Últimamente no escribo mucho, ya lo sé, pero realmente tampoco tengo mucho sobre lo que escribir. Trabajo bastante, pero de la empresa no puedo decir gran cosa (confidencial), y mis días son monótonos y todos iguales o muy parecidos. Así que acabo antes contándoos un poco cómo transcurre un día normal de mi vida aquí.
Mi despertador suena a las ocho, aunque siempre me despierto antes por el ruido que hacen mis compañeros por la casa. Como yo suelo ducharme por las noches, necesito menos tiempo por la mañana y suelo levantarme un poco más tarde que ellos. No me molesta que me despierten, porque así aprovecho para remolonear conscientemente y, cuando suena mi despertador a las ocho, ya estoy lista para ponerme en marcha. Soy incapaz de ponerme en pie en cuanto toca la alarma. :) Soy de las que la ponen veinte minutos antes, la dejo sonar cuatro o cinco veces en intervalos de cinco minutos, y así me voy despertando como a trocitos. :D
Desayuno muy poca cosa (luego ya lo completo con algo de fruta de la empresa) y, mientras que mis compañeros se sientan en el sofá a esperar a que todo el mundo esté listo para ir en coche, yo suelo irme caminando. Es la única oportunidad que tengo de hacer algo de ejercicio y, si no llueve, se agradece mucho caminar esos 35 minutos que lleva ir a la empresa. Al principio iba en coche con ellos para no ser tan separatista, pero finalmente mi personalidad independiente se ha impuesto y me alegro, porque el paseo es muy agradable. Me pongo mi propia banda sonora (siempre canto cuando camino sola, me hace sentir muy bien) y disfruto del entorno.
Las calles por la mañana, entre las ocho y media y las nueve, están llenas de vida. La carretera está a tope de tráfico y los coches se impacientan para adelantar a las bicis, que las hay a montones. A veces las adelantan con gran peligro para el ciclista. Normalmente hay carriles para ellas, o espacios exclusivos en las aceras, pero aún queda alguna calle muy transitada en la que no tienen un lugar seguro por el que circular, y a veces sufro viéndolas.
Luego ya me meto por calles más tranquilas, y en una de ellas hay un colegio de primaria. Muchos padres y madres llevan a sus hijos en las bicis, unos en la propia (en algún otro post hablaré de la gran variedad de artilugios que se pueden acoplar a la bici para llevar a los peques o lo que se tercie) y otros guiando la marcha de los niños, que les siguen detrás pedaleando con energía. Es divertido ver la verja llena de bicis que no levantan un palmo del suelo de lo pequeñitas que son. :)
Tras esta calle está la del centro comercial, llena de gente que va y viene, aunque a esas horas las tiendas aún no han abierto. Y luego viene el trecho del que más disfruto, que es un gran parque verde y llano, atravesado por varios caminos estrechos asfaltados por los que circulan tanto bicis como peatones. Suele haber vacas paciendo por allí. El otro día acaricié a una y me miró raro cuando le hablé en español. :) Tras el parque, viene el puente que cruza sobre el río. A horas más tardías siempre hay piragüistas o alguna otra embarcación pequeña, y también patos, pero cuando yo cruzo el puente suele estar todo muy tranquilo.
Y después de esto ya llego a la empresa, en la que entro saludando a diestro y siniestro (me dicen que es típico de españoles, que eso los ingleses no lo hacen) y me siento en mi sitio y hala, a currar durante ocho horas y media, con una hora por el medio para comer. Al final, suelen ser nueve horas o nueve y media, porque se está tan bien allí que no importa quedarse un rato más. Últimamente andamos con algo de estrés para acabar algunas cosillas y estos días nos hemos quedado allí hasta las nueve o diez de la noche, y ayer sábado también fui a trabajar y estuve hasta las siete de la tarde. Pero no me importa, estoy muy a gusto y para eso he venido, al fin y al cabo.
Tras el trabajo vengo a casa, hablo por internet con algún familiar o amigo, si hace falta me escapo a hacer alguna compra, ceno, cocino algo para el día siguiente, me ducho, leo "World Without End" antes de dormir (tengo que acabarlo antes de irme, que pesaría mucho en la maleta) y quizá algún otro libro relacionado con la animación, y a dormir.
Y ya está, esos son mis días monótonos. :)
Mi despertador suena a las ocho, aunque siempre me despierto antes por el ruido que hacen mis compañeros por la casa. Como yo suelo ducharme por las noches, necesito menos tiempo por la mañana y suelo levantarme un poco más tarde que ellos. No me molesta que me despierten, porque así aprovecho para remolonear conscientemente y, cuando suena mi despertador a las ocho, ya estoy lista para ponerme en marcha. Soy incapaz de ponerme en pie en cuanto toca la alarma. :) Soy de las que la ponen veinte minutos antes, la dejo sonar cuatro o cinco veces en intervalos de cinco minutos, y así me voy despertando como a trocitos. :D
Desayuno muy poca cosa (luego ya lo completo con algo de fruta de la empresa) y, mientras que mis compañeros se sientan en el sofá a esperar a que todo el mundo esté listo para ir en coche, yo suelo irme caminando. Es la única oportunidad que tengo de hacer algo de ejercicio y, si no llueve, se agradece mucho caminar esos 35 minutos que lleva ir a la empresa. Al principio iba en coche con ellos para no ser tan separatista, pero finalmente mi personalidad independiente se ha impuesto y me alegro, porque el paseo es muy agradable. Me pongo mi propia banda sonora (siempre canto cuando camino sola, me hace sentir muy bien) y disfruto del entorno.
Las calles por la mañana, entre las ocho y media y las nueve, están llenas de vida. La carretera está a tope de tráfico y los coches se impacientan para adelantar a las bicis, que las hay a montones. A veces las adelantan con gran peligro para el ciclista. Normalmente hay carriles para ellas, o espacios exclusivos en las aceras, pero aún queda alguna calle muy transitada en la que no tienen un lugar seguro por el que circular, y a veces sufro viéndolas.
Luego ya me meto por calles más tranquilas, y en una de ellas hay un colegio de primaria. Muchos padres y madres llevan a sus hijos en las bicis, unos en la propia (en algún otro post hablaré de la gran variedad de artilugios que se pueden acoplar a la bici para llevar a los peques o lo que se tercie) y otros guiando la marcha de los niños, que les siguen detrás pedaleando con energía. Es divertido ver la verja llena de bicis que no levantan un palmo del suelo de lo pequeñitas que son. :)
Tras esta calle está la del centro comercial, llena de gente que va y viene, aunque a esas horas las tiendas aún no han abierto. Y luego viene el trecho del que más disfruto, que es un gran parque verde y llano, atravesado por varios caminos estrechos asfaltados por los que circulan tanto bicis como peatones. Suele haber vacas paciendo por allí. El otro día acaricié a una y me miró raro cuando le hablé en español. :) Tras el parque, viene el puente que cruza sobre el río. A horas más tardías siempre hay piragüistas o alguna otra embarcación pequeña, y también patos, pero cuando yo cruzo el puente suele estar todo muy tranquilo.
Y después de esto ya llego a la empresa, en la que entro saludando a diestro y siniestro (me dicen que es típico de españoles, que eso los ingleses no lo hacen) y me siento en mi sitio y hala, a currar durante ocho horas y media, con una hora por el medio para comer. Al final, suelen ser nueve horas o nueve y media, porque se está tan bien allí que no importa quedarse un rato más. Últimamente andamos con algo de estrés para acabar algunas cosillas y estos días nos hemos quedado allí hasta las nueve o diez de la noche, y ayer sábado también fui a trabajar y estuve hasta las siete de la tarde. Pero no me importa, estoy muy a gusto y para eso he venido, al fin y al cabo.
Tras el trabajo vengo a casa, hablo por internet con algún familiar o amigo, si hace falta me escapo a hacer alguna compra, ceno, cocino algo para el día siguiente, me ducho, leo "World Without End" antes de dormir (tengo que acabarlo antes de irme, que pesaría mucho en la maleta) y quizá algún otro libro relacionado con la animación, y a dormir.
Y ya está, esos son mis días monótonos. :)
