jueves, 24 de enero de 2008

La opinión de Ruth


Jajajaja, lo que me he reído con este dibujito del Kukuxumuxu personalizado que me ha mandado Ruth. XDDD ¡El "Marza" es auténtico! Bueno, es más bien un "Maaaza"... jajaja. Pero como la vida misma, vaya. Gracias, Ruth, guapa. ;)


martes, 22 de enero de 2008

Lo que pasó el lunes

El lunes Dick llegó a PUK con la intención de hablar con las tres por separado: con Sophia (que fue secretaria antes que Debbie y antes que Amina), con Debbie y, por último, conmigo. Mientras hablaba con Sophia en la sala de edición, llegó Philippa con los peques de Dick y estuvimos hablando un poco del contrato. Lo había traído consigo un poco para que viera que existe, pero era una versión como a sucio y ni siquiera me la dio a leer. Dijo que me la mandaría por email para que la leyera, la imprimiera dos veces y la firmara. Cuando le pregunté si el contrato era legal por estar yo bajo el sueldo mínimo, se quedó perpleja. Tuvo que coger la calculadora para comprobar que trabajar 40 horas por 600 libras no llega a las 5.52 libras/hora que se supone que es el mínimo legal. Le dije que yo no pensaba firmar nada que fuera ilegal, así que se apresuró a decirme, sin tener ni idea de lo que hablaba, que sí era legal y que le preguntara a Dick.

Tras la conversación de Dick con Sophia, que coincidió casi con el fin de la mía con Philippa, ya era la hora de comer así que hicimos una pausa y Sophia nos cotilleó un poco lo que había hablado con Dick. Sophia es la que más confianza tiene con él (junto con Allan) porque se conocen desde hace más tiempo. Es una chica de unos 24 ó 25 años, rubia, de ojos grandes y azules, y es pura energía y entusiasmo. Es una de estas personas admirables que llenan una sala con sólo entrar en ella. Cuando renunció a su puesto como secretaria, una de las razones que alegó fue que había una total ausencia de comunicación entre ella y Dick, y desde entonces este está muy concienciado con eso, o lo intenta. Una de las cosas que Dick le dijo en la reunión es que pretende mejorar ese aspecto en la empresa, pretende potenciar la labor y el sentimiento de equipo y pretende ofrecer incentivos a los trabajadores.

Después, le tocó a Debbie hablar con él. El otro día, cuando se reunieron y ella le dijo que se iba, ella le soltó a él tal discurso de cómo tenía que mejorar la empresa, de todo lo que podía hacer y de cómo podía motivar a la gente, que a Dick le dio un repentino ataque de afecto por ella y le pidió que se quedara. No le ofreció más dinero, pero sí le ofreció una de las cosas que Debbie anhelaba hacer: tomar parte en las labores creativas y de producción, de las que siempre estaba excluida por ser, simplemente, la "secretaria". Debbie, con la que estos días me llevo de cine y nos lo pasamos genial en la oficina, se lo está pensando. Dice que lo que le hace más difícil el irse es el repentino cambio de actitud de Dick: de pronto está mucho más amable, mucho más respetuoso, mucho más complaciente... Creo que su aportación al cambio de actitud de Dick ha sido muy importante, y sin duda han contribuido las continuas conversaciones con Sophia y, tal vez, su altercado conmigo. El caso es que Dick se ha parado a pensar, y esa no es mala cosa.

Cuando me reuní con él en la sala de edición, lo primero que me preguntó fue qué tal mi fin de semana, a lo que le contesté que bien y le pregunté por el suyo. Pareció quedarse sorprendido por que le preguntara por el suyo, y me lo contó de arriba a abajo... XD Quizá lo hizo para romper el hielo, porque cuando acabó fue directo al grano:

—Y sobre lo del otro día, ¿pensaste en algo? ¿Tomaste alguna decisión?

Se me agolparon en la cabeza tropecientasmil cosas que tenía pensado decir, pero de pronto me sentí un alma caritativa y sólo le dije lo siguiente:

—No he tomado ninguna decisión drástica —nos sonreímos los dos—, pero realmente apreciaría —y remarqué mucho esta palabra— que no tardases años y años en pagarme, y que cuando lo hagas no me pongas delante un cheque con una cantidad muy inferior a la que espero y sin ninguna explicación en absoluto.

A esto no respondió nada. No intentó excusarse. Simplemente lo escuchó y espero que haya tomado buena nota mental. Inmediatamente pasó a hablar de cómo me van a pagar y cuándo, alegando que ahora será mucho más fácil y rápido dado que ya tengo la cuenta. Aproveché para decirle que me deben dinero de noviembre y lo apuntó, pero me da la risa a mí de sólo pensar que se vaya a acordar de pagármelo. En fin. Más paciencia.

También le pregunté por el contrato. Por lo visto (y lo he verificado) es legal estar bajo el mínimo siempre y cuando el contrato sea como interno (aprendiz). En estas condiciones, puedes estar un año sin cobrar o cobrando una miseria. Aún no he visto la duración de mi contrato, pero estoy viendo que me va a entrar la risa tonta cuando lo vea, y que voy a tener otra charla con Dick para evitar problemas de comunicación entre nosotros. Volvió a remarcarme que quiere intentar evitarlos, especialmente conmigo. Creo que se refería a que mi mediocre nivel de inglés no me permite comunicarme con él todo lo bien que sería deseable. Pues eso, que ya le dejaré yo bien claro que un año no voy a estar en estas condiciones, y que no me diga que está "pissed off" si busco otro trabajo.

Me estuvo contando todas las buenas intenciones que tiene (reuniones semanales, incentivos, etc.) para fomentar el bienestar de sus empleados y la motivación de los mismos, para que esto repercuta en una mejor y más efectiva producción.

Me dijo que habló con su primo de nuevo para que yo fuera durante una semana a la empresa de animación en la que trabaja para aprender de ellos. Aún no hay fecha a la vista, pero no se olvida, y eso es bueno.

Me dijo que a partir de ese día yo entraría a las nueve y media a trabajar, en vez de a las nueve. Eso es genial, porque la hora de pausa para comer siempre la paso frente al ordenador y acabo trabajando nueve horas. Esto se lo tengo que agradecer a Debbie, que es la que se quejó al respecto. Bien por ella. En principio, Dick dijo que lo haría durante el mes de enero a modo de prueba, a ver si iba bien. Y si iba bien, que siguiera así.

También espera que la situación de la empresa mejore. Hasta ahora, por lo visto, estaban aún cubriendo las pérdidas de los tres robos que sufrieron. Pero espera que a partir de ahora mejoren las cosas, porque además hay trabajos en perspectiva.

En fin, seguimos adelante. :) Muchos besos a todos.


sábado, 19 de enero de 2008

Después de la tormenta

Al día siguiente, ayer viernes, lo primero que hice fue ir al banco a canjear el cheque. Allí me enteré de que ya se había activado la cuenta puesto que el día antes, poco después de marcharme yo hecha un basilisco, llamaron a Dick y le preguntaron si yo trabajaba en la empresa, lo cual él confirmó (aunque seguramente en ese momento lo dudaba... jeje). Así que ya pude ingresar el cheque y no tuve ningún problema. Acto seguido me dirigí a PUK, tras debatir conmigo misma si ir o no, dado que aún me duraba el enfado. Finalmente, no me pareció la mejor idea tomarme el día libre, así que opté por ir. Llevaba conmigo dos DVD's de Dick y las llaves de la empresa, con la intención de devolvérselo todo. No estaba muy segura de que ese no fuese mi último día en PUK.

Entré y saludé a Dick secamente, sin la menor explicación de por qué llegaba tarde. Tampoco me la pidió. Creo que temía que no apareciera en todo el día. Debbie me dijo que ella sí lo pensaba, así que es probable que él también. Pocos minutos después, Dick me dijo que quería hablar conmigo en la sala de edición, que estos días está vacía porque Allan está de vacaciones. Le respondí que, si quería hablar de lo del día anterior, yo prefería hablarlo el lunes. Se quedó un poco a cuadros e insistió en un tono que no admitía réplica, así que le seguí (me di el lujo de hacerle esperar un poco para comentar algo con Sophia) y, a su invitación de que me sentara, lo hice con actitud desafiante. Si me soltaba alguna frescura, estaba dispuesta a levantarme e irme para no volver.

Pero estuvo muy, muy suave. Empezó diciendo que se sentía muy confundido por lo del día anterior (a lo que respondí irónicamente que yo también), que no entendía lo que me había pasado. Y se quedó esperando una respuesta por mi parte.

—No voy a hablar de eso hoy —le dije. Y yo tampoco admitía réplica—. Necesito pensar despacio, decidir lo que voy a hacer, y el lunes te hablaré de ello. Ahora tengo demasiadas emociones mezcladas como para decir exactamente lo que quiero decir.
—Pero es que a mí me gusta hablar las cosas según suceden —dijo.
—A mí no. Yo prefiero calmarme, pensar despacio y después hablar. Si no, muchas veces la gente dice cosas que no siente y que no piensa realmente.

No tardó mucho en darse cuenta de que no tenía más opción que aceptar mis palabras. Me dijo que no quería verme enfadada, que le preocupaba lo que yo pensara, que no le gustaba trabajar así, que como no entendía lo que me había pasado no sabía cómo hacerme sentir mejor.

—No quiero que haya un problema de comunicación entre nosotros —me dijo.
—No te preocupes, que el lunes hablamos y te lo explico todo.

Me dijo que el jueves se había quedado tan descolocado que no había podido trabajar durante un rato, y que se había quedado hasta las seis y media en la empresa porque no sabía si yo iba a volver, o iba a llamar, o lo que iba a hacer. Y que me había llamado varias veces.

—Ya lo sé.
—¿No lo cogiste a propósito? ¿No querías hablar conmigo?
—No.

Insistió en que no le gustaba verme disgustada y me sonrió un par de veces durante pausas en la conversación para ver si me alegraba la cara. En vano. No estaba yo para sonrisitas, aunque reconozco que la conversación me ablandó.

También me dijo que el día anterior había hablado con Philippa, que le había contado lo que había pasado, y que el fin de semana ella iba a venir a Walthamstow a traer mi contrato y dejarlo en PUK (debe de ser que, por lo visto, no lo tenía él).

Y durante el transcurso de la conversación, y por primera vez desde que llegué a Londres y sin tener que recordárselo, sacó el dinero restante, lo contó y me lo dio. Todo un lujo.

Terminamos la conversación con la promesa de que la continuaríamos el lunes.

El resto del día estuvo muy amable y atento, e incluso no me dijo nada cuando cogí el teléfono y se lo pasé diciendo que no entendía nada y que debía de ser uno vendiendo walkie talkies, y resultó ser un cliente o un proveedor o algo. XD

Más tarde tuvo otra conversación con Debbie, que ha decidido dejar PUK. Lástima, ahora que ya empezábamos a llevarnos bien de verdad. Sigue haciendo lo que le da la gana cuando le da la gana, pero por lo menos ahora a mí me respeta. Se irá a finales de mes. Estaba feliz ante la perspectiva. El trabajo de secretaria de Dick es horroroso.

A ver quién viene esta vez. Una cosa que tiene de bueno PUK es que conoces a un montón de gente sin moverte del sitio. :P

Ya os seguiré contando.

Besos.

jueves, 17 de enero de 2008

Pissed off

Hoy me marché de PUK a las cuatro de la tarde con un portazo y dejando a Dick llamándome a voces, y aunque ahora ya tengo claro que sí volveré mañana (hace un par de horas no estaba tan convencida), creo que a partir de ahora cambiaré algunas cosas. No es que haya pasado algo verdaderamente grave, es sólo que ya he colmado mi paciencia. Tengo cuatro llamadas perdidas en el móvil, una de PUK y tres del móvil de Dick. También tengo un mensaje de Debbie. A Debbie puede que le conteste, entre ayer y hoy parece que de alguna forma hemos estrechado lazos.

El asunto empezó ayer por la tarde, cuando le dije a Dick que ya tenía cuenta en el banco. Sí, por fin me abrieron la cuenta. En Halifax. Falta que la activen, para lo cual han de llamar a Dick a PUK simplemente para que diga que trabajo allí. Luego tengo que poner diez libras en la cuenta (mínimo) y ya la puedo usar. Por supuesto, cuando llamaron a PUK tres veces ayer para hablar con Dick, este no estaba en la oficina, así que ayer no se confirmó nada. Dick llegó a PUK ayer a las seis menos cinco de la tarde y le dije alegremente que ya me podía firmar el cheque, que ya tenía cuenta. Por supuesto, a esperar otro día más, porque tenía que hablar con Philippa y que si tal y cual. Vale.

Llega el día de hoy y Dick se presenta a las diez y media u once, y poco después le recuerdo que si me puede firmar el cheque. Que sí, me dice amablemente, que espere a que venga Philippa. Así que espero. Las doce y media. Me llama para una reunión. Lo primero que me dice es que aún hay que esperar hasta la una y media hasta que venga Philippa, y luego se pone a hablarme de trabajo y de si puedo hacer esto o aquello o lo de más allá. Está bastante contento conmigo. Hasta me cuenta alguna anécdota de su familia y tal. Muy bonito todo. Le pregunto también por el contrato y me dice que uy, que a lo mejor se lo dio Philippa hace tiempo para que lo firmáramos y no se acordó de dárnoslo. Claro, es que es un desastre con el papeleo, me dice.

Las tres y media. Philippa que no llega y el banco que cierra a las cinco. Dick colgado del teléfono durante media hora.

Las cuatro. Dick deja el teléfono por fin y le hago un gesto a través del cristal, diciendo claramente: "el dinero". Me hace un gesto de broma y le digo que yo no estoy bromeando. Un momento después me llama y firma el cheque delante de mí. Por supuesto, tiene que preguntarme los apellidos porque ni idea tiene. Cojo el cheque con alivio... y descubro que la cantidad que figura es ciento cincuenta libras inferior a lo que me había prometido. Lo que más me jorobó de todo es que me lo dio sin más, sin darme un sola explicación. A ver si cuela. Me sentí insultada, ofendida, estafada, cabreada y estúpida. Le pregunté qué era aquella cantidad. El tío tuvo que acercarse a mirarla, porque ni se acordaba, ni le importaba ni qué sé yo. Me dijo que iba a llamar a Philippa para pedirle una explicación. Yo me puse el abrigo para ir al banco corriendo a canjear el cheque y activar la cuenta de una vez, pero por dentro sentía una rabia terrible, y cuando unos minutos después Dick me llamó para darme una explicación, ya temblaba de pura ira. Me explicó qué sé yo qué milongas de impuestos (pero si soy ilegal, tío, qué me estás contando), y que me iba a pagar cien libras más en mano... mañana. A esperar, cómo no. A correr detrás de él como una imbécil día tras día para que me haga gestos de broma y me tome a pitorreo. Así que después de explicarme toda esa basura de los impuestos, de la que no entendí ni papa, lo cual no me ayudó a sentir mejor, me vio la cara (que lo decía todo, sin duda) y me preguntó: "¿Estás decepcionada?". Y le dije irónicamente que sí, que un poco. Y va el tío y me pregunta por qué. Y yo ya no pude decir ni una palabra más, le dije sólo que valía, que estaba bien, y me largué de un portazo, dejándolo allí llamándome a voces, delante de Debbie, de Bernie y del socio de Dick.

Por supuesto, llegué tarde al banco y no pude canjear el cheque.

Ahora en caliente no voy a tomar ninguna decisión, pero está claro que algo va a cambiar, porque ya me he cansado y él se ha dado cuenta. Es muy posible que le ponga una serie de condiciones, como trabajar media jornada para poder trabajar en otra parte. Y cobrar el día 30 y si no, el día 1 no aparezco por allí. No sé por qué tengo que ser yo la única que cobra el 15. Y que se aprenda mi puñetero nombre, que no pasa nada.

Ya lo pensaré despacio.

Besos.

martes, 15 de enero de 2008

Otro breve

Pues ya está, la próxima vez que salga con la bici y la cande, el resultado será este:


Di tú que Sakura ya compró sillín nuevo (que pagué yo) y el de la tienda se lo soldó, así que ahora ni se sube, ni se baja, ni se roba. Pero lo de las ruedas lo tendré en cuenta...

Hoy volví al banco, al Abbey, a preguntar por qué en una semana no había tenido noticias de la cuenta, cuando me habían dicho que se pondrían en contacto conmigo en dos días. Como no estaba el tipo que me había atendido, pasaron de mí olímpicamente y me mandaron volver otro día. Hala.

Y bueno, ya acabé todas las animaciones que tenía pendientes, así que ahora me tocará retocarles un poco una de sus webs. Por suerte, ya está Dick planificando alguna animación más. A ver si se concretan. Y entretanto, pues procuro dibujar y practicar en casa, aunque los progresos son lentos. :(

¡Besos!

sábado, 12 de enero de 2008

Un post breve, para variar

Sólo dos cosas:

1. Estoy muy enfadada porque fui al Sainsbury's con nuestra flamante bici nueva, la enganché adecuadamente con el candado al parking de las bicis, entré a comprar, salí, y me encontré con que alguien se había llevado el sillín. ¡¡¡Se necesita ser rata!!! ¡¡También soy pobre yo y no ando robando las propiedades de la gente!! ¡¡ARGH!! Ahora tendré que comprar uno nuevo y lo tendré que desmontar y meter en el carrito cada vez que vaya al supermercado. De cine.

2. Ya resolví lo del National Insurance Number. Ayer fui a Whitechapel (que, por cierto, le pega a la historia de Jack el Destripador por las calles estrellas y el ambiente frío y oscuro), y me hicieron una entrevista con el único fin de rellenar un formulario: que si dónde estoy trabajando, cuándo vine al Reino Unido, si había estado antes, dónde he vivido este tiempo... Una vez hecho esto, por mi parte ya está todo y ahora sólo me queda esperar a que me lo manden por correo. A ver si poco a poco voy resolviendo cosas.

Hala, otro día más.

Besos.

miércoles, 9 de enero de 2008

La divina comedia

Los amantes del libro "La divina comedia" se verán decepcionados: voy a hablar de otra comedia bien distinta. Y a ver si abrevio, que todos os quejáis de que escribo mucho... <:-(

Los bancos. A ver... ¡pero si yo sólo quiero abrir una cuenta! Da igual. Todo el mundo coincide: al menos un mes para abrir una cuenta, y yo ya voy camino de dos. Tras esperar un mes, volví a Halifax:

—A ver, jue, qué pasa con la carta que se supone que tenía que recibir (léase en inglés patatero).
—Uy, pues se perdió. Mira, te doy una cita conmigo para el día 16 a las tres de la tarde y ya te la abro yo. Pero tienes que traer una carta firmada por tu jefe que diga que vives donde vives.

O sea, no vale que mi casera me firme que vivo donde vivo, ni que mi jefe firme que trabajo donde trabajo. Ahora mi jefe tiene que firmar que vivo donde vivo, y seguro que a la próxima, mi casera tendrá que firmar que trabajo donde trabajo. En fin. De cabeza al Abbey (propiedad del Santander), a ver si allí es más fácil, porque como tengo cuenta en el Santander en España...

—Te abrimos la cuenta en unos 25 minutos —va y me dice el tipo—, aunque a veces el sistema no la acepta directamente y hay que revisarla manualmente y entonces tardaría dos o tres días más, a ver si te la aceptan.

Por supuesto, la mía fue de esas, claro, como cobro una miseria... si es que la cobro. Y encima voy de ilegal por la vida, porque tras todas las preguntas del tipo del banco (que si cuánto cobro, cuántas horas trabajo, dónde, cuánto creo que voy a ahorrar al mes...), cualquiera con dos dedos de frente se daría cuenta de que trabajar 40 horas por 600 libras es ilegal. No rozo el mínimo ni haciendo el pino. No me extraña que la tengan que revisar. Total, que en un par de días a ver si me dicen si tengo cuenta de una vez o qué. Ais.

Pero esto es sólo la introducción a la comedia. El epicentro es PUK. Hay que arreglar el estudio, que tiene goteras, y el dueño de la nave (es alquilada) se hace el remolón. Solución al más puro estilo Dick-Philippa: "¡Jue, qué oportunidad para no pagar este mes!". Consecuencia: dos tipos duros, junto con dos policías, se nos presentan en la oficina a hacer inventario a ver qué se pueden llevar si no pagan la renta ipso facto. Libretita en mano, toman notas. Allan que cierra el cuarto de edición y cambia la combinación de acceso, por si acaso. Nosotras, a cotillear en la oficina. Dick y Philippa, a deliberar en un pequeño receso de la discusión que se montó. Y los tipos duros relajaos en el sofá del recibidor, sin prisa ninguna. Por supuesto, a Philippa y a Dick les faltó tiempo para ir al banco a por el dinero. Lo mejor fueron las palabras de Philippa cuando, ya todo arreglado, entra en la oficina:

—Es que hay que arreglar las goteras, no podemos alquilar el estudio así. Y claro, como no pagamos, pues al dueño le entró el pánico.

Te diré yo a quién le entró el pánico. Te diré.

Siguiente paso del dueño de la nave: solicitar tres meses por adelantado. Contraataque al más puro estilo Dick-Philippa: encerrarse dentro de la nave y no abrir ni al tato. Hoy estuvimos trabajando cerrados por dentro, y cuando alguien salía, debía volver a cerrar inmediatamente. Menos mal que no se presentó ningún tipo duro con ningún policía, porque la que se iba a montar iba a ser gorda. Este post se titularía "la divina tragedia" o algo así. Creo que hoy iba Philippa a hablar con un abogado, como la gente civilizada y tal.

¡No se vayan todavía, que aún hay más!

Paso siguiente: buscar otro local en otro sitio. Dick le encarga a Debbie, que hace lo que le da la gana cuando le da la gana, que contacte con las agencias para ver qué locales habría disponibles en Walthamstow o alrededores. Debbie, que barre pa casa y hace lo que le da la gana cuando le da la gana, decide que de Walthamstow nada, que buscará en Bethnal Green, que le gusta más y queda más cerca de su casa. "Si cambiamos de sitio igual me planteo quedarme en PUK", dice. De momento, así quedó el asunto... de momento.

Más cositas interesantes. Hoy volvió Sura, que tenía intención de dejar PUK y, de hecho, lo va a hacer, pues su profesora le ha encontrado otro sitio. Pero como aún no tiene fecha de inicio, pues está en PUK hasta que le toque cambiar. Por supuesto, Sura de momento no tiene regalo del amigo invisible, porque su amigo no fue otro que Dick: más invisible imposible. Y no contentos con dejarla sin amigo invisible, sin silla y sin escritorio, va Philippa y le dice: "No te vamos a pagar las dos primeras semanas que trabajaste, porque es que no sabíamos si venías a trabajar cobrando o sólo a coger experiencia". ¡Jue! ¡Menos mal que se enteraron al cabo de dos semanas y no al cabo de dos meses! Y a ver si no les da un ataque de amnesia repentino.

Y en cuanto a pagarme a mí... a ver. El otro día le solté a Dick:

—Mañana por la mañana voy a llegar un poco tarde porque voy al banco a ver si abro la cuenta de una vez, ¡porque si no no me pagas nunca!

Ahí, con todo mi morro. Dick que se queda con cara de uy-que-se-ha-dao-cuenta.

—Sí, sí, quería hablar contigo de eso. Que te vamos a pagar los días 15 de cada mes, así que a ver si tienes la cuenta para el 15, porque si no en efectivo es un rollo, porque como hay que descontar impuestos y tal...

Claro, es que me ingresan un millón de libras y el banco se encarga de quitar lo que sobra. XDD Hasta el propio Dick se dio cuenta de que aquella excusa no valía.

—No, bueno, no es un rollo, pero andar con dinero en efectivo es incómodo...

Paciencia. Menos mal que estoy animando y se me olvida todo. No desesperéis, en cuanto pueda empezaré a enseñar cosillas. :)

He abreviado todo lo que he podido, lo juro. Otro día os hablo de Sura y de las bodas arregladas por familias. :)

¡Besos!