jueves, 4 de septiembre de 2008

Escocia (I)

¡Qué bella es Escocia! Un par de fotos para abrir boca:


Hace unos diez días que volví de vacaciones y aún no he recuperado el ritmo; ando dispersa y perezosa. Con la salvedad de que me he apuntado al gimnasio y ahora por fin muevo un poco el esqueleto y he dicho adiós a la vida sedentaria que he llevado durante el último año. ¡Gracias a Dios!

Os diré que los naranjos siguen creciendo. El segundo ya ha germinado también y ha llegado el momento de conseguir un par de macetas pequeñitas para sembrarlos en condiciones y sacarlos de su cunita de algodón. Ya haré más fotos. :)

Y ahora os cuento de las vacaciones, que fueron estupendas. Lo único que las estropeó un poco fue que tuvimos mal tiempo casi toda la semana, que estuvo lluviosa y tal. Pero teniendo en cuenta que hablamos de Escocia, ya no es sólo que no me esperase otra cosa, sino que hasta casi es más bonito verla así, en su estado natural, húmeda y gris y, pese a todo, indescriptiblemente hermosa. Acabábamos siempre empapados y teníamos que habérnoslas con los impermeables, paraguas y lo que cuadrara para que no nos calara el agua hasta los huesos, y en general nos las apañamos bien.

El viaje lo organizó mi hermano Pablo, que se esforzó por encontrar cosas bonitas e interesantes para ver, reservó vuelos, hoteles, coches de alquiler y en fin, que no puedo menos que agradecerle que no nos dejara a los demás (éramos en total 14 personas, entre familia y amigos) más que el deber de disfrutar de lo que nos rodeaba.

Salí a buscarlos a Stansted el viernes 15 de agosto, y como el avión se retrasó tuve que esperar un rato a que llegaran. Me alegré mucho de verlos a todos. Fue un placer volver a ver a mi familia, saludarles, besarles, y después ayudarles a lidiar con los ingleses. Mi papel oficial en la "excursión" a Escocia era de intérprete: era la única del grupo que hablaba inglés, y para la mayoría de las cosas me defendí bien.

Lo primero que tuvimos que hacer fue recoger los coches de alquiler. Con Europcar no hubo ningún problema: la oficina la tienen en el aeropuerto y el parking también, así que fue todo inmediato. Con ellos reservamos un vehículo de siete plazas, que resultó ser una Renault Space con cambio automático que aquello metía miedo. Los hombres del grupo la miraron tanto que ya la tenían aburrida. El segundo vehículo, una Ford Transit Tourneo de 9 plazas, la alquilamos con Sixt. Al contrario que Europcar, Sixt no tiene la oficina en el aeropuerto, cosa que descubrimos sobre la marcha, buscándola. Preguntamos en información y nos dijeron que tenían la oficina a varios minutos del aeropuerto y que teníamos que llamar para que nos vinieran a recoger. Así que si algún día reserváis con Sixt en Stansted, que lo sepáis. Sabiendo esto y teniendo una mínima noción de inglés para ser capaz de hablar con ellos por teléfono y entender dónde os van a recoger, no hay problema.

Recordé que me habían mandado los de Sixt un mensaje con el número al que había que llamar. Así que llamé, vinieron a buscarnos en una furgoneta y, como éramos nueve personas las que tenían que recoger, dieron dos viajes para llevarnos a todos hasta las oficinas.

Segundo problema con el que tuvimos que habérnoslas en Sixt: se requiere que en la cuenta sobre la que se va a hacer el cargo con la tarjeta de débito haya al menos el doble del importe necesario, para contar con él a modo de fianza (me pregunto qué habría pasado si nadie hubiera entendido lo que el tipo nos decía; seguro que no habríamos tenido ningún problema de este tipo. Al final, es mejor no hablar inglés o al menos hacerse un poco el loco...). Total, que ni mi hermano ni yo teníamos suficiente, así que tuvimos que llamar al resto del grupo, que aún estaba en Stansted en el otro coche (el de Europcar) esperando. Se perdieron y tardaron en llegar, pero al final, ya reunidos todos y con la tarjeta de mi tío con dinero suficiente para que los de Sixt se quedaran contentos, nos subimos a los coches y emprendimos, ilusionados, el camino hacia Escocia. Teníamos por delante 750km, pero mi hermano había organizado algunas paradas y una noche en un hotel al norte de Inglaterra para hacer el recorrido más descansado y ameno.

Llegamos al hotel aproximadamente a las doce de la noche. El hotel, situado en Stockton-on-Tees, era pequeño, del tipo de los Premiere Classe franceses, que son baratos y están lo suficientemente bien como para estar cómodos. No tenían baños en las habitaciones, sino que eran compartidos, pero como había varios pues no hubo ningún problema, ni siquiera con los demás huéspedes. Y así, a la mañana siguiente, más descansados y con ganas ya de ver cosas, pusimos rumbo a tierras escocesas.

Sigo mañana, que no quiero hacer el post kilométrico. :)

¡Besotes!

domingo, 10 de agosto de 2008

Los naranjos

Hace un par de meses, mi compañera de piso checa y yo plantamos dos semillas de naranja con la idea de tener un bonsai. Las metimos entre algodón húmedo dentro de un mini-tupperware que Ruth me dejó cuando se fue (gracias, Ruth :-) , y esperamos con impaciencia a que se produjera algún cambio. Todos los días destapábamos las semillitas para ver si habían crecido o algo, pero no veíamos que sucediera nada. Al cabo de un mes busqué por internet y me enteré de que suelen tardar un mínimo de dos meses en germinar, así que esta vez nos armamos de paciencia y seguimos esperando, confiando en que dentro de la semilla estuviera sucediendo el milagro de la vida. Ya no mirábamos todos los días, sino uno de cada tres o cuatro. Y de pronto, un día... ¡ahí estaba! Una de las semillas se había abierto y un flamante tallo verde, minúsculo, asomaba por un extremo. ¡Qué emoción! ^^

Aquí os dejo una foto. Con un poco de suerte, la otra semilla germinará pronto también. De hecho, pensábamos que lo haría antes porque es más grande y panzuda, pero a lo mejor tarda más precisamente por eso.


Ahora ya volvemos a mirar todos los días. :-D

¡Besos a todos!

miércoles, 6 de agosto de 2008

Los riesgos de decirle a alguien: "Aquí no se puede fumar"

Ya es bastante difícil tener el valor de decirle a alguien que deje de fumar en un sitio en el que no está permitido, pero es que si encima intentan asesinarte pues lo que queda, al final, es que hacen lo que les da la gana porque nadie se atreve a decirles nada. Porque puedes llamar a la autoridad competente, pero como se enteren de que has sido tú, no te libras del intento de asesinato o del asesinato consumado, ya puestos. ¿Qué le pasa a la sociedad esta? Cada día la entiendo menos.

Para los que no estén muy duchos en inglés, resumo:

El lunes, en un andén del metro en el que no está permitido fumar, un par de veinteañeros lo estaban haciendo sin ningún pudor en medio del gentío que siempre hay en los andenes a las siete de la mañana. Una señora les pidió por favor que dejaran de fumar. Los tipos la pusieron pingando y ayer, martes, todavía le regalaron unos cuantos "cumplidos". Hoy, aparentemente, la señora los vio de nuevo y ellos empezaron a gritarle y a soltarle improperios, y cuando ella les dijo algo como "a ver si crecéis", no se les ocurrió otra cosa que arrojarla a la vía.

La señora tuvo, pese a todo, mucha suerte: cayó muy cerca de un rail que podría haberla matado por electrocución de haberlo tocado; se rompió la muñeca al caer y se llenó de moratones, pero por fortuna no pasaba ningún tren (pasan cada dos minutos a esa hora); la gente a su alrededor reaccionó y la sacaron de la vía a tiempo mientras otros daban la alarma, con lo cual todos los servicios de metro se detuvieron durante un rato. Y ahora sólo le queda el susto y, lo peor, el miedo, que le durará siempre.

¿Quién es el guapo que se va a atrever ahora a decir a un fumador que deje de fumar en un sitio en el que no está permitido? Especialmente si pasan trenes cerca...

No es justo.


viernes, 1 de agosto de 2008

Solos

Dick, Allan y yo hemos estado solos toda esta semana, y bueno, lo llevamos bastante bien, al menos Allan y yo. A él le gusta la tranquilidad y el que haya poca gente a su alrededor, y disfruta desde siempre de su sala de edición únicamente para él, así que está acostumbrado a la ausencia de compañía.

Por mi parte, tal como esperaba ahora rindo el doble y me siento mucho mejor conmigo misma. La web está casi lista y estoy a punto de empezar las animaciones para las aventuras del equipo de PUK, con las que voy a disfrutar un montón. Como no paro de trabajar, ni siquiera he tenido tiempo de echar de menos a Keira. De vez en cuando, Dick, que está en la misma oficina que yo, rompe la monotonía y dice alguna cosa, normalmente sobre trabajo, aunque en general prefiere charlar con Allan que le entiende mejor. O también yo le puedo hacer alguna pregunta que otra sobre la web o lo que surja. Pero en realidad hablamos muy poco, con la excepción del primer día que estuvimos sin Keira, que él estuvo muy locuaz y le dio por contarme su vida entera. Cuando más hablamos es cuando ya es la hora de irme a casa, que comentamos un poco por encima cómo ha ido el día y lo que queda por hacer y tal. Tenemos una relación cordial y amistosa, lo cual tiene mérito teniendo en cuenta que la última vez que tuvimos una conversación "seria" casi le hago llorar, o esa impresión tuve (esto no lo conté en el blog porque tantas conversaciones "serias" eran redundantes ya).

Él no sé muy bien cómo lleva lo de estar sin secretaria, no le he preguntado. Todo lo que puedo decir es que se le ve estresado (como siempre) y que habla mucho por teléfono (como siempre). Yo intento echar una mano para que no lo convierta todo en un caos, porque el primer día la ordenada mesa de Keira ya se parecía sospechosamente al desastroso escritorio de Dick.

La verdad es que están siendo unos días divertidos y productivos. ¡Y en breve las vacaciones y a Escocia con mi familia! :-)

¡Besos!

jueves, 24 de julio de 2008

Keira nos deja

Hoy fue la despedida de Keira, que ha dejado un vacío más grande que ninguna antes y no sólo porque no le han buscado reemplazo y la oficina ahora está desierta, sino porque ha demostrado mucha profesionalidad, eficiencia y responsabilidad. Lo hizo muy bien, porque, a pesar de que se va porque no soportaba ya seguir en PUK, les hizo creer a todos que se iba para irse a Canadá. Y es cierto que se va, pero fue algo decidido a posteriori, cuando se vio en la necesidad de tener que decidir qué hacer con su vida si dejaba PUK.

Dick ha quedado muy complacido con el trabajo desempeñado por ella, y de hecho es la única que ha recibido un ramo de flores (¡y vaya ramo, casi no se abarcaba con los brazos!) de parte de PUK (iniciativa de Philippa, según Allan). La vamos a echar de menos.

Keira insistió durante toda la semana para que Dick le escribiera una carta de referencia para futuros trabajos. Quedó desolada cuando él le escribió tres tristes líneas en las que expresaba, entre errores ortográficos, que era muy maja y muy responsable y poco más. Habitualmente, para trabajos como el mío, una carta como esa acompañada de un showreel es más que suficiente. Sin embargo, para un trabajo como el de Keira es preferible que se especifiquen las tareas que tenía asignadas, si las realizó bien o mal y, en definitiva, un informe mucho más detallado que lo que Dick se había dignado a escribir. Y como Keira se mostraba tan decepcionada y no quería redactar ella su propia carta porque no sabía qué poner, escribí yo una nueva bastante extensa que ella acabó completando y corrigiendo. Al verla, Dick no pareció muy complacido, pero se la mandó a Philippa y, al dar esta su visto bueno, la firmó y finalmente Keira se quedó muy contenta con su carta de referencia, que espera le sea muy útil en Canadá.

Y bueno, ahora sólo queda ver cómo se desenvuelve PUK sin coordinadora de producción, secretaria, contable y todo lo que era Keira, que no era poco. Philippa tenía intención de empaquetarme a mí las cuentas (¡!), pero afortunadamente Dick dio muestras de querer asumir la responsabilidad. Cuando Keira le dijo esto a Philippa, casi le da un paro cardíaco.

Ahora sólo quedamos Allan y yo. Y Bernie, que estos días está en Francia de vacaciones y que viene por PUK sólo tres días por semana.

A ver qué pasa.

¡Besos!

miércoles, 23 de julio de 2008

Tarde en las carreras

A modo de despedida de Keira, que se va el jueves, hoy nos fuimos al Walthamstow Stadium a ver las carreras de perros. Fue idea de Dick, que estaba loco por ir porque, por lo visto, en agosto van a derribar el estadio para construir casas, así que aprovechando la coyuntura nos sugirió que fuésemos. Éramos Keira, Allan con su novia, Dick y yo. Dick se hizo cargo de todos los gastos.

Los galgos son preciosos, se ven muy cuidados y no parecen desgraciados ni nada de eso, pero de todos modos no me convence demasiado este tipo de prácticas. Engañan a los perros con un señuelo que pretende ser un conejo; va sobre raíles y es mucho más rápido que ellos, así que los perros se vuelven locos para cazarlo. La velocidad que alcanzan es tremenda, cuando pasan a tu lado apenas aciertas a ver una mancha borrosa. Pero parten del resposo y con esa repentina carrera fuerzan demasiado el cuerpo. Uno de ellos resultó lastimado y paró en seco en medio del circuito. Sentí mucha pena por él.

En medio del estadio hay un gran cartel que dice: "Los galgos son estupendos animales de compañía". Con esto pretenden animar a los espectadores a adoptar a los perros que ya se van haciendo viejos y no son tan veloces. Mucho amor no les tienen si se deshacen de ellos sólo porque ya no son veloces, lo cual es bastante triste.

La cantidad de dinero que se mueve en un lugar como este no es nada desdeñable. Se permite apostar desde 10 céntimos en adelante, así que incluso la gente con menos recursos puede caer en la tentación. De los que fuimos, yo fui la única que no aposté, porque encuentro que no hay forma más estúpida de perder dinero. Yo me limitaba a elegir a un perro al que animar, y lo animaba tanto o más que los que apostaban. La única que ganó algo fue Keira. Los demás perdieron algo de dinero, especialmente Dick, que apostó en todas las carreras. Eso sí, nunca más de una libra o una y media por carrera. Entre la gente que apostaba por los alrededores podía verse a gente manejando billetes alegremente. Está claro que la gente ahí no se limita a apostar ni 20 céntimos ni una libra ni dos.

Estuvo bien ir como curiosidad, y disfruté de un rato agradable con los compis, estuvo bien. Por lo visto, de los pocos estadios de carreras de perros que quedan por aquí este es el mejor equipado, o al menos eso es lo que dice Dick. También afirma que internet y las apuestas online han provocado el cierre del mismo; a la gente le da igual perder dinero en un sitio que en otro, con tal de perderlo.

Sea como sea, ha sido un día, cuanto menos, interesante.

Besos a todos.

lunes, 21 de julio de 2008

Titulitis

El tema de la educación en Inglaterra me tiene fascinada. No es que sepa gran cosa del tema: lo poco que sé me lo ha contado Keira, que hace poco que terminó sus estudios universitarios con la mejor de las notas: First Class. Yo había oído esto alguna vez, pero no sabía muy bien de qué iba, así que estuve interrogando a mi compañera hasta que más o menos lo entendí un poco.

Lo que hay aquí en Inglaterra es una titulitis tremenda. Más te vale tener estudios para encontrar un trabajo decente por estos lares, porque si no, lo llevas crudo. En las entrevistas te preguntan qué estudiaste, cuándo y las notas que sacaste, y les interesa incluso las notas que sacaste en lo que equivale aquí a la PAU. Todo el mundo pone en el CV estos datos, y por supuesto a qué Universidad has ido, y a qué instituto y todo eso. Y es que no es lo mismo estudiar en una Universidad que en otra. Basta ver el renombre que tienen las de Oxford y Cambridge, por ejemplo. Allí sólo accedes si has tenido las mejores notas en el instituto (College) y si tienes dinero.

Para entrar en la Universidad, aquí te hacen entrevista. En todas. Aquí no existe esa selección de carreras que hacíamos en la Universidad de Oviedo: bueno, primero Informática, y si no me cogen, Biología, y si no Magisterio. Aquí eliges una y mandas tu solicitud a varias universidades. Puedes tener suerte y que te coja la Universidad que tenías como primera opción (que suele ser la de mejor reputación), o puedes acabar en una Universidad mediocre que despierte la conmiseración de tus futuros posibles jefes. En Tokyo, por ejemplo, sucede lo mismo. Hay varias universidades, pero la de Tokyo es "la mejor". Y da igual que seas un crack: si quieres trabajar en Sony o en Toshiba o en Suzuki o en alguna de estas empresas gigantescas, o has estudiado en la Universidad de Tokyo o despídete.

Además, para estudiar en la Universidad necesitas mucho dinero. Unas 10.000 libras para estudiar tres años, que es el mínimo. Así que, cuando estás en el instituto, los bancos empiezan a mandarte atractivas ofertas de préstamos al mejor interés y a ofrecerte el oro y el moro para que acudas a ellos. Casi todos los estudiantes ingleses de más de 18 años están endeudados hasta las cejas. Eso sí, mientras estudian no tienen que devolver ningún dinero. De hecho, no tienen que hacerlo hasta que consigan un trabajo cuyo salario supere las 15.000 libras anuales. Pero hasta que llegue ese momento, los intereses se van acumulando, por supuesto, y llega un momento en el que estos superan la mitad de la deuda. Es otra hipoteca más, así que de momento personas como Keira ven lo de comprar casa así como muy, muy, pero que muy lejos. El caso es que los estudiantes tampoco se cortan de pedir préstamos y muchos de ellos pasan un año de sus estudios en el extranjero, o directamente estudian los tres años (o los que sean) en otro país. Puestos a endeudarse, pues hacerlo bien.

Pero lo que más me fascina de todo es que, si no acabas tu carrera de tres años (pongamos) en tres años, se considera que has fracasado y tienes que volver a empezar desde cero y pagarlo todo otra vez. Vamos, que como se te dé mal una asignatura, lo llevas claro. Por eso aquí todo el mundo acaba la carrera en el tiempo estipulado. Es que si no, directamente no acaban. Y además, más te vale estudiar mucho y sacar un First Class (máximo) o un Second Class alto, porque como saques menos, en las entrevistas te mirarán por encima del hombro.

En fin, que a mí este país cada día me asombra más. :D

¡Besos!