lunes, 27 de agosto de 2007

Carnaval en Londres

Empezamos el día de hoy con goteras en el baño. Caían gotas cosa fina. Por suerte, el tema se solucionó enseguida, porque el vecino de arriba hizo no sé qué cosa en su baño y ya no cayó más agua. Así que Pauline se vino al Carnaval conmigo tan contenta.

Al cruzar el parque, otra boda. Según Pauline, esta era una boda india. El novio iba con sombrero de copa y en un coche de caballos precioso. A la novia no la vimos, y si la vimos, no iba de blanco (es que yo de bodas de países que no sean España no sé gran cosa). Andaba por allí el tipo que ayer me echó del parque... Ah, que eso no lo conté. Bueno, pues lo cuento: ayer me dieron las ocho en el parque y cuando estaba yo concentrada mirando los patos a ver si dibujaba alguno, se acerca un tipo en bici y me dice, en inglés: "lo siento, el parque está cerrado". Tremenda sorpresa, no sabía yo que cerraban el parque. Además, no me dejó tomar la salida que está al lado de mi casa, así que tuve que salir por la opuesta. Le di las gracias, riendo por mi ignorancia, y volví a casa dando un rodeo impresionante. Se me hizo de noche, incluso, pero me gustó mucho ver las casitas londinenses por la noche, con las luces encendidas y pudiendo fisgonear incluso el interior de algunas, porque las persianas brillan por su ausencia y a veces no corren las cortinas.

Total, que al cruzar el parque hoy me encontré con el tipo de ayer y bromeó conmigo, diciéndome que el parque volvía a estar cerrado. Le contesté con una sonrisa que esperaba que no, y se fue riéndose hacia el coche de caballos del novio del sombrero de copa. Pauline me dijo que ya había hecho un "conocido". :D Y que eso estaba muy bien.

El Carnaval no era lo que yo me esperaba. Claro, yo estoy acostumbrada al carnaval español, donde la gente se disfraza y sales a la calle y todo es color y originalidad, y uno se queda embobado mirando los disfraces de la gente, que a veces son de lo más ingenioso. El Carnaval londinense es en plan Río de Janeiro, pero como no sé exactamente cómo es el de Río, os describo un poco lo que vi:

Lo primero que vi fue mucha gente en el metro y un escándalo de la Virgen: silbatos (por lo visto muy, muy comunes), griterío, apelotonamiento... Al salir del metro vi las calles de Notting Hill: anchas, con aceras espaciosas en general, casas muy bonitas y muy blancas a los lados... Había una zona, por lo visto muy cara, en que las casas eran cada una de un color, todas en tonos pastel. Estaban impolutas. Nos paramos un momento en una agencia inmobiliaria. Por esa zona, los precios de las casas rondan el millón de libras. Para qué vamos a hacer comentarios, ¿eh? Por cierto, y hablando de las casas que bordeaban las calles... La gente hace negocio como puede: abrían sus puertas y ponían un cartelito: "Baño, 1 libra" (en inglés). Vamos, que si querías ir al baño, les pagabas y entrabas en sus casas. Es la caña. Otros se habían abastecido de tropecientas bebidas para venderlas más caras en sus puertas, y qué sé yo qué más cosas. Incluso en Walthamstow, nada más salir de casa, vimos en el parque un cartelito que ponía: "Boot sale". Pauline me explicó que ese cartelito significa que alguien está vendiendo cosas que tiene en casa y que no usa, que no quiere, o que las vende porque necesita dinero o cualquier otra cosa. Y la gente viene, fisgonea tus cosas y se llevas las que le parece. Me dijo que incluso hay gente que no las saca, sino que deja su casa tal como está y pone etiquetitas con precio a los objetos, y luego deja que los posibles compradores entren, se paseen por la casa y cojan el objeto que les venga en gana. Por lo visto, esto es bastante común en América, y aquí está a la orden del día, también...

Pero bueno, sigo con lo que iba diciendo. Es que me lío.

Lo siguiente que vi fue la porquería en las calles. La gente come en cualquier lado y deja la basura amontonada de cualquier modo. No vi ni una papelera. Tampoco creo que la gente las hubiera usado mucho, porque estaba todo que daba asco: papeles, envases de comida, tenedores de plástico, comida en sí misma, montones de latas de bebida... De pena. Alguna gente más cuidadosa, a falta de papeleras, hacía montones con la basura, y así se podía ver, de vez en cuando, un montón de basura tirado en el bordillo de la acera, listo para recoger, casi a modo de papelera. Ahí fue donde tiré yo mi cáscara de plátano cuando me comí uno de los que me llevé. Que, por cierto, se me había puesto tan blando que, al abrirlo, salió despedido un trozo semideshecho y casi fue a parar al bolso de una chica que estaba sentada en el suelo allí al lado... jajaja. Menos mal que no le cayó dentro, sino al lado justo, y pude recogerlo corriendo sin que se diera cuenta de nada... :D

Luego, por fin, nos tropezamos con la procesión, después de perseguirla un rato y pelearnos con el mapa. Yo leo mapas mejor que Pauline, por lo visto, así que me hice cargo de él y no nos perdimos ni nada. :) La procesión estaba compuesta básicamente por camiones enormes cuyo remolque era una tarima donde la gente bailaba, tocaba, cantaba, o simplemente ponía música de algún aparato. A mí me dolían los oídos sólo de ver que la parte trasera de algunos camiones eran todo altavoces y a un volumen altísimo, y justo detrás, iba el grupo de gente disfrazada bailando al ritmo de la música... No sé cuánto les durarían los oídos yendo tan cerca de los altavoces. Pobres. Me llamó la atención que no se disfraza nadie: sólo los de la procesión. Tal vez había alguna persona disfrazada que no pertenecía a la misma, pero no podría asegurarlo. Todo el mundo iba normal. Aquí, el Carnaval, por lo visto, es más como la cabalgata de Reyes: algo que ves pasar, con mucha música y colorines, y ya. Tampoco son disfraces como los de España. Aquí no ves a nadie disfrazado de Frankenstein o de Pipi Lampstrup. Aquí veías a gente muy ligerita de ropa, gente de todas las razas y de todas las tallas (adiós complejos, se os quitan todos viendo este desfile), que lo único que hacían era menear las caderas y ya. No importaba que lo hicieran bien o mal: sólo que lo hicieran. Todo el mundo bailaba el mismo baile. Consistía en que la chica se pone delante (dando la espalda), el chico detrás, se pegan a la altura de la cadera, y el chico hace el movimiento de embestirla mientras ella mueve la cadera con sensualidad. Muy explícito. Un tío, que debía de estar borracho, acabó embistiendo a una chica en el suelo, y ella no le daba la espalda, sino que estaban frente a frente y aquello parecía una escena porno en toda regla . La gente los miraba, divertida. Yo, flipando. Había sensualidad por todas partes, música atronadora en cada camión, ropa de colorines pero que no significaba nada. Luego os mostraré alguna foto. La multitud era impresionante, casi todos con sus cervezas en la mano. Se me hizo curioso por la novedad, y lo miré todo con atención e hice muchas fotos... pero no lo encontré divertido. Yo, para bien o para mal, me divierto con cosas mucho menos aparatosas que todo eso y, por añadidura, mucho más tranquilas. Eso se lo dejo a las miles de personas que había allí. Pero está bien conocer otras culturas, así que sigue alegrándome el haber ido. :) Lo único que no me alegra son las cinco libras que me costó ir hasta el centro y volver. ¡Qué caro es el transporte público, incluso con la Oyster Card! Así no se puede ir a ninguna parte.

Volvimos relativamente temprano y nos sentamos en el jardín a charlar y a disfrutar del merecido descanso. Estábamos rendidas, y aún lo estoy. Pero el día estuvo bien. Muy londinense. :)

Nada más por ahora. Os pongo alguna foto.







3 comentarios:

Anónimo dijo...

Crea adicción el leer tu blog. Siempre me ha parecido muy interesante las diferencias culturales que existen en cada pais.
Algunas de las cosas que cuentas me parecen la pera, como eso de alquilar el baño de tu casa (esta gente es la leche) Te va a parecer una tontería, pero uno de los mayores placeres que encuentro cuando vuelvo a España de unas vacaciones, es el de poder utilizar un baño público sin tener que pagar por él :-)) También me ha gustado el tema del mercadillo, en alguna película lo he visto, pero no pensé que fuese tan real como la vida misma.

Y lo de las papeleras y la porquería estoy de acuerdo contigo. El otro día estuve discutiendo (en el buen sentido) con Pedro de que tenía el recuerdo de Londres muy sucio. En los cuatro o cinco días que estuvimos recuerdo las calles llenas de mierda y sin que recogiesen la basura, o ver un barrendero (Pedro decía que no recordaba eso) Por lo visto debe ser que les gusta convivir con guarreridas.

Un besote,

Elisa

P.D...Yo también tengo una aracnofobia tremenda, y tampoco me quedaría tranquila si tan sólo la aspirasen, yo necesito ver el cadaver :-))))

Pi dijo...

Hola Marta! Soy Pili, de las clases de dibujo con Duli este verano... Yo también visito cuando puedo tu blog y me resulta muy interesante todo lo que cuentas. Además de dibujar muy bien, eres muy amena. Espero que te lo pases muy bien por Londres. Yo seguiré tu rastro en esta página. Besos

Marta dijo...

¡Hola, chicas! Me alegro mucho de que me escribáis. :)

Elisa, la verdad es que sí que es interesante buscar las diferencias entre una cultura y otra. ¡Y eso que estamos en occidente! ¿Te imaginas cómo será en China o La India? Supongo que en esos casos lo interesante será buscar las cosas parecidas... jajaja.

Walthamstow no está excesivamente sucio, aunque tampoco está impoluto. Tengo que fijarme en si veo papeleras. Sé que en el parque hay muchas, pero, si he de ser sincera, no me he fijado en las calles, supongo que porque no tenía una cáscara de plátano que tirar. Cuando por fin vaya al centro de Londres, y sin Carnaval de por medio, ya os diré cómo lo encuentro de limpio, sucio o qué. :)

¡Pili, qué sorpresa verte por aquí! Sé muy bienvenida. Me alegro de que leerme te resulte ameno. ¡Espero que no dejes de dibujar!

¡Besos a las dos!