suelo el que emite el calor, incluso en el baño. Una vez que se usa la ducha para quitarse la porquería, si quieres te metes en la bañera (o jacuzzi, que es un poco más caro) y te pones a remojo. No sé si es un caso generalizado, pero a la madre de Sakura le da un asco tremendo meterse en el agua de la bañera sin pasar antes por la ducha; afirma que es estar rodeada de porquería que flota a tu alrededor. Yo le preguntaba, dada la preocupación que tienen por la ecología, que qué pasaba con eso de gastar agua para darse un baño, a lo cual me contestó que el agua de la bañera se reutiliza para lavar la ropa en la lavadora (porque se supone que cuando te metes en la bañera ya estás limpito, claro). La lavadora suele estar situada cerca del baño. Nunca la tienen en la cocina; es poco higiénico.

Seguimos con la foto de arriba y a continuación vemos un montón de instrucciones en la tapa, lo que me recuerda que los japoneses no pueden vivir sin instrucciones, y si pueden son bichos raros, como Sakura. :D Nos contaba que últimamente está en auge en Japón el hecho de compartir piso y que hasta hay un tipo que ha escrito un libro titulado: "Cómo compartir piso", con todas sus normas y con instrucciones sobre lo que se supone que tienes que hacer o no hacer. "¡Es tan japonés!", exclamaba Sakura cuando nos lo contaba. Y nos contaba que algunos amigos japoneses le preguntaban, entre curiosos y asustados, qué hacía cuando se encontraba con una compañera de piso en la cocina. "¿Decirle 'hola'?", proponía ella. Y es que allí son muy tímidos y asustadizos y no les va eso de compartir piso. Sakura decía que, como ahora hay un libro que dice cómo se hace, a lo mejor lo hacen más. :D Pero en general creo que prefieren vivir solos.

Más cosas acerca del cuarto de baño de arriba: el asiento es de plástico, y a los japoneses no les gusta nada eso de que el plástico esté frío en invierno. Así que el asiento tiene su propia mini calefacción y cuando te sientas está súper calentito y confortable. Se acabó eso de saber si alguien se ha sentado un poco antes gracias a la temperatura del asiento. :D

Y por último, el panel de control del invento, que vemos a continuación:



Este es de lo más completito, parece que estás en un avión o en el coche fantástico o algo. Ya ni me acuerdo para qué es cada botón, pero como tienen hasta dibujín, pues haré un esfuerzo: a ver, los de arriba son para tirar de la cadena con más o menos agua. Por cierto, en los baños públicos hay uno más: un botón que hace el ruido de la cadena pero sin gastar agua. De esa forma se aseguran de "tapar" el sonido de la orina al caer y a la vez protegen el medio ambiente. :D

Los otros botones son para el chorrito que te deja como una patena: botoncito para una dirección, botoncito para otra, y botón de presión del chorrito (aumentar o disminuir) y botón de temperatura del agua del susodicho chorrito (ídem). Vamos, que sales de allí reluciente. Sakura dice que no sabe cómo se apaña la gente con el bidé, que eso de trasladarse para asearse que menuda gaita... XD

Y creo que ya. :D

Pues hala, ya os dejo y hasta mañana, que os veré por la tierrina asturiana.

¡Besotes a todos!


jueves, 10 de abril de 2008

Un anuncio de la tele

Hoy quiero contaros un anuncio que vi en la tele hace unos días. Me pareció excelente. Tal vez lo tengan en España también, no lo sé, pero incluso si es así pienso que merece una mención especial por mi parte, porque me dio una buena lección.

El anuncio empieza con dos equipos de cuatro o cinco personas cada uno: el equipo blanco y el equipo negro. Están quietos, cada equipo con un balón blanco, esperando. Aparece un mensaje en pantalla: "¿Eres capaz de contar cuántas veces se pasa el balón el equipo blanco?". La reacción natural (al menos la mía) es intentar el desafío, casi pensando que quién se cree ese para insinuar que no puedo... De pronto, los dos equipos entran en acción y se ponen a pasarse el balón, los blancos a los blancos y los negros a los negros. Los jugadores de ambos equipos se entrecruzan, los balones se entrecruzan, y uno hace lo que puede e intenta contar los pases del equipo blanco. Yo al quinto pase ya estaba perdida. Tras unos segundos, la acción se vuelve a detener, y un nuevo mensaje aparece en pantalla: "El número de pases es 13". Y de pronto, otro más: "Pero, ¿has visto al tipo vestido de oso bailando en medio del grupo?". Se muestra el proceso de rebobinado acelerado, y luego le dan al play y vuelves a ver los pases. Y claro, como ahora sabes que está ahí, pues sí, lo ves: un tío con un disfraz de oso negro haciendo el ganso en medio de los equipos, sin ningún disimulo...

¡¡Ay Dios, cómo puede ser que no lo haya visto!!, pensé yo.

El anuncio me respondió con otro mensaje en pantalla: "Es muy difícil ver lo que no se está buscando".

"CUIDADO CON LOS CICLISTAS".

Una reverencia para el anuncio.

sábado, 5 de abril de 2008

Gente especial

Estas dos semanas las cosas han ido bien en PUK: nos hemos reído un montón, hemos cotilleado lo que hemos querido y más, y hemos disfrutado de un montón de días sin jefes. Mi relación con Keira es muy buena. La pobre ya empieza a estar harta de Dick y de sus cambios de opinión de última hora y de que la trate como si fuera tonta. Yo me limito a decirle que él es así y que lo que tiene que hacer ella es asumirlo, aprender a pasar de él cuando sea necesario, y aprender a imponerse también cuando sea necesario. No digo que sea fácil, pero eso es lo que debería hacerse. :D Por mi parte, yo a estas alturas ya lo trato como a un igual, sin perder de vista que es él quien me dice cuándo tiene que estar listo un trabajo y que yo tengo que cumplir. Desde que le dije, por ejemplo, que ni se le ocurriera poner tazas sucias en el fregadero y no lavarlas, usa siempre la misma para tomar el té y la deja en su escritorio... jejeje. Y el otro día, por ejemplo, le dije: "Has de pagar a la limpiadora, porque si no se va a ir y esta oficina sin limpiadora es terrible. Firma el cheque y ya se lo damos nosotras". Y lo firmó, lo firmó. Hasta yo me sorprendí. Por añadidura, me ha subido un poco el sueldo (me lo había dicho, pero no me lo había creído del todo), y parece que me lo va a volver a subir. No es que sea la bomba, pero es mejor que nada.

Hasta Philippa parece que me trata con más cordialidad y respeto. Y eso que Philippa es una persona muy especial... No es que lo diga yo; lo dice ella misma. El otro día se pasó por PUK y estuvo un rato hablando por teléfono con unas personas que tenían que hacerle no sé qué a su coche, y "estaba muy decepcionada porque ya había llamado dos veces y no había tenido respuesta, lo cual la había hecho sentir muy herida". Porque, que lo sepáis, ella tiene un Mercedes y "el Mercedes es un coche muy especial, así como la gente que lo conduce". Menos mal que no vio mi cara cuando dijo aquello... jajaja. Y menos mal que tampoco la vio cuando, a la hora de pedir la comida al Pat´s, se pidió el "especial" del día, que costaba 3.50 libras, y delante de nuestra cara va y nos suelta: "eso no es dinero". Y nos dice eso cuando Dick sólo nos paga dos libras para comer, y hacemos estragos para pasarnos lo menos posible y poder ahorrar algo. Al menos, en mi caso es así. Qué poca vergüenza, por favor.

El trato más afable de Philippa quizá se deba a que ya soy la segunda más veterana de PUK, sin contar a Sophia, que lleva dos meses en Grecia promocionando una obra de teatro de la que es coordinadora de producción y que, por lo visto, está teniendo mucho éxito. El primer puesto indiscutible es para Allan, que lleva un año y medio en PUK. Y ¡oh, sorpresa!, el otro día me comentó que estaba preparando su showreel (recopilación de trabajos para mostrar a otras empresas). Le pregunté si por fin ya quería irse él también y me contestó que sí, que quería más dinero. En PUK sólo gana 12.000 libras al año, y él afirma que un editor de vídeo en Londres debería estar ganando más de 25.000. Así que empieza la cuenta atrás para él también. Por lo que a mí respecta, tengo muy claro que PUK es mi primer escalón y sigo preparándome para mi ascenso al segundo, pero necesito conseguir más calidad en mis trabajos para poder dar el salto. Necesito trabajar más duro y tener un poco más de paciencia, pero por suerte ahora mi situación en PUK se ha hecho más sostenible y puedo tirar unos pocos meses más.

Paralelamente a mi trabajo en PUK, sigo haciendo los personajes, pero estos se han estancado un poquito debido a la web que he empezado para la otra productora, para la que Debbie trabaja. Al final, le presenté a su jefe nueve diseños: cuatro primero y, tras varias indicaciones, otros cinco más tarde. Debbie me dijo que él se había quedado muy complacido, mucho más de lo que él mismo esperaba (es muy exigente y bastante tiquismiquis en lo que a diseño se refiere), lo cual me hizo sentir muy bien. Le gustó mucho tener tanta variedad donde elegir, y finalmente se decantó por uno de los diseños, combinando pequeñas cosas de otros. Lo que os decía: "me gusta este, pero ponle los botones de este y el fondo de este otro". Pues muy bien, no hay problema. Quiere el grueso de la web listo para antes de mi viaje a España el día 19. Le he dicho que no creo que haya problema, puesto que es bastante sencilla. Quiere también algunas animaciones en Flash, pero le he dicho que eso lo haré después, que lo importante ahora es dejar la web presentable para publicarla cuanto antes y que Google la indexe. Parece que está conforme.

En casa, muy bien. Sakura ya ha vuelto de Japón y nos contó algunas cosas muy curiosas e interesantes sobre el país y sus gentes. Uno de los motivos por los que he postergado el escribir en el blog fue porque esperaba que me entregara unas fotos del cuarto de baño de la casa de sus padres. Pero pasaron los días y nada, así que ya las pondré cuando me las envíe, insistiré un poco más. :) Y es que los cuartos de baño en Japón son la caña. Una de las idiosincrasias de los japoneses es que suelen ser sumamente higiénicos. Eso, sumado a sus avances tecnológicos y su gusto por la comodidad, hace de sus casas verdaderos fenómenos futuristas. Ya os lo contaré en detalle cuando me dé las fotos.

Con Tatana cada día que pasa me llevo mejor. Es menos habladora que Sakura, pero como nuestros horarios son más compatibles, coincidimos más en casa y tenemos largas y amenas conversaciones. Me ha contado muchas cosas de su infancia en la República Checa. Cuando ella era niña, la República Checa aún estaba sometida a un régimen comunista, y Tatana me dice que una cosa buena que tenía era que nunca se veía a gente sin casa: todo el mundo tenía un lugar donde vivir. También me contaba que ella, junto con sus amigos, solía subirse a los árboles frutales que bordeaban el camino de vuelta a casa desde el colegio, y cogían montones de frutos, lo cual estaba permitido porque el terreno no era propiedad privada de nadie. Hoy en día, obviamente, el niño que se suba a uno de esos árboles recibirá un buen tirón de orejas del dueño del vergel. Pequeñas ventajas frente a la privación de libertad de expresión y de libre circulación de la información. Me quedé flipando cuando me dijo que no sabía quién era John Wayne: en aquellos años en los que había películas de John Wayne a todas horas no se permitía la emisión de películas estadounidenses en Checoslovaquia. Y yo que creía que no había nadie en el mundo que no supiera quién era John Wayne...

Ya os dejo, que voy a ver a Fer (Alonso). Os seguiré contando cosas muy pronto, prometo no tardar tanto. :)

¡Besos!

miércoles, 19 de marzo de 2008

El botín de las aceras londinenses

El domingo fui a casa de Debbie, en North Greenwich (que no se pronuncia /'gringüich'/, sino /'grenich/, curiosamente), porque teníamos que planificar la nueva web de su empresa. Así que para allá fui a eso del mediodía, lamentando el perderme la primera carrera de Fórmula 1 de la temporada. Pero el trabajo es el trabajo, qué se va a hacer.

Debbie comparte piso con dos chicos, uno griego como ella, y otro sudafricano. El piso no es muy grande, y lo tienen tan atiborrado de trastos que parece mucho más pequeño de lo que es. La casa entera está llena de cosas de PUK: que si unos espejos que no los usaba nadie, que si unos marcos para fotos que había por allí tirados, que si una radio que estaba por allí abandonada... Lo de la radio fue gracioso. Recuerdo cuándo la cogió. Se pasó un rato buscando pilas para ponerle a la radio porque "tenía curiosidad por ver si aún funcionaba", y cuando por fin se las puso y vio que funcionaba, dijo: "¡Anda, aún funciona!". Y de pronto la radio se evaporó de la oficina. XD

—¿Dónde está la radio? —le pregunté unos minutos después.
—En el cajón —dijo, y añadió a la defensiva—: ¿Por qué? ¿La necesitas?
—No, no —respondí, sin poder evitar reírme ante tamaña mentira—. Es sólo que parecías tan interesada en ver si funcionaba...

La radio está ahora en su cuarto de baño, cómo no. Esta Debbie es "lo peor", como diría Ruth. :) Tiene la casa, además, plagada de muebles que va encontrando por la calle y que otras personas desechan: el escritorio de su habitación (que si yo encuentro uno igual también me lo quedo), una mesita pequeña que enseguida pintó para que hiciera juego con el resto, una estantería para libros, un ordenador... Lo cierto es que en las aceras de Londres te puedes encontrar cualquier cosa. Os pongo una lista de cosas que yo misma he visto: una plancha, una tostadora, todo tipo de zapatos, todo tipo de ropa, una silla de escritorio tapizada en azul y con ruedas (como nueva), una taza (en buen estado aunque sucia), un lápiz usb de 128mb (este lo recogí), montones de monedas de 1 penique, una bici rosa de niña pequeña, un candado con su cadena misteriosamente atada a una farola, montones de carritos del Sainsbury's o Tesco... Si uno sale en plan recolector, termina con un botín. No hay más que ver la casa de Debbie para comprobarlo.

Estuvimos trabajando en la planificación de la web desde las dos que llegué hasta las siete, más o menos, y quedé pendiente de empezar el diseño esta semana. Debbie me dice que su jefe es de lo más tiquismiquis con los diseños, así que a ver qué tal me entiendo con él.

Por otra parte, hoy he enviado a Troy y a Dan los diseños del tercero de los personajes, a ver si alguno cuadra con lo que tienen en mente. Aún no me han respondido, pero es que apenas han pasado dos horas...

Y en PUK estos días bien. Keira es muy maja y nos llevamos muy bien. Sin embargo, para trabajar a su lado es un poco peligrosa, porque le gusta mucho hablar y no me permite concentrarme. Recuerdo que, cuando estaba Debbie, a veces yo le preguntaba quién había llamado y a ella le costaba un triunfo contestarme; con Keira, pasa al contrario (cuando Dick no está en la oficina, y lleva ausente tres días): me cuenta cada llamada con pelos y señales aunque no le pregunte. Y claro, llaman cada diez minutos. Me siento como cuando vivía en casa de mi madre y no me podía concentrar ni hacer nada porque cada poco era: abre la puerta, coge el teléfono, vete a por leche, saca a los perros a pasear... Pues parecido. Hoy hubo un momento en el que di gracias a Dios por tener dos minutos de tranquilidad... jajaja. Pero bueno, es que yo en general no soy una persona muy dada a las relaciones sociales. Soy medio ermitaña. :D

Eso sí, os prometo volverme súper sociable y veros a todos en abril, que estaré en Asturias desde el día 19 hasta el 27. ¡Espero veros por allí!

¡Muchos besos!

jueves, 13 de marzo de 2008

Tenemos chica nueva en la oficina

Se llama Keira, tiene 22 años y es inglesa, negra y muy guapa, con unos ojos negros enormes y con el pelo negro con mechas rosadas recogido en largas y delgadas coletas. Tiene la voz agradable y muchos mejores modales que Debbie. Hasta el momento resulta muy fácil llevarse bien con ella.

Keira llegó el lunes, y durante dos días Debbie le explicó lo que le hacía falta saber para realizar su trabajo, y la verdad es que yo la veo muy confiada y competente, y con ganas de trabajar. A ver cuánto le duran.

Para despedirnos de Debbie en condiciones, el martes nos fuimos todos a un pub a eso de las cinco y media: Allan, Dick, Debbie, Keira y yo, y estuvimos charlando un rato. En realidad, Keira y yo apenas hablamos y fue Debbie la que llevó la voz cantante y nos contó su vida por capítulos. Estuvo bien cambiar un poco de ambiente, para variar.

Mis personajes van progresando. La semana pasada no hice gran cosa, la verdad, pero ya he retomado el tema y les mandé los bocetos para uno de los personajes. Al principio les había enviado bocetos de los cinco adolescentes todos juntos, intentando buscar proporciones y tal. Ahora he cambiado de táctica: tras ver tropecientas veces "Cómo se hizo Los Increíbles", he optado por centrarme en un solo personaje cada vez, y dibujar muchas versiones de la cara para él. De esa forma, es más fácil que Dan y Troy encuentren al personaje que buscan. Entre todas las caras que les mandé la última vez, por ejemplo, encontraron una que les gustó, y cuando les pregunté si querían algo parecido o querían exactamente esa, me dijeron: "no, no, es justo la que queríamos". Ahora voy a hacer muchas versiones de otro de ellos, y cuando por fin tenga las caras de todos, les diseñaré el cuerpo también por turnos, para hacer finalmente las hojas de personaje con diferentes expresiones y detalles. Ese es mi plan.

Por otra parte, estoy ahora bastante centrada en el tema web, a pesar de los pesares, porque en PUK estoy haciendo la web del amigo de Dick, me toca empezar ahora la propia web de PUK, y, por añadidura, estoy a punto de empezar una web en plan freelance (gracias a Debbie) que me va a aportar algún ingreso extra que no me vendrá nada mal. Con las webs he decidido hacer lo mismo que con los personajes: nunca he sido una gran diseñadora, y me daba bastante miedo hacer un diseño que no gustara, pero la solución pasa por no hacer sólo uno, sino varios. Para la web del amigo de Dick, por ejemplo, hice seis diseños completamente distintos, y es muy difícil que no guste ninguno absolutamente nada. Lo más probable es una respuesta como: "Me gusta este en particular, pero con el título de este otro", o cosas así, y al tener dónde elegir, tanto el cliente como el propio diseñador se sienten más seguros. Al menos, eso es lo que he aprendido de mi experiencia. Y desde que lo hago así, el diseño web me gusta el doble de lo que me gustaba y me genera mucha menos tensión. Y no sólo eso, sino que al tener tal cantidad de diseños aumenta el portafolio muchísimo... XD Estoy aprendiendo mucho también sobre posicionamiento en Google, que nunca viene mal.

Y bueno, cambiando de tema, Sakura se nos ha ido para Japón y nos ha dejado solas a Tatana y a mí. La verdad es que vivir aquí es estupendo. Nos llevamos de maravilla las tres, y cuando nuestros horarios nos permiten coincidir, nos reímos mucho y lo pasamos muy bien charlando en la cocina. Cuando estoy hablando con ellas así, como si nos conociéramos de toda la vida, no puedo dejar de sorprenderme por los distintos orígenes de cada una y por el hecho de que, tras haber aprendido las tres el mismo idioma, somos capaces de comunicarnos, de compartir experiencias y de forjar una amistad. Si me quedaba alguna duda acerca de mi anhelo por la imposición de un idioma universal, se me ha quitado en esta última temporada. La comunicación es... magia.

Bueno, aunque hacía tiempo que no escribía y tengo, por tanto, bastantes más cosas que contar, por hoy lo dejo aquí para no saturaros y volveré mañana o pasado con otras cosillas. Os pongo, para terminar, un dibujito que hice para Dick la semana pasada, para otro storyboard.



¡Besotes a todos!