jueves, 11 de octubre de 2007

Reunión

Hoy Dick llegó por la mañana contento como unas castañuelas, cantando a voces y como si todo fuera estupendo y maravilloso, mientras que yo me encontraba bastante nerviosa esperando a que dieran las once, hora a la que supuestamente íbamos a tener la reunión. Yo ya suponía que se iba a retrasar, porque siempre se retrasa y hace esperar a todo el mundo... Total, que nos dieron las cuatro y media de la tarde.

Durante el día, me puse por fin con una animación. Era una que Ruth había empezado y... oye, Ruth, si lees esto, que ya puestos a pegar un rig de internet... ¡haber cogido uno entero! jajaja A este le faltaban cachos... jajaja Pero nada, para empezar está bien, aunque la animación no da mucho de sí debido al rigging defectuoso, y encima Lightwave va lentísimo con ella, seguramente debido a la cantidad de objetos que contiene. Le propuse a Allan cambiar al personaje para riggearlo desde cero, pero me dijo que era una animación tan sencilla que no valía la pena. La lástima es que es una animación tan sencilla porque está hecha así desde el principio, pero si estuviera bien hecha podría sacársele un jugo tremendo, porque representa a un tipo que se pone furioso cuando suena el teléfono y lo arroja a la pecera. ¿Tenéis idea de la cantidad de cosas que podrían pasar en esos segundos? Sin contar con lo que aprendería intentando hacer una chapuza con los efectos de las ondas del agua de la pecera... Igual la terminaba el año que viene... jajaja Me fascina, aunque la lentitud del Lightwave y el defectuoso rig de este personaje le quitan todo el encanto. Pero ya veréis cuando me haga yo mi propio personaje, ya. Sea en PUK o no, lo llegaréis a ver, eso seguro. :-)

Lo primero que me preguntó Dick al empezar la reunión era qué tal iba con la animación, para cuando la terminaría , cómo iba el aprendizaje, qué método me iba mejor para aprender... Y luego ya pasamos al tema peliagudo.

—Me caes bien, porque eres agradable y franca —o algo así me dijo—, pero no me ha gustado nada que no me hayas dicho que no estabas a gusto aquí y que estabas buscando otra cosa.

En todo momento, su tono fue amable. Durante toda la conversación se comportó de una forma atenta y respetuosa, me hizo sentir que me escuchaba y yo a mi vez también me mostré respetuosa. Estaba más nerviosa de lo que me gusta admitir y mi voz no estaba todo lo segura que hubiera querido, pero lo importante es que le dije todo lo que quería decir. O casi. Porque sigo esperando por el dinero del babysitting famoso. Y Amina por el del taxi.

—Te lo estoy diciendo ahora —le contesté con serenidad.
—Ahora es demasiado tarde.
—No, todavía estoy aquí. Es sólo una entrevista, no quiere decir que me vayan a coger necesariamente.
—Ya, pero no estás a gusto aquí y no me habías dicho nada.

Vale, eso era cierto. Ahí puse cara de circunstancias y me callé. Me preguntó entonces por qué no estaba a gusto. Por supuesto, lo primero que le dije es que necesito dinero. Haciendo referencia a tu post anterior, César, en el que sabiamente me dices que cuando vine sabía a lo que venía y en qué circunstancias... tengo que decir que sí, que lo sabía, pero no sabes el vértigo que da ver que no entran ingresos en tu cuenta. Incluso aunque aún me queda cierto tiempo de seguridad antes de llegar a números rojos, me he topado con la realidad de que no estoy dispuesta a esperar a que esos números rojos aparezcan. No sé cuánto tardaría en encontrar un trabajo, así que no puedo esperar a estar en la quiebra para buscarlo, porque entonces tal vez no aparezca a tiempo. He de ir tanteando mis posibilidades, ver cuáles son. De ahí las prisas.

Le dije a Dick que había otras razones, le pregunté si quería saberlas y me dijo que sí, que claro. Así que empecé. Por orden.

—Cuando vine —le dije—, se me dijo que se me iba a pagar la Travel Card de tres zonas... y, sin embargo, este mes me preguntaste si la necesito, lo cual me ha hecho pensar que no estaba en el acuerdo.

Me contestó, siempre amable, que si no la usaba todos los días es un gasto de dinero inútil (y tiene razón), y que incluso podía pagarme la Travel de los fines de semana, o coger el dinero equivalente, o algo similar. Esto se lo pregunté de nuevo para confirmarlo, porque es algo que yo ya había pensado. Sus palabras fueron en todo momento razonables... tan razonables como cuando me dijo que me iba a pagar 25 libras por las tres horas de canguro... Me explicó que lo que hace la empresa es pagar el viaje desde la casa hasta la empresa, y luego me explicó no sé qué de unos impuestos que no entendí.

—Cuando vine —proseguí después—, también se me dijo que pagarías la comida: dos libras. Sin embargo, yo me hago la comida en casa y, claro, de ese modo no me pagas nada.

Me preguntó qué había pasado con lo del cambio del bareto ese de los sandwiches, y me preguntó por qué no había tomado la iniciativa de organizar la reunión entre los que estamos allí y tomar una decisión. Yo le dije que había preguntado varias veces, que había sugerido que debíamos ir a diferentes sitios a coger el menú, que había insistido en ello... pero que no había percibido el interés suficiente en los demás. Él sugirió quizá yo tenía un problema de comunicación, que no expresaba lo que quería claramente. Que si quería cambiar de sitio, debía movilizar a los demás. Yo repliqué que a mí, realmente, me gusta tomar el control de las situaciones cuando es necesario, pero tengo que percibir que, aunque la gente no se decida, existe el interés y la intención. Sin embargo, yo no veo eso en mis compañeros, por más majos que son. Finalicé diciendo que, de todas formas, para mí la opción de cocinar en casa estaba muy bien... pero claro, eso se traducía en el problema de que no me paga la comida: el dinero de nuevo.

—Y sobre el trabajo que hago aquí —le dije—, no me gusta nada tener que ir de un lado a otro y recorrerme todo Londres...

Me empezó a explicar que era una empresa pequeña en la que todo el mundo tenía que echar una mano en esas cosillas. Que seguramente en las grandes compañías no pasaba, o que incluso a veces sí, pero que aquí no había otra manera.

—La única razón por la que vine para estar aquí sin cobrar —dije— fue para aprender animación. Pero si tengo que hacer web y tengo que ir de acá para allá a recoger o llevar cosas, entonces prefiero hacerlo cobrando.
—Y si cobraras aquí, ¿cuánto querrías cobrar? —me preguntó.

Lo pensé un momento.

—18.000 al año.
—Es mucho —sonrió Dick, echándose para atrás en el sofá.
—Es lo que me ofrecen en el otro lado...
—¿Qué tendrías que hacer?
—Web.
—¿Y te gusta?
—Me gusta más la animación, pero necesito el dinero —contesté—. Y podría seguir aprendiendo animación en mi tiempo libre, porque realmente lo que aprendo aquí lo puedo aprender en casa perfectamente, puesto que estoy aprendiendo todo por mi cuenta y nadie me enseña nada. Me gusta tanto que no creo que fuese un problema.

Realmente, le vi interesado en mantenerme allí. Más tarde me informó de que, respecto a la idea que yo había preparado del anuncio televisivo para móviles de la empresa alemana, que por lo visto habían contestado el email, les había gustado la idea y, aunque ahora iban a cambiar el producto y la cosa se iba a retrasar hasta enero, tenían pensado ponerse en contacto con PUK. Tal vez eso tuvo algo que ver con que Dick quiera tenerme allí... No sé, pero me alegré. :-)

Para acabar la reunión, Dick me dijo que hablaría con Philippa, que es su madre y es la que maneja el dinero de PUK. Supongo que le va a preguntar cómo está la cosa como para hacerme contrato. No sé qué opinará ella, así que no doy nada por supuesto. Podrían ofrecerme algo, o tal vez no. Si me ofrecen algo interesante, tendré que pensarme más despacio si me voy o no. Todo está por verse.

Dick me dijo que volveríamos a hablar el martes, y me explicó cuidadosamente que mañana no podía porque tenía que ir a no sé dónde, y el lunes tampoco porque tenía una filmación en otro sitio.

—Vale, pero el martes sin falta —dije—, porque si tengo noticias del resultado de la entrevista, les diré que les doy la respuesta el miércoles.

(Luego ya me dijo Pauline que eso en Londres no se puede hacer, porque se buscan a otro. Que lo mejor es decir que sí, y luego decir que no, que te ofrecieron otra cosa mejor. Así que tomo nota.)

Dick me dijo que de acuerdo (seguro que espera hasta las seis y cinco del martes o algo así) y el resto del tiempo estuvo súper amable conmigo, me informó de lo del mail de la empresa alemana, tuvimos reunión (todos en PUK) para organizar la fiesta navideña y me gastó alguna broma... Tan amable que me sorprendió. Normalmente siempre se comporta como un tipo simpático y agradable, pero hoy me dirigió más bromas que nunca antes. Curioso.

Mañana, entrevista. Con una parte en alemán. Va a ser la caña. Me despido con un saludo alemán informal:

Tschüss!! :)

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