De la entrevista no sé nada. Supongo que al final decidieron que yo no era lo que necesitaban. Es una pena, porque había decidido finalmente que, si me llamaban, cogería el trabajo. Todo fuera por Animation Mentor. Pero no creo que la suerte me sonría tan pronto. No dudo de que conseguiré trabajo bien pagado... pero tendré que currármelo un poco más y hacer varias entrevistas hasta cogerles el tranquillo. Y tendré que mejorar mi inglés, porque lo cierto es que se pierden muchos puntos con un inglés patatero.
Ayer fue un día genial. Tuvimos que ir muy temprano a PUK, a las ocho menos cuarto de la mañana ya estábamos todos allí: Bernie, Eddy, Allan, Amina, John (socio de Dick o algo así) y yo. Faltaba Dick, cómo no, que siempre llega tarde. Apareció a las ocho y diez (veinticinco minutos tarde). Todo lo que yo sabía era que íbamos a ir a Sussex a filmar un par de entrevistas y que íbamos a hacer actividades al aire libre y que íbamos a adoptar roles de director, cámara o incluso actores. No tenía ni idea de a qué clase de sitio íbamos ni qué clase de actividades íbamos a hacer. Se nos había dicho, eso sí, que llevásemos ropa de recambio por si nos mojábamos, así que yo llevaba una mochilita con otros pantalones y las botas de Goretex.
El viaje hasta Sussex duró más de una hora. Por desgracia, la mayor parte era por autopista y no había mucho paisaje que ver. Sin embargo, la última parte del trayecto me encantó, porque íbamos por carreteras estrechitas rodeadas de verde, esas que antes abundaban y que ahora sólo se encuentran en los pueblecitos. Cuando por fin nos detuvimos, nos hallábamos ante una especie de gran casa de campo, rodeada de césped y de zonas boscosas. Tuvimos que firmar en recepción y luego un señor nos llevó a una sala de unos cinco por cinco metros, donde nos dejó solos para que hiciéramos lo que fuera que íbamos a hacer. Dick me había dicho que permaneciera con John y aprendiera lo que él me explicara, y a Amina le dijo que permaneciera con él para aprender otras cosas. Así que cuando llegamos a la sala, Dick se fue con Amina y yo me quedé con John, Eddy, Bernie y Allan.
John es un tipo majete. Supongo que anda por los cuarenta años, tiene el pelo blanco y muy cortito, y los ojos muy azules. Con una estatura similar a la mía, tiene una panza prominente, pero se le ve vivaz y parece muy activo. Aunque alguna vez había aparecido por PUK, esta era la primera vez que hablaba con él para decir algo más que "hello".
Los chicos y John empezaron a sacar los trípodes, cámaras y focos, y luego John se puso a explicarnos a todos cómo se colocaban las luces para lograr la sensación de tridimensionalidad en la imagen, los plásticos con los que cubría los focos para que las sombras fuesen más difusas, el posterior balance de blancos enfocando un folio que Allan sostuvo ante sí... Incluso yo me puse delante de la cámara para que los demás pudiesen observar el efecto de las luces y cuál era el mejor lugar para poner al sujeto y hacia dónde debía mirar... Fue todo muy interesante. Y luego alguien fue a avisar el señor que nos había llevado hasta la sala, el de recepción, lo colocaron en el sitio estratégico que habíamos estado probando... y comenzó la entrevista.
Era curioso estar allí todos, muy silenciosos, mientras Dick hacía preguntas al tipo. Por lo visto, la cosa era que los dueños del sitio querían publicitarlo y, para ello, habían encargado unas entrevistas que supongo que luego serán cribadas y añadidas a un vídeo promocional. El hombre aparecía bastante tranquilo, y Dick de pronto pareció muy profesional. Lo primero que preguntó al hombre, para romper el hielo y mientras aún John hacía pruebas de encuadre con la cámara y Allan testeaba el sonido, fue qué había desayunado y bromearon un poco sobre plátanos y no sé qué más. Luego John puso la cámara a grabar y la cosa ya se puso seria. Dick empezó a hacer preguntas improvisadas. Preguntó al tipo su nombre, qué cargo tenía en el lugar, y a partir de ahí le hizo preguntas siempre al hilo de lo que el hombre respondía, lo cual tiene que ser a veces complicado. Sin embargo, para Dick parecía lo más natural del mundo.
Después de la entrevista tuvimos un ratito libre en el que Amina y yo aprovechamos para enredar un poco por la sala y descubrimos que estábamos rodeados de huesos de animales y de pequeños frascos con insectos y utensilios para cazar mariposas (o quizá eran redes de pesca o algo así)... Había dibujos por las paredes y por el techo, y en general se veía que la sala estaba destinada a enseñar ciencias naturales a los niños, pero eso sí, de forma muy práctica y visual.
La segunda entrevista estaba al caer, así que John me dijo que le encuadrara con la cámara. Yo lo hice un poco a ojo, y con alguna pequeña corrección quedó contento con el encuadre. Cuando vino el segundo tipo al que íbamos a entrevistar, me dijo de nuevo que le encuadrara y, de nuevo con una pequeña correción, me dijo que le diera al botón de grabar y ya quedé consagrada como operadora de cámara :D. Eddy, por su parte, se puso los cascos para comprobar el sonido, y Amina ocupó el lugar de Dick y le hizo al tipo tres o cuatro preguntas hasta que Dick consideró que ya era suficiente y la sustituyó. Amina estaba nerviosa, pero lo hizo muy bien. :)
Después de la entrevista, nos fuimos a comer al comedor del centro, donde nos sirvieron patatas con pescado (el famoso Fish&Chips inglés, muy común los viernes, por lo visto) acompañado, si queríamos, de sopa de champiñones, ensalada, zumos de frutas (bastante aguados, pero bueno) y fruta. Aunque fuimos los primeros en entrar, el comedor enseguida se llenó con el personal del centro y con montones de niños que se sentaron en las mesas contiguas. Después de comer, Dick y John desaparecieron y nosotros tuvimos un rato libre, que aprovechamos para salir al aire libre e investigar un poco por los alrededores. Allan era un poco el que llevaba la voz cantante, y nos llevó de un lado a otro, metiéndonos por zonas boscosas y hasta se puso a trepar a un árbol que parecía estar allí expresamente para ser trepado, dada la disposición y profusión de sus ramas. El sitio en general era precioso.
Y luego llegó lo mejor de todo: las actividades. Un chico nos hizo de guía/ayuda y nos propuso varias actividades para hacer. John llevaba la cámara con el trípode, lo cual me hace pensar que nos grabó para añadir las imágenes al vídeo promocional. La finalidad de las actividades y de todo el lugar en sí era fomentar la labor de equipo y la autoestima. Y tengo que decir que consiguen ambas cosas. Fue muy, muy divertido. Os cuento un poco lo que hicimos.
La primera actividad consistía en cruzar de un lado a otro de un recinto sin tocar el suelo. Para ello, había unos troncos talados, de apenas unos centímetros de altura, sobre los cuales debíamos permanecer, y que estaban separados entre sí cosa de un metro y medio o así. Se nos daban también cuatro tablones fuertes y planos, que podíamos colocar entre los troncos para pasar de uno a otro sin tocar el suelo. Los tablones tampoco podían tocar el suelo. En el momento en que uno lo hiciera, todo el equipo tendría que volver al comienzo. Primero pasó Allan y colocó un tablón, sobre el que pasó al siguiente tronco. Luego pasó Dick, que le dio un nuevo tablón a Allan para que lo colocase entre los dos troncos siguientes. Fuimos pasando uno a uno hasta que todo el equipo (PUK Team!) estábamos sobre los troncos y los tablones, procurando no caernos para no tener que volver a empezar. Lo mejor fue cuando tuvimos que reutilizar uno de los tablones. El único que estaba en posición de levantarlo era Bernie, así que Allan y yo, que estábamos a su lado, lo sujetamos, Dick me sujetó a mí y Bernie sujetó el tablón y lo pudo levantar hasta que yo le pude echar una mano y al final lo consiguió y todo el equipo logró el objetivo. :D
La segunda consistía en pasar de un lado a otro de un recinto en plan Tarzán: colgado de una cuerda. Primero había que coger la cuerda, que colgaba en medio del recinto y no se nos permitía entrar a cogerla, así que nos quitamos todos las chaquetas, atamos algunas y Dick y John las tiraron hasta que lograron que la cuerda se balanceara. No consiguieron cogerla a la primera, pero lo conseguí yo a la segunda. El primero en colgarse de la cuerda fue Dick. Luego fui yo (después de un rato de "no puedo, no puedo"), pero tiré un tronco que no estaba permitido tocar y tuvimos que volver a empezar... jajaja La segunda vez me lancé yo la primera y así Dick no tuvo que volver a repetir, aunque seguro que le moló, porque lo estaba pasando genial. Jejeje. Los demás lo hicieron todos a la primera.
La tercera consistía en coger un barril de plástico que no pesaba gran cosa y, con todo el equipo tocando en todo momento el barril con cualquier parte del cuerpo pero sin perder nunca el contacto, había que sortear una serie de cuerdecillas, sin tocarlas, a lo largo de un pequeño trayecto. Fueron muy divertidas las contorsiones que tuvimos que hacer todos, apelotonados en tan poco espacio. Tocamos las cuerdas mil veces, pero el guía nos perdonó y no nos dijo que empezásemos otra vez... jajja.
La siguiente era también con el barril. Teníamos que pasar todos a través de una rueda de tractor que colgaba de una cadena. No se nos permitía tocar la rueda y el único material del que disponíamos era un tablón largo y el barril. Así que ahí nos vimos trepando al barril, ayudándonos unos a otros para pasar a través de la rueda.
Luego vino el más divertido: era un circuito casi en plan Humor Amarillo, en el que había que hacer un montón de cosas: pasar por una red, por un tronco balancín, por unos neumáticos sujetos con unas cadenas y ayudándonos para ello de unas cuerdas, por un cable tenso y delgado ayudándonos también con cuerdas... Íbamos en parejas y yo iba con Amina, a la que algunos se le hicieron muy cuesta arriba. Yo me lo pasé como los indios, la verdad.
Luego, la escalada. Armados con arneses, casco y cuerdas, nos plantamos delante de la pared rocosa y uno por uno escalamos la pared, mientras dos de los nuestros mantenían tensa la cuerda para salvar al escalador de posibles caídas. Lo cierto es que son todas actividades que refuerzan mucho la confianza en los demás y en uno mismo. Pero en escalada, sobre todo, básicamente tu vida depende de los que mantienen tensa la cuerda... y es una sensación enriquecedora, de la que uno es más consciente cuando es uno mismo el que sostiene la cuerda de otro, que cuando es uno el que está encaramado en las alturas buscando la próxima sujeción. La escalada a mí se me hizo dura. No tanto porque me costara subir, sino porque me costaba discernir qué agarre coger y cuándo. Hubo un momento en el que me atasqué y pregunté a los demás qué hacía, que no sabía cómo seguir para llegar arriba. Yo ahí encaramada y ellos dándome ideas desde abajo: pon la pierna aquí, usa las piernas para impulsarte, no los brazos... Finalmente lo conseguí, con un pequeño paso en falso que conseguí corregir sin caerme. Para bajar, liberaban la cuerda despacito y sólo había que dejarse caer hacia atrás. Ni siquiera causaba vértigo. Luego hubo otra prueba de escalada más complicada, pero sólo Allan y Bernie se aventuraron, y Allan perdió pie y se vio colgado de la cuerda que Eddy y yo sosteníamos. Se balanceó y dio con la espalda en la roca, pero el golpe no fue muy fuerte, así que no hubo de qué preocuparse.
La última prueba que hicimos (había muchas más, pero ya anochecía) fue una con la que ni yo ni Amina nos atrevimos. Yo estaba tentada, pero no tuve suficiente tiempo para armarme de coraje. Unos minutos más y probablemente me hubiera decidido, pero con todo el equipo esperando era un lujo que no me pude permitir. Ya les dije que la próxima vez, saltaría. Y era eso, un simple salto... a unos diez metros de altura. Había que subirse a un árbol bastante alto que tenía argollas clavadas en el tronco para facilitar la subida, y además el guía colocó una escalera de mano para que la primera parte fuese aún más fácil. Una vez arriba, había en el árbol una pequeña plataforma en la que había que mantenerse en pie. No tenía ni barandillas ni nada. Sólo el pensar en estar allí arriba, en esa pequeña plataforma con el árbol como único punto de apoyo ya me quitó todo el valor. Y luego había que saltar y cogerse de un trapecio que colgaba a algo más de un metro de la plataforma. Por supuesto, íbamos con el arnés y si alguien se caía colgaría de la cuerda, así que no había peligro... pero el vértigo no lo quitaba nadie. De hecho, Allan pidió más dificultad y le pusieron el trapecio más lejos, saltó, no llegó y quedó balanceándose en la cuerda. Daba mucha impresión verlos saltar allí arriba.
En general fue todo muy entretenido, y la labor de equipo y la sensación de unidad realmente se ven muy potenciadas en actividades de ese tipo. Se las recomiendo a todo el mundo. Supongo que las habrá en España en alguna parte. Aquí las hay en varios sitios (creo), pero por si alguien quiere ir a este sitio, está en Sussex y se llama Hindleap Warren. Vale la pena si queréis pasaros unas risas, un poco de miedo (o más bien subidones de adrenalina) y mucha aventura.
Y bueno... muchas agujetas, porque hoy estoy que no me puedo mover... jajajaja.
¡¡Besotes!! ¡¡Y muchos ánimos a Fernando mañana!!
Ayer fue un día genial. Tuvimos que ir muy temprano a PUK, a las ocho menos cuarto de la mañana ya estábamos todos allí: Bernie, Eddy, Allan, Amina, John (socio de Dick o algo así) y yo. Faltaba Dick, cómo no, que siempre llega tarde. Apareció a las ocho y diez (veinticinco minutos tarde). Todo lo que yo sabía era que íbamos a ir a Sussex a filmar un par de entrevistas y que íbamos a hacer actividades al aire libre y que íbamos a adoptar roles de director, cámara o incluso actores. No tenía ni idea de a qué clase de sitio íbamos ni qué clase de actividades íbamos a hacer. Se nos había dicho, eso sí, que llevásemos ropa de recambio por si nos mojábamos, así que yo llevaba una mochilita con otros pantalones y las botas de Goretex.
El viaje hasta Sussex duró más de una hora. Por desgracia, la mayor parte era por autopista y no había mucho paisaje que ver. Sin embargo, la última parte del trayecto me encantó, porque íbamos por carreteras estrechitas rodeadas de verde, esas que antes abundaban y que ahora sólo se encuentran en los pueblecitos. Cuando por fin nos detuvimos, nos hallábamos ante una especie de gran casa de campo, rodeada de césped y de zonas boscosas. Tuvimos que firmar en recepción y luego un señor nos llevó a una sala de unos cinco por cinco metros, donde nos dejó solos para que hiciéramos lo que fuera que íbamos a hacer. Dick me había dicho que permaneciera con John y aprendiera lo que él me explicara, y a Amina le dijo que permaneciera con él para aprender otras cosas. Así que cuando llegamos a la sala, Dick se fue con Amina y yo me quedé con John, Eddy, Bernie y Allan.
John es un tipo majete. Supongo que anda por los cuarenta años, tiene el pelo blanco y muy cortito, y los ojos muy azules. Con una estatura similar a la mía, tiene una panza prominente, pero se le ve vivaz y parece muy activo. Aunque alguna vez había aparecido por PUK, esta era la primera vez que hablaba con él para decir algo más que "hello".
Los chicos y John empezaron a sacar los trípodes, cámaras y focos, y luego John se puso a explicarnos a todos cómo se colocaban las luces para lograr la sensación de tridimensionalidad en la imagen, los plásticos con los que cubría los focos para que las sombras fuesen más difusas, el posterior balance de blancos enfocando un folio que Allan sostuvo ante sí... Incluso yo me puse delante de la cámara para que los demás pudiesen observar el efecto de las luces y cuál era el mejor lugar para poner al sujeto y hacia dónde debía mirar... Fue todo muy interesante. Y luego alguien fue a avisar el señor que nos había llevado hasta la sala, el de recepción, lo colocaron en el sitio estratégico que habíamos estado probando... y comenzó la entrevista.
Era curioso estar allí todos, muy silenciosos, mientras Dick hacía preguntas al tipo. Por lo visto, la cosa era que los dueños del sitio querían publicitarlo y, para ello, habían encargado unas entrevistas que supongo que luego serán cribadas y añadidas a un vídeo promocional. El hombre aparecía bastante tranquilo, y Dick de pronto pareció muy profesional. Lo primero que preguntó al hombre, para romper el hielo y mientras aún John hacía pruebas de encuadre con la cámara y Allan testeaba el sonido, fue qué había desayunado y bromearon un poco sobre plátanos y no sé qué más. Luego John puso la cámara a grabar y la cosa ya se puso seria. Dick empezó a hacer preguntas improvisadas. Preguntó al tipo su nombre, qué cargo tenía en el lugar, y a partir de ahí le hizo preguntas siempre al hilo de lo que el hombre respondía, lo cual tiene que ser a veces complicado. Sin embargo, para Dick parecía lo más natural del mundo.
Después de la entrevista tuvimos un ratito libre en el que Amina y yo aprovechamos para enredar un poco por la sala y descubrimos que estábamos rodeados de huesos de animales y de pequeños frascos con insectos y utensilios para cazar mariposas (o quizá eran redes de pesca o algo así)... Había dibujos por las paredes y por el techo, y en general se veía que la sala estaba destinada a enseñar ciencias naturales a los niños, pero eso sí, de forma muy práctica y visual.
La segunda entrevista estaba al caer, así que John me dijo que le encuadrara con la cámara. Yo lo hice un poco a ojo, y con alguna pequeña corrección quedó contento con el encuadre. Cuando vino el segundo tipo al que íbamos a entrevistar, me dijo de nuevo que le encuadrara y, de nuevo con una pequeña correción, me dijo que le diera al botón de grabar y ya quedé consagrada como operadora de cámara :D. Eddy, por su parte, se puso los cascos para comprobar el sonido, y Amina ocupó el lugar de Dick y le hizo al tipo tres o cuatro preguntas hasta que Dick consideró que ya era suficiente y la sustituyó. Amina estaba nerviosa, pero lo hizo muy bien. :)
Después de la entrevista, nos fuimos a comer al comedor del centro, donde nos sirvieron patatas con pescado (el famoso Fish&Chips inglés, muy común los viernes, por lo visto) acompañado, si queríamos, de sopa de champiñones, ensalada, zumos de frutas (bastante aguados, pero bueno) y fruta. Aunque fuimos los primeros en entrar, el comedor enseguida se llenó con el personal del centro y con montones de niños que se sentaron en las mesas contiguas. Después de comer, Dick y John desaparecieron y nosotros tuvimos un rato libre, que aprovechamos para salir al aire libre e investigar un poco por los alrededores. Allan era un poco el que llevaba la voz cantante, y nos llevó de un lado a otro, metiéndonos por zonas boscosas y hasta se puso a trepar a un árbol que parecía estar allí expresamente para ser trepado, dada la disposición y profusión de sus ramas. El sitio en general era precioso.
Y luego llegó lo mejor de todo: las actividades. Un chico nos hizo de guía/ayuda y nos propuso varias actividades para hacer. John llevaba la cámara con el trípode, lo cual me hace pensar que nos grabó para añadir las imágenes al vídeo promocional. La finalidad de las actividades y de todo el lugar en sí era fomentar la labor de equipo y la autoestima. Y tengo que decir que consiguen ambas cosas. Fue muy, muy divertido. Os cuento un poco lo que hicimos.
La primera actividad consistía en cruzar de un lado a otro de un recinto sin tocar el suelo. Para ello, había unos troncos talados, de apenas unos centímetros de altura, sobre los cuales debíamos permanecer, y que estaban separados entre sí cosa de un metro y medio o así. Se nos daban también cuatro tablones fuertes y planos, que podíamos colocar entre los troncos para pasar de uno a otro sin tocar el suelo. Los tablones tampoco podían tocar el suelo. En el momento en que uno lo hiciera, todo el equipo tendría que volver al comienzo. Primero pasó Allan y colocó un tablón, sobre el que pasó al siguiente tronco. Luego pasó Dick, que le dio un nuevo tablón a Allan para que lo colocase entre los dos troncos siguientes. Fuimos pasando uno a uno hasta que todo el equipo (PUK Team!) estábamos sobre los troncos y los tablones, procurando no caernos para no tener que volver a empezar. Lo mejor fue cuando tuvimos que reutilizar uno de los tablones. El único que estaba en posición de levantarlo era Bernie, así que Allan y yo, que estábamos a su lado, lo sujetamos, Dick me sujetó a mí y Bernie sujetó el tablón y lo pudo levantar hasta que yo le pude echar una mano y al final lo consiguió y todo el equipo logró el objetivo. :D
La segunda consistía en pasar de un lado a otro de un recinto en plan Tarzán: colgado de una cuerda. Primero había que coger la cuerda, que colgaba en medio del recinto y no se nos permitía entrar a cogerla, así que nos quitamos todos las chaquetas, atamos algunas y Dick y John las tiraron hasta que lograron que la cuerda se balanceara. No consiguieron cogerla a la primera, pero lo conseguí yo a la segunda. El primero en colgarse de la cuerda fue Dick. Luego fui yo (después de un rato de "no puedo, no puedo"), pero tiré un tronco que no estaba permitido tocar y tuvimos que volver a empezar... jajaja La segunda vez me lancé yo la primera y así Dick no tuvo que volver a repetir, aunque seguro que le moló, porque lo estaba pasando genial. Jejeje. Los demás lo hicieron todos a la primera.
La tercera consistía en coger un barril de plástico que no pesaba gran cosa y, con todo el equipo tocando en todo momento el barril con cualquier parte del cuerpo pero sin perder nunca el contacto, había que sortear una serie de cuerdecillas, sin tocarlas, a lo largo de un pequeño trayecto. Fueron muy divertidas las contorsiones que tuvimos que hacer todos, apelotonados en tan poco espacio. Tocamos las cuerdas mil veces, pero el guía nos perdonó y no nos dijo que empezásemos otra vez... jajja.
La siguiente era también con el barril. Teníamos que pasar todos a través de una rueda de tractor que colgaba de una cadena. No se nos permitía tocar la rueda y el único material del que disponíamos era un tablón largo y el barril. Así que ahí nos vimos trepando al barril, ayudándonos unos a otros para pasar a través de la rueda.
Luego vino el más divertido: era un circuito casi en plan Humor Amarillo, en el que había que hacer un montón de cosas: pasar por una red, por un tronco balancín, por unos neumáticos sujetos con unas cadenas y ayudándonos para ello de unas cuerdas, por un cable tenso y delgado ayudándonos también con cuerdas... Íbamos en parejas y yo iba con Amina, a la que algunos se le hicieron muy cuesta arriba. Yo me lo pasé como los indios, la verdad.
Luego, la escalada. Armados con arneses, casco y cuerdas, nos plantamos delante de la pared rocosa y uno por uno escalamos la pared, mientras dos de los nuestros mantenían tensa la cuerda para salvar al escalador de posibles caídas. Lo cierto es que son todas actividades que refuerzan mucho la confianza en los demás y en uno mismo. Pero en escalada, sobre todo, básicamente tu vida depende de los que mantienen tensa la cuerda... y es una sensación enriquecedora, de la que uno es más consciente cuando es uno mismo el que sostiene la cuerda de otro, que cuando es uno el que está encaramado en las alturas buscando la próxima sujeción. La escalada a mí se me hizo dura. No tanto porque me costara subir, sino porque me costaba discernir qué agarre coger y cuándo. Hubo un momento en el que me atasqué y pregunté a los demás qué hacía, que no sabía cómo seguir para llegar arriba. Yo ahí encaramada y ellos dándome ideas desde abajo: pon la pierna aquí, usa las piernas para impulsarte, no los brazos... Finalmente lo conseguí, con un pequeño paso en falso que conseguí corregir sin caerme. Para bajar, liberaban la cuerda despacito y sólo había que dejarse caer hacia atrás. Ni siquiera causaba vértigo. Luego hubo otra prueba de escalada más complicada, pero sólo Allan y Bernie se aventuraron, y Allan perdió pie y se vio colgado de la cuerda que Eddy y yo sosteníamos. Se balanceó y dio con la espalda en la roca, pero el golpe no fue muy fuerte, así que no hubo de qué preocuparse.
La última prueba que hicimos (había muchas más, pero ya anochecía) fue una con la que ni yo ni Amina nos atrevimos. Yo estaba tentada, pero no tuve suficiente tiempo para armarme de coraje. Unos minutos más y probablemente me hubiera decidido, pero con todo el equipo esperando era un lujo que no me pude permitir. Ya les dije que la próxima vez, saltaría. Y era eso, un simple salto... a unos diez metros de altura. Había que subirse a un árbol bastante alto que tenía argollas clavadas en el tronco para facilitar la subida, y además el guía colocó una escalera de mano para que la primera parte fuese aún más fácil. Una vez arriba, había en el árbol una pequeña plataforma en la que había que mantenerse en pie. No tenía ni barandillas ni nada. Sólo el pensar en estar allí arriba, en esa pequeña plataforma con el árbol como único punto de apoyo ya me quitó todo el valor. Y luego había que saltar y cogerse de un trapecio que colgaba a algo más de un metro de la plataforma. Por supuesto, íbamos con el arnés y si alguien se caía colgaría de la cuerda, así que no había peligro... pero el vértigo no lo quitaba nadie. De hecho, Allan pidió más dificultad y le pusieron el trapecio más lejos, saltó, no llegó y quedó balanceándose en la cuerda. Daba mucha impresión verlos saltar allí arriba.
En general fue todo muy entretenido, y la labor de equipo y la sensación de unidad realmente se ven muy potenciadas en actividades de ese tipo. Se las recomiendo a todo el mundo. Supongo que las habrá en España en alguna parte. Aquí las hay en varios sitios (creo), pero por si alguien quiere ir a este sitio, está en Sussex y se llama Hindleap Warren. Vale la pena si queréis pasaros unas risas, un poco de miedo (o más bien subidones de adrenalina) y mucha aventura.
Y bueno... muchas agujetas, porque hoy estoy que no me puedo mover... jajajaja.
¡¡Besotes!! ¡¡Y muchos ánimos a Fernando mañana!!